Foto: Diario Médico.

Cada cinco horas una mujer muere de cáncer de cuello uterino en el Perú

Se ha registrado 4270 nuevos casos de cáncer de cuello uterino en lo que va del 2021. La cifra aumentó un 20% con respecto al año pasado, según el Ministerio de Salud. Conversamos con la Dra. Angie Paredes, egresada de la Universidad Nacional Federico Villarreal que se ha especializado en Ginecología y Obstetricia, para que nos explique a qué se debe este incremento. Asimismo, nos comentará cuáles son las medidas que deben tomar las mujeres, sobre todo las adolescentes, para detectar a tiempo esta enfermedad.

Por Mayralejandra Aguirre

El cáncer de cuello uterino es el tercer tipo de cáncer con la mayor tasa de mortalidad para mujeres de entre 15 y 45 años. En los últimos meses esta enfermedad se ha convertido en el segundo tipo de cáncer (el primero es el cáncer de mama) con la mayor cantidad de pacientes. Se trata de una neoplasia maligna compuesta por células cancerosas en el cuello uterino a consecuencia de la infección del virus del papiloma humano. Durante los primeros estadíos de esta enfermedad las mujeres no tienen síntomas. “A veces la paciente no presenta síntomas. Conforme progresa su enfermedad puede encontrarse sangrado vaginal anormal, flujo vaginal anormal y dolor pélvico. Recién en ese momento es cuando buscan ayuda”, explica la Dra. Paredes. 

En lo que va del 2021, hubo 4,270 casos de cáncer de cuello uterino, al menos un 20% más respecto al año pasado, según el Ministerio de Salud (Minsa). Una explicación a este aumento puede ser la pandemia del Covid-19. Desde el año pasado se ha priorizado al Covid-19 en las instituciones médicas. Esto llevó a que se modifique la atención de diversas enfermedades, entre ellas el cáncer. “Se ha priorizado a los pacientes con Covid-19, por lo que se retrasaron los tratamientos. Así, puede haber una progresión de la enfermedad, es decir, de estadíos precancerígenos pasa a convertirse en cáncer. Esta es una de las razones por las que ha aumentado la incidencia de esta enfermedad”, señala la especialista. 

Otra razón del incremento de casos es la desinformación que existe sobre el tema. “Las mujeres de entre 15 y 45 años son más propensas a padecer este tipo de cáncer. Esto debido a que en este grupo etario hay mayor riesgo de relaciones sexuales sin protección y uso del tabaquismo prolongado, lo que está relacionado con el virus del papiloma humano. A pesar de ello, las mujeres más jóvenes no reciben la información necesaria y correcta sobre esta enfermedad”, afirma la Dra. Paredes.

“He tratado pacientes en el rango de 15-20 años. Ellas desconocen cómo una mujer adquiere el virus del papiloma humano. No saben que existe una vacuna para evitar la transmisión de dicho virus. También creen que la vacuna solo es para mujeres que nunca han tenido relaciones sexuales”, cuenta la Dra. Paredes. El desconocimiento de la gravedad de la enfermedad responde también a que no todas tienen el apoyo familiar para acudir a una consulta ginecológica a temprana edad −dado que no se informan al respecto−. Además, se ha visto que en algunas escuelas se restringe el hablar sobre temas de vida sexual. 

“Desde el colegio se les debe enseñar a las niñas la importancia de acudir a chequeos anuales y, cuando cumplan 21 años o tengan relaciones sexuales por primera vez, realizarse la prueba de Papanicolau. Este es un procedimiento que recolecta células del cuello uterino y el extremo tanto inferior como angosto del útero. Esta prueba también puede identificar cambios en las células que en el futuro pueden convertirse en cáncer. De este modo, podrán prevenir cualquier enfermedad y, en el caso de tener cáncer de cuello uterino, las probabilidad de superar el cáncer serán mayores. Y es importante que los padres de familia lleven a sus hijas a vacunarse contra el virus del papiloma humano”, explica la ginecóloga.

En octubre de este año, se realizó una campaña de vacunación contra el virus del papiloma humano. La inmunización estuvo dirigida a niñas de 9 a 13 años. Foto: EsSalud.

La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) protege contra la infección de ciertas cepas de VPH, las cuales pueden causar cáncer de cuello uterino. Para la Dra. Angie Paredes se debe generalizar el uso de esta vacuna. “De ser posible se debería ampliar el grupo etario que recibe la vacuna, que no sea solo de 9 a 13 años, sino que se amplíe hasta los 30 años porque siempre a cualquier edad, entre los 25 y 45 años, hay riesgo de infectarse. También sucede que algunas mujeres no se vacunaron de niñas o no completaron las dosis, por lo que necesitan de la vacuna”, indica.

Del mismo modo, se debería incentivar el tamizaje, pruebas sencillas para identificar patologías que no presentan síntomas, con la genotipificación del virus del papiloma humano. Este último consiste en un procedimiento por el que se obtiene un genotipo, es decir, una variante del ADN de un organismo. Existen genotipos con alto riesgo de VPH, que son un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de cuello uterino. Por ello, esta prueba ha demostrado ser más eficaz que otra prueba de detección, pues no es invasiva y permite identificar con precisión a las mujeres con alto peligro de desarrollar dicho cáncer.

El Minsa empezó a realizar pruebas moleculares para detectar la presencia del virus de papiloma humano (VPH), el principal causante del cáncer de cuello uterino. Foto: Minsa.

La recomendación final que brinda la Dra. Angie Paredes se centra en la prevención y concientización. “Cada 5 horas muere una mujer por cáncer de cuello uterino en el Perú, por lo que se debe fomentar las formas de prevención y tomar conciencia de su gravedad. Promover la importancia de la vacuna, los chequeos médicos y estilos de vida saludable es vital para evitar enfermedades como esta. Asimismo, el Ministerio de Salud debería incentivar la distribución de información sobre lo importante que es la detección temprana del cáncer de cuello uterino. Esto a través de los medios de comunicación para que la información pueda llegar a toda la población. En el Perú, los cánceres se detectan en estado tardío. Por ello, se debe promover la detección precoz para evitar que más compatriotas mueran”, concluye.