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Sentimiento de encierro, monotonía, bajón emocional y la motivación por hacer todo aquello que te apasiona. Hazlo encapsula eso. Pablo Correa, director del cortometraje, revela su proceso creativo y el mensaje que quiso transmitir.
Por Claudia Aliaga
Con solo un celular, tres amigos dispuestos a ayudarle y el anhelo de dedicarse al cine, Pablo Correa, de 19 años, realizó su primer cortometraje Hazlo, en octubre de 2021. El filme surgió como un proyecto personal que, inicialmente, no tenía el objetivo de ser exhibido. En marzo de 2022, motivado por sus amigos, Pablo decidió enviarlo al Festival de Cine de Trujillo. Era un evento privado y “capaz lo aceptaron por pena”, afirma con humildad. Cuando su corto apareció en la selección oficial del festival, se dio cuenta de que Hazlo era el primer paso. Siguió enviando a festivales su cortometraje y llegó a ser reconocido por Ojo Móvil Fest, Urbanite Arts & Film Festival, Festival de Cine Peruano de París, Censurados Film Festival, First-Time Filmmaker Sessions y Nómadas.
Hazlo tiene una trama sencilla: muestra a un joven que camina perdido por la ciudad de Trujillo con una voz en off que recita un monólogo. El mensaje principal de este discurso es decirle al protagonista que haga aquello que le apasiona porque sus inseguridades no son razón suficiente para no intentarlo. Pablo quiso mostrarse a sí mismo y su sentir en este cortometraje, a tal punto que es él quien protagoniza el video. La producción inició el 23 de octubre de 2021, demorando dos días de grabación y diez de edición.
El joven director cursa actualmente el noveno ciclo de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de Trujillo. Desde muy pequeño ha querido dedicarse a la producción cinematográfica, pero su carrera solo le permitía realizar pequeños vídeos para algunos cursos. En 2021, en medio de la pandemia, Pablo viajó a Lima a visitar a sus familiares y ahora recuerda que entonces se encontraba en un quiebre emocional. “Quinto ciclo y todavía no saco algo mío”, pensaba. Y empezó a anotar ideas, diálogos, estructuras, hasta armar el boceto de una película que soñaba con realizar. Específicamente creó una escena en la cual se basa Hazlo.
Pablo le contó a sus amigos la escena y su deseo de grabarla, pero aún se sentía desmotivado, no le encontraba sentido a plasmar esa secuencia. Perdido en las calles de Lima, recibió un audio de una compañera, de la cual Pablo se expresa con mucho cariño. Ella le compartió su percepción: ahora, en la juventud, con las experiencias vividas y las que faltan por vivir, uno tiene lo necesario y merece comenzar sus proyectos. Este audio fue la primera versión del monólogo que se escucha en Hazlo. “Estaba medio perdido por unas calles de Lima y fue esta sensación tan hermosa de estar perdido, y gracias a ese audio, que encontré algo valioso: me encontré prácticamente a mí mismo”, cuenta emocionado.
Estábamos terminando la cuarentena estricta, aún se usaba mascarilla y continuaban las clases virtuales: aún había un sentimiento de encierro. La pandemia y la virtualidad hicieron que todo se sintiera rutinario. “Trujillo para mí se volvió monótono”, confiesa. Pablo sostiene que las teorías que aprendía en la universidad no le llenaban y el no tener un objetivo hacía que se hunda más. Para él, uno se llena profesionalmente con base en experiencias y era necesario profundizar en las cosas que le apasionaban por su propia cuenta. “Todo el estado emocional depende de ti y es un gran reto levantarse”, reconoce. Ese es el mensaje que quiso transmitir en Hazlo.
Dentro del monólogo del cortometraje se menciona que la universidad no es determinante en la vida de una persona. Pablo explica que siente que la universidad está sobrevalorada: esta acompaña y brinda conocimientos teóricos, pero llevarlos a la práctica depende de uno mismo y eso es lo que define a una persona. Él busca que su experiencia sirva de inspiración. En 2021 había llevado un curso de audiovisuales que abarcaba los temas de manera general, por lo que tenía solo los conocimientos teóricos que había aprendido viendo cine. Para grabar tenía un celular y el apoyo de tres amigos. El reconocimiento que tuvo Hazlo, pese a estos pocos recursos en su producción, hizo que Pablo se diera cuenta de que cualquiera puede contar su historia. Enfatiza que “no debemos limitarnos a hacer estos productos audiovisuales. En verdad cualquiera puede hacerlo”.

Si bien en el cortometraje se observa solo al joven, Trujillo también es un personaje en la historia. La ciudad lidia con el protagonista y está fluyendo con él. Así como en la literatura de Arguedas el campo influye en los personajes de manera explícita y literaria, Pablo tiene un sentimiento similar por su ciudad. Para él, Trujillo representa carros y personas en movimiento, monumentos imponentes… “Interactúas con el entorno, pareciera que estás interactuando contigo mismo, pero en realidad es algo tangible”, afirma.
Para Pablo, Trujillo es un pasado aferrado al presente, por eso editó el cortometraje en blanco y negro. Desde su punto de vista, los recuerdos pierden su color mientras más pasa el tiempo y Trujillo se ve representado como algo pasado. Los planos abiertos de la ciudad que muestran un panorama amplio y la profundidad en los encuadres que te permite ver cada detalle transmite la inmensidad y contrasta con lo pequeña que es una persona en medio de la urbe. Pablo confiesa que, aunque nació y creció en Trujillo, siente que ya no pertenece allí. Lo que se mantiene es la nostalgia y cariño por su ciudad natal.

Hazlo tiene un final abierto. Pablo ha decidido continuar su proyecto con cinco cortometrajes de tal manera que formen una historia narrativa y que, al mismo tiempo, se puedan ver y entender de manera individual. Hazlo es el primero y trata la superación personal; Gris tocará el tema de la depresión; Vuelve buscará retratar el pensamiento suicida; Blanco representará la crisis existencial; y Color será el epílogo. Los nombres de cada corto, al conjugarse, forman una oración: Haz tu mundo gris y vuelve a blanco un color.
Con esto, más que contar una historia, busca transmitir que uno mismo construye su pasión y su estado emocional: cada persona tiene el potencial de cambiar su mundo interior. Finalmente, explica que uno pasa por muchas cosas para llegar a la motivación. “No siempre es Hazlo, hay lucha contigo mismo, contra el vacío, crisis existenciales, dependencias emocionales…”. Es la superación de estos obstáculos lo que busca retratar.




