“Háblame de tus fuentes” es el título del libro escrito por Luisa García Tellez que recoge los aprendizajes, relatos y recomendaciones de una veintena de experimentados periodistas de investigación de América Latina y España.

¿Qué tipo de relación establece un reportero con aquellos que le proporcionan información?  La periodista Luisa García Tellez decidió formular esta y otras preguntas a quienes llevan muchos años buscando descubrir lo que otros ocultan. Periodista y docente universitaria, Luisa quería profundizar en el vínculo que se construye entre un reportero y sus fuentes a lo largo de una investigación.  Y preguntó cómo se crea el clima de confianza entre la fuente y el reportero, cuándo y porqué debe utilizarse el off the record, cuál es el lugar más adecuado para la entrevista, cómo proteger a la fuente de una represalia, de una exposición que la perjudique y si es válido establecer amistad con los informantes. Los resultados de sus entrevistas figuran en el libro “Háblame de tus fuentes: aprendizajes de veinte reporteros de investigación iberoamericanos”, una publicación del Departamento Académico de Comunicaciones de la PUCP.

Entre ellos figuran la española Eva Belmonte, ganadora del Premio Gabriel García Márquez  de Periodismo en 2016; los colombianos Gerardo Reyes, director de la unidad de investigación de Univisión, y Javier Darío Restrepo, autor de una veintena de libros sobre periodismo y ética; la venezolana Luz Mely Reyes, directora del diario digital Efecto Cocuyo o la mexicana Marcela Turati, reportera y cronista dedicada a investigar la violencia que desangra su país.

Luisa también entrevistó a periodistas peruanos, como Edmundo Cruz, veterano reportero que trabajó en la revista y en el diario La República; Gustavo Gorriti, fundador de  IDL-Reporteros, y Milagros Salazar, directora del portal de investigación Convoca.

“Con la experiencia acumulada estos periodistas resuelven los dilemas del oficio mucho más rápido que los principiantes, sin embargo, siempre hay casos complejos de solucionar. Creo que los relatos y lecciones de estos periodistas serán de mucha ayuda para quienes acaban de empezar en la carrera, pero también pueden ser de utilidad para aquellos que ya llevan años dedicados a la reportería”, señala Luisa.

En tiempos de posverdad y fake news, un libro como este resulta valioso y vital para reivindicar la reportería como la piedra angular del periodismo de calidad. La edición virtual de “Háblame de tus fuentes” aparecerá en línea la próxima semana. Quienes quieran leer la edición impresa pueden solicitar un ejemplar del libro en la mesa de partes de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP, a partir del jueves 1 de febrero. La distribución es gratuita. Lo que sigue es una selección de las experiencias y recomendaciones compartidas por los entrevistados.

1.- Cuando la norma no es aplicable. Edmundo Cruz sostiene que no hay recetas para investigar porque “la realidad no es uniforme; es muy rica y diversa. Y lo que es bueno en un determinado caso puede ser muy malo en otro”. Explica la frase relatando una experiencia personal.  En diciembre de 1996 Cruz publicó un reportaje sobre el Plan Bermuda, un proyecto elaborado por los servicios de inteligencia, digitados por el gobierno de Alberto Fujimori, para intimidar a periodistas y opositores al régimen. Uno de ellos era César Hildebrandt.  Edmundo logró acercarse a agentes de inteligencia que le contaron detalles de las operaciones que tenían previstas. La información obtenida era verbal, no había documentos que comprueben la existencia del mencionado plan. Sin embargo, el periodista no dudó e hizo un seguimiento del caso.

Cuando le dijeron que ya se aproximaba la etapa final, de ejecución, y que una de las víctimas sería Hildebrandt,  Edmundo recurrió a otros agentes de inteligencia. Estos le corroboraron la existencia de los operativos.  Considerando que la prensa de oposición era constantemente amedrentada por el Gobierno y que podía estar en peligro la vida de un colega, Edmundo se arriesgó. No tenía una prueba documental, pero sí varios testimonios que coincidían y se decidió a publicar el reportaje en el diario La República. Un mes después obtuvo un documento oficial de Inspectoría del Ejército. Este revelaba que la cúpula militar había ordenado identificar al agente que filtró la información al periodismo. De este modo pudo confirmar que sí existía el Plan Bermuda. “Este es el caso perfecto que te ayuda a demostrar que no hay una sola receta, que tienes que decidir en base a una evaluación del momento. Estoy segura de que al tener ese escenario de peligro de una vida Edmundo decidió publicar. En ese caso valía la pena arriesgarse”, apunta Luisa García.

El periodista Edmundo Cruz. FOTO: Twitter.

2.- Cuando ocultas que eres periodista. Los manuales de periodismo indican que siempre debes ser transparente con la fuente  y presentarte como periodista; en ciertos casos, sin embargo, la única manera de llegar a la verdad es ocultando tu oficio y presentándote bajo una identidad encubierta. En 1964 Paul Schaefer fundó en Chile un enclave de inmigrantes alemanes llamado Colonia Dignidad. Este lugar sirvió como centro de detenciones clandestinas durante la dictadura de Augusto Pinochet. Tras el retorno a la democracia se denunciaron casos de pedofilia, homicidios y torturas y se acusó a Schaefer como responsable directo de estos crímenes. En 1997 este alemán escapó de la justicia chilena, durante años se ignoró su paradero y se convirtió en un símbolo de impunidad. Sin embargo, una investigación de los periodistas Carola Fuentes y Gustavo Villarrubia permitió a las autoridades capturar a Schaefer en Argentina, el 10 de marzo de 2005.

Fue Carola quien ubicó a uno de los guardaespaldas del alemán en Chivilcoy, un pueblo situado a 160 kilómetros de Buenos Aires. Para este hallazgo resultó clave un dato que les proporcionó una de sus fuentes, el abogado Hernán Fernández. El periodista Villarrubia se sumó al equipo después y para ganarse la confianza de los habitantes de la zona se hizo pasar por un psicólogo italiano. Si revelaba que era periodista nadie hubiese querido hablar con él. Gracias a los testimonios de los lugareños, Villarrubia comprobó que el prófugo se escondía en ese poblado y poco después lograron atraparlo.  Recuerda Villarrubia: “Los testigos me dijeron: qué suerte que nunca nos dijeron que eran periodistas y que estaban investigando este tema porque estos tipos eran peligrosos. Si nos hubieras dicho eso, me hubieras asustado mucho”. Schaefer fue condenado a veinte años de cárcel y al pago de una millonaria indemnización a sus víctimas.

3.- ¿Cómo se cubre el dolor? Frente a un caso policial los reporteros a menudo imitan a las langostas. Se aparecen en masa y asedian con sus preguntas invasivas a los testigos de los hechos. Buscan a los familiares de las víctimas y les piden que reconstruyan el horror que vivieron, los retratan sin permiso y hasta les exigen fotos de sus seres queridos. Poco les importa si para ello devastan psicológicamente a estas personas. Frente a esta rutina desprovista de parámetros éticos, Marcela Turati  propone acercarse a los familiares de una víctima con extrema cautela, procurando no importunarlas y mucho menos dañarlas. Ella recomienda consultar cada paso que se va a dar y no avanzar en la reportería si no se cuenta con la autorización de la fuente. Lo que busca es “una cobertura más humana” del caso.

¿Cómo se cubre el dolor?” es el título de un taller para periodistas dictado años atrás por Marcela Turati para la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. Allí desarrolló lo que también ha compartido en el libro de Luisa García Tellez. En principio Marcela cuenta que le pregunta a las víctimas qué es lo que desean contarle. Ella recomienda a los reporteros: “Debes ponerte en los zapatos de la otra persona, imaginar cómo lo cubrirías tú si le hubiera pasado a un familiar tuyo, a un conocido que ha sido golpeado, a quien la tragedia le ha marcado la vida; debes actuar con compasión, que no es lo mismo que lástima; y tratando siempre con respeto y dignidad a las personas que vas a entrevistar”. En resumen, la lección que nos da Turati es que la postura del reportero debe preservar la estabilidad emocional y psicológica de su fuente, evitar hacerle daño o mostrarse indiferente frente a su dolor. Los periodistas no deberíamos actuar como esas aves de rapiña que cada noche aparecen en algunos noticieros.

 

4.- La importancia de buscar al experto. Nadie conoce mejor cómo se desata un terremoto y su impacto destructor que un geólogo especializado en el tema. Solo un ingeniero puede exponer en qué consiste la fatiga o cansancio de los metales (el acero, por ejemplo) y en qué medida puede debilitar la estructura de una casa o un edificio. Si se busca la mayor profundidad y exactitud, un periodista necesita siempre el apoyo o la asesoría científica de profesionales especializados. Luisa García recurre al caso de Eva Belmonte y su investigación Medicamentalia, como ejemplo de la importancia de contar con las fuentes más capacitadas para un reportaje que pretende ofrecer un conocimiento no solo revelador, sino también panorámico de un tema. Eva y sus colegas se propusieron averiguar por qué en países del África, como Nigeria o Congo, la población paga más dinero por medicamentos que en países de Europa, como España, Italia o Alemania.

Los periodistas comenzaron su indagación leyendo papersy documentos durante los dos primeros meses de trabajo. Luego, para profundizar en este complejo caso, buscaron a los entendidos del tema. Los encontraron en la Health Action Internacional (HAI), una organización no gubernamental que trabaja para ampliar el acceso y mejorar el uso racional de los medicamentos esenciales. El aporte de los expertos de esta organización fue muy significativo. Compartieron con los periodistas una metodología que les permitió recopilar y compararlos precios de las medicinas, establecer si estas eran accesibles a los consumidores y poner bajo la lupa la estructura de costos de catorce medicamentos esenciales. Finalmente, la investigación difundida en la plataforma digital Medicamentalia mereció el Premio Gabo de Periodismo 2016 en la categoría Innovación. 

5.- Cuándo utilizar el off the recordPara la mayoría de los periodistas off the record significa que no pueden mencionar la identidad de la fuente que les proporciona información. Pero la definición literal, incluida en algunos manuales y asumida también en la práctica, es que se trata de información que no se puede publicar, que solo se comparte para que sirva de contexto y para guiar una investigación. El término off the record  es muy común en el argot periodístico, pero no así fuera de las redacciones, por lo tanto el entrevistado tiene que estar advertido de su significado. La subdirectora de Centro de Investigación Periodística de Chile (CIPER), Franciska Skoknic, sostiene al respecto: “Tú tienes que explicarle: ‘Voy a publicar la información, pero su nombre no va a aparecer’ o ‘Simplemente voy a usar su información como contexto, dependiendo del caso en el fondo”.  A veces hay partes específicas de una conversación off the recordque son relevantes y que a juicio del periodista deben ser citadas y sobre todo atribuidas a una fuente.

Luz Mely Reyes, de Efecto Cocuyo, advierte que el pedido de off the record por parte de las fuentes es muy recurrente en Venezuela: Eso dificulta mucho el trabajo, hacer periodismo con fuentes que no quieren dar la cara. Usualmente son fuentes que piden borrar el nombre, no se atreven a salir….”. Si bien hay periodistas que siempre buscan que cada afirmación (o denuncia) sea atribuida a una fuente con nombre y apellido, hay quienes también evalúan los pros y los contras del off the record y del  on the record. Hugo Alconada, periodista de La Nación, de Buenos Aires, ha decidido en más de una ocasión ocultar la identidad de las fuentes de sus revelaciones periodísticas para protegerlas de algún perjuicio ulterior. Desde México, que un contexto social de mucho mayor riesgo, Marcela Turati cuenta que ha recibido información sobre casos de desaparecidos asumiendo el compromiso expreso de no revelar la identidad de la fuente. De este modo busca evitar represalias.

6.- Cómo subsistir a los intereses de la fuente. Existen fuentes privadas o institucionales (con recursos económicos o influencia política) que siempre van a tratar de que prevalezcan sus intereses y su versión de los hechos. Para ello recurren a obsequios. Por ejemplo, no es extraño que los periodistas de algunas secciones reciban en ocasiones especiales lapiceros de marca, agendas de diseño, maletines de cuero, botellas de vino o de whisky, pasajeros aéreos y hasta reservaciones en hoteles de lujo. Queda claro que el propósito de estas fuentes es quebrar la independencia del periodista ofreciéndole dádivas de manera sistemática. Luisa García lo explica con el siguiente caso.

Una reportera había ido con un camarógrafo al mercado mayorista de frutas de Lima para averiguar por qué algunos alimentos habían subido de precio. Luego de terminar su comisión ambos se dirigieron a la camioneta de canal. Detrás de ellos iba uno de los comerciantes con la intención de regalarles cuatro cajones de frutas. A pesar de la negativa de los periodistas, el comerciante y sus empleados insistieron y subieron el obsequio al vehículo de los reporteros; ellos se sorprendieron y no supieron cómo reaccionar. El comerciante podría creer que, a cambio de ese regalo, la periodista publicaría un texto que lo favorezca. La reportera podría sentirse comprometida a escribir la nota de forma positiva. Lo cierto es que nunca debió aceptar un regalo de su fuente. Explica Luisa García al respecto: “Como reporteros no podemos arriesgarnos a que las fuentes piensen que se privilegiarán sus intereses. El reto de la interacción con ellas es hacerles notar de manera constante que el objetivo de la relación es informar la verdad, y cerciorarnos de que lo tienen claro; pero también tratar de evitar cualquier factor externo que pueda condicionar, incluso inconscientemente, nuestra manera de ponderar la información y comunicarla”.