Foto: Instagram Andrea Burga.

Andrea Burga: Las mujeres con discapacidad no somos asexuales

Periodista, artista, tiktoker, activista contra los prejuicios que  discriminan a las mujeres con discapacidad, Andrea levanta la voz: ¡Vamos a derribar mitos! Más allá de las tangibles barreras que dificultan su acceso a la educación, la salud, el transporte y a un sistema de seguridad inclusivo, afirma que también existen barreras culturales: prejuicios que buscan infantilizarlas, presentarlas como personas sin la capacidad de disfrutar de una sexualidad plena y que han puesto en duda su derecho a ser madres. 

Andrea afirma que los mitos que existen sobre las personas con discapacidad son barreras que han dificultado su acceso al empleo. “No te creen capaz de hacerlo, piensan incluso que no vale la pena educarte”. Si bien este no es su caso, asevera que se trata de un prejuicio muy difundido en el país.

Andrea tiene discapacidad visual, es periodista y escribe sobre género y derechos humanos. Dice ser muy autocrítica con todo lo que dice y hace. Su otra especialidad es el arte, lleva clases de música y danza oriental. En Tik Tok sus videos se viralizan, tiene más de 45 mil seguidores. Andrea se graba cantando mientras toca la guitarra, contando anécdotas y hasta maquillándose. Sin embargo, en algunos videos, admite que le resulta complicado cocinar o tener que servirse un vaso de Inka kola.

La periodista también utiliza esta plataforma para pronunciarse e informar sobre política, racismo y educación sexual. Muestra rechazo frente a los casos de injusticia y afirma ser una ciudadana activa. Andrea ha participado en marchas de protesta. Esta postura contestataria le ha costado comentarios agresivos. 

  • “Asu, qué tal odio. Se supone que ustedes son personas llenas de amor y paciencia”, le escribieron en respuesta a uno de sus videos.
  • “Jaja. Lamento decepcionarte, pero las personas con discapacidad tenemos voz, y no es odio”, respondió ella con firmeza. 
@andreaburgavSoy una persona con discapacidad que usa lenguaje inclusivo #Viral #ParaTi #FYP #Discapacidad♬ sonido original – Andrea Burga Villanu

Pareciera que Andrea tiene un chaleco antibalas porque su respuesta frente a quienes la atacan o cuestionan es la ironía. Las redes sociales son su canal de comunicación. Allí hace público los comentarios ofensivos, los cuales finalmente pierden su carga negativa para convertirse en chistes para ella y sus seguidores, un público que viene aumentando casi semanalmente.

“Ya saben, no se dejen engañar por mí”, responde con cierto sarcasmo.

El sábado 22 de mayo, Andrea salió a gritar en las calles: ¡Keiko no va!, ¡Fujimori nunca más! “Marchando con mis compañeras de tantas luchas, mi madre y mi bella Lu”, escribió en una fotografía publicada en Instagram el mismo día. Desde 2011, asiste a cuantas manifestaciones le sea posible, a veces en compañía de amigos y en otras ocasiones junto a personas que acaba de conocer, como “Ni una Menos”, “Unión Civil”, marchas contra la “Ley Pulpín” y también protestas contra las corridas de toros. Recuerda que las bombas lacrimógenas estallaron a su alrededor. 

Marcha No a Keiko, a pocas semanas de las elecciones. Foto: Instagram Andrea Burga.

Durante sus años universitarios, descubrió que para algunos tener una discapacidad era sinónimo de algo ‘malo’. Si bien era consciente de su condición, no había notado las diferencias que ciertos estudiantes podían trazar con ella. Tampoco sabía de las constantes solicitudes de adaptación de lecturas que debía hacer para escucharlas en su laptop. Llevar un curso sobre los derechos de las personas con discapacidad la hizo profundizar y cuestionar los estereotipos y situaciones de desigualdad a las que estaba expuesta. 

“Las creencias son muy fuertes”, repite la frase, como tomándose un tiempo para escarbar en su memoria y relatar esas situaciones en que las creencias de otros se volvieron barreras que le impidieron desarrollarse con libertad y que vulneraron sus derechos. “Se asume que las mujeres con una discapacidad son asexuadas”, afirma Andrea. 

Los derechos sexuales y reproductivos se tornan invisibles para ellas. A las mujeres con discapacidad las infantilizan y suponen que no tienen vida sexual. No reciben información, no tienen acceso a anticonceptivos y, lo peor, a muchas las esterilizan sin su consentimiento. Andrea explica que en Perú no hay data exacta sobre ello, pero en México sí la hay. “Las familias deciden sobre las mujeres con discapacidad, pero eso, más que una barrera, es una violación a los derechos humanos”.

Julio de 2019. Ceremonia de graduación de egresados de Periodismo en la Pontificia Universidad Católica del Perú en 2019. Foto: Instragam Andrea Burga.

Pandemia, mujeres y discapacidad

Andrea siente angustia y frustración al comprobar que los temas de accesibilidad en pandemia no figuran en la agenda pública y mucho menos en la cobertura mediática. Ella es consciente de que en casa está segura y tiene el apoyo de su familia. Pero sabe también que su situación es singular, no la puede extrapolar. La pandemia ha hecho que muchas personas pierdan la autonomía que habían alcanzado y necesiten asistencia personal para ejercer sus tareas diarias. ¿Qué pasa con ellas? 

“La mayoría de las personas que ejercen el trabajo de asistencia personal son mujeres. Generalmente, son las madres o las tías las que ofrecen ayuda. El Estado no tiene ninguna remuneración o estímulo para ellas. Muchas no han recibido los bonos otorgados durante la pandemia. Y ejercer tareas de cuidado permanente de una persona con discapacidad es una labor en donde el Estado debería estar involucrado”, sostiene Andrea.

Porque lo personal es político (una frase atribuida al movimiento feminista), la lucha por mejorar el enfoque de discapacidad y género es importante para Andrea, más aún cuando narra su experiencia cotidiana en espacios públicos. El acoso callejero la aterra. Y esa sensación aparece cada vez que un hombre le ofrece ayuda para cruzar las calles. Una ciudad sin semáforos con audio y con violadores y agresores sueltos es una amenaza para las mujeres con discapacidad visual. 

Una mujer con discapacidad no puede denunciar un caso de violencia en una comisaría donde no hay intérpretes de lengua de señas, no tienen material en braille, no están capacitados para atender personas con discapacidad intelectual y no cuentan con la infraestructura que requieren quienes tienen discapacidad física. Es entonces cuando aparece realmente la discapacidad porque la persona no puede desenvolverse en igualdad de condiciones frente a otra que ha llegado a la comisaría para denunciar un hecho de violencia. “El problema no es que la persona no escuche, sino que la comisaría no se adapta a ella, por eso es necesario elaborar políticas públicas más inclusivas”, propone Andrea. 

En muchos casos también se pretende negar la maternidad a las mujeres con discapacidad. “¿Cómo van a tener hijos si ellas son una carga?”. Este es un comentario que a Andrea le causa angustia e indignación. Sin embargo, no pierde la esperanza que el movimiento feminista aborde estos temas y los incluya en la agenda de sus reivindicaciones. Es el momento de derribar mitos, exclama Andrea, con una convicción que contagia y motiva.