Foto: Nicolás Caballero.

Contracorriente: la inagotable vigencia de una canción de protesta

“Yo quiero pensar que tanto dolor un día se acaba”, recita la banda colombiana Telebit en Contracorriente. La letra de esta canción fue escrita dos años atrás, pero fue lanzada recién en mayo de 2021. Dos meses después de iniciadas las protestas en su país natal, cada verso de esta composición musical se revela como un retrato trazado antes de tiempo de los clamores, las arengas y la represión que Colombia vive hoy. El mensaje sigue palpitando en la realidad, el dolor todavía no se acaba. 

En Colombia hay un descontento social que nunca cesa. También hay una canción en donde el mensaje y la música se unen para resistir este tormentoso ciclo de indignación.

Esta canción llega abruptamente en medio del silencio con el agudo sonido de una guitarra. Se abre paso dentro de ti tras ingresar por el oído derecho. Son dos acordes que se reparten en siete golpes, con intervalos que no dan descanso. Y, de repente, aquel riff se interrumpe a los doce segundos, antes de rematar su quinta repetición. El breve silencio que le sigue es como la inhalación previa a un grito de guerra. Sabes que algo va a pasar. Es en ese instante cuando miras la imagen que ilustra la canción: una decepcionada multitud que grita con tinta y carteles “No más miedo”, un joven que se trepa en un poste y sostiene con firmeza la bandera de Colombia. Entonces, entiendes: es la eterna guerra de un pueblo.

La canción se llama Contracorriente y la compuso la banda colombiana de rock alternativo Telebit. Si bien fue lanzada en medio de las recientes protestas, su concepción en los cuadernos del vocalista Daniel Acosta data de comienzos de 2019. En ese entonces, la eterna guerra de los colombianos se encontraba en una tensa tregua que se rompería en noviembre de dicho año.

Aquí están nuestras voces, no se dejan callar,
¿dónde están las cenizas de los que ya quisieron hablar?
Cansados de que maten nuestros sueños

Junto a estas primeras líneas de Contracorriente, también se sienten los tambores que retumban en tu cabeza. Son como el ruido de un ejército que se va acercando o como los latidos de un corazón, un pulso tenso pero firme. A lo lejos, un sintetizador aparece tenue con un triste y prolongado acorde menor. Lo sientes en el aire, abrazando el horizonte para hacerlo menos lúgubre.

El guitarrista Felipe Rondón, desde el estudio que armó en su casa en Bogotá, se anima a revelar los detalles de esta canción. Confirma que ese ímpetu sonoro fue el componente central que buscaban cuando crearon el sonido de la canción junto a Tweety González, legendario productor de artistas como Gustavo Cerati o Fito Páez. “Buscamos que dentro de toda la tristeza, Contracorriente tuviera un mensaje de inspiración”, afirma. Un mensaje que también era un grito anticipado de esperanza para el estallido social que ocurrió meses después.

“Fue como una especie de premonición a las protestas que sobrevinieron luego”, recuerda Felipe sobre las circunstancias en las que compusieron la canción. “Aunque igual es una sensación que teníamos desde hace mucho tiempo, solo que obviamente sale más a flote en ciertos momentos”.

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A finales de agosto de 2019, dos aviones de la Fuerza Aérea Colombiana partieron rumbo a una zona rural de Caquetá, departamento situado en el sur del país. El plan era claro: bombardear un campamento de disidentes de la FARC, la organización guerrillera desmovilizada en 2017. Lo que el Gobierno calificó como una operación impecable fue desacreditado mes y medio después tras el hallazgo difundido por un senador colombiano: ocho de los que murieron en ese ataque eran niños.

El ministro de Defensa Guillermo Botero renunció tras el escándalo, pero el presidente Iván Duque no parecía asumir ninguna responsabilidad. Una de esas noches, mientras paseaba por un malecón de Barranquilla luego de un foro sobre economía, un periodista le increpó acerca de las muertes de los niños en Caquetá. Caminando despreocupado y rebotando la mirada hacia los costados, Duque respondió “¿De qué me hablas, viejo?”. Continuó su andar sin mirar al periodista y, según este, luego dio la orden de impedirle el paso.

La actitud del presidente Duque frente al bombardeo aumentó el descontento de la población, caldeado desde tiempo antes por cuestionadas decisiones del Gobierno en materia económica, social y de derechos humanos. Días después, miles de colombianos salieron a las calles para alzar la voz de protesta. Daniel, Felipe y Nicolás, los miembros de Telebit, se sumaron a las movilizaciones de esos días. En una de ellas, sostuvieron un cartel con una respuesta a Duque acuñada por varios de sus compatriotas: “De esto te hablamos, viejo”.

Los tres integrantes de TELEBIT en las protestas de 2019. De izquierda a derecha: Daniel Acosta, Nicolás García y Felipe Rondón. Foto: Telebit.

Felipe no recuerda haber visto tanta gente antes como la que salió a la calle el 21 de noviembre, el día central de las manifestaciones. Al menos en Bogotá, la ciudad en la que vive al igual que el resto de la banda. Una foto de Nicolás Caballero de aquel día se convirtió en la portada de la canción.

El guitarrista de Telebit recuerda que, para el Paro Nacional del 21 de noviembre, decenas de músicos de todas partes del país y de variados géneros decidieron unirse en el colectivo El Paro Suena. Buscaban sumarse a la protesta con arengas e instrumentos. “Fue nuestro grano de arena a la causa. Debíamos ser claros con nuestra posición frente a lo que estaba pasando”, relata.

Contracorriente ya se encontraba en su última etapa de composición y lo que sucedía en esos días acreditaba cada verso que se había escrito meses antes. “Nos pareció todo muy loco”, revela Felipe al respecto. Así como está sucediendo en las movilizaciones actuales, no todos los que salieron en 2019 a exigir una mejor atención del Gobierno colombiano regresaron a sus casas sanos y salvos.

¿Dónde están nuestros muertos?
¿Dónde está la verdad?

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Hasta este punto, es inevitable dudar y cuestionar por qué una canción escrita años atrás ve la luz recién en mayo de 2021, cuando el país está sumido en una grave crisis social y las calles se han inundado nuevamente de descontento.

Antes de que se lo preguntemos, Felipe intuye nuestra duda y aclara: Contracorriente recién se hubiera estrenado un día cualquiera de junio –tal como lo habían pactado los miembros de la banda– a no ser por sus seguidores. Ellos les pidieron adelantar el estreno para mayo, cuando Colombia empezó a protestar masivamente en las calles.

Dudaron un poco, temían que el lanzamiento en esa circunstancia podía interpretarse como un aprovechamiento de la coyuntura. Finalmente accedieron. Después de todo la canción también le pertenecía a sus seguidores. Sobre todo a treinta de ellos, que son como una tribu alrededor de la banda.

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En 2020 la pandemia truncó los proyectos de todos los artistas del mundo. Telebit no fue la excepción. “Fue un stand by en general. Igual compartimos ideas e hicimos algunos covers, pero todo a distancia, sin ensayar”, recuerda Felipe desde el estudio de grabación que armó en su casa durante esos meses.

En octubre, los chicos de Telebit aprovecharon el encierro para revisar el material que ya tenían grabado. Fue ahí cuando escucharon nuevamente Contracorriente, su mensaje de tristeza, inspiración y fuerza. Faltaba un arreglo final, algo que añadir para realzar el mensaje, sobre todo en aquellos tiempos donde la unión presencial era eclipsada por las medidas sanitarias del confinamiento y el aislamiento social.

“Se nos ocurrió pedirles a los seguidores de la banda que nos mandaran una nota de voz cantando una parte de la canción”.

Los convocaron a través del grupo de WhatsApp que tienen desde 2016. Son aproximadamente 500 colombianos ahí. Desde sus casas, 60 de ellos se animaron a mandar sus grabaciones, algunos utilizando solo el celular. Telebit escogió la mitad de ellos y, tras un riguroso trabajo de ensamblaje y corrección de audio, quedaron las voces que daban vida a algunas estrofas.

Yo quiero pensar que tanto dolor un día se acaba,
que las pesadillas pronto terminarán,
hacer algo por los nuestros,
mejor que morir despiertos,
yo quiero que mis ideas puedan hablarte…

Esas treinta voces, y también las otras que no llegaron a sonar en la canción, fueron las que en mayo de 2021 les pidieron que adelanten el estreno de Contracorriente. Ya iban semanas de protesta en todas las ciudades del país. Duque había impulsado una reforma tributaria que, a ojos de muchos colombianos, era nefasta para la población. Pero, al igual que en 2019, las razones detrás de la protesta fueron escalando por una polémica reforma de salud, por el escaso diálogo impulsado desde el Gobierno y por la represión estatal que ya dejaba decenas de muertos en las marchas.

“Nos decían ‘Oigan, miren todo lo que está pasando, deberían sacar la canción’, así que decidimos adelantarla unas semanas, sin hacerle tanta publicidad. No la sacamos para promocionarnos. Esas canciones no tienen impacto en plataformas, sino en la gente. Lo hicimos por los chicos que participaron, para darles un poquito de moral en esta situación, de que las cosas van a cambiar”, reflexiona Felipe.

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Van dos meses de protestas en Colombia. El uso desmedido de la fuerza pública no solo ha sido diferente según ciudades, sino también según distritos. Los chicos de Telebit son conscientes de eso. Saben que en la zona de Bogotá donde ellos salían a manifestarse a finales de mayo (dos veces a la semana, según Felipe) no suelen ocurrir tantos abusos como en otros barrios.

“En las protestas realizadas en Chapinero, que es una zona con una movida cultural muy fuerte y con comercio concurrido, la Policía no se ha puesto tan agresiva. Todo lo contrario ha ocurrido en la periferia, en los barrios más populares, sobre todo en las noches. Eso es lo más injusto de todo”, reclama Felipe.

Pero los abusos contra los manifestantes ya no pueden quedar en el olvido. Ahora se registran en video y dan la vuelta al mundo a través de las redes sociales. Así es como los integrantes de Telebit saben lo que ocurre más allá de sus barrios. Felipe asegura que no es la primera vez que en sus fanpages se han manifestado acerca de temas políticos. Lo han hecho en anteriores ocasiones, sin preocuparse si sus seguidores compartían su opinión. “No tenemos por qué ocultar nuestra posición. Si es lo que pensamos, siempre vamos a manifestar lo que nos parece justo”.

Los tres integrantes de Telebit (al centro) junto a dos integrantes de LosPetitFellas, con quienes hicieron una versión de la canción política ‘Ciegos Corazones’. Foto: Telebit.

Contracorriente no es la primera canción de protesta de Telebit. En 2017, lanzaron Ciegos Corazones, un tema que encara la indiferencia de la sociedad como la raíz de varios problemas que la acechan y que culmina con un sample de un discurso del activista colombiano Jaime Garzón, asesinado en 1999. Posteriormente, hicieron una nueva versión junto a LosPetitFellas, banda alternativa que fusiona estilos como hip hop o funk para algunas veces poner sobre la mesa temas políticos.

“Ese fue el primer acercamiento a las canciones de ese tipo. En las manifestaciones de 2019 muchos seguidores que conocían la canción desde antes la tomaron como un himno”, recuerda el guitarrista de Telebit.

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Van tres minutos y doce segundos de canción. El percusivo pulso de un corazón se ha convertido ahora en una resonante avalancha de tambores y platillos, llenos de insatisfacción. El solitario lamento del sintetizador es apoyado por las brasas de otros teclados. La guitarra acompaña las estrofas con arpegios. Y pese a los segundos transcurridos, escuchas que la voz de Daniel sigue frágil y potente, y ha permanecido arraigada a cada palabra de este mensaje de resistencia.

Pero la resistencia no es solo de Telebit. Ellos, al igual que otras bandas, solo son solo un puñado de las tantas voces que se hacen escuchar.

“Ese ha sido un rasgo particular de las protestas de ahora: no tienen representantes. Es una multitud de gente cansada, algunos en situaciones de pobreza o pobreza extrema que están en su legítimo derecho de protestar. Son también los jóvenes. Son muchos. La situación afecta a todos de alguna u otra manera. Todos vemos que la situación sigue igual, que no va a cambiar”, afirma Felipe.

A pocos momentos de terminar, Contracorriente retiene todas esas sensaciones de resistencia. Cuando la batalla parece perdida, un coro de treinta personas desembarca y entona un último clamor:

Yo quiero pensar que tanto dolor un día se acaba,
que las pesadillas pronto terminarán,
hacer algo por los nuestros,
mejor que morir despiertos,
yo quiero que mis ideas puedan hablarte.

Yo quiero pensar que tanto dolor un día se acaba,
que las cicatrices pronto se sanarán,
camino contracorriente,
resisto lo suficiente,
se acercan los tiempos donde los grandes van a temblar.

“Van a temblar”. La frase se extiende, se convierte en coro y se eleva para situarse en el futuro. Entonces entiendes que la guerra no ha terminado.