La fundadora de la organización, Pamela Navarrete, habla sobre los inicios, principales objetivos y retos de su proyecto.

Por Andrea Revilla

Pamela y su grupo de amigos concibieron “Matchcota” a finales de 2014. Fue recién en setiembre de 2015 cuando decidieron crear la web para que salga al mercado. “Mis amigos y yo éramos sensibles con la situación de los animales en las calles. Cada uno era rescatista independiente que siempre trataba de ayudarlos. Donábamos comida a albergues y a los animales rescatados los llevábamos al veterinario. Pero después, el problema era qué se iba a hacer con los perros. Casi nadie sabía que había tantos animales en la calle. El principal problema era la ausencia de una cultura de adopción”, sostiene Pamela. Por ello el trabajo de la organización consiste en fomentar la adopción de mascotas como primera opción sobre la compra, concientizar a las personas acerca de la importancia de ser una familia responsable y del cuidado adecuado de los animales que se tiene en casa.

El financiamiento ha sido uno de sus principales retos y, a su vez, un tema de continua preocupación. “¿De dónde sacamos la plata? Todo emprendimiento tiene gastos, por eso buscábamos que “Matchcota” sea sostenible. Todavía nos sigue costando. Intentamos tener un modelo de negocio de bajo presupuesto de forma que sea sustentable a largo plazo, y gracias a ello, ha crecido la organización. Otro reto ha sido el consolidar un equipo de voluntarios responsables y comprometidos”, afirma la fundadora.

Navarrete señala que para ser voluntario de esta organización se debe escribir a los contactos que se encuentran en el sitio web. Además, el emprendimiento trabaja únicamente con voluntarios profesionales como comunicadores, fotógrafos y diseñadores gráficos. “Nuestro voluntariado no se basa en trabajo de campo como cuidar a los perritos, sino que, es más estratégico y profesional. Trabajamos de manera digital estrategias de comunicación para fomentar la adopción”, sostiene.

La fundadora de “Matchcota” junto a los perros rescatados para una sesión de fotos de la plataforma. Foto: Archivo personal.

La fundadora explica que ella no tiene un refugio para animales, su plataforma es fundamentalmente digital. “Matchcota no es un albergue, es una plataforma digital que promueve la adopción de mascotas. A través de nuestra web conectamos a las familias con los perros que se encuentran afiliados a la plataforma. Vamos a los albergues, los conocemos y nos encargamos de ponerlos en adopción. Somos los encargados del marketing para buscar un hogar a los animales”, menciona.

La organización se basa en promover una adopción por afinidad, es decir, se toma en cuenta el carácter y cuidado de la mascota, con el fin de que las familias puedan escoger al perro que se ajuste a su rutina, gustos y personalidades. “Ese es nuestro principal proyecto: adopción por afinidad, lograr que tengan un perro que se ajuste a lo que necesitan”, añade la fundadora. Para lograr una adopción, coordinan charlas con las familias adoptivas para que estén seguras sobre su decisión. Pues una mascota requiere tiempo y atención. Además, se hace un seguimiento minucioso de la futura familia adoptiva, tanto antes como después de la adopción con la finalidad de asegurarse del bienestar de la mascota.

Por otro lado, la fundadora comenta que la pandemia del COVID-19 significó reformular los procesos de adopción e intensificar el seguimiento minucioso de las futuras familias. Ahora las consultas con las personas que están interesadas en adoptar se realizan de manera virtual. Sostiene que la adopción durante este tiempo en cuarentena tuvo una gran acogida gracias a que la gente pasa mucho más tiempo en casa. Eso significaba más tiempo para criar y estar con la mascota.

Pamela Navarrete (29) es economista y estudió en la Universidad del Pacífico. Actualmente trabaja en el Ministerio de Educación y en sus tiempos libres se dedica a trabajar en la plataforma. “Este es mi trabajo enteramente voluntario. Trabajo en Matchcota durante el tiempo que tengo disponible. Todos los que trabajamos ahí somos voluntarios y lo hacemos en nuestro tiempo libre. Ahora tenemos un equipo permanente de nueve personas y otro de voluntarios de quince. Poco a poco la organización ha ido creciendo y hemos logrado visibilizar la cultura de adopción”, sostiene.

 

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