Montaje: Adrián Calle

Rodrigo y María Belén: la dura travesía de su preparación con miras a Tokio 2020

Ambos compiten en diferentes deportes y sueñan con un mismo objetivo: dejar en lo más alto al Perú en los Juegos Olímpicos. Si clasificar a Tokio 2020 fue un logro más en sus vidas, ganar una medalla es una meta. Una deportista y otro, con habilidades diferentes, cuentan cómo llegaron a ser seleccionados para competir en las Olimpiadas y también hablan del impacto de la pandemia en sus entrenamientos.

Por Lizet Vera Galán 

El año pasado, a causa de la pandemia, se tuvo que postergar, ya que Japón, sede central del evento, pasaba por su segunda ola de contagios masivos. Para María Belén y Rodrigo, ambos clasificados a Tokio 2020, esta decisión causó en ellos tristeza y  desilusión, los desmotivó y pensaron que la gran oportunidad de participar por primera vez en el evento deportivo más grande del mundo se perdería de la noche a la mañana. Sin embargo, las esperanzas volvieron a ellos cuando los organizadores anunciaron la nueva fecha a realizarse.

Rodrigo Santillán, una historia de superación

Tiene solo 16 años, actualmente vive en Pachacamac y desde que nació padece de una enfermedad neurológica llamada polineuropatía sensitivo motora. Esto le afecta las articulaciones y le impide mover los brazos y piernas con dificultad. Desde muy pequeño, con ayuda de un especialista, su tratamiento demandaba hidroterapias para poder mejorar sus articulaciones.

No fue hasta los 13 años que se dio cuenta de que muy aparte de disfrutar de las terapias en agua le gustaba mucho nadar. Entonces para 2018 comenzó a practicar la paranatación dado que sus terapias lo requerían.

Rodrigo participó en los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019, donde ganó una medalla de bronce. Fuente: IPD.

En el 2019, cuando los Juegos Parapanamericanos se realizaron en Lima, Rodrigo tenía poco tiempo practicando profesionalmente, no contaba con mucha experiencia en competencias. Pero fue aprendiendo muy rápido las técnicas de manera profesional, por lo que decidió probarse en los Juegos Panamericanos.  Fue ahí donde obtuvo su mejor tiempo en paranatación, logró ganar una medalla como representante del país y consiguió la marca para Tokio 2020. -Fue uno de mis mayores sueños triunfar en Lima 2019 y clasificar a Tokio 2020, recuerda Rodrigo.

Antes de la pandemia, Rodrigo entrenaba todos los días en la piscina de la Videna. Su mamá era quien lo acompañaba a sus prácticas. Hacían un viaje de aproximadamente dos horas diarias, desde su casa en Pachacamac hasta San Luis, sede de entrenamiento. Su preparación consistía en entrenamientos en el agua y  ejercicios físicos como estiramientos, abdominales y el uso de ligas, que es fundamental para los nadadores. Pero durante la pandemia y hasta el día en que restringieron los entrenamientos presenciales, solo se preparaba físicamente por medio de Zoom.. 

“La pandemia fue chocante. Los tiempos en la natación no eran los correctos, los resultados no eran  buenos, pero ahora, poco a poco, nos hemos acomodado y  mis tiempos han bajado: me siento mejor preparado”, cuenta Rodrigo. 

Rodrigo en unos de sus entrenamientos durante la pandemia. Foto: IPD.

Pasaron diez meses para que los entrenamientos presenciales se retomen. Ahora todas las mañanas de 10 a 12 del mediodía nada más de dos kilómetros al día en varios circuitos y distintas series,  y en las tardes de 6 a 7:30 de la noche se prepara físicamente. Los  lunes y viernes tiene sesiones individuales con el fisioterapeuta, mientras que solo en la piscina entrena con otros compañeros.  

Durante la pandemia y hasta el momento, sus únicos dos auspiciadores, Unacem y Ottobock, han sido sus aliados para que siga con su preparación, brindándole todos los materiales y beneficios necesarios. Rodrigo agradece mucho la oportunidad porque a pesar de la crisis sanitaria y económica que vive el país, estas marcas lo han apoyado en todo momento.

Rodrigo cuenta que la suspensión de los Juegos Olímpicos en marzo de 2020 fue una sorpresa que lo hizo sentir mal, pero apela a su juventud para mantener la esperanza. “Tengo un futuro por delante y, si no era para Tokio 2020, siempre pensé en París 2024, estaré más preparado y ya no habrá pandemia”, agrega. Rodrigo, quien se caracteriza por ver el lado positivo de las cosas. Narra que han sido épocas muy difíciles, que las pudo superar, y que su salud mental está mejor que nunca.

María Belén Bazo, windsurfista desde que nació

Con siete horas de diferencia, desde Holanda, María Belén cuenta que la pasión por el windsurf comenzó desde muy pequeña. Empezó a entrenar como hobby a los 11 años en el Club Regatas Lima y, desde los 13 años, compite profesionalmente Con tan solo 22 años ya ha recorrido más de cinco países, entre ellos Argentina, España, Brasil, Toronto, Estados Unidos. Consiguió un cupo directo a las Olimpiadas de Tokio 2020 en el Campeonato Mundial de Vela 2019, realizado en Italia. 

María Belén en el campeonato mundial de Italia en el 2019. Foto: Joao Costa.

Antes de que Perú entre al estado de emergencia, ella se encontraba en Australia compitiendo en un Campeonato Mundial de Windsurf. Para esos momentos ya se empezaba a escuchar sobre la situación del Covid-19 en el Perú. “Recuerdo que, durante el viaje, regresé con mascarilla en el avión. Todavía no era obligatorio viajar con mascarilla, pero por precaución me lo puse porque se escuchaba un montón sobre esto”, cuenta. 

Cuando declararon cuarentena absoluta en el país, María Belén estaba en Paracas con su familia. A pesar de que era el único lugar donde podía entrenar, no pudo hacerlo, ya que restringieron todos los deportes de agua. Pasó cerca de 100 días sin poder navegar en mar abierto, solo entrenaba la parte física y su rutina consistía en montar bicicleta estacionaria, una con que, por suerte, contaba en casa.

“No tenía muchos aparatos para entrenar y tampoco sabía si los Juegos Olímpicos  iban a ser en el 2020 o no, así que traté de mantener el estado físico hasta principios de junio, cuando creo que por fin la Federación nos dio permiso para entrenar en el mar”, recuerda María Belén.

María Belén en Holanda, en unos de sus entrenamientos físicos. Foto: Instagram @mariabelenper50.

Sin embargo, pocos meses después fue contactada por el entrenador de la Federación de Holanda para entrenar con ellos hasta que se dieran las nuevas fechas de los Juegos Olímpicos. Dada la incertidumbre, para María Belén fue una oportunidad que no podía desaprovechar, así que inmediatamente averiguó todos los trámites para viajar a Holanda pese a que todavía estaba prohibido viajar a otros países. Por medio de su Federación  y la de Perú, pudo conseguir un vuelo desde la Base Aérea Militar de Lima que la llevó hasta Holanda. Desde ahí viajará rumbo a Tokio.

Gracias al programa Tokio 2020 y la beca Olímpica que el Estado otorgó a ocho deportistas clasificados a los Juegos, ha podido costear los gastos y mantenerse enfocada en los entrenamientos. De igual manera, las empresas Interbank, Isdin y Adidas han sido de gran ayuda para que su rendimiento sea óptimo, a pesar de la crisis sanitaria. 

La postergación de los Juegos Olímpicos para algunos ha sido muy triste, pero para María Belén fue todo lo contrario. “Yo creo que fue algo que me benefició porque lo veo como un año más de entrenamiento y siento que pude aprovechar más ese tiempo para seguir mejorando en mis entrenamientos y técnicas”, comenta.

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La delegación peruana para los Juegos Olímpicos estará conformada por 34 deportistas, mientras que en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 tendremos 8 representantes. Con estas cifras, se cumple con la meta de llevar a más de 40 atletas. A falta de una semana y media para que se inicie el magno evento deportivo, la delegación ya se encuentra en el país asiático entrenando y preparándose para alcanzar el podio en sus respectivas disciplinas.