FOTO: Facebook Saqra Warmicha

Saqra Warmicha: la economista que se convirtió en viajera y promotora del Cusco

Yeni Llamocca, ahora conocida como Saqra Warmicha, es una cusqueña de 24 años que estudió Economía en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco. En julio de 2020, cuando empezaba a ejercer su carrera, perdió su empleo a causa de la pandemia. Entonces Yeni decidió cambiar el rumbo de su vida y dedicarse a aquello que siempre había soñado: viajar. En poco tiempo convirtió lo que era un pasatiempo en su trabajo ideal. En medio del “Cusco ya fue”, campaña tuitera post segunda vuelta impulsada por ciertos votantes de Fuerza Popular que buscaban desalentar el turismo allí, compartía sus viajes con más de 15 mil seguidores en sus redes sociales. Su propósito es ayudar a reactivar la actividad económica en cada comunidad de su natal Cusco.

Al mirar las fotografías y videos de los viajes que ha hecho Yeni durante el último año, se la podría describir como una joven alegre, aventurera, enérgica y con un intenso amor por el Cusco. Nadie podría imaginar que antes de la pandemia solía ser una “chica de ciudad”, como ella misma reconoce. “Era la típica cusqueña que para distraerse iba al teatro, a un café o al cine y no viajaba. Del Cusco solo conocía Machu Picchu porque en primaria todos los colegios llevaban a sus alumnos”, recuerda. En 2019, después de terminar su carrera universitaria, la ruptura de una relación sentimental de dos años y medio fue el detonante para que sus padres y su psicólogo le recomendaran hacer otras actividades que la ayudaran a superar ese trance amargo. Yeni empezó a hacer caminatas y a visitar lugares cercanos, y luego publicaba algunas fotos en sus redes sociales como pasatiempo. Para su sorpresa, muchos cusqueños le confesaron que no conocían esos lugares. “Si los propios cusqueños no conocemos nuestra tierra, las personas de fuera seguro de que están más perdidas”, afirma. 

A inicios de la cuarentena, Yeni tenía un trabajo estable como economista en la Universidad Continental. Ya entonces soñaba con hacer viajes para visibilizar lugares turísticos poco conocidos. Empezó por crear una página de Facebook para subir el contenido de sus recorridos, a la que nombró Saqra Warmicha, nombre nace de dos palabras en quechua: warmicha, que se usa para decir “mujercita” con cariño, y saqra que es la forma para referirse a los “niños traviesos”. Sin embargo, la falta de tiempo era un obstáculo para hacer realidad su proyecto. En julio de 2020, una reducción de personal la dejó sin empleo. Y de pronto aquello que soñaba se empezó a convertir en una realidad. Y así, si una puerta se cerraba, otra se empezaba a abrir: Yeni Llamocca decidió ver el lado positivo y dedicar el 100 % de su tiempo y esfuerzo a su nuevo proyecto.

¿Cómo fue su primera salida como Saqra Warmicha?

Recuerdo que la cuarentena duró hasta el 30 de junio de 2020. Apenas acabó me animé a salir. Aún no había transporte interprovincial, entonces la primera salida que tuve fue al Bosque de Quenqo, que está cerca de la ciudad y es de acceso gratuito. Fue el primer suspiro que tuve al salir de casa. Fui en transporte público y empecé a subir fotos del recorrido para mostrarle a la gente cómo llegar. Muchas personas me agradecieron porque querían salir a lugares abiertos. Luego bajé caminando por el barrio de San Blas hasta la Plaza de Armas. Durante junio, en el Cusco se ponen las banderas de la ciudad, y durante julio, las de Perú. Llegamos en el momento en que las estaban cambiando. Grabamos un video para TikTok y se hizo viral. Ahí comenzó mi trabajo como creadora de contenidos.

Yeni Llamocca visitando el Bosque de Quenqo en su primera salida al finalizar la cuarentena. Foto: Facebook Saqra Warmicha.

En sus viajes, Yeni pudo ver con sus propios ojos que entre los sectores más afectados por la ausencia de turistas estaban las comunidades alejadas del Cusco. Ella afirma que una de sus principales motivaciones es ayudar a la reactivación económica de las comunidades. “Cada vez que voy a un lugar y me dicen ‘por favor, ayúdanos a difundir lo que tenemos’, siento que es mi responsabilidad y, si puedo hacerlo, lo hago”, afirma.

Una mañana de mayo de este año, Yeni recibió la llamada de Darcy Gregorio, presidente de la comunidad de Ancasmarca, provincia de Calca en Cusco, quien la invitaba a un paseo por su nuevo circuito turístico. Ella aceptó con mucha alegría, su presencia en el ámbito del turismo cusqueño empezaba a notarse y ahora la convocaban para difundir un evento. La comunidad de Ancasmarca es un paraje muy atractivo que, sin embargo, había sido ignorado por las agencias de viajes. Los guías del Valle Sagrado se detienen en Pisaq y luego en Urubamba. Esta comunidad, ubicada a dos horas de Calca, pasaba desapercibida. Cuando Yeni llegó a Ancasmarca, se sorprendió al notar que los miembros de la comunidad se habían organizado para crear un pequeño circuito turístico sin el apoyo de ninguna entidad pública o privada. El recorrido constaba de un centro arqueológico, un restaurante comunal y una tienda de artesanías. Además, a una hora se encuentran los baños termales de Lares. Para Yeni este es un lugar turístico con mucho potencial, pero necesita la inversión del gobierno regional para que la carretera sea más accesible.

Ella cree que haber crecido en una familia con tradiciones rurales se convirtió en una ventaja cuando decidió crear contenido propio para sus redes sociales. Su madre es de Anta, una provincia del Cusco, y su padre, de Ayacucho. Ambos tienen el quechua como lengua materna, aunque hablen variantes diferentes. Ella recuerda que desde niña escuchó los apasionados debates de sus padres sobre el significado de determinadas palabras. Cuenta que cuando ellos migraron del campo a la ciudad fueron discriminados por ser quechuahablantes. Por esa razón, se negaron a que ella aprenda su lengua materna. No querían que sea víctima, como ellos lo fueron, de los prejuicios y la exclusión. Pese a que durante 24 años escuchó a sus padres hablar el quechua en casa, Yeni admite que si bien entiende, aún le resulta difícil hablarlo. Ahora busca reivindicar no solo el idioma de sus padres, sino sus tradiciones culinarias, como la preparación de la huatia cusqueña o de la chicha de jora, que para ella son habituales, pero no tanto para sus seguidores.

En casa de Yeni Llamocca preparan algunos alimentos en huatia y ella comparte el proceso de elaboración con sus seguidores. Foto: Facebook Saqra Warmicha.

Cuando esta joven economista decidió no volver a tener un trabajo “convencional” y apostar por hacer lo que le gustaba, tuvo miedo de contárselo a sus padres. Esperó medio año para informarles su determinación. Y en la última cena navideña, realizada en el hotel Marriot, a donde fue invitada por colaborar en una campaña de esta empresa, les anunció su decisión. Temía que sus padres reaccionaran mal por haber dejado de lado la carrera que había estudiado, pero eso no ocurrió. “Si esto es lo que te hace feliz, adelante, nosotros ya hemos cumplido con darte una carrera y que tengas un título profesional”, le dijeron sus padres.

Para convertir su labor de divulgadora en redes sociales en un trabajo rentable, Yeni llevó cursos virtuales y se especializó en marketing digital y creación de contenidos. Luego expandió la marca Saqra Warmicha a cuatro redes sociales: Facebook, Instagram, YouTube y TikTok. Además, aprendió desde cero a programar e identificar el contenido que tendría mejor recepción en cada red social. El enamorado de Yeni es comunicador social y se ha convertido en su apoyo emocional y laboral. Casi siempre viaja en compañía de su pareja, quien, además, es su camarógrafo personal. En otras ocasiones, la acompaña un grupo de amigos que colaboran en la producción del material audiovisual. “Para mostrar contenido primero tengo que armar un guion, tener un itinerario de los lugares que se visitarán, anotar los datos que nos haya mencionado el guía y si una escena no sale bien tengo que repetirla una y otra vez”, explica Yeni. La regla básica en su grupo de viaje es “divertirse pase lo que pase”. “Un recorrido de cuatro horas se hace en el doble de tiempo, pero lo disfrutan igual”, afirma Yeni.

Yeni Llamocca antes de cruzar el puente tibetano ubicado en el distrito de Santa Teresa, Cusco. Foto: Facebook Saqra Warmicha

A casi un año de la creación de Saqra Warmicha, Yeni está buscando que su proyecto sea rentable. Hace dos semanas, a pedido de sus seguidores, empezó a dar asesorías para viajes personalizados. Además, está lanzando el proyecto Saqra Wasi, una marca que busca acoger productos artesanales y textiles provenientes de las comunidades de Cusco. Este proyecto le dará visibilidad al comercio de los sectores más alejados y de esa forma promoverá la reactivación económica. 

El sueño de Yeni Llamocca se empezó a cumplir cuando dejó de ejercer su carrera y se arriesgó a crear su propio camino en un trabajo que no le ofrecía la misma estabilidad. A través de Saqra Warmicha, Yeni dominó sus miedos, se acercó a sus tradiciones y se propuso conocer cada rincón de su amado Cusco. “Las cosas que Yeni no haría, Saqra las hizo, era mi parte aventurera que estaba escondida, pude volar en parapente, hice skybike, cuatrimoto, puente tibetano, entre otras actividades”. Yeni desea convertir su marca en un referente de confianza para todos los que visiten Cusco. A largo plazo proyecta crear una agencia de viajes y demostrar que la capital arqueológica de América es todo un mundo por conocer.