Ex director técnico y enamorado del deporte rey, Miguel Company (73) no se separa del fútbol pese a que hace seis años decidió retirarse. Su vida, sin embargo, se nutre también de otras pasiones: la música tradicional caribeña y su simpatía a la Revolución Cubana. En esta entrevista, Company destaca los méritos de la selección de Gareca, a la vez que defiende sus convicciones políticas y comparte su gusto por el son, la guaracha y el chachachá

Por César Cavero

Es su casa, pero bien podría ser la Embajada de Cuba: los adornos y las fotografías en las paredes crean una atmósfera tropical en la residencia de este viejo conocido del fútbol peruano. Miguel Company es un exfutbolista y extécnico de distintos clubes, entre los que se cuentan los grandes Alianza Lima, Universitario, Sporting Cristal, Deportivo Cali y más. Sus días los divide entre Lima y La Habana. “Miguelón”, como también se le conoce, tuvo en sus manos la dirección de la selección peruana. Su trayectoria lo coloca como voz autorizada para hablar de la campaña peruana.

Es consciente del poder de cohesión social que despierta el fútbol, el que se ve potenciado cuando quien juega es la selección. “En un pueblo como el nuestro, que le cuesta encontrar motivos para sonreír, un partido que gana Perú hace que sonrían los ciegos sin haberlo visto y los sordos sin haberlo escuchado”, sentencia este hombre docto del deporte rey. Conversamos, bajo la mirada de Fidel, el Che, Salvador Allende e incluso, él mismo en un cuadro que recuerda su paso como jugador por la selección.

– ¿Estamos ante una generación dorada del fútbol peruano?

– No, es una generación que la podemos calificar como el inicio de un recambio tras tantos años de frustración.

– ¿Ves al actual equipo de Perú mejor, igual o peor que aquellos de España 82, Argentina 78 o México 70?

– Hay mucha diferencia. Los equipos de México ’70 y Argentina ’78 eran mucho mejores. El de España ‘82 era muy bueno, pero en el Mundial le fue mal. En el actual no ves jugadores del nivel de Cubillas, Cueto, Velásquez o Chumpitaz. Guerrero, Farfán y Rodríguez son de nivel alto, pero la mayoría son buenos jugadores y ahí nomás.

– ¿Esta selección ha vuelto a jugar acorde con su identidad?

– Bastante. Han aparecido jugadores que tienen buen toque como Flores y Cueva. Los muchachos de primera línea, Yotún y Tapia, tienen criterio con el balón. Así se hace más sencillo lograr este estilo.

– ¿Cómo explica el cambio de chip que hubo en la selección bajo la dirección de Gareca?

– Ellos mismos han cambiado su responsabilidad profesional porque se han dado cuenta que ahora el fútbol te da las opciones que antes no. Gareca, además, ha consolidado algunos jugadores. Por ejemplo, el crecimiento de Tapia nace de él mismo, pero ha sabido darle confianza, fue muy acertado poner a Yotún como volante mixto porque tiene servicio y bastante fútbol. También ha elegido jugadores, como Edison Flores, que en el campo asumen compromiso y no sólo están allí. Yo he sido técnico de la selección y he visto jugadores que se conformaban con salir en la selección, tomarse una foto y ponerla en la sala de su casa.

– ¿Considera justa la clasificación de Perú pese a que en cancha no lo logramos?

– Sí: Perú no tiene culpa de que un equipo como Ecuador gane los 12 puntos iniciales y luego sólo 8 de 42. Perú no tiene la culpa de que Chile en la penúltima fecha doble haga cero puntos, Perú gane sus 6 puntos y así se ponga arriba por uno. Perú no tiene la culpa de que pase algo tan extraño con Paraguay que gana de visita a Chile y Colombia y pierde sus otros dos partidos en casa. El último partido lo pierde con Venezuela que sólo había ganado un partido de 17. Perú tampoco tiene culpa de que Bolivia alinee a un jugador inelegible. Y lo último, el tiro libre de Guerrero. Sucedieron muchas cosas a favor de Perú.

– ¿Cómo ves a estos jugadores con un técnico distinto? ¿Sin Gareca se cae lo avanzado?

– Yo lo vería bien porque son muchachos que son respetuosos de la profesión y conscientes del honor y la responsabilidad que implica jugar en la selección. Daría igual cualquier otro técnico porque es una generación ambiciosa y seria, con aspiraciones profesionales. Por supuesto, hablando de un técnico que realmente sea técnico, no que sea paternalista y que busque agradar a los dirigentes y a la prensa. Ahora lo importante es que los jugadores en el campo han dado un espíritu de lucha que antes no se veía.

– ¿Es cierto que Markarián le dejó 30 jugadores de selección a Gareca, como aseguró el uruguayo?

– Eso tenía que haberlo dicho en la tercera o cuarta fecha cuando Perú estaba en los últimos lugares. Es fácil decirlo después del triunfo. Markarián es un técnico que antes de ser técnico fue vendedor. Se ha vendido bien.

– ¿Cuál dirías que es el poder de movilidad social del fútbol?
De convocatoria, más que nada. De movilidad, ahora se hace más difícil porque un niño pobre va a probarse a un club y le cobran por eso. Ante los clubes tenían ojeadores que iban y buscaban a los niños en los barrios. Ahora son academias donde los padres tienen que pagar.

***

Afortunados aquellos que, como Company, pueden decir que en la vida se la han pasado cumpliendo sueños. El primero, vivir del fútbol, su afición, que después fue su pasión y terminó siendo su profesión. “El fútbol ha sido una linda excusa para ser feliz”, sentencia.

El profesor Company ha dedicado más tiempo a ser técnico que futbolista, y carga ciertamente el sabor amargo del oficio. “Si yo volviera a vivir, como decía Borges, yo no sería entrenador de fútbol”, confiesa. “Fui a tres escuelas internacionales, vengo acá y veo que cualquiera dirige”. Es que la dirección técnica, además, es una ocupación ingrata: “La mejor manera de disfrazarse de sabio del fútbol es criticar al técnico”.

Es consciente de que su forma de ser no lo ayudó. “Pienso que podría haber llegado muy lejos, pero tendría que haber sido otra persona”, sopesa. Nunca se allanó a las dirigencias y eso, en el campo latinoamericano, es muchas veces imperdonable: “¿Tú crees que algún dirigente se va a sentar al lado mío? Nadie se atrevía. Ni a entrar a la charla técnica. Desde que llegaba: ‘tengan por seguro que yo jamás voy a poner un pie en el área dirigencial, ¿puede decir usted lo mismo?’”

***

– ¿Qué te llevas del fútbol?
– Me llevo la satisfacción de haber vivido de lo que me gusta. De no haber perdido el lirismo ni el romanticismo que desde niño tuve con el fútbol, que fue mi primer y eterno amor. Me dio la oportunidad de conocer 74 países en cuatro continentes.

– ¿Cómo te iniciaste en el fútbol?
– Empecé jugando en una liga amateur. Tres meses después me fui a Defensor Arica. Jugaba de back centro. En dos años estuve en cuatro selecciones: juvenil, amateur, preolímpico y panamericano. De ahí me fui a Chicago.

– ¿A Chicago?
– Yo era así, aventurero. Acá tenía mucho problema, y los llevaban al fútbol, así que me fui. Jugué un año en Chicago y uno en Indiana. De ahí regreso y voy al Octavio Espinoza, luego al Aurich y termino en el Gálvez.

– ¿Cómo empezaste a entrenar?
– Yo empecé como asistente en un equipo de tercera de España. Después al entrenador lo sacan, y yo no podía quedarme a dirigir porque ya era categoría profesional y yo todavía no tenía el título. Los jugadores no querían que me vaya, entonces contrataron a un entrenador retirado para que los domingos se sentara en la banca y firmara. Subimos a segunda. Luego me fui un año a Marruecos.

Miguel Company junto a un cuadro suyo. Foto: Correo.

– ¿Por qué vuelves?
– Salimos campeones de la segunda de Marruecos, y querían que me quede un año más. La noche que campeonamos me fui y no volví. Primero a España, luego a Francia y decido regresar. Ahí tomo a ADT de Tarma, luego La Joya y CNI. De ahí me estaba yendo a Brasil a probar suerte, cuando me ofrecen dirigir Cristal. Acepté y me quedé.

– ¿Qué te llevas de haber entrenado a los tres grandes del fútbol peruano?
– En cuanto ambiente, me sentí mejor en Alianza. La sensibilidad del aliancista, la sentí muy del pueblo, muy cariñosa. Lo que yo me pregunto es, si Alianza representa los sentimientos y las vivencias de la raza negra, ¿por qué el presidente siempre es blanco? De Universitario, yo no soy hincha de la U, pero sí tenía una hinchada muy numerosa y era una gran responsabilidad. Universitario es inmensamente feliz cuando gana, y cuando pierde es una cosa atroz. Por suerte salimos campeones, pero no sentí nada más que el cumplimiento como profesional. En Cristal nunca sentí una sensibilidad. Por eso yo digo “conozco el sentimiento de Alianza, conozco el sentimiento de la U, y conozco el bolsillo de Cristal”. Era dinero, nada más.

***

Company es un abanderado y romántico de la Revolución Cubana, y defensor del chavismo venezolano, e identifica el origen de sus males en el bloqueo norteamericano. Quizá un tanto nostálgico, me habla de Fidel en tiempo presente, e incluso, de Checoslovaquia en vez de República Checa mientras hablábamos de fútbol.

– ¿Cómo nace tu vínculo a la revolución cubana?
– En 1958, tenía 13 años, estaba el movimiento revolucionario en la Sierra Maestra, en Cuba. Nos emocionábamos leyendo y muchos nos hicimos simpatizantes, aunque no sabíamos nada de política. En ese tiempo era una simpatía y se volvió mi sueño vivir en Cuba al mismo tiempo que Fidel. Después quise realizar ese sueño, como he realizado otros.

– ¿Qué es Fidel para ti?
– Un ídolo, es una de las alternativas que tienen las grandes masas pobres que hay en el mundo. Un hombre muy inteligente, con mucha claridad. Yo lo consideraba el mejor estadista del planeta.

– También tienes en tu pared fotos del Che. ¿Qué es el Che para ti?
– Y también están Fidel con el Che, Pelé, Allende. El Che es un ídolo, un luchador social.

– ¿Qué admiras de él?
– Su lucha social por encontrar el nuevo hombre, un hombre que mire más la parte del ser y no del tener. Eso es algo bastante difícil, porque el mundo, al contrario, se ha acentuado más la parte materialista que la parte sentimental. La escala de valores cambió. Un señor es el que tiene, no el que es.

– ¿Qué opinas del nuevo gobierno cubano?
– A Díaz-Canel lo han preparado diez años para que sea presidente. Que todo siga igual, Estados Unidos no le va a levantar el bloqueo, que es lo que te anula económicamente.

– ¿El bloqueo es la causa de todos los males cubanos?
– En Cuba, la educación y la salud son gratuitas, que es lo que debe ser. Cuando un país sale así, corrosivamente hay que irlo disminuyendo, lo vas ajustando y entonces aparecen las necesidades, para hacer ver ante el mundo de que es un mal sistema. Si tuvieses un buen sueldo, quién se va de Cuba.

***

– ¿Lo mismo (que en Cuba) sucede en Venezuela?
– Claro. ¿Detrás de todo esto quién está? Estados Unidos por el petróleo. Siete ocupaciones militares en Colombia, dicen “para el control del narcotráfico”, pero desde ahí están trabajando en contra de Venezuela: meten gente, acaparan cosas.

– ¿La derecha internacional está complotando contra Venezuela?
– Sí. Le meten gente corrosiva adentro para que trabajen en contra. La oposición está mantenida por Estados Unidos: Capriles y todos esos son instrumentos de la CIA. Eso no es patriotismo. ¿Tú crees que un país con tanto dinero como ha tenido Venezuela, producto del petróleo, puede caer así? Es que hay intervención afuera. No comercian contigo, no te dan préstamos, o te ponen tasas muy altas, cosas así para que el pueblo sufra cada vez más.

– ¿Maduro es un dictador?
No. No puede serlo.

– ¿No consideras que ha caído en excesos y represión?
– Al ir cayendo la economía, se tiene que volver más severo. No puedes poner algo a discusión cuando sabes que un número, que está comprado, va a ir en contra. Para no perder ese sitial, uno tiene que ser severo.

– ¿Pero la crisis, el agotamiento, es cierta?
– La crisis es cierta.

– ¿El chavismo sigue fuerte?
– Sí. Si las elecciones se hicieran sin la intervención exterior, el chavismo gana.

– Venezuela está manteniendo a Cuba
– Hay un intercambio ahí. Cuba les da profesores, médicos; y Venezuela le da petróleo. Si no llegara el petróleo de Venezuela, en Cuba no habría luz.

***

El segundo sueño cumplido: vivir en Cuba al mismo tiempo que Fidel, y haber trabajado para su gobierno. El 2000 se quedó a vivir en la isla, donde hizo su vida y entrenó a la selección nacional de fútbol, pero ya antes había pisado la isla. Se había enamorado de ella aún mucho antes. Su corazón y sus días se dividen entre Lima y La Habana, donde recibe los beneficios del gobierno cubano cual ciudadano común. “Yo tengo allá la cartilla de alimentos. A mí me dieron auto, también lo cedí, yo me compré uno”, cuenta.

***

– Trabajaste para el gobierno cubano
– Sí: dirigí a la selección y he trabajado en la televisión cubana como comentarista

– ¿Cuándo llegaste a Cuba?
– El vínculo sentimental está desde chico. En 1989, cuando cae el bloque socialista, buscaron gente proba de afuera, que no tenga partido, para ver cómo levantaban la situación. Yo fui invitado y me quedé por tres meses y de ahí me quedo como profesor visitante, cuando podía iba y me quedaba 15 días. En el 2000 me quedé a vivir.

– ¿Profesor visitante?
– Yo daba charlas, conferencias. Conozco todas las universidades, las escuelas, todo. Conozco toda la isla menos Guantánamo.

– ¿Conociste a Fidel?
– Cuando volvimos de la Copa del Caribe (2001) nos invitaron a un recibimiento que nos hizo Fidel. Buenísima experiencia. Es serio, pero hace bromas. Era picón, no le gusta perder.

***

Company recita las letras de sus canciones cubanas favoritas con la misma facilidad que un sacerdote reza el Padre Nuestro. Yo no me explico por qué no veo causa / para alejarme de ti mi cariño / yo no me explico por qué me celas tanto / si toda mi vida eres tú, declama y le mete ritmo y acomoda la voz, quiere cantar pero al mismo tiempo no, pues dice que lo hace mal, mientras recuerda las tardes con Remberto Bécker, legendario compositor cubano, autor de la canción, y una cerveza de por medio en un bar habanero.

Su vínculo con la música cubana viene desde niño, cuando a los cinco años un incidente lo llevó a aprenderse La momposina de La Sonora Matancera. Ahí empezó una fascinación que lo llevó a 13 conciertos de la Fania All Star, a compartir con compositores y cantantes, y hasta a replantearse su vida: “A mí me hubiera gustado sólo ser futbolista, y después haberme dedicado a la música”.

***

– Además del fútbol, otra de tus grandes pasiones es la salsa
– No, la salsa para mí, no existe. La salsa es un término comercial. La salsa es la música cubana, es su son y sus variantes.

– Te has codeado con exponentes de la música cubana
– Sí. Por ejemplo, conocía a todos los de la Matancera, de la Fania, también a músicos viejos, como Daniel Santos y Celia Cruz. Una vez estábamos en Miami, entrenando en el estadio, y ella estaba grabando una telenovela. Hablé con su esposo, me dicen que “faltan 20 minutos para terminar”. La esperé, conversamos, la llevé al campo y se tomó una foto con la selección. (Puma Carranza, Mosquera, Martín Rodríguez, Chorrillano Palacios, Soto).

La selección de Perú con Celia Cruz. Foto: Miguel Company.

SUS FAVORITOS

– Un proyecto: A estas alturas ya no tengo proyecto, lo único que deseo es vivir dentro de mi estilo de vida y mantener la bohemia mediante la música y seguir compartiendo mi vida entre Cuba y Perú.
– Un desafío: El último desafío creo que lo he vencido, que fue la enfermedad.
– Un sueño: Poderme mantener en buenas condiciones hasta los 90 años, porque tengo amigos de esa edad que disfrutan a plenitud, y eso es lo que yo deseo.
– Un recuerdo: El mejor recuerdo creo que es haber vivido en Cuba
– Un líder: Fidel
– Una sociedad que admires: Cuba
– Una persona que admires: Fidel
– Una comida: ceviche
– Una bebida: vino
– Un libro: El libro de los abrazos, de Galeano
– Una serie: Velvet

– ¿De dónde viene tu gusto por la música cubana?
– Yo crecí expuesto a la música cubana. Pero, en una ocasión, cuando tenía cinco años, llega a mi casa una amiga de mi mamá, era bailarina, y le pide que le preste su máquina de coser para que cosa su bikini, porque tenía que bailar esa noche. Yo estaba ahí sentado en una banquita conversando con ella mientras ella cosía. Cuando terminó, como está acostumbrada ella a desnudarse, se quita la ropa para probarse el bikini. Fue la primera mujer desnuda que vi en mi vida. Me asusté y salí corriendo, y ella adentro, matándose de risa. Ahí me comenzaron a fastidiar, que “tu novia”. Ella se llamaba Rosa Victoria. Por entonces había una canción de la Sonora Matancera, la Momposina, que me la aprendí para cantársela: Mi vida está pendiente de una rosa / que es hermosa y aunque tenga espinas / me la voy a llevar a mi casita / porque es bonita mi rosa momposina. Bueno, fuimos marido y mujer. Mi tercer compromiso fue con ella. Ahí comienza la música cubana conmigo. Primero me aprendo esa canción y después me comencé a aprender las otras.

También, en Radio Libertad hubo un programa, que duró 44 años, yo lo escuchaba en el Puericultorio con los celadores, cuya particularidad era que eran dos horas de la Sonora Matancera, nada más. De tanto escuchar, me familiaricé bastante con la Sonora Matancera.