FOTO: Archivo Personal

Carlos Villarreal: “Mi chamba es apasionante, pero a la vez muy tensa”

Después de 25 años trabajando en Radio Programas del Perú (RPP), una de las emisoras más importantes del país, Carlos Enrique Villarreal Huayanay se ha convertido en uno de los periodistas políticos más respetados del medio. En un país donde los presidentes cambian sin terminar su periodo de gobierno, para un periodista, la política no se cubre solo durante las horas de trabajo, sino también las 24 horas del día.

Carlos Villarreal salía a correr todas las noches al parque Eduardo Márquez Talledo, ubicado en la segunda etapa de la urbanización Alta Mar de La Perla, Callao. Cuando empezó la pandemia dejó de hacerlo debido al confinamiento, pero poco antes pudimos establecer un par de conversaciones casuales mientras yo paseaba a mi perro. A partir de este acercamiento, y a pesar de no vernos en poco más de un año, le solicité una entrevista a través de un mensaje a su cuenta de Twitter, la red social que más utiliza. Al cabo de dos días sin respuesta, decidí buscarlo en su casa, ubicada muy cerca a la mía. Al llegar, conversé con su esposa y decidí dejarle el recado, ya que Villarreal todavía estaba trabajando. Casi cinco minutos después de esta conversación, recibí respuesta a mi mensaje. Intercambiamos números y coordinamos la entrevista por Zoom, plataforma que se le hacía más cómoda debido a sus atareados días. 

Es probable que una de las comisiones que más recuerde, incluso con el paso de los años, sea la entrevista que le hizo a Alan García en la víspera de su suicidio. Villarreal fue el último periodista en entrevistar al exmandatario, quien se encontraba en medio de un proceso legal luego de ser acusado de formar parte de la red de Odebrecht en el Perú. En el video publicado en YouTube, ambos se encuentran conversando en el despacho del ex presidente, ubicado en el campus de la Universidad San Martín de Porres, luego de que éste terminara de dictar una clase. A lo largo de la entrevista, García lo trata con mucha familiaridad pues ya se conocían de antes; además, intenta establecer una relación próxima, con la intención de controlar la conversación. Sin embargo, durante los 20 minutos que dura la entrevista, Villarreal sabe guardar la distancia propia de un periodista, mientras le recuerda algunos episodios contradictorios que protagonizó los días previos. 

En los minutos finales el ambiente empieza a crisparse cuando el periodista le pregunta directamente sobre el caso Odebrecht y los detalles del pago de la conferencia que dictó en la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP). A pesar de la tensión del momento, Villarreal refiere que no advirtió nada inusual o alarmante en su comportamiento. “No percibí un cambio de conducta, inclusive lo vi de buen ánimo, riendo y bromeando. De seguro estaba preocupado con el tema de la investigación, pero no me imaginaba que iba a tomar esa fatal decisión”, recuerda.

 

Una vida en el periodismo

Carlos tiene 54 años y ha consagrado casi la mitad de ellos a su trabajo en RPP. Sin embargo, eso no significa que el periodismo haya sido su primera opción al pensar en el futuro. Luego de terminar el colegio, ingresó a estudiar Medicina a la Universidad San Martín.  “Estudié un año y lo hice porque quería darles esa satisfacción a mis padres, a mi papá, sobre todo. Después me di cuenta de que no era mi vocación”, recuerda.

¿Cómo se dio cuenta de que quería dedicarse al periodismo?

Yo sentía una atracción de chibolo por los medios de comunicación. Inicialmente me atraía mucho la publicidad, porqué llevé la especialidad de Periodismo y Publicidad cuando estudié comunicaciones en la Universidad de Lima; pero cuando ingresé a trabajar como practicante a una emisora llamada Radio Callao, me di cuenta de que me gustaba mucho el periodismo, me gustaba mucho hacer entrevistas. Esa vocación se afianzó más cuando entré a RPP, a hacer primero trabajo de producción y después, cuando ya salí a ser reportero, me apasionó mucho y ahí me quedé. 

Yo sentía una atracción de chibolo por los medios de comunicación”.

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Recuerda que alrededor del año 1997, cuando empezó a formar parte de RPP Noticias, probó un poco de la dureza y la emoción del periodismo durante el gobierno de Alberto Fujimori, y sus prioridades cambiaron. Poco a poco su interés por la publicidad se diluyó y el periodismo se convirtió en el centro de su vida.      

No es un secreto que es un aficionado del fútbol, ¿por qué, entonces, dedicarse al periodismo político y no al deportivo?

Claro, soy muy aficionado al fútbol e inicialmente, mientras trabajaba en producción, me atraían las notas deportivas. De hecho, dediqué parte de mi tiempo libre en RPP durante los primeros años a trabajar en el programa deportivo y en transmisiones deportivas, pero solamente los días domingo. Sin embargo, en el periodismo político encontré muchos más matices, mucha más variedad, y descubrí que podía ser más importante para mi preparación personal. Yo respeto al periodismo deportivo, eso sí, no estoy hablando mal del periodismo deportivo (risas); pero me gustaron más los matices del periodismo político y poco a poco fui especializándome en ello. Eso no quiere decir que me haya dejado de gustar el periodismo deportivo porque inclusive cuando ya estaba en el área política también seguía colaborando en transmisiones. Cuando había partidos importantes de la selección me llamaban y yo encantado iba (risas), pero en el tema del trabajo diario fue el periodismo político lo que más me atrajo.

¿Y por qué eligió radio? 

Porque yo crecí con la radio y desde niño la escuchaba. En ese entonces me llamaba mucho la atención los noticieros radiales. A mi mamá le parecía raro que yo con 11 o 12 años escuchara noticias, y muchas veces no entendía lo que pasaba, pero igual me gustaba. Después obviamente estaban los partidos de fútbol; me apasionaba escuchar a los periodistas que comentaban y narraban los partidos, quería conocerlos y ser como ellos. También escuchaba las radios musicales, más que nada por los temas de moda, rock, salsa y eso. Pero, en términos generales, la radio era lo que más me llamaba la atención. Además, la primera oportunidad que tuve luego de terminar la carrera fue en una radio, entonces eso me inclinó aún más por el medio. Otra de las cosas por las que me apasiona la radio es su inmediatez: se transmiten instantáneamente las noticias y la gente se siente más cercana. Mi sueño era entrar a una radio grande, como RPP, y se cumplió. A pesar de que tuve la oportunidad de trabajar en televisión me quedé porque es lo que más me gusta, el contacto con la gente y el momento. 

Mi sueño era entrar a una radio grande, como RPP, y se cumplió”.

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A pesar de cumplir sus sueños, Villarreal también se ha visto obligado a enfrentar tiempos duros ya que, debido a la llegada de la pandemia y el alto índice de contagios en el Perú, su familia también se vio afectada. Durante una edición de su programa matutino con Mabel Huertas, a mediados del año pasado, mientras ella se encontraba en confinamiento luego de dar positivo a Covid-19, Villarreal se solidarizó con su compañera y contó que su esposa también había sufrido la enfermedad. “Yo tuve mucho miedo, por ella y por mis dos hijos, yo pensaba en ellos nada más y en que no les pase nada. Todavía no había vacunas y gracias a Dios, a ella le dio suave”, recuerda.

Ya que mencionó a Mabel Huertas, ¿cómo es trabajar con ella y cómo fue trabajar con Mónica Delta durante el 2021?

Chévere, Mabel es muy buena profesional y es muy amena. Me vacila de verdad cuando hay profesionalismo de por medio y buen ánimo, así las cosas fluyen. Igual con Mónica. Ahora, Mónica es una profesional de mucha trayectoria, así que para mí fue como una especie de enseñanza que tuve con ella. Yo siempre la he admirado mucho, desde que ella era reportera, ya que cuando estaba en la universidad y veía noticieros, la veía a ella. “Ojalá algún día pueda trabajar con ella”, decía yo (risas). Así que fue muy importante porque ella me ayudó bastante. Me orientó en mi carrera, me apoyó y si yo fallaba en algo me lo decía, cosa que le agradezco porque yo le pedí que por favor me diga en qué me equivocaba y he tratado de asimilar sus consejos. A mí me dio mucha pena cuando se fue, pero fue una decisión personal. Además, yo entré a trabajar al programa de entrevistas más importante de RPP, con dos pesos pesados como lo eran Mónica y Fernando Carvallo, así que me ponía muy nervioso porque estaba ahí con dos periodistas muy experimentados. Es como si un jovencito entrara a jugar fútbol y lo ponen al lado de Messi y Cristiano Ronaldo. Pero dentro de todo fue una muy linda experiencia trabajar con ella y ahora con Mabel también. 

 

Portada de la programación de RPP. Foto: RPP.

¿Cómo describiría ser periodista político en un país tan inestable como el Perú? 

Por el tema que se maneja, la chamba misma es apasionante y a la vez muy tensa. Requiere de mucho tacto y mucho análisis de la situación, nunca descansas. Pero la verdad es que también te enseña bastante porque te permite evaluar la situación política coyuntural, el punto de vista económico, el aspecto social y todo lo que se relaciona. Me parece que es muy apasionante, pero también muy desgastante desde el punto de vista mental.

Por la misma cobertura que maneja, y al ser un periodista reconocido de un medio como RPP, debe recibir primicias y materiales exclusivos de sus fuentes.

Claro, lo que pasa es que agarramos confianza en el trabajo diario. Como yo me dedico al Congreso, antes de manera presencial y ahora a distancia, tenemos contactos y los congresistas están interesados en dar a conocer la información que manejan. Obviamente, no todo lo que te envían es primicia. A veces los abogados te pasan datos importantes o fuentes que hay en el Poder Judicial; todo depende del trato y de la confianza, del nivel de cercanía que tengas con tal o cual persona y con tal o cual autoridad. Muchas veces no me ven a mí, sino ven a RPP, entonces es “él trabaja en RPP, quiero que salga en RPP” y me dan la información; o me dicen: “Oye, te paso el dato” y yo lo hago público. Pero, tanto como a mí, le pueden pasar la noticia a cualquier otro colega de RPP.

 

Política luego del bicentenario

Hablando del entorno político actual, estos últimos años han sido extremadamente caóticos y a muchos medios se les ha acusado de favorecer a ciertos sectores y servir ciertos intereses debido a que no cubren algunos eventos o protestas, ¿qué opina de estas declaraciones?

Nuestra cobertura siempre ha estado. En el caso de las protestas de noviembre, la cosa se puso fuerte cuando Merino asumió; pero también había situaciones que pasaban en el Congreso, como la vacancia de Vizcarra, por ejemplo. Todo eso se cubrió, pero el despliegue fue mucho mayor el 14 de noviembre ya que fue el día más intenso de la marcha y el nivel de cobertura del medio siempre varía dependiendo de lo que pase.

Sobre de las marchas contra Merino, ¿cómo describiría los últimos días en los que las cosas se salieron de control y se dieron los enfrentamientos entre manifestantes y policías durante la madrugada?

Fue muy duro… muy agitado y muy violento; no solo para la gente que marchó ahí, sino también para los periodistas. Tú sabes que en esas marchas los periodistas son agredidos muchas veces por gente que está descontrolada, no todos, obviamente. Además, se camuflan delincuentes con el propósito de hacer vandalismo y cosas así, siempre pasa eso. Fueron días muy tensos y muy duros, no había descanso para nosotros; estábamos ahí siempre, y muchos colegas pasaron horas y horas cubriendo el tema. No había salida ese día, no había término de la jornada. Y fue aún más difícil porque fueron días perjudiciales, tanto para el país como para el sistema político, el vivir en tal clima de agitación afecta bastante. Encima, estábamos en plena pandemia y todo era muy complicado, más aún con las dos muertes.

Siguiendo con la política, ¿Cómo considera usted que se cubre este tema en un país que se encuentra tan dividido?

En primer lugar, siempre mostrando todas las posiciones que existen, ya sea a favor o en contra de algo o de alguien, y dando apertura a todas las voces. Al menos eso es lo que tratamos de hacer en RPP, informar lo que realmente pasa porque ahora con los medios digitales hay mucha tergiversación, mucho engaño, mucha mentira. Tratamos de mostrar lo que pasa y darles la opinión a todas las corrientes que hay en el momento, a todas las posiciones. A unos les gustará escuchar determinada posición, a otros no, pero creo que la obligación que tenemos nosotros es ser democráticos en ese sentido, reflejar la realidad tal y como es; sin dejar de criticar, por supuesto. Cuando se tiene que criticar algo, se critica, pero sin tomar una posición a favor de tal o cual. Nosotros hemos tratado de exponer todos los puntos de vista con relación a la labor del Gobierno y del Congreso.

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Su atracción al periodismo político puede deberse a varios de sus intereses personales pues, como cuenta, uno de sus referentes es el reconocido César Hildebrandt. Además, desarrolló una gran fascinación por el periodismo de investigación luego de leer el libro Todos los hombres del presidente escrito por Carl Bernstein y Bob Woodward, donde cuentan cómo investigaron el famoso caso Watergate. “Ese libro me metió la espina de ser periodista”, recuerda.

Carlos Villarreal continúa trabajando en RPP, disfrutando de su trabajo y de jugar sus ‘pichangas’ con sus amigos del barrio o con otros colegas periodistas, ya sea en su cuadra o en las canchas sintéticas habilitadas en la Costa Verde. Alienta a su equipo de fútbol favorito, Universitario, y cuida de sus dos hijos, apoyándolos mientras buscan su vocación en la vida. Ninguno parece querer seguir sus pasos en el periodismo, pero para Carlos eso no es un problema, pues solo quiere que sean felices.  “A mí, sinceramente, me gustaría que estudien lo que les gusta y que sean buenos profesionales en lo que ellos quieran. Que se perfeccionen y que estudien, sobre todo”, finaliza.