Foto: Laura Rivera.

Los sabores de Japón, Francia, Italia y Perú juntos en un restaurante huancaíno

Emprendimientos. Quarta Fusión (Tawa Utunakuy) es un restaurante formado por cuatro hermanos con la idea de que el paladar huancaíno y, por qué no, el de muchos turistas peruanos, saboree la comida internacional y una nueva versión de la tradicional comida peruana. En esta nota nos adentraremos en la amalgama de sabores que ofrecen y en la historia detrás de esta innovación gastronómica.

Si alguna vez por su mente se le atravesó la vaga idea de comer los manjares que un francés saborea en su día a día, entonces debería probar un lomo strogonoff: trozos de lomo de res y de champiñones se combinan y realzan su sabor con una salsa blanca semiagria. Degustar este plato es tan común en Francia como comer pollo frito en el Perú. O, si desea comer algo típico de Italia y con un nombre aún más sofisticado, un spaghetti aglio e olio es la elección. Es un platillo que convierte las pastas aderezadas con ajo y aceite de oliva en una explosión de sabor en el paladar.

En caso de que algún día se encuentre paseando por la Incontrastable Ciudad de Huancayo, o si vive en esta, y el deseo de degustar un plato poco común vuelve a transitar por su mente, existe el lugar indicado. 

Quarta Fusión nació en junio de 2021 en un local de El Tambo, distrito de Huancayo, con la idea de ofrecer pastas y platos internacionales. Al día de hoy se caracteriza por brindar una carta original, que es fruto de la creatividad de la familia Ñahui. Con su lema “Uniendo lazos para un solo sentir” reflejan que Quarta Fusión es más que una combinación de sabores: es la historia de cuatro hermanos que no se veían desde hace más de siete años y que, debido a la pandemia y su pasión por la gastronomía, se unieron para fusionar sus ideas, habilidades y vidas. 

El repertorio gastronómico que se ofrece en este restaurante consta de platos fusionados nacionales e internacionales con presentaciones que atrapan la vista y abren el apetito. Así, para el almuerzo se tiene dos opciones: probar el menú del día, o escoger uno de los platos de la carta. 

Entrada: palta rellena; plato de fondo: spaghetti aglio e olio. Foto: Laura Rivera.

Dentro de la carta hay platos exclusivos que no se ofrecen en el menú, como los ravioles en salsa mix de hongos. Pero, los fines de semana este último se trasforma con platos sorpresa, normalmente inventos del chef, como el cordero en salsa de blueberry.

Menú del día domingo: Cordero en salsa de arándanos. Foto: Laura Rivera.

Dar a conocer la gastronomía internacional en un lugar donde se ofrece comida tradicional es todo un reto. Es por ello que dentro del menú se incluye comida típica fusionada con comida internacional. Entre los platos más pedidos, figura el tataki de bonito y el lomo tausí. Estos dos platos combinan especias y técnicas japonesas con ingredientes peruanos. 

Lomo tausí, parte del menú semanal. Foto: Laura Rivera.

El tataki es una técnica japonesa para cocinar carnes y pescados. Consiste en asar levemente la superficie del insumo a una temperatura elevada en una sartén o en una plancha para que el interior quede completamente crudo. En Quarta Fusión, el pescado que se utiliza para el tataki es el bonito, y se lo cubre con ajonjolí para darle un toque crujiente y un sabor diferente. Asimismo, el chef modifica todo el proceso mencionado para complacer a sus clientes. Uno puede decidir si es que desea el pescado tal y como lo dicta la receta original, o si desea que esté completamente cocido. Para sumarle la fusión con lo peruano al tataki de bonito, se le acompaña con unas bolicausas fritas, una versión alternativa de la tradicional causa peruana. 

Por otro lado, llegada la noche, Quarta Fusión ofrece 26 tipos de pizzas a todos sus comensales. Para los que gustan de los vegetales, se recomienda probar la Quarta Fusión: la alcaparra, un botón floral de Asia, aporta sabores ligeramente amargos que en combinación con el salame húngaro y la aceituna hacen una explosión de sabores en la boca. La Quarta Unione está destinada a los amantes de la carne: combina el lomo fino con los mejores embutidos como lo son el salame húngaro, el chorizo español y el pepperoni. Y, si se quiere probar algo más peruano e igual de rico, se recomienda la pizza Rocoto Relleno: los ingredientes y preparación de este plato arequipeño combinados con pasta de tomate y mozzarella.  

Los rostros detrás de la fusión

Roxana, Max, Nizca y Ayrton son hermanos. Heredaron el conocimiento y talento gastronómico de su madre, Martina Ñahui. La cocina criolla era su don y pasión cuando cocinaba para las fiestas patronales de Mito, en la provincia de Concepción. 

Antes de que todo el mundo estuviera preocupado por la aparición de un mortal virus, cada hermano vivía experiencias distintas. En Huancayo, Roxana incursionó en el emprendimiento y Nizca descubrió que su vocación era la enseñanza, por lo que empezó a trabajar como profesora de inicial. Max laboraba en Lima e iba los fines de semana a Huánuco para ver a su pareja. Y Ayrton trabajaba en el Tao – Máncora, un restaurante de comida japonesa y tailandesa. 

Con la llegada de la pandemia del coronavirus y el consecuente encierro, la vida de los hermanos dio un giro de 180°. Ayrton sufrió una lesión en la pierna izquierda, por lo que tenía dificultades para desplazarse. Max quedó desempleado, y le robaron todas sus pertenencias en el cuarto que alquilaba en Huánuco. Nizca también se quedó sin trabajo debido al cierre indefinido de las instituciones educativas.

Después de muchos años, todos estaban en una misma ciudad: Huancayo. Es entonces cuando Roxana, la mayor, preocupada por la situación de sus hermanos y aprovechando que estaban juntos nuevamente, decidió reunirlos en su casa para proponerles abrir un restaurante juntos. Con la pasión por la comida criolla de Roxana y Nizca, la experiencia haciendo pizzas de Max, y los conocimientos en comida francesa y japonesa de Ayrton, decidieron formar Quarta Fusión. 

El inicio de un largo camino

Buscaron un local; les negaron un préstamo bancario, pero les aprobaron otro y viajaron juntos por primera vez para comprar utensilios y decoraciones. Durante este largo camino tuvieron disentimientos, como en toda familia, pero con mucho esfuerzo lograron que Quarta Fusión lleve ya tres meses innovando platos tradicionales y deleitando paladares. El objetivo que persiguen es ser reconocidos por su gastronomía y por quiénes son ellos. 

Roxana es la esencia del proyecto; y Ayrton, la etiqueta. Ambos contribuyen en la forma de presentar el emprendimiento. Niska es la alegría que te recibe al entrar al local y Max es el genio que fusionó las ideas de sus hermanos en un mural del cual todos están orgullosos. Tawa Utunakuy (Quarta Fusión en quechua wanka) está al centro de este. Lo rodean cuatro tipos de flores: la cantuta representa al Perú; la amapola, a Francia; el árbol de cerezo, a Japón; y el laurel, a Italia. En la parte superior izquierda se encuentra el Apu Huaytapallana, dios de la cosmovisión andina. Sobre este se encuentra la chacana, también símbolo de dicho imaginario, que contiene al Tayta Inti y a Mama Quilla. Y, a su costado, se encuentra el cóndor, ave representativa que vigila todo el valle.

Mural “Tawa Utunakuy”. Foto: Laura Rivera.

Con esta representación artística buscan revalorizar la cultura andina y plasmar la esencia de su emprendimiento. Y también esperan que sea una huella que perdure en el tiempo. Saben que tendrán que dejar el local en algún momento para buscar uno más espacioso, pues aspiran convertirse en uno de los mejores restaurantes de Huancayo. El mural se quedará para que muchas personas lo admiren y sepan que fue ahí donde entre nuevas sazones, condimentos y especias nació Quarta Fusión.