FOTO: Archivo personal.

Los desafíos de un activista trans en el Cusco

José Mauricio Baez tiene 21 años y vive en el Cusco. Actualmente, es un activista independiente perteneciente a la red Interquorum Cusco. En esta nota, Mauricio nos cuenta su experiencia de vida y de lucha en la Ciudad Imperial donde es víctima habitual de discriminación y exclusión por su condición de hombre trans.

Por Pamela Julca

“Violenta sería la palabra precisa para definir las vivencias de una persona trans en el Perú”. Con esta frase Mauricio empieza a narrar sus experiencias de vida a lado de sus compañeres trans. Él indica que en la mayoría de ciudades del Perú todavía subsisten estigmas y sobre todo mucha ignorancia sobre la comunidad trans. Confiesa que no espera nada de la gente: «Las reacciones son diversas cuando una persona se entera que eres trans, es muy incómodo. Siempre estamos propensos a las burlas o a las miradas juzgadoras cada vez que salimos a caminar en los espacios públicos”, explica.

Aunque es una ciudad cosmopolita, visitada y habitada por muchos extranjeros, la mentalidad del cusqueño promedio es tan conservadora como en otras regiones del país. «En el Cusco existe una cultura transfóbica, no solo desde los ciudadanos, sino también de parte de las autoridades«. Debido a este rechazo social, Mauricio cuenta que la comunidad trans tiene muchas dificultades para insertarse en el mercado laboral cusqueño.

Según el informe del Instituto de Estudios Sindicales (IESI), el 42.9% de trabajadores/as peruanos sufrieron acoso por su condición LGBTIQ+. Especialmente las mujeres trans, dado que son las más visibles. Asimismo, un reciente informe de la Universidad Cayetano Heredia (UPCH) menciona que solo el 3% de mujeres trans tiene acceso a un trabajo formal en el Perú. De igual manera, este joven activista remarca las limitaciones que tienen las mujeres trans a pesar de que cuentan con estudios superiores que las califican para acceder a un empleo. “Las mujeres trans son las más afectadas. Cuando van a buscar trabajo, pese a que están capacitadas y tienen títulos profesionales, no se les da una oportunidad laboral debido a la transfobia”.

Mauricio Baez en el paisaje rural de la ciudad del Cusco. Foto proporcionada por el entrevistado.

Mauricio recalca que es urgente contar con un marco legal que reconozca los derechos de la comunidad trans peruana.“Las leyes de cupo laboral y de identidad de género son fundamentales”, expresa decidido. Explica, además, que la ley de identidad de género es indispensable puesto que la identidad se usa en todos los espacios públicos, tales como hospitales, comisarías e incluso en el trabajo. “Más ahora en la pandemia cuando nos piden el carné de vacunación, el proceso para nosotres es muy tedioso y a veces cargado de conductas transfóbicas. Sin embargo, es un procedimiento necesario para verificar tu estado de salud”.

Aunque han habido avances en materia del reconocimiento de la identidad de género de las personas trans, él espera que el Perú se sume a la lista de países de la región que ya tienen un marco legal que les reconoce, y les permita avanzar hacia el goce de una ciudadanía digna.

Peruanos, peruanas y peruanes existimos, resistimos y luchamos por vidas dignas, expresa Mauricio.

Mauricio sostiene que también es necesario un protocolo en la ley de cupo donde se exija que el ambiente laboral sea respetuoso y libre de transfobia. Según el informe del Instituto de Estudios Sindicales (IESI), el 56.8% de peruanos/as trabajadores/ as asegura que en la empresa donde laboran no existen políticas inclusivas hacia la comunidad LGBTIQ+. “Para las personas trans femeninas, y también para los hombres trans que sí hemos accedido a un trabajo, se nos ha hecho insoportable la transfobia laboral«, agrega.

“Realmente existe un gobierno conservador, machista y muy ligado a estereotipos, que se basa en creencias y prejuicios sin ningún tipo de sustento de fondo. Del mismo modo, modifica las leyes a su favor, sin pensar en la repercusión que ocasiona en las disidencias, quienes terminamos siendo los más afectados”, enfatiza Mauricio con indignación.

Él denuncia el abandono y la falta de interés del gobierno peruano con respecto a los pedidos de la comunidad trans. “Nosotres mismos tenemos que organizarnos y obligar a este gobierno que se quiere hacer el ciego e ignorarnos, a tomar atención a nuestros pedidos, a qué se dé cuenta que peruanos, peruanas y peruanes existimos, resistimos y luchamos por vidas dignas, y no deberíamos padecer de diferentes tipos de violencia, que lamentablemente presenciamos a diario”, añade Mauricio.

Debido a la pandemia, la marginación que sufrían los integrantes de su comunidad se hizo más explícita. Por esta razón, muchos colectivos trans cusqueños, se reunieron y elaboraron planes de trabajo macro donde se les incluyó a todes. “Las organizaciones trans cusqueñas estamos entablando constante comunicación con colectivas feministas y de diversidades, quienes están haciendo un estudio que saldrá muy pronto sobre nuestra comunidad en el Cusco, y la violencia a la que nos exponemos a diario”, destaca.

Algo que siempre recalco, es que yo alguna vez fui un niño trans, y es la mejor etapa de la vida, porque muchas veces no se sienten los estereotipos, y puedes ser quien quieras ser. Espero que no perdamos esto, ser capaces de cambiar el mundo, y a la vez ser felices”. Mauricio finaliza con esta frase la entrevista pidiendo por un país donde prime el amor y el respeto, que vele por los derechos humanos de todos, todas y todes.