Manuela Camacho es una joven periodista de televisión que se hizo conocida como reportera en ‘La Banda del Chino’. Ahora es co-conductora de ‘Al Sexto Día’, en Panamericana. También tiene un espacio digital en la página web de Latina llamado ‘Sexo ConSentido’, en el que aborda temas de sexualidad y sexo para mujeres. Sin embargo, cuenta que se desenamoró del periodismo tradicional y eso la llevó a crear ‘Dilo Fuerte’, un proyecto de periodismo independiente dirigido por mujeres. 

Por Susan Pastor 

—¿Qué te llevó a estudiar periodismo?

—Elegí la carrera desde que era adolescente porque sentí que el periodismo era una forma de luchar contra las injusticias. Siempre estuvo en mí ese lado activista. Desde niña pensaba que era una manera de alzar la voz por los que no la tienen. Estudiando en la universidad empecé a hacer otro tipo de periodismo y, poco a poco, me fui desencantando del periodismo tradicional. 

—Cuando eras alumna, ¿qué tipo de periodismo querías hacer?

—Estaba en un programa que se llama ‘La Banda del Chino’. Ahí hacía un periodismo ligero. Pero mi sueño era entrar a un programa de prensa dura, de noticiero. Sin embargo, cuando lo alcancé, no me gustó. No te permite influir mucho, te exige ser muy informativo. Como lo que más me encantaba del periodismo era la posibilidad de contar historias importantes o no, grandes o pequeñas, decidí hacer un periodismo más ligero, con crónicas. Me gustó mucho la parte audiovisual porque contar historias con los recursos que te permite, con una música especial, una toma especial, escribiendo un texto que coordine con todo esto y que le dé coherencia, es, para mí, un arte. 

—Y eso es lo que ahora haces…

—Sí, eso es lo que estoy haciendo ahora con ‘Al Sexto Día’. Hago crónicas, que es lo que me encanta. Puedo contar historias de la calle, de la gente. Es algo que no te permite la prensa diaria. 

—Estuviste unos años en ‘La Banda del Chino’. Después de eso, ¿fuiste directamente a ‘Al Sexto Día’?

—Estuve un tiempo en ‘Edición Central’, el noticiero, y me di cuenta de que no era para mí. No era el tipo de noticias que yo quería hacer, no era el tipo de vida que yo quería tener, no era lo que aspiraba a ser como periodista, porque no puedes ofrecer opinión. Tienes que seguir una línea editorial y es un poco más robotizado. No puedes escribir textos amplios, no puedes usar muchos recursos, es un tipo de periodismo pálido, no es para todos. 

—Y después de eso pasaste a ‘Al Sexto Día’…

—Sí, y estoy haciendo las crónicas que me gustan. Es un programa que tiene diez años en la televisión. Por aquí han pasado grandes periodistas televisivos, es una escuela para todos los periodistas que aspiramos a hacer televisión. Es muy de la calle. Nuestro público es de los niveles socioeconómicos C, D y E, por lo que las crónicas que contamos son muy urbanas. Tenemos mucha libertad para contar historias y todo el tiempo estamos en busca de personajes.

—Ahora, coméntame, desde junio tienes un proyecto, junto con Yanira Dávila, llamado ‘Dilo Fuerte’.

—Sí, tengo dos proyectos independientes. Uno sobre educación sexual y ‘Dilo Fuerte’, que es un medio independiente. 

—¿Cómo así optaste por hacer periodismo duro e informativo?

—Mi sueño inicialmente era pertenecer a un noticiero. A mí lo que me gusta es, aparte de la crónica, el periodismo político y social. Crear ‘Dilo Fuerte’ me permitió juntar las dos ilusiones que tenía: hacer coyuntura y hacer noticias diarias por y para la gente, pero manteniendo libertad de expresión y opinión. ‘Dilo Fuerte’ es un medio en el que, obviamente, no inferimos en las noticias, pero sí opinamos, sí añadimos información a los hechos. Tratamos de darle un poco de contexto y análisis a las noticias. Por eso lo creamos. 

Manuela Camacho se graduó de la Especialidad de Periodismo PUCP el 2017. FOTO: Instagram personal.

—¿Por qué lo lanzaron en junio, en plena pandemia? 

—Porque nos dábamos cuenta de que había muchísima información que llegaba de todos lados, todos los días, a los ciudadanos. Por primera vez la gente parecía muy interesada en leer noticias. Creo que nosotros, como sociedad, hemos estado mucho tiempo desconectados de las noticias. Pasaba la vida y no te importaba leer un diario o por ahí leías un par de noticias en Twitter, pero lo que se hacía viral. Sin embargo, llega la pandemia y de pronto la gente quiere estar enterada de todo a diario. Entonces cobra relevancia esta necesidad de obtener información verídica. Y lo más importante que descubrimos es que no querían tenerla de medios tradicionales. Nuestra generación no confía en los medios tradicionales, no confía en la televisión, se aburre de leer un periódico y quiere que se lo den en redes, masticado y en su idioma: con emojis, videitos, stickers. Ese fue el objetivo de ‘Dilo Fuerte’: crear un medio para nuestra generación.

—¿Esa es la razón por la que solo se encuentran en Instagram?

—Sí, queremos enfocarnos en un público más joven y entender el lenguaje en el que quieren digerir las noticias. De hecho, estamos ampliando el proyecto y vamos a ir a otras plataformas como Twitter y, sobre todo, Tik Tok. Pero, sinceramente, no nos damos abasto. Cuando comenzó el proyecto éramos dos personas, luego sumamos una mujer más, pues nuestra idea del proyecto siempre ha sido que sea muy feminista, dirigido por mujeres e ilustrado por mujeres, pero seguimos sin darnos abasto. En esta coyuntura política el proyecto creció muchísimo. Pasó de tener mil seguidores a tener 200 mil en una semana y dijimos: «okey, tenemos una responsabilidad enorme, tenemos que ampliar». Estamos buscando la manera de hacerlo sostenible para poder contratar a más personas. 

—¿Y no han pensado en pasarlo también a página web?

—No está en nuestros planes. Más cercano veo tener una plataforma como YouTube. Desafortunadamente, la gente ya no lee mucho y, probablemente, haya otros espacios donde puedan obtener la información de manera escrita. Nosotras queremos ser una alternativa más audiovisual y digital. De repente más adelante podría ser una web, pero de videos, no tanto de periodismo escrito. 

—Aparte de necesitar más gente, ¿han encontrado algún otro obstáculo?

—Una de mis motivaciones para hacer esto es que, siendo una reportera de crónicas o, como me consideraban algunos, de espectáculos, pocas personas apostaban por mí. Cuando quise ocupar un espacio más importante o hablar de política, o hacer otro tipo de información, en la prensa me decían: «no, tú anda para esto, quédate aquí». Lo que nos permite las redes sociales es darnos esas oportunidades que otros nos niegan. Yo he estudiado periodismo, soy periodista, me considero una persona capaz de ejercer este tipo de periodismo y, si nadie confía en que puedo hacerlo, yo solita puedo demostrar que sí.

—¿Son conscientes de la importancia que ´Dilo Fuerte´ ha tomado entre los jóvenes?

—Es algo de lo que nos hemos ido dando cuenta. Nuestro sueño al crear ‘Dilo Fuerte’ era llegar a lo que estamos haciendo ahora: un proyecto en el que la gente cree y confía. Pero el poder, como nos han enseñado, conlleva una gran responsabilidad. Tener un alcance de casi 240 mil personas implica que tengamos que ser cada vez más rigurosas con la información que publicamos. Por eso necesitamos más manos. Es delicado.

Nuestro primer susto lo llevamos porque con la inmediatez de la información viene el peligro de la no verificación. A ‘Dilo Fuerte’ llegan como 100 notificaciones por minuto, nos escribe un montón de gente, envían casos, información, fotografías, videos, denuncias. Es algo que agradecemos un montón, pero antes de difundir tenemos que corroborar y eso es difícil con la inmediatez. Quieres tener la primicia, o quieres soltar las noticias en las redes, pero puedes patinar. 

—¿Qué fue lo que pasó?

—Soltamos unas gráficas que eran inexactas, la información no era del todo precisa, y recibimos un montón de críticas. Es delicado asumir este reto y creo que, por eso, cada vez estamos siendo más conscientes de la importancia que tiene el hacerlo de la manera correcta.

—Llevas siete años como periodista de televisión, se podría decir que ya estás logrando un espacio ahí…

—Sí, de todas maneras. Aunque, como dije, existe un prejuicio grande. Tendemos a encasillar a las personas. Incluso, desde que estaba en la universidad lo percibía entre algunos de mis profesores: que si a mí me gustaba este tipo de periodismo, que está más ligado al entretenimiento, era un poco más calabaza o menos capaz. Hay gente que me ha dicho que no soy periodista. Pero sí lo soy, todo lo que he hecho en televisión todos estos años es periodismo, de otro tipo quizás, pero lo es. Lo que estoy haciendo ahora en redes sociales es periodismo también. Hay que ‘desencasillar’ un poco ese concepto de la periodista que todo el día usa saco y corbata, o está peinada con un moño lamida de vaca, que no se mueve ni un centímetro y solamente habla de política. Además, la imagen de la mujer periodista siempre tiende a ser muy sexualizada. Se tiene este estigma de que una mujer con un vestido pegado, que disfruta de su sexualidad, que se arregla, es una mujer calabaza o no puede tener una opinión. Las mujeres siempre han ocupado ese espacio en medios: la panelista que está a un costado, pero no hace nada, es mejor si no habla y adorna el set con el vestido corto. Ha sido así durante años.

Manuela en el set de grabación de «Al sexto día». FOTO: Instagram personal.

—¿Qué opinas del periodismo peruano actualmente?

—Creo que hay muchas iniciativas positivas independientes: IDL, Ojo Público y Salud con Lupa. Iniciativas que yo escuchaba en la universidad y decía “wow”. Creo que están dando la talla de lo que realmente es el periodismo. En cuanto al periodismo tradicional, creo que le va a costar recuperar la confianza de la gente, porque durante años, y sobre todo en esta coyuntura política, la población siente que tiende a tirar para un lado. Nuestra labor es siempre en pro de la verdad y pienso que el periodismo peruano ha perdido de vista eso un poco, o al menos los medios tradicionales. 

—A veces sucede también que los periodistas se ven absorbidos por los grandes medios de comunicación, que tienen su línea editorial bastante marcada y no les permiten ir más allá…

—Sí, claro. Pero sería muy difícil que alguien diga “yo quiero ser un periodista independiente y no voy a dejar que nadie me diga qué hacer ni qué escribir”, entonces te quedas sin trabajo. Lo que hay que hacer es tratar de luchar contra el modelo tradicional sin ir en contra de este, porque finalmente lo que queremos es renovar los medios desde adentro y buscar espacios que nos permitan eso. Cada vez generaciones más jóvenes están tomando lugares importantes en medios. Tengo mucha fe en esta nueva generación de periodistas. 

—Para ir terminando, ¿qué otros planes tienes en tu vida laboral?

—Por el momento con estos tres proyectos estoy saturada. Ahora lo que me toca, y tengo muchas ganas, es dedicarme a mis proyectos. Soy optimista sobre el crecimiento de ‘Dilo Fuerte’. Vamos a buscar financiamiento para que sea un modelo sostenible de periodismo. Creo que también puede ser un ejemplo para futuras generaciones que quieran hacer periodismo independiente. Por ahora, para mí es eso: concentrarme en la responsabilidad que hemos asumido con ‘Dilo Fuerte’ y la que he asumido con ‘Sexo Consentido’.

—¿En algún momento te gustaría o interesaría incursionar en radio o en todo caso, en un podcast?

—Si, me encantaría. Es uno de los planes a corto plazo de ‘Dilo Fuerte’: crear un podcast. Pero como un proyecto nuevo, con otro nombre y con invitados, analistas, etcétera. Queremos hacer uso de todas las herramientas tecnológicas posibles para revolucionar el periodismo actual.