Foto: acuadental.es

Los astronautas que limpian los dientes y eliminan las caries en tiempos de Covid-19

El casco protector, el mameluco, el mandil de tela antifluidos y la mascarilla siguen siendo parte de la indumentaria diaria de los odontólogos. En plena tercera ola de contagios los elementos de bioseguridad son indispensables. Para los niños, esos objetos, junto con las sondas, bisturí, alicates y pinzas, pueden resultar aterradores. Sin embargo, los doctores toman esos objetos a su favor, convirtiéndolos en los astronautas que limpian los dientes y eliminan las caries. Claudia Taboada, odontopediatra de la Universidad Cayetano Heredia, nos habla sobre los retos a los que se enfrentan ella y sus colegas a diario.

En una intervención odontológica, el sonido del torno dental, más conocido como taladro, asusta a muchas personas. Entre ellas están los niños. Si bien el miedo al dentista es uno de los temores más comunes en la infancia, ha aumentado durante la pandemia. Incluso los menores que antes no tenían miedo ahora no se dejan atender con facilidad. 

Los odontopediatras tienen que ganarse la confianza de sus pacientes de nuevo. Por suerte, parecer un astronauta tiene una ventaja para los especialistas: les permite restablecer el vínculo doctor-paciente. Cuando los dentistas les mencionan a los menores que están vestidos como la persona que viaja a la luna, los niños aceptan la idea y se empiezan a sentir más cómodos: sus nervios disminuyen y empiezan a colaborar con el profesional.

Algunos protocolos de bioseguridad pueden considerarse innecesarios, pero cuando se trata de consultorios odontológicos en plena tercera ola de contagios los cuidados no están de más. Por ello, los protocolos se siguen cumpliendo con la misma rigurosidad que en el inicio de la pandemia. “Así sea el tratamiento más mínimo, a cada paciente se le cita por una hora para que no haya cruce entre niños. Además, a cada paciente y acompañante se le brinda gorritos y botas de protección antes de entrar al consultorio. Aunque ya no se necesiten algunos implementos de seguridad, preferimos continuar con ellos porque nos dan tranquilidad”, manifiesta la Dra. Claudia Taboada, quien trabaja en el consultorio odontopediátrico Ratonhada.

Si bien los niños y sus acompañantes respetan los protocolos de bioseguridad, hay pacientes que, por la edad, representan un gran reto para los odontopediatras en la nueva normalidad. Esos pacientes son los bebés. “La mayoría de niños sí se adaptan a los protocolos y los cumplen. Pero la situación se complica cuando se trata de bebés. Ellos están acostumbrados a ver a las personas fuera de su entorno familiar con mascarillas, pero no a verlas forradas de pies a cabeza. Por ello, no se dejan atender con facilidad. Es comprensible, por lo que solo queda tener paciencia y buen humor”, explica Taboada. 

Otro reto para los odontopediatras es poder transmitir confianza a sus pacientes sin infundir temor. Si bien el miedo al dentista no es nuevo, niños que antes colaboraban durante su tratamiento, ahora le tienen hasta pánico al especialista. “Atendí a un niño que se cayó y  tuvo un traumatismo en un diente de adelante. Él es mi paciente desde que era un bebé. Sin embargo, cuando vino para revisar la pieza dental fue poco receptivo y estaba muy nervioso. Eso me sorprendió porque antes de la pandemia era muy colaborador”, cuenta la odontopediatra.

Los odontopediatras tienen que volverse a ganar la confianza de niños que antes no tenían miedo al dentista, pero que ahora se sienten nerviosos ante la nueva apariencia de los doctores. Foto: acuadental.es

En cuanto a los problemas odontológicos en la población infantil, uno de los problemas que más se presenta en los niños son las caries. Las caries son la enfermedad bucal más común a nivel mundial. Esta se caracteriza por destruir el tejido duro del diente. Necesita tratamiento de inmediato, pues si no se trata a tiempo puede llegar hasta el nervio dental, lo que podría llevar a la pérdida de la pieza dental. En el caso de los niños estas pueden desarrollarse desde la aparición de los primeros dientes de leche. Por ello, cuando aparece el primer diente, los padres deben acudir al odontopediatra para la primera revisión dental del bebé y así descartar la presencia de caries. Sin embargo, debido a la pandemia, muchos padres de familia no llevaron a sus hijos al dentista cuando correspondía. 

“He atendido a niños de dos años que vienen al consultorio con múltiples lesiones cariosas. Esto se debe a dos razones principales. La primera es que su primer diente apareció durante el pico de la pandemia, por lo que no pudieron acudir con el especialista. La importancia de asistir a la primera consulta con el odontopediatra se debe a que en esa consulta se les enseña a los padres a cómo cuidar los dientes de sus bebés. El desconocer eso desencadena la segunda razón de la aparición de caries: los padres no sabían cómo realizarle una buena higiene bucal a su infante durante el confinamiento. Por ello, hay un aumento de caries en los niños pequeños”, señala la odontopediatra.

Las caries y la visita tardía al especialista también han causado casos graves. “Les he tenido que retirar dientes de la parte delantera a niños de 2 y 3 años, incluso a algunos bebés. Para la extracción se necesita la ayuda de anestesiólogos, ya que tenemos que hacer dormir al pequeño para que no se asuste durante el proceso. Este tipo de experiencias les ha enseñado a los padres la importancia de acudir al dentista cuando aparece el primer diente e ir a las revisiones periódicas para evitar llegar a estos extremos”, relata la Dra. Taboada.

En cuanto a la situación de la odontopediatría en el Perú, las instituciones del Estado necesitan promover la prevención y tratamientos de enfermedades bucales recurrentes. “Se tiene que reforzar la especialidad de la odontopediatría a nivel nacional. Esta especialidad es relevante porque es a temprana edad cuando se evalúan factores de riesgo para brindar las pautas y recomendaciones necesarias. Así se pueden realizar los tratamientos a tiempo y evitar complicaciones futuras”, explica la odontopediatra. 

También se requiere un aumento en el tiempo de duración de las citas en los consultorios odontopediátricos estatales. Si bien en los hospitales los profesionales hacen su mejor y mayor esfuerzo para solucionar molestias y dolores dentales, a veces el tiempo es muy reducido. Y los niños son los que necesitan más tiempo de consulta. Esto para que el profesional de la salud bucal le pueda enseñar a cada niño los hábitos de higiene dental como utilizar el hilo dental y la forma correcta de realizar el cepillado. De esta manera, se puede llegar a prevenir las caries y otros problemas dentales. 

La recomendación final que brinda la Dra. Claudia Taboada se centra en la importancia de acudir al odontopediatra. “Sé que hay muchos padres que todavía no llevan a sus hijos al dentista por temor al contagio. En especial ahora que estamos en una tercera ola de contagios y los pequeños son los más vulnerables. Es comprensible, pero en los consultorios odontológicos se cumplen estrictos protocolos pensando en el bienestar del paciente y sus familias. Asimismo, los instrumentos se desechan o esterilizan tras cada paciente. Es importante que bebés y niños visiten al dentista. Si no se cura una carie en un diente de leche, los futuros dientes pueden tener alteraciones. Por ende, odontopediatras y padres debemos trabajar juntos para evitar complicaciones en la dentadura de los pequeños».