Todos los viernes, después de las ocho de la noche, un puñado de estudiantes, egresados y trabajadores de la universidad se reúnen en la explanada del Polideportivo para dejarse llevar por el sonido de la rumba. El estrés de las lecturas académicas y las rutinas labores quedan atrás para esta tribu de entusiastas salseros. 

No todo es estudio y trabajo en la vida. Hoy es viernes y el cuerpo pide a gritos una dosis de salsa en las venas. Bien lo sabe este colectivo de jóvenes, miembros de la comunidad universitaria. No hay frío ni garúa que impida que se reúnen para bailar, disfrutar y gozar en un ambiente cargado de buena onda y sensualidad. Este grupo se llama Salsa PUCP y practica la vistosa rueda de casino, un baile grupal con pasitos coordinados e intercambio de  parejas.

La iniciativa de practicar y fomentar la célebre rueda de casino en la universidad fue de Ronald Gaspar, un egresado de la Especialidad de Ingeniería Informática. “Empecé a asistir a la escuela abierta de salsa en el Centro de Música y Danza. Fue en el segundo semestre del año 2006. Iba en el horario de Juan Carlos González, un profesor cubano que lleva el ritmo en la sangre. Con el tiempo conocí gente como yo, gente que amaba bailar. Muchos solo lo hacían en las clases, no había tiempo para salir a bailar a algún sitio nocturno, entonces surgió esta idea: ¿Por qué no nos juntamos un día de la semana para practicar lo que hemos aprendido?”, recuerda Ronald, el fundador de Salsa PUCP.

Él empezó a difundir una noticia: buscó voluntarios para integrar un colectivo que se reuniría solo para bailar salsa en la universidad. “En esa época se usaba Hotmail, no había Facebook”, refiere. Avisó a todos sus compañeros. La primera cita fue el viernes 8 de mayo de 2009, en ‘el gallinero’, al costado del gimnasio. La noche llegó, eran las ocho y pico y solo estaban dos personas: Ronald y un amigo; minutos después, para fortuna del proyecto, apareció una chica. Los tres comenzaron con ‘las salseadas’, como llaman a sus reuniones, en las que exhiben sus dotes para este baile afrocaribeño. Así se inició Salsa PUCP.

Miembros de Salsa PUCP en la explanada del Polideportivo. FOTO: Facebook Salsa PUCP.

Al principio, en las veladas de los viernes solo se reunían Ronald y sus amigos del Centro de Música y Danza. Todos tenían nociones básicas para bailar una rueda de casino; eran alumnos de Juan Carlos González. En 2015  Salsa PUCP empezó a enseñar los pasos de este baile a todo aquel que se mostrara interesado. Las primeras semanas de cada semestre dedican una hora a enseñar las marcaciones básicas de este ritmo cubano. “Son alrededor de 25 personas las que acuden regularmente. Pero cuando llamas a básico viene gente a mansalva”, afirma Ronald.

Lisset Goicochea trabaja en la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación y es integrante de Salsa PUCP.  Quien la ve concentrada en los temas de matrícula, puntual, eficiente y rigurosa, no imagina que los viernes por la noche ella se transforma en un torbellino. Lisset dice con orgullo: “¡Hemos llegado a reunir hasta cien personas; hemos ocupado, literalmente, todo el estacionamiento de Letras!”.

Aunque las salseadas terminan oficialmente a las diez de la noche, algunos quieren seguir rumbeando. A ellos los llaman los necios. Ronald lo explica aquí: “Algo ha ocurrido en estos últimos años; la gente no se quiere ir. Son las once y treinta de la noche y siguen bailando. Una vez, ya para despedirnos, aceptamos: ‘Ya, la última rueda’. La bailamos, la filmaron y la publicaron en el grupo de Facebook. Ahí la gente comentó sorprendida: ‘¡Son las once y treinta y no se van!’, y una chica escribió: ‘Qué necia es la gente’. Y así la bautizamos: la rueda del necio es la última rueda de la salseada”.

Salsa PUCP ha tenido presentaciones dentro de la universidad durante los jueves culturales, pero también se ha proyectado fuera. Lisset cuenta que hace dos años salieron a bailar fuera del campus: “Las ruedas de casino se volvieron un boom. Nosotros formamos parte de la Primera Exhibición Rueda de Casinos – Casineando 2015. Fue un evento súper chévere, de integración, de camaradería. Lo hicimos tan bien que el resto de ruedas de Lima quisieron participar. También estuvimos presentes en 2016”.

Salsa PUCP en la Segunda Exhibición Ruedas de Casino – Casineando 2016. FOTO: Facebook Son Perú Salsa.

Quienes llegan cada viernes por la noche a la explanada del Polideportivo sienten que ha llegado la hora de la libertad corporal. Es hora de ser libres, de relajarse, de regocijarse. “Hacemos rueda, y también le metemos un poco de chongo… Es que si no te diviertes, no estás bailando”, enfatiza Ronald, el fundador.

Sergio Canchaya, exalumno de la Facultad de Arte y Diseño,  destaca la singularidad de Salsa PUCP: “Lo especial del grupo es que permite que uno se desenvuelva, se divierta, baile, intercambie parejas y pierda el miedo a equivocarse; además, te vas integrando al grupo y expresas tu personalidad mientras bailas”. Lisset Goicochea añade al respecto: “Por eso siempre digo: la expresión más honesta que puede tener una persona es a través del cuerpo, mediante la danza”.

Will Contreras, estudiante de Ingeniería civil de la PUCP, también narra su experiencia: “Yo no bailaba nada, ni siquiera una danza típica. Pero cuando creces, te apetece bailar algo, y la salsa es bacán, así que opté por ella. Me metí al grupo  y poco a poco fui de menos a más. Me sentía muy cómodo, cada uno aprendía del otro. Ha sido muy gratificante”.

Cualquier miembro de la comunidad universitaria puede formar parte de Salsa PUCP.  Sus integrantes se reúnen los viernes de ocho a diez de la noche, en la explanada del Polideportivo. El ingreso es libre. Solo tienes que dejarte llevar por la música. Este 18 de agosto arrancan con los pasos básicos. Búscalos en Facebook como: Salsa PUCP.

Sobre El Autor

Sebastián Velásquez

Interesado en la política peruana y en temas internacionales. Mariachi en proceso y amante del wrestling.

Artículos Relacionados