La Mula
La República

Rolando Toledo: El dueño de La Mula

Una investigación del portal Quantico Trends la ubicó a la cabeza del ranking de las plataformas online más influyentes de 2013 en Twitter. Que La Mula se vuelva protagónica en un contexto como el nuestro, donde la industria controla el mercado, es un claro ejemplo del reconocimiento que están alcanzando los nuevos medios digitales. Rolando Toledo, su creador, cuenta aquí la naturaleza de su emprendimiento periodístico.

Hace unas semanas decidí crearme una cuenta en La Mula; no había que pasar por muchos procedimientos ya que el registro era gratis y me daba la posibilidad de publicar textos bajo su dominio. Empecé a soñar despierto: en poco tiempo mis textos se podrían volver virales y atraerían la atención de los lectores. Me veía ya como un periodista de la era digital, publicando crónicas desde mi laptop, saltando las barreras de la censura ideológica y de los intereses económicos tan habituales en los grandes medios. Sonaba bonito. Escogí un texto que acababa de redactar y lo colgué en la madrugada de un viernes. Al día siguiente, sin haberlo compartido en redes sociales, mi texto ya tenía 75 vistas. Me sentí entusiasmado, con ganas de escribir más crónicas o columnas de opinión y empezar a compartirlas para llegar a más lectores.

La Mula es uno de los portales web más visitados del Perú. Según Alexa, una página web que hace estadísticas sobre tráfico en internet, el 29% de sus visitas llega a través de Facebook. Rolando Toledo, director de La Mula, asegura que su medio online registra alrededor de 2 millones de entradas al mes. Estos resultados son estimulantes tratándose de un medio que se ha creado y forjado solo en internet. El estudio que publicó Quantico Trends proponía una metodología que se basa en tres factores clave para establecer la influencia de un medio en Twitter: popularidad, es decir, cuántas personas te siguen; autoridad cuando te sigue alguien con muchos seguidores; e impacto, vinculado a la interactividad con tus seguidores.

Una primera impresión sobre lo que publica la redacción mulera indica que su menú se compone básicamente de versiones compactadas de noticias tomadas de la web. “La Mula es un agregador de contenidos”. Así la definió la periodista Gabriela Wiener en un reciente conversatorio realizado en la PUCP. “En realidad todos hacemos eso, todo medio de comunicación es de alguna manera una curaduría de la realidad”, afirma Rolando Toledo. Él fundó La Mula en junio de 2009 con un grupo de periodistas. Su proyecto era hacer una fusión entre cibercultura y noticias. Al final la propuesta derivó en una suerte de periodismo ciudadano. “La idea es que los ciudadanos tengan la oportunidad de publicar de una manera simple las noticias, columnas, reportajes, entrevistas, crónicas y reseñas que les interesa compartir al mundo. También buscamos que sea geolocalizado, que integre a los periodistas de provincia, que la gente pueda denunciar lo que estaba pasando alrededor de su cuadra”, explica Rolando, mientras se acomoda en el sillón y coge su taza de café. La Mula es capaz de generar su propio contenido sobre política, cultura, investigación, etc. Es un híbrido entre un periódico y una plataforma digital; la gran ventaja es que cuenta con una redacción propia. “Nace en un momento en el que está en cuestión todo el periodismo; desde los medios tradicionales hasta las plataformas digitales. Uno en el que se discute si la capacidad de expresarse de los ciudadanos es también periodismo”, añade Toledo.

En La Mula se publica de manera regular a lo largo del día. Cualquier persona, desde su blog, puede publicar y aparecer en la pantalla de inicio.“Somos una plataforma de periodismo ciudadano”, reafirma el editor Alberto Ñiquen, sentado en una pequeña sala de conferencias en la Red Científica Peruana (RCP). La Mula es una combinación de periodistas y blogueros, gente que está interesada en informar y estar informada sobre temas de actualidad, sean estos políticos, culturales, deportivos o de entretenimiento. La variedad que se puede encontrar en este medio es sorprendente. No solo en las categorías temáticas sino también en los puntos de vista desde los cuales se abordan. “Aquí pueden convivir varias líneas de opinión, pero siempre debemos buscar el equilibrio”, afirma Alberto.

Rolando Toledo es un viajero incansable, no solo de los que disfrutan de atravesar fronteras internacionales, sino de aquellos que buscan sobrepasar las barreras de sus propias aspiraciones. Estudió dos años antropología en la PUCP, luego decidió irse a España, a estudiar economía. En 1997, de regreso al Perú, decidió crear un periódico digital junto a un grupo de amigos y se vinculó con quienes entonces dirigían la RCP; sin embargo, el proyecto no pudo concretarse y Rolando enrumbó hacia otros áreas, tan diferentes y distantes como lo fue su paso por la minería. Pero el proyecto ya estaba en camino, nunca dejó de andar. Desde entonces la idea de contar tanto con periodistas como con lectores para la elaboración del contenido ya había sido concebida.

«Estamos en una época en que se discute si la capacidad de expresarse de los ciudadanos es también periodismo”.

Alberto Ñiquen es una especie de editor itinerante. En cualquier momento se puede sentar en la mesa de edición para apoyar a uno de los cuatro editores de turno del portal; también lo puede hacer desde casa. Rolando Toledo ha intentado hacer algo especial con La Mula. Por momentos puede parecerse mucho al modelo del Huffington Post, aquel portal que mezcla blogs con información. Sin embargo, lo que plantea La Mula va más allá de agregar contenidos. Un propósito clave de este medio consiste en integrar a blogueros de provincias para tratar de descentralizar la información que circula en el país. También busca prestarle atención al ciudadano común que tiene problemas con su día a día y cuyas dificultades comparte con otras personas. Por eso Toledo pensó en el nombre La Mula: era algo que lo tenía decidido desde mucho antes que se creara el portal. “Es un animal híbrido y como tal no puede reproducirse, es decir la trascendencia de su vida está en sí misma, es efímera. Cada mula que nace es un volver a empezar (…) además es un patito feo pero es fuerte, vigoroso, terco, toda esa magia alrededor del nombre nos encantaba”, explica.

Lanzamos la pregunta: ¿La Mula sostiene que cualquier persona puede ser periodista? Para Rolando Toledo este es un espacio donde no hace falta que una persona tenga el título de periodista para ejercer la profesión. Tampoco se trata de que cualquier publicación en este portal digital convierta a su autor en periodista. “Un periodista, se supone, desarrolla su profesión, busca y difunde información. Sin embargo, puede haber elementos periodísticos en los posts de algunos ciudadanos”, explica Rolando. Es una apuesta atrevida en una era donde lo tradicional va perdiendo peso, y las personas van encontrando su propia voz en este espacio.

La Mula se ha forjado por eso como un lugar ideal para acoger opiniones diversas y contenidos tanto de interés público como de estilos de vida. Alberto Ñiquen explica que este portal es también un espacio para los periodistas que trabajan en algún medio tradicional y no pueden publicar todo lo que desean, ya sea por una cuestión de línea editorial  o por una agenda informativa muy rígida. Este es, en suma, el lugar para escribir sobre aquellos temas que van desapareciendo en la cobertura de los grandes medios.