Foto: Agua Viva.

Una prueba de fe: los retos pandémicos de la Comunidad Cristiana Agua Viva

Luego de más de un año de inactividad presencial debido a la pandemia, el gobierno peruano dispuso la reapertura gradual de los centros religiosos. En este escenario, la Comunidad Cristiana Agua Viva, una de las iglesias evangélicas más grandes del país, reabrió sus puertas tras 17 meses de reuniones virtuales. En esta nota, dos pastores y dos miembros de la comunidad explican cómo la institución se adaptó a la virtualidad y al eventual reinicio de los cultos presenciales.

Por Mauricio Pastor y Adrián Meléndez

Son las ocho de la mañana del 29 de agosto de 2021 y la Comunidad Cristiana Agua Viva abre las puertas de sus 23 locales a nivel nacional tras 17 meses de inactividad presencial. En el Coliseo Amauta, sede principal de la comunidad, los fieles atienden al culto por primera vez luego del inesperado cierre de las iglesias en marzo de 2020. Este retorno a la presencialidad representa un momento especial para los miembros de la congregación. 

María Elena Chávez (66), miembro de la iglesia desde hace 28 años, acude a su casa espiritual para poder escuchar la prédica y reencontrarse con sus hermanos de la fe. Entrar por las puertas de la congregación y saludar a sus amigos luego de tantos meses de reuniones virtuales le provoca un gozo indescriptible. A pesar de las restricciones que deben seguir para entrar al auditorio, ella disfrutará de la compañía del resto de fieles que están a su alrededor y, sobre todo, de la palabra del día. La reapertura también significa para ellos un nuevo inicio en sus vidas luego de las dificultades presentadas en 2020.

El impacto del cierre

El 12 de marzo de 2020, dos días antes de la declaración del estado de emergencia por parte del gobierno peruano, la iglesia Agua Viva publicó en sus redes sociales un comunicado que informaba la suspensión indefinida de sus actividades presenciales hasta nuevo aviso. Evidentemente, quienes más sufrieron el cierre de las iglesias fueron los que asistían semanalmente a los cultos. “Dejar de reunirnos así de repente fue un momento muy triste para mí porque, aparte de ya no tener la posibilidad de ir los domingos, no había una fecha definida para regresar”, menciona Chávez.

Ante la imposibilidad de realizar los cultos de manera presencial, la iglesia vio en la digitalización de las reuniones una solución para continuar con el desarrollo de las prédicas. En este escenario, el equipo de Agua Viva empezó a capacitarse sobre el uso de plataformas de reuniones virtuales. La iglesia adquirió membresías de Zoom con una capacidad de mil personas para el desarrollo de los cultos en línea. De esta manera, “si bien la iglesia había cerrado sus puertas físicas, las puertas espirituales estaban abiertas porque, inmediatamente, pudimos encontrar otras maneras para predicar la palabra”, explica Víctor Salas, miembro del cuerpo pastoral de la iglesia.

La adaptación a lo digital

El 15 de marzo del 2020, la iglesia Agua Viva empezó a realizar sus cultos de manera virtual. Bajo el nombre de “Agua Viva en Casa”, la congregación grababa las prédicas y las transmitían a través de sesiones de Zoom todos los domingos. Y, para aquellas personas que no habían podido atender a esas transmisiones, las charlas eran publicadas en la página oficial de la iglesia en YouTube. “Se ingeniaron nuevas maneras que pudiesen funcionar para hacer los cultos. Así, la iglesia empezó a funcionar de manera virtual”, comenta Eduardo Concha, pastor de la congregación.

Durante el confinamiento, la iglesia transmitía la prédica de la semana por Zoom. Foto: Agua Viva.

En los primeros meses, se presentaron complicaciones en el desarrollo de los cultos por Zoom. En muchas ocasiones, había problemas de capacidad en las reuniones ya que se sobrepasaba el máximo de mil personas por sesión. Ante esta situación, la iglesia empezó a transmitir las prédicas en Facebook Live. Otro de los principales problemas fue la intromisión de personas que no eran miembros de la comunidad dentro de las sesiones. “Como en ese momento aún no teníamos claro las capacidades de seguridad del Zoom, muchas veces se infiltraban personas que trataban de boicotear las reuniones”, recuerda el pastor Salas.

A pesar de las dificultades que se presentaron al momento de migrar al espacio digital, la iglesia se enfocó en brindar un buen servicio a sus miembros. “Nosotros consideramos que todo predica: no solo el pastor durante los cultos, sino también un buen servicio hacia las personas”, señala el pastor Salas. Al momento de virtualizar los servicios de la iglesia, aparte de la adquisición de membresías de Zoom y de plataformas digitales para las transmisiones en vivo, Agua Viva contrató a una compañía especializada en el desarrollo de contenido audiovisual para la producción de los mensajes presentados en los cultos y en el resto de los servicios.

El paso a la virtualidad también fue un cambio significativo para los fieles. “Fue algo nuevo para mí porque no estoy en la generación de los que conocen las redes. Fue como un empujón para aprender y actualizarme”, comenta Chávez sobre su primer acercamiento a la virtualidad. Sin embargo, a pesar de no conocer cómo funcionaban estas plataformas en un inicio, los miembros de Agua Viva no permitieron que las circunstancias les arrebatasen sus ganas de crecer en su fe, por lo que tuvieron que adaptarse a este nuevo entorno. “Para mí fue un reto y traté de adaptarme porque mi hambre espiritual era más fuerte, así que vi cómo funcionaba el Zoom y empecé a conectarme todos los domingos”, añade Chávez.

Para otros fieles de la congregación, el cambio fue un poco más complicado. “Nosotros siempre necesitamos una palabra cada semana porque alimenta nuestro espíritu. El mensaje del pastor nos ayudaba a reflexionar y, cuando regresábamos a casa, había más alegría. Pero, a través del Zoom, no era lo mismo porque veía al pastor a través de una pantalla y no podía ver al resto de hermanos”, señala Julio Miranda, miembro de Agua Viva desde hace 20 años. A pesar de estas dificultades, la necesidad de congregarse llevó a estos fieles a terminar de adaptarse a la virtualidad. “El mismo deseo de estar con los hermanos me llevó a aceptar este sistema y tomar en serio las reuniones virtuales”, añade Miranda.

La iglesia se apoyó en los llamados “grupos de conexión” o “células”. Estos son grupos pequeños de creyentes que son encabezados por un líder y que se reúnen semanalmente para compartir un tema relacionado al culto principal. Durante la pandemia, las células organizaban sus reuniones a través de plataformas como Zoom, Google Meet o WhatsApp. “Agua Viva es una iglesia que funciona en grupos pequeños y esa es nuestra fortaleza. Hemos pasado por una serie de crisis fuertes, pero este sistema de grupos nos permitió sobreponernos a las circunstancias”, indica el pastor Concha.

Asimismo, se presentaron problemas en el desarrollo de las células. Debido a que ellos eran los que debían organizar las reuniones, los líderes tenían que ayudar a sus discípulos cuando se presentaban complicaciones para entrar a las reuniones. “Muchas veces me pedían ayuda para ver cómo descargar la aplicación o entrar a las sesiones”, menciona Chávez. Además de sus roles de orientación, estas personas también debían acompañar a los miembros de los grupos en momentos difíciles. “Recuerdo que, en la primera reunión de Zoom que organicé, tuve que guiar a algunas discípulas que empezaron a llorar porque pensaban que nunca más se iban a volver a ver”, recuerda Chávez.

Las reuniones de los grupos de conexión de María Elena Chávez se realizan todos los jueves a las ocho de la noche. Foto: archivo personal.

La iglesia y lo virtual

Luego de consolidar su transición a la virtualidad, Agua Viva aprovechó las ventajas que ofrecían los medios digitales para llevar a cabo distintas actividades. Debido a la facilidad con la que se podían organizar los encuentros en línea, se empezaron realizar reuniones más frecuentemente. Había charlas dirigidas a distintas secciones de la congregación como el grupo pastoral, los líderes y los jóvenes. Dentro de estos encuentros, destacan las “Noches de ADN”, un macroevento mensual en que todas las sedes se reunían con los pastores principales, y “Next”, el servicio juvenil de la iglesia que se realizaba todos los sábados. 

Una vez al mes, la iglesia organiza una “Noche de ADN”, evento en que se reúnen todas las sedes de la congregación por Zoom. Foto: Agua Viva.

Aparte del desarrollo de los cultos, Agua Viva pudo digitalizar sus cursos bíblicos durante la pandemia. La iglesia adquirió una plataforma educativa en línea donde publicaban las clases semanalmente para que los estudiantes pudiesen verlas en cualquier momento. “La ventaja de estudiar a través de estas plataformas es que la gente ya no tiene que trasladarse al salón de clase ya que puede ver las sesiones desde la comodidad de su casa”, señala el pastor Concha. Asimismo, la congregación se suscribió a un servicio de streaming para realizar eventos masivos virtuales a las que miembros de la comunidad podían atender a través de solo un clic.

Del 26 al 28 de noviembre del año pasado, la iglesia organizó “Transformación 2020”, un evento transmitido en la plataforma digital de la congregación. Foto: Agua Viva.

A pesar de la eficiencia con la que se llevaban los cultos en la iglesia, los efectos de la pandemia pusieron a prueba la fe de los fieles y su compromiso con la congregación en algunos momentos. Debido al temor constante de contagiarse del virus y a las muertes provocadas por este, “muchos hermanos necesitaban la visita del líder o del pastor, pero como no se podía, se sentían abandonados y se alejaban de la iglesia”, recuerda Miranda. Asimismo, dentro de la incertidumbre de la nueva normalidad, los fieles anhelaban constantemente un regreso a la presencialidad. “Para alguien que tiene 20 años sirviendo, en muchas ocasiones, sí se extrañaba ir a la iglesia los domingos”, menciona Miranda.

Ante estas pruebas de fe, Agua Viva extendió canales de ayuda para los miembros de la comunidad. “Nosotros presentamos números telefónicos para que gente capacitada de la iglesia pueda responder a tus dudas y orar por las personas”, comenta el pastor Salas. De esta forma, a través de la ayuda brindada por la congregación en esas circunstancias, los miembros de la comunidad lograron sobrellevar los problemas coyunturales. “La fe es lo que nos mueve para adaptarnos. Cuando la fe en Cristo esta en nuestro corazón, nos adaptamos”, indica Chávez.

Una presencialidad híbrida

En abril de este año, el equipo de Agua Viva empezó a discutir la idea de un posible regreso a la presencialidad. “Nosotros tomamos la decisión de ser prudentes en el reinicio porque teníamos que hacerlo mejor de lo que el gobierno pedía”, señala el pastor Salas. Meses después, el 18 de julio, la congregación realizó su primera reunión piloto con el 25% de aforo en el auditorio principal del Coliseo Amauta para evaluar las medidas de seguridad. Durante las siguientes cinco semanas, Agua Viva siguió realizando las reuniones de prueba todos los domingos y, el 29 de agosto, reanudó oficialmente las actividades presenciales.

En las últimas semanas, ante el éxito que tuvieron las primeras reuniones presenciales a las que asistían 500 personas aproximadamente, se reabrieron las puertas del resto de sus locales en la capital con aforo reducido. Y, debido a cantidad de personas que asistían a la sede principal, se abrió el segundo auditorio del Coliseo Amauta con un aforo de 200 personas. Asimismo, la congregación decidió iniciar de manera presencial las reuniones de jóvenes los sábados por la tarde con una asistencia promedio de 250 personas.

Todos los sábados a las cinco de la tarde y a las siete de la noche, la iglesia organiza las reuniones de “Next”, su servicio juvenil. Foto: Agua Viva.

La iglesia sigue realizando actividades en las plataformas digitales para aquellas personas que no puedan asistir. “Todas estas reuniones se están dando de una forma híbrida. Es decir, lo que se presenta en lo presencial también se transmite en lo virtual”, explica el pastor Salas. La iglesia optó por la continuación de este modelo porque había personas para quienes la virtualidad era mucho más cómoda que la presencialidad. “Hay personas que ya se acomodaron a lo digital, y la iglesia tiene que darles esa opción. Por ejemplo, vemos que es mejor que los adultos mayores se queden en casa porque es más seguro para ellos”, añade el pastor Concha.

En cuanto a futuros proyectos, la iglesia organizará un evento llamado “Transformación 2021” en el que invitarán a pastores como Cash Luna, Andrés Spyker y Ruddy Gracia para realizar charlas a través de la plataforma digital de la iglesia del 25 al 27 de noviembre.  Asimismo, siguiendo con las regulaciones de gobierno y el proceso de inmunización a nivel nacional, se espera lograr una reactivación completa a lo largo del próximo año. “Anhelo con todo mi corazón el momento en que todo Agua Viva esté activado y podamos ir todos al coliseo porque para eso estamos perseverando”, finaliza optimista Chávez.