Foto: Facebook Rogelio Ramos.

Rogelio Ramos: El ecologista que siembra valores en los niños de Comas

Tiene treinta y tres años y ha pasado los últimos diez trabajando en proyectos comunitarios, sociales y ambientales. Desde Comas hasta Chorrillos, Rogelio Ramos intenta llegar a los barrios más necesitados de Lima Metropolitana, los olvidados por las autoridades. Allí empezó a trabajar en la recuperación de espacios públicos, a revalorizarlos y ponerlos a disposición de los vecinos y la niñez.

Por Ana Flavia Ormeño

Su familia llegó a Lima en los noventa y se asentó en la urbanización Año Nuevo en Comas. En esa época, no había servicios básicos y acceder a las viviendas era complicado, aún no había escaleras ni pistas. Por ello, Rogelio creció con una interrogante: ¿por qué los niños de las zonas bajas de Lima tenían parques y los niños en los cerros no? Ese sería el comienzo de una travesía, ¿cómo crear un parque en medio de un cerro árido?

En 2004, mientras cursaba su último año de secundaria, descubrió Tierra de Niños (TINI), metodología que vincula a los niños con la naturaleza y los empodera como agentes de cambio para el desarrollo sostenible. La Asociación para la Niñez y su Ambiente (ANIA) presentó en su escuela esta iniciativa a fin de promover la creación de espacios verdes en hogares, colegios y ambientes en la comunidad. Rogelio aprendió que niños y adolescentes pueden tomar decisiones sobre el espacio público en favor del bien común y de la naturaleza.

Siete años después, cansado de la basura que inundaba la parte alta de su urbanización, se contactó con ANIA para crear su propia TINI. Al frente de su casa había un lote vacío y abandonado. Pidió permiso a la Municipalidad para disponer de este. La asociación lo asesoró en la implementación del espacio en su comunidad ubicada a la altura del kilómetro 14 de la Avenida Túpac Amaru. Se puso manos a la obra y, con la ayuda de los pequeños del barrio, empezó la transformación.

Rogelio Ramos logró que un área abandonada en Comas fuera transformada en un parque. Foto: Facebook Superhéroes del planeta

Superhéroes del Planeta

“Superhéroes”, así llama Rogelio a los niños involucrados en el proyecto. “Ellos tienen todos los poderes y van a poder desarrollar todos los poderes que ellos quieran tener”, afirma. A través de la enseñanza, con la guía adecuada y con material audiovisual, les recuerda que todos tienen poderes que los hacen valiosos y únicos. Rogelio busca darles seguridad y empoderarlos como agentes de cambio.

Por la metodología visualmente atractiva que utilizó, los niños se interesaron en el proyecto. Una pequeña laguna con peces, árboles frutales, más de cincuenta especies de plantas, hierbas aromáticas y bancas para sentarse, así se transformó el lote de 120 metros cuadrados. El factor determinante: la exploración. “Qué niño no quiere estar en un espacio donde puede encontrar lombrices, donde puede ver mariposas, donde puede ver diferentes aves”, comenta Rogelio. En Superhéroes del Planeta, la plataforma educativa que fundó, se utiliza el espacio como una herramienta de aprendizaje con la que empiezan a valorar los ecosistemas y los beneficios de la naturaleza.

Cada fin de semana, de tres a cinco y treinta de la tarde, setenta niños llegan al “Superlab”, un súper laboratorio dentro del refugio verde gestionado por Rogelio. Con el apoyo de organizaciones comunitarias aliadas como A Soñar Aprendí Leyendo o Somos Minka Audiovisual, lograron formar una biblioteca con más de 500 libros, talleres de cine comunitario, danza contemporánea, teatro, entre otros. “Lo más importante es utilizar la educación como herramienta de transformación”, asegura.

Con diez años de trabajo, el cambio en su barrio ha sido evidente. Ahora, por lo menos, hay un parque, un Centro de Contención Comunitario como lo describe Rogelio. Se pueden ver más plantas y menos basura. Los niños tienen un refugio, un espacio sano y seguro.

Los niños de Superhéroes del Planeta frente al parque creado por Rogelio Ramos como parte del proyecto Tierra de Niños en Comas. Facebook Superhéroes del Planeta

El comienzo de la vida 2

Nunca imaginó que su iniciativa personal tendría tanto alcance. Dos años después de iniciado el proyecto, Televisa llegó al cerro Año Nuevo. Desde México, querían conocer sobre su proyecto. “En ese momento me di cuenta de que lo que nosotros estábamos haciendo en el barrio tenía un impacto mayor”, reconoce. También, en el año 2018, la BBC Brasil llegó a Comas a entrevistar a Rogelio y contar su experiencia.

Cuando llegaron las cámaras en 2018, Rogelio pensó que sería un documental para televisión. Le comentaron que sería para una productora, pero no especificaron cuál. Le pareció particular la forma en que grababan y todos los equipos que habían llevado. Llenaron todo un salón de cámaras. Fueron doce horas de grabación y muchas tomas que repetir. Cerraron el día con una fogata.

Dos años después, el 12 de noviembre del 2020, una llamada lo pasmó. Era Televisa. El documental “El comienzo de la vida 2” iba a contar su historia. Este presenta iniciativas de países como Estados Unidos, Brasil, Chile, México y Perú que promueven la recuperación del contacto con la naturaleza. Su proyecto sería visto en 190 países a través de la plataforma Netflix. “Fue muy gratificante y súper motivador para seguir trabajando en los proyectos que desarrollo actualmente”, comenta complacido. Les contó a las madres de familia y a los niños acerca del documental. Todos estaban muy emocionados.

De igual manera, el Ministerio del Ambiente los reconoció como un referente de ciudadanía participativa, generación de nuevos espacios para completar el ecosistema urbano y una estructura de salud ambiental para la ciudad. Este momento les demostró a los niños que pueden volverse referentes en el activismo y la ciudadanía ambiental. Una pequeña acción puede contribuir a resolver el problema de la crisis climática.

Sin embargo, a pesar de todos los reconocimientos, ninguna autoridad del gobierno central o local ayudó a la iniciativa. Con el apoyo de ANIA, voluntarios y algunos profesionales, quienes aconsejan a Rogelio, el proyecto sale adelante. Llevarlo a cabo es un reto y requiere mucho compromiso. Sin embargo, hubo momentos en que quiso dejarlo.

Aún recuerda con dolor cuando fue amenazado de muerte por un grupo de vecinos en Comas. No estaban de acuerdo con el proyecto que realizaba utilizando el espacio de la comunidad. Lo acusaron de lucrar con la iniciativa, de recibir dinero del extranjero e intentaron detener el proyecto que beneficiaba a más de cien niños. Esa semana, Rogelio no tenía dinero para comer, solo los pasajes para movilizarse y brindar los talleres los viernes. Cuando llegó a casa y le contó a su madre lo que había pasado, le respondió que se enfoque en sí mismo, que dejara de preocuparse por los problemas de los demás, como cualquier otra persona lo hace.

Rogelio no pudo. Considera que cada persona viene al mundo con un objetivo. Cuando era niño, lo hicieron sentir inseguro, nadie le dijo que tenía “poderes” que podían cambiar el mundo, que era importante. Hasta que llegó una persona que le dijo lo contrario: Vania Masías. Él llevó el taller “Yo Danza” y pensó que solo aprendería a bailar, pero recibió más que eso. En cada sesión, aparte de la danza, se trabajaba en el empoderamiento de los estudiantes. Le dijeron que nunca dudara de sus capacidades y talento, que su pasado no lo representa. Vania le dio el poder para continuar con su proyecto, enfrentando el miedo y la falta de recursos. A partir de ahí, la iniciativa empezó a despegar. Hoy, él es quien le recuerda a la niñez lo valiosos que son. Que, si ellos lo desean, sus historias pueden conocerse en 190 países e inspirar a millones de personas.