Fotos: Jerjes Loayza.

Jerjes Loayza: el profesor que llevó la sociología a los programas de farándula

Desde mediados de 2018 ha sido un caserito de los programas de farándula más sintonizados de la televisión peruana. Jerjes Loayza decidió salirse un rato de la academia para hablar en vivo de todo lo que puede estar detrás de notas que estarían condenadas a la banalidad, pero que, a la vez, explicarían cómo es nuestra sociedad. No ha tenido ningún problema en interactuar de cerca con el ‘Zorro’ Zupe, Xoana González, Shirley Arica, entre otras figuras que suelen protagonizar escándalos. Es más, sube fotos en sus redes donde posa sonriente con estas. Dirigirse a una amplia audiencia farandulera le parece un privilegio con el que apunta a democratizar el conocimiento sociológico. Aquí se narra su paso por estos sets.

“Hoy está con nosotros el sociólogo Jerjes Loayza, que acaba de publicar un libro titulado Juventud y clandestinidad en Lima: imaginarios y prácticas violentas, […] de modo que le damos la más cordial bienvenida a nuestro distinguido invitado”. Así se presentó en la noche del 2 de noviembre de 2011 al invitado quizá más joven que tuvo La función de la palabra. A sus 27 años, el sociólogo sanmarquino Jerjes Loayza ya veía uno de sus libros llegar nada menos que a las manos de Marco Aurelio Denegri, el hombre más erudito de la televisión peruana, para ser comentado. Fue su primera vez en televisión, una “experiencia extraordinaria” por la que empezaron a llamarlo de otros canales para formar parte de sus reportajes.

A propósito del tema del libro de su interlocutor, Denegri sostuvo que una de las cosas que el ser humano detesta es hacerse responsable de lo que hace o no hace cuando se está buscando al culpable de una fechoría. Le había llamado la atención una noticia sobre un ajuste de cuentas en Tarapoto. Lamentó el crimen y felicitó al acuchillador porque, antes de que lo capturen, “dio la cara y no se corrió”. Cuestionaba que un delincuente se tape el rostro ante las cámaras de televisión. El entonces estudioso de la violencia juvenil explicó: “Ellos se cubren por vergüenza frente a lo que han hecho, porque, ciertamente, saben que está mal”. Denegri reaccionó con un grito: “¡Esa es una mariconada!”. Así se llama un video de Youtube de más de 200 mil visualizaciones con el fragmento de la entrevista.

Un joven Jerjes Loayza escuchando la argumentación del ilustre Marco Aurelio Denegri en torno al tema de su libro. Foto: Youtube.

En la mayoría de los comentarios se ensalza a MAD y se minimiza al invitado. Jerjes se defiende reiterándole más bien su agradecimiento. “No me llama por ser un conocido de él, sino porque mi libro le gustó. Tenía muchas formas de ser criticado, pero no lo hizo. Fue parte del debate en realidad. Me respetó, me consideró, me vio como un científico social que recién estaba surgiendo. Incluso me tenía preparada una bibliografía que metió en un sobre manila y me la entregó. Era grabado el programa, pero había cortes y conversábamos un buen rato. En todo momento sentí bastante horizontalidad para conversar conmigo”, expresa.

Siete años más tarde, aceptó una propuesta de la producción del programa de Latina Válgame Dios. Se trataba de la farándula pura y dura. Querían renovar su formato con elementos menos superficiales y más especializados. Así, los conductores Rodrigo González ‘Peluchín’ y Gigi Mitre empezaban a contar en el set con psicólogos, abogados y sociólogos. Uno de ellos fue César Landa, expresidente del Tribunal Constitucional, institución donde Jerjes, quien también estudió Derecho, trabajó durante cuatro años como asesor jurisdiccional en su Centro de Estudios Constitucionales. 

Selfie entre los panelistas Jerjes Loayza y el constitucionalista César Landa en el detrás de cámaras de una de las versiones de Válgame. Foto: Instagram @jerjesloayzasociologo.

—De todos los conductores con los que he estado, ha habido dos sumamente inteligentes que han tenido no solo manejo, sino una percepción muy crítica de la realidad: Marco Aurelio Denegri y ‘Peluchín’, quien está en un programa de farándula solo por trabajo, porque tranquilamente podría estar en un programa de análisis político. A mí me pareció importante, por ejemplo, su línea crítica con Keiko Fujimori (hasta antes de la segunda vuelta). 

Pero, ¿qué hace un sociólogo en un programa que, a diferencia de La función de la palabra, no goza de buena reputación porque no brinda nada educativo? El propio Denegri sostuvo en una de sus columnas de opinión en El Comercio que “[…] los chismes y turbulencias del microcosmos de la farándula inician lo que llamaré la basuralización de la televisión peruana comercial, su enmierdamiento”.

Jerjes es catedrático en varias universidades de la capital, entre ellas la PUCP. En la época en que empezaba a ser convocado en Válgame Dios, dictaba Realidad Social Peruana en Estudios Generales Letras. A un puñado de sus alumnos nos hacía gracia verlo al lado de ‘Peluchín’. “¡Eeeeese Jerjes!”, decíamos. Cuando formamos las tres filas para la foto final del curso, un compañero, en son de joda, gritó preguntándole por el célebre conductor. Jerjes, además de ser un profesor muy locuaz, era jovial, de modo que siguió la broma. Pero aún no teníamos una elaborada explicación respecto a su presencia en esos lares.

Quizá la encontremos si revisamos el canal de Youtube de este prolífico académico. Realiza una “sociología de la familia y el peligro patrimonial en el Perú” a partir de la batalla legal entre Tula Rodríguez y los hijos de Javier Carmona. Aborda el tema de la “clandestinidad y el peligro del alcohol en las fiestas juveniles” luego de enterarnos de la “Fiesta del Horror”, una reunión en la cual se habría drogado a más de una mujer contra su voluntad. Habla de una “crisis de la familia y de la autodestrucción suicida en redes sociales”, a propósito de lo que le ocurrió a la actriz y modelo Angie Jibaja. Habla de los chicos reality en la medida que “se convierten en productos de consumo televisivo en detrimento de su salud y estabilidad emocional” debido a su obsesión por el cuerpo musculoso perfecto. Propone una “sociología del espectáculo retorcido en un personaje” con la que expone el caso de Richard ‘Swing’, quien en su momento fue un dolor de cabeza para el país. Por supuesto, en cuanto a las relaciones faranduleras, desarrolla el concepto de «amor líquido» del sociólogo polaco-británico Zygmunt Bauman. Y mucho más.

En 2019, hubo unos dimes y diretes entre la modelo Aida Martínez y la presentadora argentina Laura Borlini. Dado que el incidente ya llevaba unos minutos, Gigi se acerca dos veces a ‘Peluchín’ y le dice en voz baja: “Jerjes nos va a salvar”, “yo quiero que opine Jerjes”. Y es que él no está ahí para sumarse al chisme, no está para comentar sobre cómo estaría manejando su vida amorosa la chica de su costado. Lo llaman con el único fin de recoger sus valiosos aportes sociológicos. 

Jerjes Loayza esperando a que la pelea en vivo entre Aida Martínez y Laura Borlini culmine. Cabe mencionar que al año siguiente asistía como experto al programa En exclusiva (Panamericana TV), conducido por la segunda. Foto: Youtube Latina.pe.

—¿Por qué no vemos a otros sociólog@s comentando en televisión lo que está detrás de cada escándalo farandulero?

—No todos los sociólog@s pueden comunicarse de manera tan fluida con el público. Mi caso es especial porque tengo la capacidad de decir más en poco tiempo. La mayoría divaga demasiado, al menos a los ojos de los periodistas. Como somos científicos sociales e investigadores, estamos más en el ámbito de la pregunta que de la respuesta. Segundo, en la sociología hay una desconfianza muy grande hacia los medios de comunicación. Es un temor al hecho de poder estar desenvolviéndote en un espacio que no está ahí para lo positivo, sino para lo negativo. Y por otro lado temen que hablen mal de ellos, que los estigmaticen, porque sus comunidades académicas son pequeñas. No quieren perder sus trabajos, ser objetos de burla si les va mal en vivo. Hay que recalcar que yo tengo facilidad frente a cámaras, porque desde el colegio he hecho mucho teatro, en talleres de manera libre. Entonces sé usar el cuerpo y el tono de voz. Eso es algo que les sorprende a algunos productores.

En una ocasión se encontraba de viaje y no pudo asistir, por lo que le pidió a un colega que vaya y este “se quedó petrificado, no pudo hablar nada”. Conocedor del ambiente de un set de televisión, sostiene que este puede causar nervios por varios elementos. “La incandescencia de las luces, las personas que están con sus carteles diciéndote cuánto tiempo tienes que hablar, a veces tienes que estar con un audífono en el oído en el que te están hablando mientras tú hablas, el ruido fuerte de los efectos”, enumera. 

Como buen sociólogo, Jerjes ha estudiado profundamente a Karl Marx. Recuerda que tuvo que desdecir a una invitada porque pidió que no lo lean y que no sean terroristas. “Creo que el hecho de que esas personas tengan un espacio para hablar tiene sus consecuencias en lo que vemos hoy en día: creen que alguien por ser de izquierda le gusta Sendero”. También rememora que levantó la voz cuando “un pseudoespecialista (Jaime Terán) decía que las principales responsables de la violencia contra la mujer eran las mujeres mismas porque ellas crían así a sus hijas. Me veían muchísimas personas y no podían quedarse con esa información tan falsa”, exclama. 

En uno de sus videos Jerjes aborda la violencia senderista. En los demás también habla sobre política, inseguridad ciudadana, racismo, pandemia, etc., y transmite eventos académicos de discusión que él organiza. Foto: Youtube Jerjes Loayza Sociólogo.

***

A pesar de las asiduas visitas a dichos programas, todo ha sido ad honorem. “A lo sumo al final me decían dónde me podían seguir. Tuve un poquito más de seguidores, pero insignificantes con respecto a los personajes de la farándula que tenían cien o mil veces más que yo”, lamenta.

Le pregunto si le pedían información sobre sus contenidos digitales de sociología al finalizar cada programa. Jerjes dice que no. Percibía que eran personas que se preocupaban excesivamente por trabajar sus rostros y, en general, sus físicos. Mientras, él se preocupaba por acercar la sociología a los hogares peruanos.