Michael Grijalva, bailarín de hip hop y house: “La danza me transforma” 

Es un reconocido bailarín y profesor limeño de estilos urbanos. Se ha presentado en distintos escenarios de Latinoamérica y Europa; y ha dictado clases en Uruguay, Paraguay, Chile y Argentina. Hoy, a más de una década de haberse sumergido en el mundo de la danza, Michael Grijalva Campos, de 35 años, cuenta los episodios más emotivos de su vida que lo llevaron a comprender el valor del arte.
Por Valeria Lévano y Abigail Fernández
Portada: Archivo personal de Michael Grijalva

El comienzo de todo. Michael -a quien todos llaman Michael G- vivió gran parte de su vida en La Victoria. Su interés por la danza surgió cuando era niño. Fue gravitante la influencia de su hermano mayor, Eric Grijalva, quien también bailaba. Michael creció entre fiestas familiares y festividades distritales, donde lo primordial era compartir el amor por el baile y la música. “Mucha movida, mucha música, mucha pollada… Festejo por aquí y por allá: he crecido con harta bulla”, relata Michael con una gran sonrisa.

Su primer acercamiento al mundo de la danza comenzó a los cuatro años, cuando formó parte de un grupo de baile que se presentaba en las verbenas de su distrito y que se hizo tan popular que fue convocado al programa infantil “Nubeluz”. Cuando se presentaron, Michael y sus compañeros imitaron a músicos y bandas famosas. Fue su primera aparición en la tele. Poco más de una década después, cuando tenía 15 años, llegó hasta la final de “Camino a la fama”, reality show del canal 9. “A pesar del éxito, no tenía conocimiento de qué era exactamente bailar”, reflexiona Michael. Luego de haber egresado de la secundaria, su hermano Eric lo convenció de llevar clases con Leslie Feliciano, profesor de hip hop estadounidense que enseñaba en D1, escuela de danza de la reconocida bailarina Vania Masías.

Michael y Eric Grijalva cuando eran niños; Eric fue la mayor inspiración de Michael. Foto: Archivo personal.

Más que una asociación cultural, D1 es un hogar. Después del encuentro con Feliciano, Michael conoció el hip hop, movimiento cultural nacido en Nueva York. Así es como empezó a interesarse más por el mundo del baile. Gracias a su hermano Eric conoció a Vania Masías, quien lo invitó a formar parte del proyecto social gratuito ‘Ángeles D1’, el cual tenía como objetivo principal transformar la vida de jóvenes de Lima y provincias a través de la danza. “Vania era así. Era de decir: ‘Vengan todos; entren, las puertas están abiertas”, recuerda Michael. Él decidió aceptar la invitación y desde ese momento comenzó su formación como bailarín. “Gracias a D1 yo me conocí y comprendí mi valor”, confiesa. Michael fue uno de los primeros graduados de la promoción de ‘Ángeles’. 

Mientras bailaba en D1, se especializó en danzas urbanas como el hip hop y el house. “Al comienzo el house no me gustaba mucho; es similar al hip hop, solo que el ritmo es más rápido: parecido a la electrónica y la música de las discotecas”, explica. En el año 2017, ya era parte del elenco de D1, además de ejercer el cargo de director artístico de la compañía. Antes de la pandemia, Michael decidió renunciar para empezar proyectos propios, como talleres independientes, enseñar en otras escuelas y dirigir a sus dos agrupaciones: YinYang Squad y elenco Yinyanero. 

Primer día de entrenamiento de YinYang Squad, crew fundada por Michael Grijalva en el año 2012. Foto: Archivo personal.

Douglas Dávila, uno de sus alumnos y miembro de YinYang Squad, reconoce que lo más sobresaliente de Michael es su interés por compartir tanto la historia del house y el hip hop -y de los pioneros de estas expresiones- como los nombres y significados de los pasos de baile. “Para él, es mucho más que simplemente bailar; es su trabajo y pasión”, señala. Douglas revela además que Michael ha sido esencial para su crecimiento dentro del mundo de la danza. “Él es chévere; es tu causa. Te da mucha confianza como para poder hablar con él y establecer una conexión alumno-profesor. Sí… Han sido seis meses de buen entrenamiento. Realmente agradecido de haberlo conocido; le puedo decir papá, incluso”, admite. Además de Douglas, Tula García, también integrante de YinYang, reconoce que Michael ha enriquecido su formación artística: “No es el típico director autoritario; somos un equipo, para él nuestra opinión siempre fue y será válida”.

El mundo de la danza es una aventura. Si bien el baile lo ha ayudado a encaminarse profesionalmente, Michael logró dar un paso más allá: vivir haciendo danza, viajar y representar al Perú. “He podido capacitarme en Argentina, Brasil, Inglaterra y Francia, y dirigir junto a Vania “Orígenes Virú”, espectáculo que fue presentado en el Gran Teatro Nacional y en Londres en el 2017”, relata. Eso no es todo. Antes de la pandemia, pudo dirigir al elenco de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). También ha participado en eventos nacionales como Pura Calle y Sinqay (Ica), e internacionales como Juste debout, en Francia, y Just dance, en Argentina, en los cuales ganó el primer lugar en la categoría “House 1 vs 1”.

“Lo que más me gusta hacer con mis alumnos es enseñarles el poder de la danza, que crean en ellos mismos (…) El arte, en cualquiera de sus manifestaciones, te transforma; mi arte es la danza”, comenta Michael. Andrea Lara, alumna de su taller básico e integrante de YinYang Squad, añade que a él “le gusta mucho que las personas se comprometan en vez de simplemente buscar gente talentosa: así va formando su propia familia”.

Para Michael, además de las habilidades que debe exhibir un bailarín, es esencial el esfuerzo, la disciplina, la responsabilidad, el profesionalismo y el respeto hacia la danza. Estos, además, son los valores que busca dentro de sus agrupaciones. Al final de nuestro encuentro, le preguntamos qué le recomendaría a aquellos que desean iniciarse en este rubro del arte. Él responde: “Sencillo… ¡Solo bailen! Pero antes, pregúntense qué quieren lograr con su danza y qué harán para alcanzarlo”.