Lee Ramírez: “El taekwondo es un estilo de vida que fortalece mentes y corazones”

Disciplina, perseverancia y buen humor. Así es como afronta Lee Ramírez (35) cada obstáculo que le presenta la vida. Cuenta con su propia academia, Phoenix Soul, en la que también enseña. Ser profesor de taekwondo es su trabajo, pero también una de sus más grandes pasiones.
Por Elena Sandoval
Portada: Archivo Phoenix Soul

Calles poco iluminadas, sin vigilancia y tres robustos ladrones en el camino. Su combinación ocasionaría que Lee Ramírez, en aquel entonces de 16 años, se convirtiera en víctima de un robo en Comas. Sus ahorros destinados a la compra de algunas prendas de vestir le fueron arrebatados. Luego de llegar a casa y contar lo sucedido, su padrino concluyó que necesitaba aprender a defenderse. Es así como empezó a tomar clases de taekwondo y, con ello, su vida cambiaría para siempre. 

Lee Ramírez es cinturón negro (3º. dan). El cinturón negro, en el taekwondo, simboliza la madurez alcanzada por el practicante. Con un entrenamiento constante, participación en torneos y humildad es que Lee logró convertirse en un experimentado taekwondista. “No siempre fue así”, explica Lee en vista  del largo proceso de aprendizaje que debió seguir.

Lee y sus alumnos poniendo en práctica técnicas de defensa y ataque. Foto: Archivo Phoenix Soul.

Cuando su padrino lo matriculó en la academia de taekwondo, la idea no le agradaba. En el horario escogido, practicaba con niños alrededor de los ocho años. “Me sentía desmotivado”, recuerda. No fue hasta que empezó a practicar con chicos de su edad que comenzó a tomárselo en serio. Poco después, ya se encontraba ayudando a su profesor y, pronto, se convertiría en su asistente. 

Sin embargo, Lee comprendió que era necesario cerrar etapas para avanzar en su desarrollo personal. Tras renunciar a su trabajo como asistente, decidió convertirse en un emprendedor. Con todo lo que había ahorrado, fundó Phoenix Soul, su propia academia de taekwondo en julio de 2014. Escogió un local pequeño en un edificio de Los Olivos e inició con nueve alumnos. Además de asegurar un ingreso económico para Lee, la academia tuvo un impacto positivo en la vida de muchos jóvenes practicantes de taekwondo.

Lee y sus alumnos entrenando durante el primer periodo de cuarentena en 2020. Foto: Archivo Phoenix Soul.

Entre los alumnos que descubrieron en el taekwondo una pasión se encuentra Aron Huamán (22), quien actualmente es cinturón negro (1º. dan). “Pese al cansancio, seguí asistiendo porque me sentía muy motivado por el ambiente de camaradería entre el profesor y mis compañeros”, recuerda Aron. Las lesiones y los días malos no significaron un obstáculo en su pasión por el taekwondo. 

Emprender en el rubro de las artes marciales no fue fácil. Hay muchos prejuicios, se las suele considerar solo hobbies. “Yo no podría estar sentado en un escritorio durante interminables horas”, confiesa Lee. Así, y pese a que estudió Administración Empresarial, descubrió que su vocación era el taekwondo. Desde la práctica hasta la enseñanza, se convirtió en su estilo de vida. 

Lee y sus alumnos pequeños en una clase de defensa personal. Foto: Archivo Phoenix Soul.

Es a esa determinación a la que Lee atribuye sus logros. “Empecé en una academia de 50 metros cuadrados y ahora estoy en una de 200”, afirma emocionado. El taekwondo le permitió descubrir hasta dónde podía llegar. Incentivar la búsqueda de potencial en cada alumno se convirtió en uno de sus más importantes objetivos. Es eso lo que pretende lograr en cada clase: fortalecer mentes y corazones.