Foto: Walac Noticias.

José Sullón: un artesano que enorgullece a Catacaos

Originario de la provincia de Catacaos, Sullón diseña piezas de filigrana desde 1992. Este talento ha hecho posible que recopile las costumbres piuranas en finos hilos de plata que llegan a nuestras manos como atractivas obras de arte. Ha ganado numerosos premios y reconocimientos, entre los que destaca el de “Artesano Creativo del Bicentenario”, otorgado por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) el mes pasado. Conoce al artesano detrás de «La Cholita de Catacaos».

José Sullón se levanta a las seis de la mañana y lo primero que hace es agradecer a Dios por un nuevo día. Hace lo mismo antes de desayunar rodeado por sus seis hijos y su esposa sobre una mesa redonda y fuerte que él mismo construyó cuando se iniciaba en la artesanía. Luego se va en una bicicleta viejísima que compró tras la venta de la moto que había adquirido con el dinero del primer premio nacional que ganó. Son 10 minutos exactamente desde su casa en Villahermosa hasta su taller en el local de la Asociación de Artesanos de Catacaos, ubicado al costado de la catedral San Juan Bautista. Este santuario, además de albergar bellísimas pinturas, conserva recuerdos de la vida de José. Abre su taller exactamente a las 10 a.m. y alista las joyas que estarán a la venta para todo aquel turista que quiera llevarse un souvenir.

Bosquejo previo de la obra «El Chalán». Foto: Facebook Artejoyas Kyrios.

El día que decidió postularse al concurso “Artesano Creativo del Bicentenario” se encontraba almorzando. Le llegó un mensaje de WhatsApp que inmediatamente leyó: era un link invitándolo a participar en una capacitación virtual del Ministerio de Cultura que, junto a la Cancillería, ayudarían a la reactivación económica tanto de su artesanía como del turismo. Su reticencia a adentrarse en la virtualidad se detuvo al recordar las palabras de un capacitador años atrás, cuando la pandemia aún no había llegado para paralizar el comercio de su arte: “Tienes que ir a donde tengas que ir, tienes que ir así sea a la fuerza, porque eso te va a enseñar, te va a cambiar la perspectiva de la vida”.

Jamás había recibido capacitaciones virtuales, pensaba que no iba a poder lograrlo, mucho menos ganar el concurso. La prueba final de la capacitación era elaborar un video con una historia del artesano dándose a conocer y sobre todo contando cuál fue su inspiración para el desarrollo de su producto. 

Él eligió hablar sobre La Cholita de Catacaos, una de las primeras obras de filigrana que elaboró en los ochentas, cuando trabajaba con sus tíos de quienes, en un arrebato de curiosidad, aprendió el arte de la filigrana a sus cortos ocho años.

«La Cholita de Catacaos», obra con la que fue seleccionado como uno de los ganadores del concurso Artesano Creativo del Bicentenario. Foto: archivo personal.

Su memoria lo lleva a 1982, después de una larga jornada estudiantil en el colegio José Cayetano Heredia. Llega a la casa de sus tíos y ve con tanta intriga y admiración que moldeaban plata hasta transformarla en finos hilos plateados que próximamente se convertirían en adornos de mesa, cadenas y pendientes que serían portadas por las “cholitas cataquenses”.

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Sullón todavía se acuerda cuando sus profesores del Cayetano le recomendaban que se dedicara al arte: “al dibujo pues, hijito”.  Palabras que sin querer manifestaron un futuro prometedor. Pasó por varios episodios que le indicaron que debía echar suerte ahí. Un día escapó de su casa, motivado por el amor a su país, y se dirigió al Ejército, sin avisar a sus padres porque le tuvo miedo al qué dirán. 

A los 10 meses de su ingreso al cuartel en Tumbes le avisan que hay un concurso de dibujo como actividad de integración. Ser el ganador de aquel concurso le abrió la puerta a beneficios deseados en un lugar cargado de violencia. El comandante se enteró de sus dotes para el dibujo y le propuso trabajar para él en el Estado Mayor como su asistente si y solo si le hacía un dibujo para el cumpleaños de su hija pequeña. José Sullón, como buen artista, y cansado de los abusos del cuartel, dibujó en un lienzo de 5×2 metros un gigantesco castillo de Disney con Minnie Mouse dentro, lleno de colores. “Después de ese momento todo cambió, ya no me sentía un soldado, me sentía en libertad. Estaba logrando cosas en el cuartel, y me llené de experiencias artísticas que me ayudaron después”, cuenta.

Esos solo fueron los primeros esbozos de la experiencia que lo llevarían a ganar el primer lugar en el Concurso Regional de Catacaos, con la obra “Jugo de Limón”, una colección de aretes y pendientes, rellenados minuciosamente con finos hilos de plata y técnicas innovadoras en filigrana.

Al concurso en vivo asistió toda su familia. Vieron realizar, desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde en la plaza de armas de Catacaos, joyas magnificentes, moldeadas con técnicas nuevas. También estuvieron para notar su nerviosismo cuando los organizadores cantaban el sexto, quinto, cuarto, tercer lugar y en ninguno lo mencionaban. José Sullón ya había perdido las esperanzas de ganar el concurso. Guardaba lentamente sus joyas pensando que sus piezas no habían impactado a nadie, hasta que escuchó su nombre en el primer lugar. Su rostro reflejó la satisfacción.

Su pasión por este arte lo llevó finalmente a concursar -y ganar- tres veces en el Patronato Cultural de Arte Popular y la Artesanía del Perú. Sullón recuerda, con orgullo y nostalgia, que el primer premio lo obtuvo en Tacna, sexto lugar a nivel nacional en 2015 con su obra «La pesquera artesanal»; en 2016, su obra «El equipo de sonido» gana el primer puesto; y en 2019 obtuvo el segundo lugar con la obra «El cofre sagrado». Se trata de los premios estrella que consolidaron su éxito y lo hicieron uno de los artesanos más visitados por los turistas en Catacaos.

«El equipo de sonido», obra que le dio el primer lugar en un concurso nacional de 2016. Foto: Archivo personal.
«El cofre sagrado», obra que le dio el segundo lugar en un concurso nacional de 2019. Foto: Archivo personal.

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El último premio que ganó fue el del concurso “Artesano Creativo del Bicentenario”. José Sullón, con el perfeccionismo innato que lo caracteriza, notó que algo le había faltado al video de la Cholita de Catacaos, pero ni siquiera tuvo tiempo de solucionarlo.

El 23 de septiembre, se levantó a las cinco de la mañana, no pudo dormir por la ansiedad que le causaba ver si había salido en la lista de los ganadores. Prende el celular, no sin antes agradecer a Dios, y por instinto, como si de supervivencia se tratara, abre Facebook y ve la publicación de los ganadores del concurso. Inmediatamente clickea en la relación y no ve su nombre por ninguna parte.

—Sentiste desesperanza…

—Sí. Yo decía: “ya no hubo nada, ya será para la próxima”, entre mi decía que lo más importante, y se lo dije a mis hijos y a mi esposa, es que he aprendido, aunque no hubiera recibido el premio, ya había aprendido hacer un video yo mismo.

Su esposa lo saca de sí. “¡Mira, acá estás, José!”, le dice. Y nuevamente esboza esa sonrisa característica de alivio, satisfacción y orgullo.

José Sullón Aguirre (47) en su taller de artesanía «Kyrios: Arte y Joyas”. Foto: archivo personal.

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José Sullón quiere seguir capacitándose para llegar a confeccionar piezas innovadoras que lleguen al extrajero y que sean competitivas con negocios de alta gama. Es consciente de que aún le falta mejorar en temas de marketing y redes sociales, pero se está preparando con ayuda de su familia para lanzar una tienda virtual en donde puedan venderse las piezas que surgen de la creatividad centelleante, según él, talento con el que Dios lo ha bendecido.

Algunas de las obras de José Sullón. Foto: archivo personal.