Por Estefani Delgado

La emergencia sanitaria ha impactado económicamente en todos los medios impresos en el mundo entero. Editora Globo de Brasil, uno de los grupos mediáticos más importantes de ese país, ha reducido su producción a solo tres publicaciones impresos: O Globo, Extra, y la revista semanal Época. En México, el Grupo Crónica anunció el final de sus ediciones físicas ante la emergencia del coronavirus: desde el 1 de abril, los periódicos La Crónica de Hoy, Crónica Hidalgo y Crónica de Jalisco ya no se imprimen. Lo mismo sucede en Bolivia: El Deber de Santa Cruz de La Sierra sacó de circulación la versión en papel del diario el 24 de marzo. Mientras tanto, Página Siete de La Paz interrumpió las ediciones de su revista dominical Rascacielos, pero sigue saliendo los otros días de la semana.

Lo mismo ocurre en Perú con la situación de algunos medios impresos como El Comercio y La República, medios que se han visto duramente afectados, consideramos, por dos razones: la pandemia del COVID-19, que provocó una extrema disminución de material publicitario en los diarios; y, por otro lado, el avance apresurado de las nuevas tecnologías de información en las preferencias de la audiencia.

Mientras los medios tradicionales se desesperaban por la venta del tiraje del día, sus plataformas digitales de noticias recibían mayor atención de la audiencia, fenómeno que llevaba tiempo en curso, pero se ha acelerado con las medidas de distanciamiento social y el aumento del desempleo, entre otras causas. Las estadísticas lo demuestran. No ajustarse al consumo de público es perderse de la coyuntura e inmediatez.

La presidenta del Consejo de la Prensa, María Eugenia Mohme, quien es también Gerenta Comercial del Grupo La República, dejó en claro que los medios de comunicación han venido sobreviviendo en base a la publicidad desde antes de la llegada de la pandemia. Mohme comentó que actualmente La República cuenta con menos páginas en la versión impresa y al menos un 50% del tiraje se ha visto reducido a causa de la emergencia. También indicó que los ingresos cayeron un 30% del promedio en otros años.

En ciertos casos, el abandono de la marca en el impreso viene de la mano con una caída de las visitas en su versión web. Según Santiago Henostroza, periodista del diario La República, en los últimos cuatro meses las visualizaciones del diario web han bajado a aproximadamente 8 mil personas, menos de la mitad que contabilizaban antes de la crisis. Henostroza asegura que tiene esperanzas de que esta cifra vaya subiendo.

Otra de las razones de la crisis es la digitalización de la prensa escrita. Comscore, una compañía de medición de audiencia, señala que, desde el inicio de la crisis, la población ha estado más expuesta a los dispositivos tecnológicos tanto para el consumo de noticias como el de contenido de entretenimiento.

Evolución de páginas visitadas en el primer mes de cuarentena. FUENTE: Comscore.

El informe de Comscore, aplicado tanto a accesos desde dispositivos móviles como de computadoras, señala que la categoría de noticias e información tuvo un promedio de participación de 75% en la última quincena de marzo, aunque en días clave como el 22 de marzo (que se anunció el lanzamiento del programa Aprendo en Casa) la cifra llegó al 85%.

Tras décadas de compromiso, la publicidad hoy se divorcia de la tinta y el papel por la preferencia de las audiencias por los soportes digitales. Una de las consecuencias de esta separación está en la forma de presentar la información: ¿qué consecuencias tendrá esto sobre los hábitos informativos de las personas? ¿Será este cambio permanente o se revertirá tras la crisis? ¿Qué otra sorpresa nos aguarda la comunicación en el futuro?