FOTO: Diario La República.

El caso Sebastián Palacín o como banalizar la violencia de género

¿Por qué se tiende a mostrar la violencia de género como algo anecdótico en internet? Un video publicado en la red social TikTok por Sebastián Palacín generó una ola de indignación colectiva semanas atrás. Mujeres especialistas en enfoque de género explican estas conductas misóginas y cómo invisibilizan la violencia contra la mujer en la sociedad peruana.

Por Leticia Alvarez

En el primer trimestre de 2022 se atendieron 34,547 casos de violencia de género en el Centro de Emergencia Mujer (CEM), según estadísticas oficiales. De este número, 2,634 fueron registrados como violación sexual. Un reflejo de este machismo, tan cotidiano como impune, es el caso de Sebastián Palacín, quien ha sido acusado por una joven, que decidió no revelar su identidad, como el autor del abuso sexual del cual ella fue víctima.

Un espectro social del caso

Luego de eliminar el video a causa del escándalo, Palacín aseguró que solo se trataba de un “experimento social». Afirmaciones como esta refuerzan la “cultura de la violación” en plataformas de gran alcance como TikTok. Al ver este tipo de discursos en redes sociales, hay hombres que normalizan el abuso contra las mujeres y lo ven como una forma de obtener reconocimiento, señala Omayra Chauca (32), psicóloga feminista de la Universidad Nacional Federico Villareal (UNFV).

“El video muestra una masculinidad en la que creerse superior o tener esa posición de poder sobre el cuerpo de las mujeres, es sinónimo de reafirmar su hombría”, expresa Blanca Izquierdo (27), abogada litigante y feminista. Se construye, entonces, una identidad sexista en la que las redes sociales desempeñan un rol crucial. “Estos espacios permiten que las conductas misóginas se naturalicen y se entienda que el humor no tiene propuesta política”, agrega Chauca, quien reitera el peligro de que se utilice el recurso de la comedia para humillar y burlarse de las mujeres, tal como lo hizo Palacín en el video.

Palacín, rodeado de chicas, participó de un videoclip musical en el que interpretaba una canción que denigraba a las mujeres. Foto: Captura ATV Noticias.

Otra forma de naturalizar esta clase de violencia es vincularla a una enfermedad o patología, de allí los adjetivos que promueven ciertos medios de comunicación (“depravado”, “enfermo”, “monstruo”). De ese modo, se justifican los actos de violencia de género, atribuyéndolos a una enfermedad o padecimiento mental.  “Lo preocupante es que no se reconoce que la sociedad es machista, pues el abusador es hijo sano del patriarcado”, afirma Chauca, al aclarar que este último término hace alusión a que un diagnóstico no te hace un agresor sexual, sino que estas prácticas misóginas se dan por aprendizaje, mas no por trastornos psiquiátricos.

En ese sentido, un rasgo particular que denota la conducta de Palacín es la poca empatía hacia las mujeres mediante sus reiterativos comportamientos agresivos hacia ellas. “Se puede notar que Palacín tiene una personalidad narcisista, porque solamente está pensando en su propio beneficio y no en las otras mujeres y el dolor que pueda causarles”, asevera Chauca.

Omayra Chauca (a la derecha) ha estado involucrada con la lucha feminista desde que estudiaba en la universidad. En la foto, aparece sonriente junto a una compañera luego de una reunión con el Colectivo de Estudios Feministas y Género de su alma máter, la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV). Foto: Facebook Omayra Chauca Gonzales.

Situación judicial del caso

En el ámbito jurídico, la conducta misógina de Palacín es tipificada como apología a la violencia contra la mujer. Según el artículo 316 del Código Penal está sancionado con una pena privativa de libertad no menor de 1 año ni mayor de 4 años. “Este artículo señala que exaltar, enaltecer o justificar la violencia es causal de denuncia contra el autor de estas declaraciones”, precisa Izquierdo, quien hace hincapié en la normativa judicial que condena este tipo de violencia de género.

La revictimización, si el caso llegara a un proceso judicial, es otro problema al que se enfrentan las víctimas cuando denuncian un hecho de violencia. “Lo más recomendable, que lamentablemente no ocurre, es que se tomen las declaraciones y se evite el mínimo contacto con el victimario”, puntualiza Izquierdo, al juzgar los prejuicios machistas de los funcionarios del sistema de justicia peruana.

La abogada Blanca Izquierdo también es facilitadora del programa “Sexualidad y Autonomía Física” del Movimiento Manuela Ramos. Ella brinda charlas y conferencias sobre casos de violencia de género. Foto: Blanca izquierdo.

Chauca e Izquierdo coinciden en que si se sigue tratando la violencia de género con humor, las conductas machistas, de las que forma parte la cultura de la violación, pueden derivar incluso en feminicidios. Ellas exigen que el Estado implemente políticas de Educación Sexual Integral en los colegios, para evitar que desde la infancia las taras del patriarcado se instalen en las nuevas generaciones. 

Canales de ayuda

Si eres víctima o conoces a alguien afectada por un caso de violencia, contáctate con la Línea 100 del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. Este cuenta con un equipo especializado en brindar información, orientación y soporte emocional. La Línea 100 envía los casos de violencia familiar o sexual más graves a los Centros de Emergencia Mujer o al Servicio de Atención Urgente, el cual atiende las 24 horas de todos los días del año, incluso feriados.