Más de veinte años de carrera periodística en medios de comunicación dan cuenta de su experiencia y versatilidad: narrador, locutor, columnista, comentarista, presentador y sobre todo, un apasionado del fútbol, Daniel Peredo es un todo terreno del periodismo deportivo. Aquí pasa revista por su largo trajinar frente al micrófono.

Eran las ocho de la noche de un viernes cuando Daniel Peredo apareció en un lobby de Media Network. Después de los saludos protocolares y antes de que termináramos de acomodarnos en el sofá, disparó esta advertencia: “De todos los perfiles que me han hecho, ninguno me ha gustado, así que espero que este sí”.

Luego dejó su celular en modo silencioso y preguntó cuánto tiempo teníamos para la entrevista ya que dos horas después deberá conducir el programa Versus de CMD. Me pregunta por el enfoque de esta revista y la fecha de publicación. Es natural. Daniel es un periodista y no puede ocultar ese instinto de preguntar como si él fuera el entrevistador. Ahora será mi turno de preguntar, entrevistar a un entrevistador nunca es fácil.

-¿Cómo nació el interés por entrar en el mundo del periodismo?

-Desde que tengo uso de razón yo siempre quise ser periodista deportivo aunque en mi familia no hay antecedentes de alguien que lo haya sido o que me haya incentivado a serlo. Desde chico me gustó el fútbol. Me apasionaba jugar pero más me apasionaba informarme sobre lo que era este deporte. Yo estaba en primaria y ya sabía que quería ser periodista deportivo. En mis test vocacionales de secundaria salía lo mismo, estaba súper claro.

-¿Por qué el fútbol?

-No sé qué me habrá llamado la atención del fútbol. Me jalaba mucho lo que hacía Pocho Rospigliosi en la radio, sus transmisiones, su manera de conducir, de animar, de informar. Mi niñez y adolescencia estuvieron marcadas por la mejor época del fútbol peruano. Entre 1970 y 1982 clasificamos tres veces a los mundiales y ganamos una Copa América. Todo eso influyó mucho, además que seguía mucho el fútbol por la radio. Ahí se generó un vínculo y nacieron las ganas de estar informado. En mi casa compraban La Prensa y este era el único diario que en su página deportiva calificaba a los jugadores. Me encantaba revisar qué puntaje le ponían a cada uno y compararlo con lo que yo pensaba. Todo eso pasaba sin ser yo una persona que iba mucho al estadio. Mi papá no me llevaba, salvo cuando jugaba el Aurich, ya que mi familia es de Chiclayo. En dos ocasiones fui a ver las finales de la Copa Perú, pero a la selección no la vi.

-¿Y cómo llegaste a la televisión?

-Yo jamás pensé que iba trabajar en televisión. Cuando inicié mi camino en el periodismo lo que quería era hacer radio y sin embargo, es lo que menos he hecho. Comencé haciendo prensa escrita; estuve seis años en Ojo y El Bocón. Luego, en marzo de 1996, surgió la posibilidad de trabajar en televisión. Me llamaron de Goles en acción, Alberto Beingolea dirigía el programa. Él no era de los que recurre a periodistas de otros medios para que se sumen a su equipo de trabajo. Él era más un formador que un comprador, le gustaba educar a su propia gente dentro de sus convicciones antes que buscar a alguien que estaba en otro medio y llamarlo. Así es que me llaman a mí y empieza esta experiencia que yo jamás imaginé. Nunca pensé tener esta clase de exposición que se tiene en la televisión.

-¿Cómo es trabajar para un canal de televisión por cable? ¿Qué lo diferencia de la televisión abierta?

-Cuando entré al cable hablé con algunos amigos que habían estado siempre en señal cerrada y tenían expectativas de ir a la señal abierta. En mi caso era distinto, cuando trabajaba en señal abierta quería ir al cable y cuando finalmente se dio, dije: ‘Esto es lo mío’. Siempre me he sentido mucho más cómodo en la señal cerrada. Por cierto, todo esto tiene que ver mucho con el medio, con lo que es canal, el enfoque de los programas, las prioridades de los contenidos, se puede opinar del juego en sí mismo, se deja de lado la farandulalización del fútbol, se puede hacer una entrevista de una hora y que esta se emita completa. Tuve propuestas para regresar a la televisión abierta y cubrir mundiales o sudamericanos; sin embargo, prefiero quedarme en el cable. Cuando entré a CMD hubo mucha seriedad, me hablaron de un proyecto a largo plazo conmigo. Consistía en tener una cantidad de programas determinados cada año y todo eso se ha cumplido. Una de las cosas planteadas fue que, en el momento en que Alberto Beingolea se fuera, yo sería la imagen del canal. Me sentí muy cómodo por la forma tan profesional con la que se abordaron las cosas y respetaré si es que, así como me prepararon a mí para ser la nueva imagen del canal, preparan a un chico para que sea la próxima cara de CMD.

 

“Ese gol de Fano a Argentina en 2008 fue ideal para la narración. Vargas arranca desde su área y conforme se va acercando a la jugada de peligro te permite acompañarlo, crecer con él en el relato”.

 

-¿Es el mundo de la televisión deportiva un ambiente cerrado para gente nueva?

-No, no lo creo. Desde mi experiencia te puedo decir que todo lo que he logrado se ha dado sin necesidad de una recomendación o de que un amigo influya a mi favor. No he sufrido eso que quizás mucha gente comenta respecto al medio. Quienes me llamaron a la televisión fue porque revisaron mis trabajos en prensa escrita y decidieron darme una oportunidad.

-¿Quiénes han influido en tu estilo de narración?

-No sé si decir una influencia pero a mí me gusta leer y escuchar a todos. Trato de ser lo más original posible, no preparo nada, no imposto la voz. Reconozco que tengo algunas limitaciones: no soy locutor, soy un periodista que narra. En mis transmisiones trato de plasmar todo lo que siento al momento de ver el partido. Cuando veo un encuentro con mis amigos grito al emocionarme con algunas jugadas. Mariano Closs (Fox Sports) me parece el mejor narrador. Lamentablemente su problema es Niembro, un personaje que es muy cerrado y que le termina salpicando esa resistencia a Closs. Sin embargo, cuando Mariano Closs trabaja junto a Diego Latorre me parece la mejor dupla sudamericana en la actualidad.

-¿Te cuidas la voz?

-Tengo algunos cuidados pero no es que mi voz esté trabajada. Yo suelo narrar con la garganta y no con el estómago, como debería ser, una situación que provoca que mi garganta termine lastimada y tenga que tener un cuidado muy especial con ella. Eso sí, no fumo, no tomo y trato de beber mucha agua.

-Se puede decir que la audiencia ya identifica tu voz…

-Sí, mucha gente me dice eso, que se han acostumbrado a mi voz, más allá del tono o del timbre de la misma.

 

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La noche del 10 de setiembre de 2008 Perú enfrentó a Argentina por las Eliminatorias a Sudáfrica 2010. Perdíamos 1 a 0 hasta que en el minuto 93 Vargas y Fano se encargaron de cambiar la historia. Peredo, ganado por la euforia al momento de narrar ese gol, fue la voz que acompañó, sin desentonar, a los millones de hinchas que vieron el partido por televisión.

“Gol peruano, con el corazón de Vargas, con los huevos de Vargas, con el empuje de Vargas, con el pundonor de Vargas, con el corazón de todos. Lo hizo Vargas, la metió Fano”. Fue un relato para la historia.

-La narración del famoso gol de Fano contra Argentina en el último minuto, luego de la corrida de Vargas, marcó un precedente en tu estilo de narración.

-No sé si marcó un precedente, no quiero ser pretencioso; sin embargo, en mi carrera televisiva sí hay un antes y un después de ese gol y yo lo agradezco. Por esa narración luego me llamaron para hacer comerciales, los chicos en la calle me relataban el gol tal cual lo había hecho yo e incluso me pedían que vuelva a hacerlo. Ahora, la jugada de ese gol fue el ideal de cualquier narración. Vargas arranca desde su área y conforme se va acercando a la jugada de peligro te permite acompañarlo, crecer con él en el relato. Luego, meses más tarde, Fano me diría en broma que por mi narración todos le atribuyen el gol a Vargas cuando en realidad fue de él (risas).

-¿Es la narración del gol de Fano la que más atesoras en tu memoria?

-Al menos es la que más me recuerda la gente. Ahora, hay una narración que no fue para televisión, sino para radio, pero que me gustó mucho, y fue la del gol del ‘Beto’ Carranza en Cerro de Pasco, que le valió el título del Apertura 2000 a Universitario. Recuerdo ese gol porque, más allá de la importancia que tuvo, pude anticiparme a la jugada y decir “Carranza y el gol del año” en el momento que pasó la mitad de la cancha a toda velocidad. Finalmente, termina siendo el gol del año y, bueno, es una transmisión que recuerdo mucho.

Peredo

En Brasil 2014. Fotos: Facebook Daniel Peredo

Peredo

A principios de los 90, al lado de Juan Carlos Oblitas.

-¿Cuánta euforia hay en los relatos que haces?

-Hace poco alguien me preguntó cómo hacía para aguantarme las lisuras en las narraciones y la respuesta fue que no lo hago porque sé que está mal. Ahora, no hay nada como relatar un partido de la selección. Es el único equipo que te permite una identificación, pero siempre manteniendo la capacidad de análisis. Lo más exagerado que pude haber dicho fue los huevos de Vargas, pero no más que eso. Hace poco el ‘Pollo’ Vignolo (relator de Fox Sports) dijo que en la narración que hizo de un Boca-River él estaba conmocionado luego de que Boca metiera el primer gol en el súper clásico. Eso es algo que yo comparto, el narrador muchas veces queda conmocionado cuando termina de relatar un gol importante. Por ejemplo, hace años, luego del gol de Farfán a Chile, eran las 4 de la mañana y no podía dormir debido a la adrenalina que sentí al narrar ese encuentro.

-¿Qué tan difícil es ser presentador y narrador a la vez?

-Es algo que me sienta bien y por eso te comentaba lo cómodo que me siento aquí en CMD, ya que tengo la posibilidad de transmitir los partidos y también de comentarlos luego en un programa. Te cuento que cuando yo entré a la televisión, lo que quería era comentar más que relatar. Actualmente, estoy identificado más con la narración que con el comentario, pero esa no era la idea que tenía cuando comencé. El tema de la narración nace cuando integré el equipo de transmisión de ATV para el mundial de Corea y Japón 2002. Me llamaron para comentar los partidos pero ahí ya estaban Phillip (Butters), Eddie (Fleischman) y Diego Rebagliati. Y a esos tres nadie los movía (risas), así que Mariella Ostolaza, productora en ese entonces de ATV y hoy de CMD, me dice que existe la posibilidad de narrar y acepté. Luego del mundial, Mariella me dice que me quede narrando y así es como decido dedicarme a la narración.

-¿Cómo es trabajar con un panel de exdeportistas tanto para la narración como para la presentación de un programa?

-En ese caso a mí me toca encargarme de la parte netamente televisiva. Es un trabajo en equipo y la idea es siempre tratar de ayudarse unos con otros. Si hay una situación inicial de mucho respeto que por el bien de la transmisión tienes que ir rompiendo, pese a que ellos sean nuestros ídolos. La idea es hacer una transmisión más fluida, si hay que discrepar se discrepa, si hay que gastar una broma se hace, siempre con respeto. La idea es que a la hora de hacer la transmisión todos participemos como un equipo.

 

“Entre 1970 y 1982 clasificamos tres veces al mundial y ganamos una Copa América. Ahí se generó un vínculo con el fútbol y nacieron las ganas de estar informado”.

 

-¿Cuál fue el momento más difícil que te ha tocado vivir como periodista deportivo en la televisión?

-Creo que fue el 6 a 0 de Uruguay a Perú. Me acuerdo que ese día era mi cumpleaños… En general, puedo decir que las derrotas feas de nuestra selección son siempre los momentos más complicados y tristes para mí.

-¿Te has peleado con otro periodista?

-Yo creo que no. Quizás hay algunos periodistas que creen que sí las hubo; sin embargo, yo opino que no. Lo que pasó con Phillip en radio Capital no lo tomo como una pelea, ya que, a mi parecer, fue un debate y no una discusión.

-¿Y con Micky Rospigliosi?

-Con Micky nunca tuvimos relación, nunca trabajamos juntos y no fuimos amigos. Hubo críticas de él pero más hacia al medio donde yo trabajaba y no tanto hacia mí. Realmente, jamás me pelearía con un periodista que tuviera una opinión distinta a la mía. Sin ir más lejos, Erick Osores casi siempre tiene una opinión distinta a la que yo tengo pero respeto mucho lo que piensa, somos muy amigos y lo admiro como profesional.

 

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Suele discutirse si es correcto que un periodista tenga buenas relaciones con los técnicos, especialmente con los de la selección. Muchos consideran que es un arma para sacar beneficios, tales como entrevistas exclusivas o tener información que no suele revelarse en una conferencia de prensa. Otros defienden estos vínculos, aseguran que no es malo conversar fuera de cámaras con los seleccionadores y que estas situaciones son un aprendizaje para los periodistas. Lo cierto es que Daniel siempre ha sido un nombre recurrente a la hora de tocar este tema.

-Tus buenas relaciones con los técnicos de la selección siempre son motivo de críticas…

-Yo valoro mucho el poder sentarme a tomarme un café con un entrenador y conversar de fútbol sin la necesidad de que sea una entrevista. Muchos ven esto como algo malo; sin embargo, no veo nada de malo en tener una buena relación con los técnicos y charlar sobre un tema que nos apasiona a ambos. He tenido encuentros así con Markarián, con Reynoso, con Mosquera, con ‘Chemo’, con Autori.

-¿Eso te ha dado algún beneficio?

-Yo creo que sí y respeto la opinión de aquellos a los que le molesta eso. A mí me suma el poder tener acceso a los entrenadores, me ilustra, me sirve de mucho, siempre y cuando no haya una relación de invasión al trabajo de cada uno. No le veo nada de malo y mientras eso me ayude a enriquecer mi trabajo periodístico, voy a mantener mi posición.

-¿La exclusiva que tuviste con Markarián en el 2011 fue producto de la amistad que tenías con él?

-No, no creo que tenga que ver con eso. La federación decidió que Markarián conversara exclusivamente con los medios que tenían los derechos de televisión. Eso pasa en todas partes del mundo.

 

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La vida de un periodista deportivo en televisión implica, la mayoría de veces, estar fuera de casa los fines de semana e incluso viajar constantemente para las transmisiones. Los partidos estelares se dan casi siempre los domingos por la tarde y se prolongan hasta la noche. No solo eso: el Día del Padre, el Día de la Madre y otras fiestas también se celebran los domingos por ser un día de descanso.

-¿De qué forma este ritmo de vida afecta a tu familia?

-Bastante. Te diría que afecta mucho más a la familia que a mí, ya que finalmente yo salgo a hacer lo que me gusta. En el domingo del Día de la Madre tengo transmisiones a la una de la tarde y no puedo almorzar con mi esposa o ver a mi mamá; sin embargo, me gusta esto, decidí esto y lo hago con pasión. Para mis hijas y esposa es siempre complicado pero lo aceptan y me apoyan.

-¿Tal situación te ha hecho pensar alguna vez en renunciar a ese ritmo de vida?

-No, nunca. Al contrario, siento que mis familiares son las primeras personas que me apoyan. Mi esposa sabe que esto es lo que me gusta, que esto elegí, así me conoció. A mis hijas conforme crecen les voy explicando cómo es la situación.