Alienación es un cortometraje basado en el cuento homónimo de Julio Ramón Ribeyro y recientemente fue premiado en Los Angeles Diversity Film Festival. Conversamos con Anibal Lozano, quien encarna al protagonista Roberto López, acerca de la elaboración de este proyecto y del mensaje que nos deja sobre el racismo. 

La amenaza viral del Covid-19 ha impedido que los festivales de cine realicen ceremonias presenciales. Por ello, fue una notificación de Instagram la que le hizo saber a Aníbal Lozano que Alienación, el cortometraje que protagonizó, había sido premiado en Los Angeles Diversity Film Festival. Luego de haber quedado semifinalista en varios certámenes internacionales, el filme por fin pudo obtener el máximo galardón el 27 de agosto.

Lozano recuerda con orgullo estos logros. Interpretar este papel significó para él un gran reto al cabo de seis años de carrera como actor. “Es la primera vez que actúo en una película basada en un cuento”, precisa. Alienación es un cuento escrito por Julio Ramón Ribeyro que data de 1954. Sesenta y cinco años después, el director Alex Fischman adaptó este clásico para la pantalla grande y le confió a Aníbal el papel protagónico de Roberto López, también conocido como Bobby.

Desde un primer momento, Fischman tuvo claro que él debía ser el personaje principal. Para ser más precisos, desde 2018, cuando fue a una obra de microteatro llamada Orgasmo. Esta consistía en un monólogo, interpretado por un joven cuya energía impresionó al director. Al salir, tomó una foto del afiche de la obra para no olvidar el nombre de aquel actor: Aníbal Lozano, actor que contactaría un año después para su nuevo proyecto

Como Fischman radica en Estados Unidos, la productora Lucía Utano se encargó de ir a la casa del artista e instalar ahí su computadora. La audición iba a ser vía Zoom. “Fue una experiencia nueva para mí: Alex, detrás de un monitor, me leía líneas del corto. Él interpretaba al otro personaje, yo al mío. Felizmente, hicimos muy buena química”, relata Lozano.

Aníbal Lozano junto a Alex Fischman y Andrea Mato, asistenta de arte de Alienación. Foto: Archivo Personal.

Cuando días después le comunicaron que había obtenido el papel, Lozano buscó construir su personaje con mucho rigor. “Volví a leer un par de veces el cuento de Ribeyro para situarme dentro de la atmósfera, las circunstancias, el clima donde transcurre la historia. Eso me sirvió bastante”, recuerda el actor. Después se enfocó en el guión de Fischman, pues el argumento defue actualizado en el corto: del ambiente de racismo de los cincuenta, se pasó al de la sociedad peruana actual.

 Un problema vigente

En una conversación con Alfredo Bryce en 1986 para la revista “Debate”, Ribeyro contó que Alienación se situaba en una época en la que existía una obsesión por no ser cholo. Surge la pregunt: ¿qué tanto ha cambiado el panorama actualmente? “Lamentablemente, es un tema que sigue vigente. No solo en Perú. Pese a que hayamos avanzado en muchos aspectos, seguimos arrastrando el racismo y otros tipos de discriminación”, sostiene Lozano.

El cortometraje que protagoniza toma esa misma posición. La discriminación a los cholos en vez de la discriminación a personas afroperuanas, la inmigración ilegal entre México y Estados Unidos en vez de la Guerra de Corea, las cabinas de internet en vez de las cartas: cada cambio introducido por Fischman en el contexto de la historia ha intentado transmitir que el racismo sigue siendo un gran problema en la actualidad.

“Es algo que nos toca a todos. Yo he tenido suerte, no he llegado a ser víctima de bullying, tampoco he sido objeto de discriminación frontal, pero sí he pasado por momentos incómodos”, cuenta Lozano.

Tanto la versión original de Ribeyro como la de Fischman se enfocan en cómo responden las personas discriminadas en este ambiente. Alienación relata los intentos de Roberto por ocultar sus rasgos mestizos y, así, llamar la atención de Queca, una chica de su barrio que lo había rechazado. “No salgo con cholos”, le dice en el cortometraje y eso sentencia para siempre la identidad de Bobby.

Aníbal Lozano en una escena del cortometraje. La historia del filme se sitúa en Chorrillos. Foto: Alienación.

Para Aníbal, esta búsqueda de “escalar” en una sociedad marcadamente racista resume una aspiración con la que muchas personas pueden identificarse. “Quizás no en acciones tan drásticas como pintarse el pelo o la piel, pero al menos yo he caído a veces en la alienación, ya sea con la ropa, la música, ese tipo de cosas”, reconoce Aníbal cuando recuerda su adolescencia.

El actor valora el argumento de este cortometraje y destaca su intento de combatir la discriminación racial. Aníbal espera que Alienación, al visibilizar una tara cultural y cuestionar al espectador, contribuya a mitigar el racismo. “Cada uno aporta desde su trinchera. Nosotros lo hacemos desde el arte”, acota. 

Puedes ver el cortometraje Alienación haciendo click aquí.