Foto: UNFV

Ingresantes a la Villarreal llevan más de un año sin estudiar

Inaceptable. Los ingresantes por el Centro Preuniversitario Villarreal (Ceprevi) del ciclo 2019 no pueden iniciar sus clases porque dependen de que se lleve a cabo el único examen de admisión Ordinario. El de 2020 no se realizó debido a la pandemia y parece que este año no se hará pronto: el día límite de inscripción ha sido pospuesto hasta cuatro veces y aún no hay fecha para su realización que, según las autoridades, deberá ser presencial. Para esta nota, entrevistamos a cinco ingresantes villarrealinos, quienes prefirieron no revelar su identidad por temor a represalias.

Catalina (19) ingresó a la carrera de Odontología en el ciclo 2019-A en agosto del anteaño pasado. Tal acontecimiento la alegró sobremanera, acaso por el esfuerzo y perseverancia que le puso a su objetivo durante veinte meses. Sus ganas de estudiar se intensificaron luego de que la SUNEDU le otorgara el licenciamiento institucional a su universidad el 11 de marzo. Días antes, los primeros casos de Covid-19 se detectaban en el Perú y el confinamiento se volvía la única opción, por lo que universidades e institutos se vieron obligados a cerrar sus puertas y a retrasar el inicio de clases. Con la intención de cubrir ese vacío académico, Catalina adquirió diapositivas que incluían temas de su especialidad, pero eso no reemplazaba en absoluto a las clases que debería estar recibiendo. Para ella, cada vez que reprograman el examen Ordinario significa que están jugando con su ilusión de iniciar su etapa universitaria y esto no hace más que agudizar su zozobra. Alrededor de 450 compañeros suyos también luchan por hacer realidad su derecho a estudiar, según cifras de la lista de ingresantes de Ceprevi.

El 22 de marzo del año pasado se debía tomar el tercer y último examen a los alumnos del ciclo 2019-C de Ceprevi. Sin embargo, seis días antes el Gobierno declaró la cuarentena nacional y el centro debió cerrar sin haber concluido su última semana de clases. Con el examen suspendido y sin soluciones concretas, Ceprevi decidió promediar las dos primeras pruebas y otorgar vacantes a los mejores promedios, publicando la lista de ingresantes del ciclo 2019-C recién el 7 de diciembre pasado.

Una parte de los inscritos al examen Ordinario, programado inicialmente para el 19 de abril de 2020, piden que se les devuelva el dinero. Este retraso no solo los afecta a ellos, sino también a los ingresantes por Ceprevi de los ciclos 2019 A, B y C, quienes no pueden iniciar clases hasta que el examen Ordinario se concrete. “El rector no se pronuncia y, como esto afecta directamente al grupo de Ceprevi, notamos que no les importamos”, expresa Natalia (19). “En mi caso, mi papá se comunicó con el Vicerrectorado Académico y le respondieron enviándole una captura de pantalla de la postergación del examen Ordinario sin contestar ninguna de las preguntas que hicimos”, comenta Lucía (20). 

La línea de tiempo que los admitidos por Ceprevi se saben casi de memoria. Las inscripciones para el examen de admisión Ordinario están abiertas hasta el 28 de febrero. ¿Y el día en que se realizará? La fecha aún es incierta.

Según indicaron los entrevistados, la UNFV insiste en un examen presencial. No está en sus planes hacer uno de manera virtual porque “existe el riesgo de que pocos postulantes tengan acceso a una conexión a internet y a equipos tecnológicos”, como sostuvo el rector a Andina en noviembre pasado, quien además añadió que uno de los lugares pensados es el Estadio Nacional. A esto se suma la experiencia de San Marcos, donde hubo plagio e incluso transmisiones en vivo del examen. Las excusas que suelen recibir los alumnos de Ceprevi es que la universidad depende de las medidas que tome el MINSA. Sin embargo, actualmente nuestro país aguanta a duras penas una segunda ola, lo cual hace difícil un examen presencial por ahora. 

Los ingresantes por Ceprevi contemplaron la posibilidad de iniciar clases así el examen Ordinario no se haya rendido, pero las autoridades responden que no se puede porque son pocos alumnos. Por ello, deben esperar hasta que se concrete el examen de admisión anual, donde hay más vacantes y, por lo tanto, habrá más ingresantes. “Por ejemplo, en Derecho y Medicina se podría llenar un salón con los ingresantes por Ceprevi, pero en Educación Inicial o Primaria, en las que hay pocos alumnos, ello no es posible. Por eso es que la respuesta que siempre nos dan es que esperemos al examen, donde hay miles de vacantes para todas las carreras”, explica Natalia. 

“Creímos que una solución podría ser juntarnos por áreas (Ciencias de la Salud, Ingenierías, etc.), ya que el primer año tenemos muchos cursos en común. De esta manera no perderíamos todo un año de estudio”, propone Catalina, quien tuvo la iniciativa de crear una tabla en Excel con aquellas asignaturas del área a la que pertenece su carrera. Por su parte, Leandro (21) dice estar dispuesto a estudiar en un año 3 ciclos de corrido con tal de recuperar el tiempo perdido, aseverando que ya tenía planificada su vida universitaria.

La Oficina Central de Admisión (OCA) les comunicó que su labor acabó una vez que les entregaron sus certificados de ingreso. Los autores de esta nota nos comunicamos con el director de Ceprevi, Pedro Vásquez, quien nos confirmó lo anterior: la situación de los admitidos ya no corresponde a su fuero, sino a las Facultades. Acto seguido, le preguntamos si se podría ejercer algún tipo de presión en el marco de una situación atípica en la que sus exalumnos son los más perjudicados. Esta fue su respuesta:

El director de Ceprevi, Pedro Vásquez, coincide en que se respete el sistema de Admisión de la universidad. Mientras tanto, cientos de chicos siguen sin estar seguros de si este año por fin estudiarán.

Ante la inacción de las autoridades universitarias, los ingresantes por Ceprevi decidieron enviar el 17 de febrero una carta al presidente de la Comisión de Educación, Juventud y Deporte del Congreso, Luis Dioses, detallando el pandemónium que estaban viviendo. “Rodolfo Martínez, quien se presentó como parte de la comisión, nos indicó que había leído el documento en el que pedimos que se inicien las clases para nosotros [los del Ceprevi], que nos incluyan en el calendario académico. Me sugirió que lo modifiquemos porque eso no sería posible al haber pocos ingresantes para algunas carreras, por lo que debíamos centrarnos en que el examen Ordinario se realice lo más pronto posible. Me dejó su número para llamarlo e informarle cómo avanza el tema”, cuenta Natalia. Consideró pertinente adjuntar en la misiva imágenes de los cuatro anuncios de ampliación de la fecha límite de inscripción al examen Ordinario que la universidad publicó en su página oficial de Facebook, así como de las múltiples quejas al respecto hechas por los usuarios en la sección de comentarios de dicha red social. En lo que hizo hincapié Natalia, quien firma como representante de Ceprevi, fue en el estrés, depresión y ansiedad que, en efecto, vienen sufriendo desde hace bastante tiempo.

Carta dirigida al presidente de la Comisión de Educación, Juventud y Deporte del Congreso de la República, Luis Dioses.

En el ínterin

Natalia: “Cuando vi que en enero alargaron una vez más el examen Ordinario, averigüé y les dije a mis papás que me pusieran en la San Martín, que empieza en marzo, porque ya estaba cansada de esperar. Y es que yo, por ejemplo, no solo he hecho más de un ciclo en Ceprevi, sino que he dado anteriormente el examen Ordinario. Pero me di cuenta de que todo el dinero que mis padres han invertido en una academia, en una Pre, en el examen, más el tiempo transcurrido, no los voy a echar a perder yéndome a una universidad particular. Siento que es una burla para nuestros padres porque nos han ayudado económicamente. Si yo hubiera sabido que iba a pasar todo esto, no habría postulado a la Villarreal. Estuve trabajando, pero cuando sacaron el comunicado de que en enero iba a haber examen presencial, lo dejé pensando que pronto iba a iniciar mis clases. Me arrepentí y ahora solo se me ocurrió inscribirme en clases de inglés”.

Lucía: “Hace un par de meses estaba planeando irme a IDAT para estudiar Diseño Gráfico. Me dije a mí misma ‘Ya no seré arquitecta’ porque la carrera es muy cara y ya he pasado mucho tiempo entre lágrimas por no poder empezar a estudiar. Después de noches en vela preparándome, me sentí bien ingresando, pero ahora me arrepiento porque estoy perdiendo el tiempo. Probablemente, si le hubiera dicho a mis padres que quería ingresar a una particular, sé que habrían podido hacer el esfuerzo, pero no: yo sentía que podía manejar esto. ¡Es que quién en su sano juicio renunciaría a una vacante luego de haberla luchado por tanto tiempo!”. Al menos estamos intentando hacer algo y eso me tranquiliza un poco.

Alexander (21): “Es una lucha entre lo psicológico y lo monetario, porque estamos cansados de estar esperando o de haber estudiado tanto tiempo para que al final no podamos tomar clases. Muchos se han esforzado para pagar la carpeta de admisión, que incluye la inscripción, el certificado de ingreso y hasta el prospecto que nos pidieron. Algunos compañeros de los ciclos A y B pagaron el prospecto a inicios del año pasado y entre septiembre y noviembre nos estuvieron exigiendo el pago a los que faltaban, junto con los ingresantes del ciclo C. Es decir, en tiempos de pandemia nos estuvieron pidiendo el dinero que no tenemos. Encima no podemos salir a la calle a hacer un trabajo común. Muchos no tienen ese sustento de los padres”.

Intentamos comunicarnos con el Vicerrectorado Académico vía correo electrónico. Nos pidieron “identificación formal”, accedimos, pero al cierre de esta nota no nos brindaron la información requerida sobre el estado del caso.