El auge de YouTube a nivel mundial está logrando que sus creadores de contenido, los populares youtubers, se conviertan en importantes referentes para las nuevas generaciones, y que estos, a su vez, hagan de la plataforma el nuevo medio de comunicación más importante de nuestros tiempos. Timour Ghoneim, Carlos Orozco, Aldo Bartra, Luis Felipe Gamarra y Julio Pérez Luna son algunos de los youtubers que, motivados por su necesidad de comunicar o por pura pasión, han encontrado en esta plataforma un espacio alternativo a los medios tradicionales para producir y publicar contenido de calidad, sin costo, de manera fácil y rápida. 

Timour Ghoneim (Chef Timour)

UN FUTURO EN LIMA. Timour vive en el Perú desde 2017 y planea quedarse por un largo plazo. Su próximo proyecto es abrir su propio local de comida

Timour vive en el Perú desde 2017 y planea quedarse por un largo plazo. Su próximo proyecto es abrir su propio local de comida

La primera vez que Timour Ghoneim llegó a Perú sintió escalofríos. Caminaba por las calles de Miraflores cuando una sensación extraña invadió todo su cuerpo. “Es una señal”, pensó. Estaba esperando a su novia, una chef peruana que conoció en Nueva York, y cuando se encontraron le dijo: “No sé por qué, pero yo voy a ser famoso aquí”. Ella se rio, creyó que estaba bromeando, pero Timour lo decía en serio. Sentía que era su destino permanecer aquí. No sería hasta 2014 que entendería el porqué de esa sensación que lo embargó seis años atrás.

Timour nació en París, Francia. Es hijo de una madre estadounidense y de un padre egipcio. Nadie se imaginaría que, a sus 36 años, terminaría viviendo en Perú. Lo cierto es que a Timour nunca le gustó la idea de quedarse en París. Para él, el mundo hay que explorarlo. La vida se trata de viajar, conocer y aprender de distintas culturas. Fue con esa idea que dejó su país a los 24 años y decidió vivir un tiempo en Estados Unidos. Allí conoció a la chef que se convertiría en su novia. La misma que en su primera cita lo llevó a probar comida peruana. Un lomo saltado y un ají de gallina fueron suficientes para que su paladar y él mismo se enamoraran de la gastronomía peruana. “Cómo pude vivir lejos de esto”, pensaba. Con cada cucharada iba lamentándose cada vez más el hecho de haber pasado 24 años de su vida sin conocer los deliciosos platillos que en ese momento comía con tanto placer.

En 2014, luego de terminar con su novia, Timour no estaba listo para finalizar su vínculo con Perú. Así que buscó unir sus dos pasiones: la cocina peruana y hacer videos. Para lograrlo, YouTube era la plataforma perfecta. Allí empezaría su trayectoria como Chef Timour. Hasta ahora, su canal ha acumulado 107 mil suscriptores y se divide en 4 secciones principales: Recetas peruanas; Mi alma vibra, serie de entrevistas a representantes peruanos en los Juegos Panamericanos 2019; Llévame a comer, proyecto en el que un seguidor lleva a Timour a su restaurante favorito; y Mi visión y pasión por el Perú, sección que cuenta en su mayoría con videos de tipo cortometraje donde resalta la cultura, el deporte y la comida peruana, además de mostrar su experiencia distribuyendo algunos platos peruanos en el extranjero.

Si bien está orgulloso de su contenido, se queja por tener que competir con otro tipo de videos que cuentan con un nivel muy bajo de calidad. Esos donde los youtubers solo se sientan delante de la cámara, ya sea a reaccionar a otros videos en YouTube, o a probar dulces y comidas de otros países sin dar ninguna información sobre el producto, o los videos donde no hablan de ningún tema relevante con sus seguidores, aquellos en los que es notorio que solo quieren ganar fama. En YouTube cualquiera es libre de publicar lo que quiera, pero lo que perjudica a creadores de contenido como el que hace Timour, es que estos youtubers que hacen videos sin dedicarle el mínimo esfuerzo a la producción y edición de su contenido están obteniendo mayores ingresos que él. Timour se molesta. No lo demuestra muy seguido en sus videos, pero tiene un carácter que lo hace renegar constantemente. Está renegando ahora que recuerda las 15 horas sin descanso que a veces le toma hacer una edición, para luego encontrar videos donde es notoria la falta de dedicación, pero que se disparan en vistas.

Pensar en estas cosas le duele, pues a veces se pregunta si realmente vale la pena el esfuerzo que le dedica a sus videos. Confiesa que ha perdido un poco la motivación que anteriormente lo despertaba por las mañanas para escribir guiones y crear nuevas historias. Pese a ello, seguirá haciendo el tipo de videos que le gustan. Esos que requieren dos o tres días de grabación, y más de una semana para ser editados.

“Yo amo este país desde el momento que lo conocí”, confiesa. Motivado por ese amor no quiere dejar de promover la cultura y la comida peruana. Cómo desmotivarse completamente si tiene la mejor paga de todas: las palabras de aliento de fans que lo paran en la calle para felicitarlo y agradecerle por lo que hace por el país. “Esa es la mejor sensación de mi vida”, admite. Ser reconocido por su trabajo siempre fue uno de sus objetivos, y aquí lo está logrando; por eso, no se cansa decir que Perú es su destino, pues es en esta parte del mundo donde finalmente está cumpliendo su sueño.

Carlos Orozco (Ventana de Emergencia)

FORMADO EN LA CANCHA. A pesar de haber estudiado publicidad en la PUCP, Orozco ha realizado mayor contenido periodístico a lo largo de su trayectoria.

Aunque estudió publicidad en la PUCP, Carlos Orozco ahora se dedica al periodismo en sus canales de YouTube: Moloko Podcast y Ventana de Emergencia.

Carlos Orozco proviene de una familia de ingenieros, por eso siempre pensó que su destino era ser uno de ellos. Sin embargo, y aunque ingresó a la Facultad de Ciencias de la PUCP dentro de los 20 mejores puestos, su rendimiento académico durante su primer ciclo no fue bueno. Ello lo llevó a pensar que su destino no era ser ingeniero informático, sino todo lo contrario: ejercer una carrera de letras. Luego de un largo dilema, se decidió por estudiar publicidad.

Una vez dentro de la especialidad y ya próximo a graduarse, Carlos debía realizar 240 horas de prácticas preprofesionales para poder egresar. El problema era que no conseguía ningún trabajo. Hasta el más relajado de sus compañeros obtuvo un puesto y él no, pero un día recibió un email que solicitaba practicantes para trabajar en el canal CMD, actual Movistar Deportes, y vio en esta su última oportunidad. Cuenta que se preparó para esa entrevista como nunca. “Sabía exactamente qué palabras decir. Ensayé durante horas, no dejé espacio para la improvisación. Fui a convencerlos de que me tenían que contratar”. Y lo logró.

A pesar de firmar un contrato de tres meses, Carlos mantuvo su trabajo por 6 años. Ejecutó distintos roles dentro del canal, incluso llegó a ser productor. Pero había un problema. Él quería generar su propio contenido. Creyó que siendo productor lo lograría, pero todavía debía recibir una autorización de la gerencia de contenidos. “Siempre terminaba dando explicaciones de por qué lo que quería hacer iba a funcionar y eso a mí me estresaba”, recuerda. Como no estaba de acuerdo con esa dinámica, renunció. “Me salí de la televisión porque quería libertad para crear lo que a mí me diera la gana, porque en los canales no se puede”, asegura. Y encontró en YouTube esa libertad que tanto estaba buscado.

Han pasado más de dos años desde que Carlos se alejó de los medios tradicionales para crear su propio contenido sin tener que rendirle cuentas a nadie. Ahora conduce dos programas en YouTube. Uno de ellos es Ventana de Emergencia, canal de entrevistas a diversos personajes entre actores, músicos y periodistas. Su otro canal lo comparte con Hugo Lezama, gran amigo de Carlos desde sus años universitarios. Nos referimos a Moloko Podcast, programa difundido principalmente como audio, pero que también cuenta con un canal de YouTube. “Moloko es un producto diseñado para vender”, así lo vio él desde el primer día que pensó en crearlo, porque es juvenil, divertido, sus títulos son llamativos y sale todas las semanas. El programa busca presentar temas de la manera más ligera posible y poco a poco ir analizándolos. Admite que no sería posible hacer Moloko sin Hugo. “El programa se sostiene mayoritariamente por el carisma de Hugo y lo extrovertido que es. Soy el primero en reconocer que él es mucho más talentoso que yo en ese aspecto. Y Hugo reconoce en mí que yo tengo una capacidad para crear este tipo de formatos, para ver por dónde la cosa puede funcionar”.

Pero, en el afán de querer hacer que las cosas funcionen a la perfección, Carlos dice ser muy exigente consigo mismo y muy ansioso. Ello lo ha llevado a sacrificar muchas cosas como el tiempo que pasa con sus seres queridos. Ve a su mamá una vez al mes y hasta ha dejado de salir con una chica por falta de tiempo. “Pienso que estoy muy metido en esto, por eso quiero ser el mejor”, dice. Pero tiene que pagar un precio. Cada vez que su mamá le pregunta por qué no va a verla, o cuando se pierde un cumpleaños, siente culpa y le duele. Pero, a pesar del incesante trabajo, reconoce que una gran parte de su vida está completa y eso es una alegría.

“Tengo el privilegio de levantarme todos los días a hacer lo que siempre quise hacer”, afirma. Es decir, hacer contenidos que le emocionan personalmente y entrevistar a personas que ha admirado durante años. Eso explica por qué dice que está en el momento más feliz de su vida, pues hasta ahora, lo que lo ha impulsado a emprender algo nuevo es simplemente ejecutar lo que le apasiona a un nivel tan demandante que no lo deja dormir por las noches.

Julio Pérez Luna y Luis Felipe Gamarra (Papá Que Se Respeta)

INCANSABLES. Julio y Luis Felipe se preparan para la tercera temporada de Papá que se respeta. Esperan estrenarla a inicios de 2020. Derecha: Luis Felipe y Sofía, y Julio y Amara.

Julio y Luis Felipe se preparan para la tercera temporada de Papá que se respeta. Esperan estrenarla a inicios de 2020.

En junio de 2018, nueve años después de la última vez que se vieron, los periodistas Luis Felipe Gamarra y Julio Pérez Luna se juntaron a tomar un café. El motivo de su reencuentro fue una publicación que hizo Julio en su cuenta de Facebook. Posteó una foto de su hija Amara de 3 años con una camiseta peruana que sustituía la habitual franja roja por una con los colores LGTB. “Mi hija vive en un país donde ser una mujer menor de edad la coloca en el grupo de riesgo más jodido. Súmenle a esto la probabilidad de que sea gay. (…) Le pedimos al presidente Vizcarra que se ponga los pantalones o la pollera, y trabaje para que algún día nuestras hijas puedan andar tranquilas por la calle (…)”. Con esto, Julio se sumaba a una campaña de Amnistía Internacional que solicitaba igualdad en condiciones de vida para la comunidad LGTB. Minutos después, Luis Felipe, su antiguo compañero de trabajo y también padre de una niña de 5 años llamada Sofía, le envió un mensaje que decía “pienso como tú, algo debemos hacer. ¡Conversemos!”, y acordaron hablar en persona.

Ni Julio ni Luis Felipe se dieron cuenta en qué momento, durante su conversación, empezaron a hablar de sus hijas. “Nos pasamos consejos e información que generalmente se pasan las madres cuando se juntan”, recuerda Julio. Temas como el rendimiento de sus hijas en el nido o la preparación de sus alimentos. “No ves a dos hombres tomándose un café y conversando sobre el cuento que le lees a tu hijo en las noches. No es común”, enfatiza Luis Felipe. Tenían claro que lo que pasó entre ellos esa tarde se relacionaba a qué tanto están involucrados los padres en el cuidado de sus hijos. Con esa idea, decidieron crear un canal de YouTube que tuviera exactamente esa dinámica: dos padres sentados alrededor de una mesa hablando sobre la crianza de los hijos y el cuidado del hogar, junto a un experto en el tema. Ese día nació Papá que se respeta.

Dentro de su círculo de amigos, Julio y Luis Felipe recibían muy buenos comentarios por su contenido. Sin embargo, se llevarían un baldazo de agua fría la mañana en que fueron invitados al programa de Humberto Aguirre en Radio Exitosa. Al finalizar la entrevista en vivo, se abrieron las líneas telefónicas para responder las preguntas del público. Su sorpresa fue rotunda cuando se encontraron frente a más de una llamada de padres indignados diciendo que no necesitan a nadie para decirles cómo hacer su trabajo en casa. “Nosotros no queremos decirle a nadie cómo hacer las cosas, solo queremos que los papás participen del cuidado de sus hijos. Es un mensaje muy sencillo”, resalta Luis Felipe.

Para ambos, ese ha sido su experimento más grande, pues aquella situación les hizo ver el real contexto donde están hablando sobre igualdad de género. Pese a las críticas, esto solo los ha motivado a continuar con su objetivo. Julio cree que “haciendo un mejor programa y con mayor visualización, podemos llegar a más gente y realmente hacer un cambio”. Para él esa sensación de incomodidad que está generando el programa les indica que van por buen camino. “Es una lucha, esto es importante y hay que hacerlo bien, como se merece este contenido”, finaliza.

Son conscientes que, al no ser jóvenes como la mayoría de youtubers, les falta sacarles más provecho a las herramientas de la plataforma. Por eso quieren mejorar las ideas de cada programa para generar más vistas, y hacer un contenido más variado con videos de resumen o de consejos. Para los dos, YouTube es una plataforma muy amigable, pues les ha servido como un espacio de prueba, donde han medido la química entre ambos y las reacciones del público sin tener que invertir demasiado dinero. Pero YouTube es solo el primer paso del programa. Para el siguiente, Julio y Luis Felipe planean presentar su proyecto a una plataforma más conocida dentro de un medio de comunicación para que su mensaje se difunda con mayor facilidad. Lo que sí descartan enseguida es la idea de ir a la televisión, el medio tradicional por excelencia. “No creo que nos acepten en la tele, no tenemos ni la pinta ni la chispa”, dice Julio entre risas.

Ser padres de dos niñas los hace más conscientes de los peligros que existen en el país. De alguna manera, Julio y Luis Felipe no solo quieren aportar al trato igualitario entre hombres y mujeres, lo que más los motiva a hacer el programa es el infinito amor que tienen por sus hijas. Es una prueba de que quieren cambiar al mundo solo para que Amara y Sofía tengan un mejor lugar para vivir, un lugar donde a Julio no le de miedo el día en que Amara le diga que quiere ir sola al parque con sus amigas, o un mundo donde a Luis Felipe no le preocupe si Sofía se descubre a sí misma como lesbiana y tenga que sufrir prejuicios por ello. Papá que se respeta es un programa anti machista desde el lado de la paternidad y el cuidado del hogar, tiene como componente la reivindicación de la mujer a partir de la redefinición del rol del hombre, pero principalmente es un programa dedicado a dos mujeres que hacen los días de ambos más felices y de quienes están perdidamente enamorados: Amara y Sofía, sus hijas.

Aldo Bartra (El Robot de Platón)

AMANTE DE LA DIVULGACIÓN. Aldo tiene dos canales más de divulgación científica en YouTube: “El Robot de Colón” y “Robotitus”.

Aldo tiene dos canales más de divulgación científica en YouTube: “El Robot de Colón” y “Robotitus”.

Cuando Aldo Bartra viajó a Nueva Zelanda en el año 2013 descubrió algo que lo desconcertó: en YouTube, los canales educativos en español eran casi inexistentes, y muchos jóvenes se informaban a partir de videos acerca de conspiraciones y misterios. Al ver que este contenido era en realidad una fuente de desinformación, quiso hacer algo al respecto. Ese mismo año creó su propio canal dentro de la plataforma: “El Robot de Platón”, un canal de divulgación científica que combatiría la desinformación. Si no era capaz de encontrar en YouTube contenido educativo y de calidad en español, él mismo lo haría.

Tres años después, y paralelamente a su trabajo como youtuber, Aldo trabajaba dentro del área de comunicaciones de una empresa de construcción. Pero se sentía frustrado. Ese trabajo no le permitía desarrollarse en lo que se había especializado. “Prácticamente agarraron las habilidades de lo que había estudiado y las adaptaron a una posición administrativa, y eso no me gustó”, admite. Para ese entonces, ya contaba con un importante número de seguidores y un elevado número de vistas que le permitían ganar dinero extra. Entonces tuvo una idea: ¿Por qué seguir haciendo un trabajo que no le gustaba si podía dedicarse solo a realizar videos? Se dio cuenta de que, invirtiendo más tiempo en su canal, podía igualar su sueldo de trabajo. Con esa lógica, en 2016, Aldo se despidió para siempre de la comunicación corporativa.

Desde pequeño ha tenido una conexión especial con la ciencia. Recuerda con cierta nostalgia su niñez, aquellas tardes cuando vivía en Trujillo y permanecía ante el televisor maravillado por el programa Cosmos, una serie de documentales sobre temas científicos conducida por Carl Sagan. Se apasionó tanto por la ciencia que decidió estudiar ingeniería. Sin embargo, pronto se dio cuenta que eso no era realmente para él. A Aldo le gustaba hablar y leer sobre ciencia; los aspectos técnicos que implicaban la carrera lo aburrían mucho. Pensó en una carrera que se alienara mejor a sus intereses y la encontró dentro de las comunicaciones. Pero, aunque se graduó como comunicador, la ciencia nunca se apartó de sus aficiones más importantes.

Sabe del temor que muchos sienten por la ciencia. Han crecido con la idea de que dentro de este campo se encuentran las carreras más difíciles y tediosas. Para él, ese es un estigma que debe ser erradicado. Para eso está su canal, para demostrarle a los jóvenes que la ciencia también puede ser divertida si se explica de la manera correcta.

Su canal está demostrando que esto es posible, pues, aunque su contenido es científico, un tema que puede repeler la atención de un público joven, Aldo cuenta con 1.064.000 suscriptores y 344 videos publicados que en su mayoría llegan al millón de vistas. Ello lo ha convertido en uno de los youtubers en español más visto a nivel internacional.

No es fácil lograr lo que él hace. No cualquiera puede pararse delante de una cámara y explicar un tema a pesar de conocerlo a la perfección. Un canal de divulgación científica requiere tanto conocimiento de un tema como habilidad para comunicarlo. Para Aldo, su estilo peculiar y su humor extraño es lo que hace interesante a sus videos. No explica la ciencia como lo haría un profesor, sino como un amigo que te cuenta sobre lo último que ha leído. Reconoce que cuando los científicos explican un tema, dan muchos datos por sentado, como si todo el mundo supiera de lo que hablan, por ello dejan cabos sueltos para quien no está dentro del campo científico. Aldo, en cambio, se describe como un niño cuando investiga un tema nuevo, no deja espacio para ninguna pregunta. Se cuestiona todo, por más mínimo que sea, y por eso sus explicaciones son más detalladas y comprensibles.

Aunque no sea fácil dedicarse a la divulgación científica, resalta que es necesaria la creación de espacios para promoverla. “Necesitamos hacer la ciencia popular”, dice. Solo de esa manera, la gente dejará de tenerle temor y habrá más jóvenes interesados en seguir las carreras científicas que por ignorancia y prejuicio han descartado durante años.