Foto: Spotlight Perú.

Spotlight Perú: la academia de teatro musical que se ha mantenido encendida en la virtualidad

Artes escénicas en pandemia. Spotlight Perú es una compañía que brinda capacitación en el teatro musical, adquisición del idioma inglés y se basa en la experiencia comunitaria. Su fundadora, Kara Seigal, nos cuenta cómo su método de enseñanza tuvo que cambiar a causa de la pandemia. 

Por Angie Ramírez 

La noche del 7 de marzo de 2020 los alumnos de Spotlight presentaban el estreno de Beetlejuice. Los meses de ensayos valieron la pena, las coreografías fueron impecables y la actuación atrapó al público. Los aplausos no se hacen esperar y los jóvenes corren a celebrar tras bambalinas. Se toman fotos con el maquillaje corrido en poses extravagantes con sus amigos y sus maestros. Las siguientes funciones están agotadas y prometen ser igual de exitosas. Ellos no esperaban que una semana después se declarara a todo el Perú en estado de emergencia.

Spotlight Perú es una academia de artes escénicas que brinda entrenamiento en el arte del teatro musical. A su vez, esta experiencia es vivida en un ambiente en que se habla inglés. Los programas de Spotlight están diseñados con el fin de que los estudiantes desarrollen habilidades artísticas, lingüísticas, de liderazgo y sociales. Han presentado obras como Wicked, Waitress, Beetlejuice y Chicago.              

Kara Seigal (32) fundó Spotlight en enero de 2019. Su instituto tenía poco más de un año cuando se vio obligada a suspender las clases presenciales. Un emprendimiento tan reciente podría haber quebrado, pero ese no fue el caso de Spotlight. 

Clases presenciales de Spotlight Perú en 2019 con Kara Seigal y Georgia Pauley. Foto: Facebook Spotlight Perú.

Al principio, dictaban dos profesoras, Kara Seigal como directora artística y Georgia Pauley como coreógrafa, y traían invitados. Creaban los musicales en persona, cada quien realizaba un trabajo diferente y pasaban mucho tiempo asegurándose de que haya confianza dentro del grupo, diversión y alegría al crear el espectáculo juntos. Kara recuerda con nostalgia: “la comunidad era la esencia de quiénes éramos”.

Ensayo grupal de baile en febrero del 2020. Foto: Facebook Spotlight Perú.

Cuando migraron a la virtualidad, el modelo de enseñanza se transformó por completo. Las clases se dividieron: se creó un espacio para la actuación, otro para el canto y uno para el baile. Las salas virtuales en Zoom no eran eficaces para las distintas tareas de los alumnos, así que decidieron repartirlas en grupos específicos. Esta nueva estrategia demostró dar buenos resultados, se lograron realizar tres musicales: Chicago, Legally Blonde y The 25th Annual Putnam County Spelling Bee. En lugar de presentarse en el teatro Mocha Graña, los alumnos se grababan a sí mismos en sus hogares y la presentación se transmitía por las redes de la academia.

Fue así como lograron sacarle provecho a la virtualidad. La visión de Kara era crear espacios que reemplazaran a la experiencia de comunidad. Entonces se crearon talleres extracurriculares y conferencias online. En ellas se conversan temas que preocupan a los jóvenes, se realizan charlas sobre salud mental y la población LGBTQ, que incluyó un cronograma de actividades por el Mes del Orgullo.

Afiche sobre la conferencia virtual con Adrián Bello por el Mes del Orgullo. Foto: Facebook Spotlight Perú.

Además, hay programas para que los alumnos pongan en práctica su creatividad, como el Student Lab Club. En este taller los jóvenes crean juegos, improvisan, hacen monólogos, y más. Todo es dirigido exclusivamente por ellos mismos. Kara expresa que la importancia de estos espacios es construir habilidades que les sirvan a los estudiantes a lo largo de su vida. El objetivo es que ellos desarrollen autonomía, creatividad y cualidades humanas.

Promoción del Taller Student Lab Club. Foto: Instagram Spotlight Perú.

Hace dos meses, Kara y sus alumnos retomaron las clases presenciales a la par con el programa virtual. Hay estudiantes que viven con sus abuelos y no quieren arriesgarlos, otros que recién están recibiendo la vacunación. La directora tiene la esperanza de que la amenaza del virus disminuya en los próximos meses y, acorde a ello, espera mayor afluencia en la temporada de verano. 

Un enfoque inclusivo 

El teatro musical y el idioma inglés, ciertamente, no están asociados a todos los sectores de la sociedad. Sin embargo, el propósito de Spotlight es ser accesible para cualquier tipo de público. Kara Seigel reconoce que el miedo de no tener dominio del idioma inglés, técnica vocal o de ballet puede desalentar a las personas de inscribirse, por ello se asegura de contratar profesores bilingües y con experiencia en instrucción artística. Para la fundadora, es suficiente con que los alumnos tengan pasión y ganas de aprender.

Pero este compromiso con la inclusión va más allá del idioma. Kara es consciente de que parte de su alumnado fue golpeado fuertemente por la pandemia, por lo cual ya no iban a poder seguir en la compañía. Esta situación la llevó a crear un sistema de financiamiento. Se planea costear los cursos de estos estudiantes mediante la recaudación de fondos. La iniciativa está planeada para que, sin importar la clase social, la situación económica, o cualquier otra condición, personas diferentes se unan, y así construir una comunidad diversa. 

La creación de Spotlight 

Clases presenciales de Spotlight Perú en 2019 con Kara Seigal como maestra. Foto: Facebook Spotlight Perú.

Kara Seigal es licenciada en estudios latinoamericanos y etnomusicología de la Universidad de Nueva York, y actualmente cursa una maestría en la Universidad de Harvard. Visitó por primera vez el Perú cuando era una adolescente y quedó encantada con el país. Hace doce años, se graduó y decidió mudarse a Lima. Se convirtió en profesora de música en el Hiram Bingham School. Allí creó un taller de teatro musical con la aprobación del director. Y es a partir de esa clase que se crea Spotlight.

Kara se dio cuenta de que había muchos estudiantes interesados en el teatro musical en inglés. También notó que los niños aprendían el idioma de una manera mucho más rápida a través de las artes escénicas. “Cuando están apasionados por lo que hacen, aprenden casi como un subproducto, ni siquiera se dan cuenta, y se divierten al mismo tiempo”, explica la fundadora de Spotlight. Además, los alumnos aprenden a trabajar en equipo, desarrollan empatía e incluso pierden la timidez. Kara vio el buen recibimiento que tuvo su iniciativa y decidió abrir su propia academia.