FOTO: Andina/Andrés Valle

Los primeros pasitos de la educación semipresencial

Jugar sin poder tocarse ni abrazarse, sonrisas siempre ocultas por una mascarilla y alcohol en la cartuchera: la nueva normalidad de las aulas escolares en la primera infancia. 

Por Mayralejandra Aguirre 

Después de casi dos años de educación virtual, 16 colegios de la ciudad de Lima volvieron a abrir sus puertas para recibir a los alumnos de los tres niveles educativos: inicial, primaria y secundaria. En la siguiente nota, Alessandra Mitterhofer (27), licenciada en Educación inicial de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón y actual docente de kindergarten de una de las instituciones particulares que ha empezado a brindar clases semipresenciales, nos cuenta cómo es el comportamiento y la actitud de los niños ante la nueva normalidad, así como los nuevos desafíos que afrontarán en el primer nivel educativo. 

El viernes 17 de septiembre, Alessandra conoció a sus alumnos de cinco años de forma presencial bajo los protocolos establecidos por la institución: distanciamiento social, lavado constante de manos y uso obligatorio de mascarilla. Se trata de un retorno voluntario donde cada padre, si decide mandar a su hijo, se compromete a que su pequeño cumpla con las medidas de bioseguridad. Este es uno de los principales motivos por el que muchos padres no estarían de acuerdo en el retorno a las actividades escolares. Son temores comprensibles, pero se pueden disipar con una convincente explicación de las profesoras. “Los niños se adaptan a los cambios. Sí, es cierto que a algunos les choca más, pero dentro de todo logran aceptar el cambio”, sostiene la docente.

Los alumnos del nivel inicial ya han interiorizado casi todos los protocolos sanitarios. Lo único a lo que aún no se acostumbran es al distanciamiento social. Si bien se saludan con el puño, todavía no se acostumbran a mantener distancia de sus compañeros. “Tenemos que estar atentos a que respeten la distancia porque cuando ven a sus compañeros todavía permanecen las ganas de abrazar”, cuenta la licenciada en Educación. Bajo la supervisión de sus maestras y auxiliares, los niños se están empezando a adaptar a las nuevas medidas de seguridad que definitivamente serán parte del regreso a clases en el 2022.

El inicio de clases presenciales, no solo ha demostrado que los alumnos de este nivel son capaces de respetar los protocolos. También ha puesto en evidencia los cambios en la actitud y el comportamiento de los alumnos de la primera infancia. Esto como consecuencia de las clases virtuales durante un periodo tan prolongado.

Alessandra durante una actividad con los niños. Foto: Instagram @aprendiendoconmissale.

Uno de los cambios más marcados, que se va a evidenciar en las futuras promociones, es la motricidad fina, facultad que permite desarrollar la destreza manual y coordinación visomotora. Esta es necesaria para que el niño logre desarrollar tareas cotidianas como cortar, colorear o escribir. Sin embargo, debido a la virtualidad, los niños no han podido realizar la misma cantidad de ejercicios de motricidad fina que solían hacer en las aulas. Por ello, los cambios son notorios.  “Ahora muchos niños ya no quieren escribir porque se cansan de hacer trazos. Incluso, algunos no saben cómo agarrar la tijera”, menciona Alessandra. De esta manera, el rendimiento académico en algunos alumnos de este nivel académico ha disminuido considerablemente.

No obstante, si bien no todos han alcanzado los objetivos propuestos, se puede rescatar que los niños que han tenido el apoyo de sus padres sí pudieron superar las metas. “Una de las causas principales del bajo rendimiento académico en niños de esta etapa escolar es la falta de apoyo de los padres”, señala la entrevistada. La gran mayoría de niños no logra trabajar si no recibe ayuda u orientación, así que la presencia de un padre o adulto que los acompañe y motive en el proceso de aprendizaje es muy importante. Este acompañamiento debe continuar en el progresivo retorno a clases presenciales, sobre todo en el caso de los alumnos con bajo rendimiento académico, ya que van a ser los más afectados al no estar al mismo nivel que sus demás compañeros.

La estabilidad emocional es otro desafío para la educación inicial. Al igual que los adultos, los niños están estresados debido a que las clases virtuales se prolongaron durante dieciocho meses. Sin embargo, en este caso existe también un factor adicional: los padres. No todos los padres de familia tienen paciencia para ayudar a sus hijos con las tareas, por ello el proceso de aprendizaje se puede volver un poco tenso. Esto debilita la relación padre-hijo. Asimismo, puede generar trastornos de ansiedad que alteran la capacidad de los estudiantes para participar durante las clases y en los juegos que transcurren en ellas. “La educación virtual ha afectado la salud mental de los niños. Será necesario que se les brinde apoyo emocional en el colegio”, explica la profesora de kinder.

Uno de los espacios de la institución educativa con las medidas de bioseguridad como el distanciamiento social. Foto: Instagram @aprendiendoconmissale

Para ello, todas las instituciones educativas tienen que contar con psicólogos que puedan brindar terapias a los alumnos. En el caso de los niños, estas se dan por medio del juego, ya que es durante este espacio en el que se sienten más cómodos para hablar sobre lo que les sucede. De este modo, el regreso a las clases presenciales les brinda un espacio alejado de sus padres para que así puedan desarrollar otras habilidades como la socialización.

Las habilidades sociales también se han visto perjudicadas. Durante la primera infancia la socialización es vital, no solo porque fomenta vínculos entre los pequeños, sino que también incentiva el uso del lenguaje, el aprendizaje y a manifestar emociones. Desgraciadamente, en las clases virtuales ellos no podían interactuar con los demás, ya que, si bien se hacían dinámicas de integración, la cantidad de alumnos no permitía que se realice de forma óptima. “Se toman turnos para que todos puedan expresarse, pero esto no reemplaza el hecho de que a esta edad es importante el juego tanto para la interacción como para el trabajo en equipo”, comenta la licenciada.

El juego es una de las actividades que los niños en edad preescolar suelen hacer juntos tanto dentro como fuera del aula. Por ello, el no haber contado con estos espacios por más de un año ha causado que el proceso de socialización se vuelva una tarea difícil.

Más de año y medio de educación virtual ha traído consecuencias que se están empezando a manifestar con el progresivo retorno a las aulas. Se necesita, por eso, prestar mayor atención a la educación inicial en el Perú. “El Estado tiene que esforzarse más con la educación inicial. Después de un largo periodo de clases virtuales, la dinámica con los alumnos no va a ser la misma. Por ello es importante que los colegios, sobre todo los públicos, no solo cuenten con los recursos necesarios básicos, como agua, sino que también brinden herramientas necesarias, como terapias y talleres, para mejorar el aprendizaje de los niños en esta nueva normalidad. Sí es posible un regreso a las aulas, pero hay mucho por mejorar”, concluye Alessandra.