Fiorella Quispe, Inés Castillo y Adriana Barrón comparten sus testimonios sobre la escasa cobertura mediática que reciben los deportes que practican: hockey, bádminton y vela, respectivamente. Entrenar durante la pandemia ha sido para estas deportistas de alta competencia una experiencia extremadamente difícil y, a menudo, muy solitaria.  

Por Stephanie Morgenstern 

A simple vista, el hockey, el bádminton y la vela son tres disciplinas deportivas que no tienen relación alguna. El primero se juega en equipo, el segundo puede ser personal o en parejas y el último necesita del mar para poder competir. Sin embargo, los tres deportes comparten una misma sentencia: es muy difícil que quienes lo practican salgan alguna vez en las noticias. 

Primero, quienes se dedican al hockey, al bádminton y a la vela coinciden en que no hay suficiente reconocimiento de parte de los medios de comunicación. Segundo, Fiorela, Inés y Adriana afirman que gracias a los Panamericanos Lima 2019 aumentó el interés por estos deportes en el país. A pesar de que no siguen el mismo ritmo que a principios de año, las tres continúan entrenando y se van a seguir preparando para competir representando al Perú. 

Hockey 

Este es un deporte que no suele ser protagonista en las noticias locales. Y esa falta de exposición mediática crea obstáculos para que esta disciplina pueda desarrollarse. Fiorella Quispe, de 19 años, integra el equipo nacional de hockey.  Según recuerda, gracias a los Juegos Panamericanos 2019, que se realizaron en Lima, se construyó una cancha para este deporte en Villa María del Triunfo. Antes las jugadoras de hockey no tenían un lugar idóneo para practicar. “Si no hubiera sido por un torneo tan importante, creo que seguiríamos entrenando en canchas de fútbol”, afirma. Fiorella recuerda que hasta hace un año tenían que cambiar el terreno del juego constantemente. “Los implementos se perdían y era un desastre. Teníamos que andar con una maleta de aquí para allá”, añade.

Fiorella en un entrenamiento en el Complejo Andrés Avelino de Villa María del Triunfo. FOTO: Archivo personal.

Fiorella se ha sentido ignorada por la falta de apoyo de los medios. “En los Juegos Panamericanos de Lima solo transmitieron un partido del equipo femenino, pero sí se esmeraban en enfocar a otros deportes”, argumenta. Fiorella dice que, debido a la lejanía, no es nada fácil llegar al nuevo complejo de entrenamiento construido en Villa María del Triunfo. Algunas jugadoras emplean horas en llegar. Si bien desde fines de agosto la federacion les proporciona transporte para llegar a los entrenamientos,  Fiorella señala que necesitan árbitros y que sería ideal contar con sponsors que apoyen sus giras.

Durante la pandemia, Fiorella explica que el rendimiento físico de las jugadoras disminuyó y bajaron de nivel. Tuvieron que esperar hasta septiembre para la reanudación de los entrenamientos con los protocolos necesarios. La federación de hockey les hace la prueba rápida cada mes y medio, aproximadamente. Fiorella cuenta que en el verano pasado estaba emocionada por empezar a entrenar con su nuevo equipo, el “Old Markham Academy”, y participar en el campeonato nacional en marzo, pero se anunció la cuarentena y cancelaron los partidos. Evidentemente, la noticia le generó una mezcla de sensaciones: “Es mi sueño representar a mi país. El Sudamericano iba a ser en casa y mi familia tenía la oportunidad de asistir”, refiere. Ya no era posible entrenar hasta las 11:30 de la noche, tres o cuatro veces a la semana. Si bien tenían sesiones de acondicionamiento físico, Fiorella extrañaba jugar en la cancha. “No había pasado más de dos semanas sin entrenar”, detalla. 

Fiorella precisa que son nueve las jugadoras que han vuelto a entrenar. Ellas integran, aproximadamente, la mitad del equipo. Por estos días experimentan un periodo de cambio generacional. Muchas de las jugadoras mayores de treinta años se retiraron. La mayoría tiene ahora entre 18 y 21 años. A pesar de que la suerte no esté a su favor, Fiorella se siente optimista en cuanto a su futuro como deportista. “Con esta nueva generación de jugadoras podemos crecer un poco más como equipo. Estoy segura de que cumpliremos un papel más protagónico en este deporte en unos dos o tres años, aproximadamente”. Hoy Fiorella estudia psicología en la PUCP y está preparándose para jugar el Sudamericano en mayo de 2021. 

Fiorella durante los entrenamientos de hockey en el complejo Andrés Avelino Cáceres de Villa María del Triunfo. FOTO: Archivo personal.

Bádminton 

Inés Castillo tenía diecinueve años cuando participó en los Juegos Panamericanos realizados en Lima en 2019. Compitió en la categoría de mayores, tanto en dobles, en los que llegó a cuartos de final, y en singles, su especialidad. Ella resalta que el equipo peruano se encuentra en un buen nivel. Recuerda que quedó cuarto en los Panamericanos realizados en Salvador de Bahía, Brasil, en febrero de 2020. Sin embargo, Inés se queja de los medios porque no cubren los logros de este deporte. “Nos va superbién en bádminton porque somos campeones sudamericanos. A nivel de los Panamericanos, estamos dentro de los primeros cinco, luchando siempre por una medalla. Sin embargo, apenas aparecemos en las noticias”, afirma con decepción. Más aún, Inés hace referencia al crecimiento del deporte debido al aumento de campeonatos regionales en departamentos como Ayacucho, Tumbes, Piura, entre otros. Esto significa que la práctica del bádminton no está centraliza en Lima sino que se extiende a varias regiones del país. 

Inés Castillo y Paula La Torre en la categoría dobles en los Juegos Panamericanos 2019. FOTO: Archivo personal.

El bádminton fue la primera federación en entrar a la Videna cuando se anunció su reapertura. Cada tres semanas cada jugador debe pasar por una prueba para descartar el COVID-19. Se cumple con todos los protocolos necesarios: control de temperatura, mascarillas, distanciamiento, solo dos personas en la cancha y cada uno con su pluma. No obstante, Inés sostiene que la reducción del aforo en cancha es un problema para algunos jugadores. “Es complicado porque a veces sí necesitas una misma cancha con cuatro personas en partidas dobles. Yo no me he visto muy afectada, pero los doblistas no han podido jugar durante varios meses”, señala. 

Desde que terminó el confinamiento, Inés entrena de lunes a sábado, todas las mañanas, una hora y media. Tiene tres días en los que se le exige doble horario en la tarde. Ella cuenta que se sentía ansiosa por volver a entrenar. “No es como el fútbol, que podrías ingeniártelas para jugar, no todos tienen una cancha de bádminton en la casa”, afirma. 

La badmintonista estudia diseño de modas en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. Luego de haber cumplido con su objetivo de participar en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, Inés tiene como meta seguir ganando medallas en los próximos campeonatos para subir en el ranking mundial. Pensando en el largo plazo, ella sueña con participar en las Olimpiadas de Francia 2024. Ahora, Inés estará participando en el Sudamericano 2020 Lima adulto y juvenil de bádminton del 5 al 13 de diciembre. 

Inés como singlista en los juegos Panamericanos de Lima 2019. FOTO: Archivo personal.

Vela 

Adriana Barrón empezó a navegar a los siete años en el optimist, el bote más chico diseñado para una sola persona. A los quince pasó a entrenar en sunfish, un bote personal pero un poco más grande. En el 2017 quedó en el primer lugar en los Juego Bolivarianos 2017, realizados en Colombia. Al año siguiente, empezó con el Nacra 17, un bote olímpico para dos personas. Ahora se encuentra nuevamente en sunfish, participando en las categorías general y femenino. Ella considera que el nivel de competencia de la vela ha aumentado con el paso del tiempo. Tienen un alto número de clasificados para las Olimpiadas de Tokio 2021. Sin embargo, Adriana señala que hay deportes que tienen más presencia en las noticias. “A diferencia de otros países, no tenemos cobertura en televisión, radio y otros medios de comunicación”, precisa. Explica también que los Juegos Panamericanos 2019 tuvieron un gran impacto para ellos, ya que se empezaron a reconocer a distintas figuras como Alexandra Grande o Lucca Messinas. No obstante, aclara que con el tiempo este interés por la vela se perdió de nuevo.

Adriana navegando en sunfish en el campeonato nacional de Ancón 2018. FOTO: Archivo personal.

Adriana cuenta que la pandemia, y especialmente la cuarentena, le impidió entrenar. “No pudimos tocar el mar durante casi dos meses. Se pierde todo el sentimiento de estar en el bote y el ritmo de los entrenamientos”, refiere. Cuenta, además, que la pandemia ha suspendido todas las fechas de los futuros campeonatos, como los Bolivarianos 2021, los cuales se postergaron para el 2022, en Valledupar, Colombia. Su primera preocupación ante la pandemia fue pensar en cómo es que el Perú iba a manejar la situación. “Ha sido muy raro porque desde que tengo siete años no había pasado tanto tiempo sin entrar al mar”, recuerda. 

La deportista nacional entrena en el Club Regatas y tiene que cumplir protocolos estrictos regulados por la Federación Peruana de Vela. No se puede sacar la mascarilla dentro del club y tiene señalizaciones para caminar. Sus botes se encuentran a dos metros de separación, y cada vez que se presta una herramienta tiene que ser desinfectada. “Tenemos entrenadores que van en otras embarcaciones para darnos instrucciones». 

Al levantarse la cuarentena, el IPD emitió un certificado que autorizaba a ciertos deportes a reiniciar sus actividades, pero la vela no figuraba en la lista. Adriana explica que la vela es un deporte que necesita mucha logística detrás, empezando por el traslado de los botes. Ella señala que sus entrenamientos varían muchísimo, dependen de las condiciones del lugar en el que compiten. Tienen que averiguar el clima, las olas, si hay poco o mucho viento y considerar la corriente. Los entrenamientos fueron llevándose a cabo de manera paulatina desde septiembre. 

Adriana Barrón estudia derecho en la Universidad de Lima y ha decidido dedicarle más tiempo a sus estudios que al deporte. Su meta siempre fue participar en los Juegos Olímpicos. “Lo intenté en el 2018 y sí teníamos chances de clasificar, pero al final no pudimos seguir con el proyecto. Ahora estoy a mitad de mi carrera y he empezado a trabajar. Sin embargo, en algún momento pienso volver y competir para llegar a las Olimpiadas de Francia 2024”, afirma. 

Adriana compitiendo en el Junior World Championship junto a su compañero de bote olímpico Nacra 17. FOTO: Archivo personal.