Una iniciativa creada por alumnos de la PUCP para luchar contra la violencia de género y develar mitos y prejuicios sobre la sexualidad en jóvenes y adolescentes.

Por Andrea Revilla

“Sin Tabúes” fue creado a mediados del año 2016 como un proyecto de Responsabilidad Social Universitaria (RSU). La iniciativa busca brindar Educación Sexual Integral (ESI) a adolescentes y jóvenes. En sus jornadas de capacitación se aborda temas sobre sexualidad, métodos anticonceptivos y violencia contra la mujer.

Camila Palomino, estudiante de Derecho de la PUCP y directora de relaciones institucionales de Sin Tabúes, cuenta que el proyecto nació cuando se percataron de que la violencia de género era una problemática cada vez más extendida en el país. “Por eso nos planteamos: ¿Qué podemos hacer como estudiantes para combatir este problema? Parte de la Responsabilidad Social Universitaria implica analizar la importancia que tenemos como agentes de cambio en la sociedad. El proyecto nació de la indignación, frustración e impotencia de ver que estos casos no parecían importarle a un Estado que está en la obligación de proteger a las mujeres. Queríamos concientizar sobre el tema a las nuevas generaciones”, sostiene Camila.

La directora de relaciones institucionales de Sin Tabúes explica que uno de los mayores inconvenientes del proyecto ha sido lidiar con el mito de que la Educación Sexual Integral consiste únicamente en hablar a los adolescentes sobre relaciones sexuales. Es por ello que las integrantes de la asociación deben explicar con detalle a los docentes de los centros educativos los temas que van tratar y los invitan a apostar e involucrarse en este proyecto.

Camila cree que es fundamental el consentimiento y apoyo de los padres para enseñar Educación Sexual Integral, dado que, en un principio, el proyecto se enfocó sobre todo en escolares adolescentes. Ella recuerda una difícil experiencia cuando fueron a dictar una charla sobre ESI en un colegio. “Miembros del colectivo de ‘Con Mis Hijos No te Metas’ malinterpretaron en sus redes sociales una publicación nuestra sobre anticonceptivos. Se escandalizaron porque pensaban que íbamos a hablarles a los escolares únicamente sobre cómo tener relaciones sexuales. Esta disputa es constante con este movimiento. Lo que queremos es hacerles entender qué es educación sexual, qué les vamos a enseñar. Siempre vamos con un proyecto ya establecido sobre los temas a tratar y lo explicamos de la manera más amena posible”, explica la representante de Sin Tabúes.

La directora de relaciones institucionales, Camila Palomino. Foto: Archivo Personal.

En sus charlas abordan tres dimensiones de la sexualidad: la biológica-reproductiva, la socio-afectiva y la ético-moral. Los temas que desarrollan siempre toman en cuenta los públicos a los que se dirigen. En los colegios, por ejemplo, se profundiza más en la dimensión biológica-reproductiva dado que los adolescentes viven una etapa de autoconocimiento y reconocimiento de su sexualidad. En universidades, en cambio, ahondan más en la dimensión socio-afectiva en la que tratan temas como los mitos alrededor del amor romántico.

Para financiar sus actividades Sin Tabúes ha presentado sus proyectos a distintas instituciones. “Uno de los concursos en los que hemos participado ha sido el de la Dirección Académica de Responsabilidad Social (DARS) de la PUCP. Los talleres presenciales que hemos dado han contado con la ayuda de la DARS. Siempre presentamos los estados contables de todo lo que gastamos (en movilidad, material didáctico, refrigerio, etc.)”, explica Camila.

La integrante cuenta que en agosto pasado Sin Tabúes ganó la “Ideatón”, un concurso promovido por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) para generar propuestas de innovación tecnológica en el marco de la prevención de la violencia contra la mujer. La propuesta que presentaron consiste en un “chatlive”, una plataforma web que permitirá a los usuarios y usuarias hacer preguntas sobre Educación Sexual Integral y violencia de género. Quienes escriban al “chatlive” recibirán respuestas en tiempo real. Este proyecto cuenta con un financiamiento de US$ 15,000 aportados por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el MIMP, entre otras organizaciones.

Los miembros que conforman “Sin Tabúes” se dividen en comisiones para la planificación de sus actividades. Una de estas es la comisión de recursos humanos, que es la encargada de la capacitación. “Es importante recalcar que no somos especialistas en temas de sexualidad. Debemos saber cómo llegar a una persona que necesita conocer sobre educación sexual. Por eso tenemos talleres y jornadas de capacitación interna”, explica Camila.

Debido al confinamiento social provocado por el COVID-19, Sin Tabúes ha tenido que reinventarse y continuar con su misión en espacios virtuales. “Con la pandemia pensábamos que no íbamos a tener contacto alguno con los colegios. Felizmente hemos tenido una buena relación con los centros educativos. Eso nos ha permitido continuar con nuestras actividades por medio de la virtualidad”, señala Camila. Añade que el espacio virtual ha ayudado a que “Sin Tabúes” llegue a más jóvenes. Ahora no solo se enfocan en adolescentes escolares, sino también en jóvenes universitarios, como en Estudios Generales Ciencias de la PUCP.

“Sin Tabúes” está conformado por 27 estudiantes voluntarios de distintas facultades de la PUCP.  Camila destaca que esta variedad permite la interdisciplinariedad, dado que “da diferentes perspectivas para abordar un tema tan complejo como la sexualidad”.

A inicios del próximo año se lanzará una nueva convocatoria para el ingreso de voluntarios. “Usualmente el proceso consiste en escribir una carta al correo de nuestra página web en la que se explica el interés que se tiene por asumir el voluntariado. Nosotros buscamos jóvenes con perfiles que tengan un especial interés en la responsabilidad social y su vínculo con la Educación Sexual Integral”, culmina Palomino.