FOTO: Perú Legal/La República

¿Quién debe tener el control sobre la Educación Sexual Integral?

Para un sector mayoritario del Congreso, los padres deben tener el control sobre la educación sexual de niños, niñas y adolescentes. ¿Están ellos y ellas capacitados para hablarles de sexualidad? ¿Acaso los maestros de escuela deben inhibirse de hablar del tema en el aula? Consultamos a especialistas y voces autorizadas.

Por José Gómez Gonzales y Olenka Campos Alvarado

La violación sexual de menores de edad es el segundo delito con más reclusos en las cárceles peruanas. Y en la mayoría de los casos, el perpetrador es un familiar de la víctima. Frente a esta realidad tan alarmante, la Educación Sexual Integral (ESI) no puede ser una tarea exclusiva de los padres, sino que también debe involucrar a los docentes y al sector Educación a través de una política de estado. Sin embargo, esta postura no encuentra eco en quienes toman decisiones desde los poderes públicos. Voces conservadoras con visiones retrógradas, un sistema educativo que no ha sido eficaz para la implementación de la ESI, padres y madres que ven este tema como un tabú sobre el cual es mejor no hablar con sus hijos y preocupantes índices de violencia sexual en el hogar. Esa es nuestra realidad. 

De acuerdo con datos del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), actualizados a marzo de 2022, la violación sexual a menores de edad es el segundo delito con mayor cantidad de internos a nivel nacional. El informe estadístico señala que 10,245 internos han sido sentenciados por violación sexual de menores. Al mismo tiempo, hay registrados 2,651 internos entre procesados y sentenciados por actos contra el pudor en perjuicio de menores de 14 años.

Cuadro sobre la población penitenciaria según delitos específicos y situación jurídica elaborado en marzo de 2022. Fuente: Instituto Nacional Penitenciario/Unidad de Estadística.

Frente a este escenario, la Educación Sexual Integral (ESI) es fundamental como herramienta para identificar, alertar y prevenir situaciones de violencia sexual. Ella proporciona información sobre la sexualidad humana más allá de la prevención de embarazos e infecciones de transmisión sexual (ITS). «No solo te habla de tu cuerpo, sino también de valores como el consentimiento, la autonomía, la libertad y las relaciones afectivas sanas. Con esto se previene situaciones de violencia física y psicológica», explica Ayesha Dávila, cofundadora y coordinadora de Madres en Acción y especialista en campañas sociales con enfoque de género. 

Sin embargo, existen voces conservadoras que estigmatizan y desaprueban que se brinde una educación sexual integral en las instituciones educativas. Esta oposición se basa en mitos o interpretaciones erróneas sobre la ESI y el enfoque de género, como es el caso del congresista José Cueto, de Renovación Popular. El parlamentario defiende que los padres tengan el control sobre la educación sexual de niños, niñas y adolescentes y considera que la ESI es una “desgracia”. 

“Nadie se puede arrogar el derecho de enseñar eso a todos los demás niños sin que los padres sepan”, sostuvo José Cueto en el programa de televisión. No obstante, la ESI es un derecho reconocido por la ONU y, en el Perú, la igualdad de género está protegida constitucionalmente. “Madres y padres (…) no tienen la potestad de eliminar (o atentar contra) ese derecho de sus hijos”, precisa Rossina Guerrero, Directora de Programas de Promsex. 

José Cueto en Octavo Mandamiento conducido por Jaime Chincha. Fuente: Twitter de José Cueto Aservi (@JoseCuetoAservi).

Si bien los padres son los primeros responsables de educar sobre sexualidad en casa, Rossina Guerrero, especialista en sexualidad en la adolescencia, salud y derechos sexuales y reproductivos, enfatiza que los padres no son dueños de sus hijos e hijas ni “los únicos que deberían transmitir estos conocimientos”. Además, señala que la familia, hace mucho tiempo, fracasó como principal responsable de esta educación.

Este fracaso tiene su origen en el sistema educativo peruano que, según la especialista, propició una educación sexual basada en los dogmas religiosos en lugar de promover una visión integral. “(El enfoque religioso) no se basa en la sexualidad como componente de desarrollo personal y plantea una sexualidad únicamente procreativa, basada en la culpa, el temor y en la represión de la sexualidad y el placer”, explica Rossina Guerrero. Justamente, son los colectivos como “Con mis hijos no te metas” (cuyos miembros están detrás del proyecto de ley como el PL N° 904/2021), los que defienden y buscan mantener este tipo de educación.

La mayoría de las familias peruanas está de acuerdo con la Educación Sexual Integral, según un informe del Guttmacher Institute y la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Entre un 86 y 92% de los alumnos encuestados en Lima, Ayacucho y Ucayali, considera que sus padres están de acuerdo en que ellos reciban ESI, precisa esta investigación. 

La Educación Sexual Integral (ESI) es clave para frenar un problema cada día más extendido y doloroso de aceptar: las familias no son necesariamente espacios seguros para la mayoría de los niños, niñas y adolescentes. Entre los años 2017 y 2018, de acuerdo con datos registrados de los Centros de Emergencia Mujer (CEM), 51% de casos reportados de violencia sexual a menores de 14 años fueron perpetrados por un integrante de la familia. De estos casos, las principales víctimas eran mujeres (88%). 

Fuente: Anónimo / El Salvador – El Diario de Hoy.

Frente a estas cifras tan concluyentes hay una responsabilidad del Estado. Para Rossina Guerrero y Ayesha Dávila, el Estado debe propiciar una ESI con alcance no solo a niños, niñas y adolescentes, sino también dirigida a padres y madres con docentes altamente capacitados. 

Lejos de lo que plantea el congresista José Cueto, la educación sexual no es una tarea exclusivamente de los padres. “La responsabilidad es de todo el grupo involucrado en el proceso de crecimiento del menor. Padres, profesores y Estado están comprometidos en esa formación general, en las diferentes áreas donde el niño se pueda desenvolver”, explica Dajhana Gómez, psicóloga clínica del Instituto Nacional de Salud del Niño. “Aquí nadie sobra cuando se trata de Educación Sexual Integral”, finaliza Rossina Guerrero.