Tras los Juegos Parapanamericanos Lima 2019, muchos le perdieron el rastro a los deportes paralímpicos. Los medios dejaron de compartir noticias y solo quedaron las redes sociales de los paradeportistas más famosos como Pilar Jaúregui, Pedro Pablo de Vinatea y Dunia Felices, quienes continúan difundiendo contenido sobre paradeporte. Sin embargo, la realidad es mucho más amplia, no se limita a ver a los deportistas en televisión, redes sociales o levantando una medalla. A continuación, te contamos cuál es la situación actual del paradeporte en el Perú.

Dunia Felices es nadadora paralímpica y obtuvo la medalla de bronce en estilo mariposa en los Juegos Parapanamericanos Lima 2019. Cuando tenía catorce años fue sometida a una amputación cuádruple debido a una vasculitis sistémica. Fue la única forma de evitar una infección generalizada que hubiese sido fatal. Luego de casi un año hospitalizada, volvió a casa y tuvo que enfrentar el reto de adaptarse a su nuevo cuerpo: aprender a ser independiente, comer, vestirse y asearse por su cuenta. “Esas fueron mis primeras metas: ponerme un polo, agarrar la cuchara, caminar con las prótesis”, recuerda Dunia. 

Fue un proceso en el que descubrió su interés por las artes plásticas. Incorporó el dibujo y la pintura a sus pasatiempos y luego decidió que quería dedicarse al arte. Terminó el colegio y postuló a la carrera de artes plásticas visuales en la Escuela de Arte Corriente Alterna. Estudiaba fotografía, aprendía a hacer esculturas y performance. Fue así como empezó a conocer más su cuerpo. También descubrió que su carrera requería hacer investigación artística y social. Sin saberlo, aquel interés académico la llevaría a incursionar en el deporte paralímpico.

Dunia cursaba su último año de estudios cuando empezó a esculpir esculturas de cuerpos con amputaciones. Comenzó a investigar y encontró un referente artístico: Michael Stokes, un fotógrafo que retrata cuerpos mutilados. Algunos de los personajes fotografiados eran paradeportistas. “¿Deporte para personas con discapacidad? ¿Qué es esto? Yo no estaba enterada”, recuerda Dunia. Recién, a sus veintiséis años, Dunia descubrió la existencia del paradeporte. ¿Por qué? Tal vez por falta de difusión o por invisibilización. “Vi las fotografías del movimiento paralímpico y dije ‘guau’, estas personas representan a su país teniendo una discapacidad. Yo también quiero”, cuenta.

Durante esos días, tenía que salir a fotografiar la ciudad para un proyecto. Se acercó al malecón de Miraflores y vio pasar corriendo a Pedro Pablo de Vinatea, un jugador de Bádminton Paralímpico que ganó la medalla de oro en los Parapanamericanos Lima 2019. En aquel entonces, año 2017, Pedro Pablo corría por el malecón con su prótesis porque estaba grabando un comercial. “Para mí fue un descubrimiento. Sentí que no estaba sola. Era una señal”, refiere Dunia. Eso le dio el impulso que necesitaba para tomar la decisión de incursionar en el paradeporte.

Así como Dunia, son muchas las personas con discapacidad que desconocen la existencia del deporte paralímpico peruano y cómo acceder a él.

Pedro Pablo de Vinatea corriendo con su prótesis. Foto: Andina.

Los atletas de la Asociación Nacional Paralímpica

La Asociación Nacional Paralímpica del Perú (ANPP) fue fundada en 2014. Pertenece al Instituto Peruano del Deporte (IPD) y cuenta con diez deportes paralímpicos inscritos. Entre los más conocidos están el fútbol, paratletismo, paraciclismo, paranatación y judo. Además, organiza a otros paradeportes que, si bien no tienen una federación independiente, son una división dentro de otras federaciones, por ejemplo, tenis, bádminton o básquet. 

Deporte adaptado y deporte paralímpico son dos términos que se deben distinguir. Renzo Pareja, fundador del club Perulímpicos, explica la diferencia. El deporte adaptado es el deporte convencional que ha sido adecuado  para ajustarse a las necesidades de personas con discapacidad o un grupo con características físicas particulares, como madres gestantes o adultos mayores. El deporte paralímpico, en cambio, es aquel que forma parte de los Juegos Paralímpicos. 

No es posible saber exactamente cuántas personas con discapacidad existen en el Perú, tampoco conocemos sus características específicas o cuántos paradeportistas de alto rendimiento tenemos. Mucho menos sabemos cuántas personas con discapacidad practican algún paradeporte a nivel recreativo o amateur.

Según el Proyecto de Legado Lima 2019, fueron 139 los paradeportistas que participaron de la competición en dieciséis disciplinas distintas. Sin embargo, Lourdes Osores, especialista en deporte paralímpico y adaptado del IPD, reconoce que no existe un registro nacional de paradeportistas. Ni siquiera la data de la ANPP es correcta, ya que está desactualizada. 

Osores explica que la información estadística que se maneja a nivel nacional sobre el número de personas con discapacidad, tipos de discapacidad y segmentación geográfica no se actualiza desde 2012. “La información más reciente se reveló en el censo del año 2017, pero no es precisa. El mejor trabajo realizado hasta hoy es de 2012 y ya está desactualizado”, explica. Según ese último estudio, existen más de un millón y medio de personas con discapacidad en el Perú. 

Medallistas paralímpicos peruanos de Lima 2019. Foto: IPD

El paradeporte de alto rendimiento

El ejemplo más claro del paradeporte de alto rendimiento fue la delegación peruana que se presentó en los Parapanamericanos y obtuvo cinco medallas de oro, tres de plata y siete de bronce. Este fue el número más alto obtenido en la historia del paradeporte en nuestro país. Se trata de paradeportistas que se preparan para participar de competencias. 

No todas las discapacidades permiten participar del paradeporte de alto rendimiento. Cuando se quiere incursionar en la modalidad de alto rendimiento, un clasificador certificado evalúa la discapacidad de la persona para establecer qué disciplinas puede practicar. El sistema de clasificación bajo el que se rige nuestro país es el propuesto por el Comité Paralímpico Internacional (IPC). Las discapacidades se clasifican en física, sensorial, intelectual, psíquica, visceral y múltiple. 

En cualquier deporte, detrás de cada medalla obtenida existe una historia de esfuerzo y superación. Pero para los paradeportistas los obstáculos son mayores. “Me dijeron ‘Ya, sácate las piernas y entra a la piscina’. Yo nunca me había sacado las piernas delante de personas que no fuesen mi familia o amigos más cercanos”, relata Dunia Felices sobre su primer entrenamiento de paranatación. Esta experiencia le permitió darse cuenta de que, a pesar de vivir casi doce años con una discapacidad, aún no había terminado de naturalizar y aceptar su cuerpo. 

Dunia también cuenta que la mayoría de las personas con las que entrenaba eran adultas. “Para las adolescentes es más difícil asistir porque suelen depender de sus papás para movilizarse. Ir en taxi sale carísimo. La ciudad no es amigable y el transporte público, menos”, explica. Lo mismo piensa Claudia Uriarte, presidenta de la Teletón: “Ni la sociedad ni el espacio público (calles, veredas, etc) están preparados para acoger personas con discapacidad”.  

Dunia Felices sentada al borde de la piscina junto a sus prótesis. Foto: La República.

A raíz de los logros en los Parapanamericanos se consiguió que muchos jóvenes y niños con discapacidad tengan referentes. No solo eso, sino que también ayudó a que los propios paradeportistas se sientan capaces y puedan cosechar los frutos de sus esfuerzos. “Son muchas sensaciones encontradas. La felicidad, la presión, la sensación de querer darlo todo. Yo estaba contentísima con el logro. Esa medalla era para mi país”, recuerda Dunia sobre su participación en Lima 2019. 

Niños y jóvenes con discapacidad asistieron a ver las competencias de los Juegos Parapanamericanos. “Los chicos iban a ver los partidos y después se unían a los clubes. Decían que querían pertenecer al club del paradeportista al que habían visto jugar vóley o fútbol”, cuenta Dunia. Claudia Uriarte, presidenta de la Teletón, relata que llevaron una delegación de niños a la inauguración y también a presenciar algunos partidos. “En el estadio se rompen todas las barreras que ponen la sociedad. Allí ves que no existe la discapacidad. Es impresionante”, recuerda. Si bien a partir de estas experiencias, se han creado referentes a los cuales emular, no es la única vía para promover el deporte entre las personas con discapacidad.

¿Y dónde practicar paradeportes?

Hay pocos clubes de deporte adaptado y están enfocados sobre todo en la participación en competencias. También hay organizaciones que ofrecen programas de entrenamiento, como la fundación Agitos, que promueve el deporte competitivo entre las personas con discapacidad. 

El programa Depor Teletón, organizado por la Fundación Teletón, busca la práctica recreativa en niños con discapacidad de todas las edades. “Era difícil convencer a los padres de niños con discapacidad de que los lleven a hacer deporte porque eso implica un gasto. Movilizarse con ellos no es fácil y hay gente de muy bajos recursos. Entonces optamos por llevar las actividades deportivas a sus centros de rehabilitación. Por ejemplo, en la clínica San Juan de Dios brindamos talleres tres veces a la semana. Así, los niños que salen de las terapias pueden ir a jugar un rato. Les encantó la idea. Todas las mamás se inscriben el día que hay deporte”,  asegura Claudia Uriarte. 

Niños del programa Depor Teletón realizando una carrera. Foto: Teletón.

Diego Román es un niño que practica paratletismo. Él y su madre se enteraron de la existencia de esta disciplina deportiva en su centro de rehabilitación. A Heydi, la mamá, le pareció una excelente oportunidad y lo llevó a un entrenamiento. La primera vez que asistieron, se quedaron impresionados. El entusiasmo de Diego y Heydi no fue necesariamente compartido por otras madres o padres. Descubrió que muchos no estaban dispuestos a llevar a sus hijos. “Dicen que no hay tiempo, no hay plata, que movilizarse es complicado. Eso es verdad, pero el problema de fondo es que los papás no creen en ellos”, sostiene. Según Heydi, muchos padres de niños con discapacidad piensan que el deporte es una pérdida de tiempo porque no están convencidos de la capacidad de sus hijos para conseguir logros deportivos ni de los beneficios sociales y motrices que esta práctica puede traer. “Yo ahora trato de ser como una embajadora. Quiero ser un referente para los padres. Que se empoderen y vean que aunque no tengo recursos, hago esto posible porque a mi hijo le hace muy bien”, afirma.

Otras opciones de acceso al paradeporte son las Oficinas Municipales de Atención a las Personas con Discapacidad (OMAPED). “Hace tres años, en 2017, el IPD creó el programa Meta 18, que asigna presupuesto económico a las municipalidades que promuevan la masificación del deporte. Yo dije: ‘¿Por qué no incluyen también los paradeportes?’. Me dijeron que para el siguiente año y así habilitaron el programa Meta 20. Fueron 35 municipios los que incluyeron los paradeportes, pero acabó el año 2019 y todo desapareció. Solo Miraflores continuó brindando talleres de vóley sentado y San Isidro de paraatletismo”, explica Lucha Villar, presidenta de la ANPP.

La OMAPED que más ha desarrollado su oferta en el ámbito paradeportivo es la de la Municipalidad de Lima. El responsable es Ariel Arévalo, fisicoterapeuta de profesión, quien posee los conocimientos suficientes para ser un clasificador. Cuando llegan personas con discapacidad él los clasifica y les sugiere el deporte para el que serían más aptos. Además, Ariel es el profesor de todas las disciplinas deportivas que brindan los talleres de esta OMAPED: atletismo, gimnasia rítmica, básquet, futsal y tenis de mesa. También es el encargado de la difusión. “Cuando empecé con el proyecto vino muy poca gente. Se publicó en la web de la municipalidad, pero, como hay personas de bajos recursos que a veces no tienen acceso a internet, pedí que impriman volantes y fui a repartirlos por la calle”, narra Ariel. Empezó con 22 alumnos, luego del volanteo consiguió más de 40.

Para los niños menores de seis años existen muy pocas ofertas de acceso al deporte. Lucha Villar explica que, a excepción de Depor Teletón, los programas municipales no están precisamente dirigidos a niños porque tienen menos posibilidades de movilizarse solos por la ciudad. Desde la ANPP intentaron crear espacios alternativos; sin embargo, han tenido dificultades. “No te imaginas la cantidad de puertas que tocamos. Te dicen que sí pero después no se concreta nada. Uno de los problemas es que cambian de personal muy rápido en el CONADIS y en las OMAPED”, se lamenta Lucha. 

¿Qué perspectivas hay a futuro? 

Con la llegada de la pandemia, el profesor Ariel tuvo que virtualizar sus clases. Ahora las brinda por Zoom. Cada sesión dura cuarenta minutos y dicta dos por semana. Al principio solo había 20 inscritos. Luego los papás se pasaron la voz y al mes siguiente ya eran 130. “Muchos me decían que deseaban matricular a sus hijos para hacer deporte, pero no podían porque era muy difícil desplazarse. Me di cuenta de lo poco amigable que es la ciudad y de cómo limita el desarrollo de las personas con discapacidad”, explica. Ahora tiene 70 solicitudes de inscripción en espera y no puede atender todas porque no tiene tiempo, dado que él es el único trabajador de la OMAPED de la Municipalidad de Lima. A raíz de la demanda, la comuna limeña ha decidido incorporar más trabajadores para poder atender a más alumnos y darle a Ariel la función de coordinador. 

Lourdes Osores precisa que el IPD está brindando cada vez más capacitación sobre temas paradeportivos en sus distintas áreas. Ella pertenece a la División Nacional de Deportes Afiliados (DINADAF), que se encarga de los deportes a nivel competitivo. “Estamos enfocados en el Programa Tokio para lograr la clasificación de paradeportistas a las Olimpiadas de Tokio. Hemos armado un manual metodológico para adecuarnos al paradeporte”, explica Lourdes. 

Por su parte, Lucha Villar asegura que la ANPP está comprometida también en el Proyecto Tokio. Antes de la pandemia estaba por incorporar espacios en el Callao y en Cusco destinados al paradeporte. “El año pasado hubo un programa llamado ´En sus marcas, listos, inclusión´. Se hizo con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y de cinco países del Comité Paralímpico. Se eligieron zonas para realizar parafestivales y test deportivos. Teníamos gente capacitada y planeábamos crear programas, pero llegó la pandemia y todo se ha paralizado. Nuestro proyecto es retomarlo todo apenas se pueda”, afirma  Villar.

Para Dunia Felices, los Juegos Panamericanos Lima 2019 marcaron un antes y un después en el paradeporte nacional y ahora muchos quieren participar. “El interés está creciendo y se está fortaleciendo. Yo creo que va a mejorar mucho en los próximos años”, concluye.