¿Cómo fueron los primeros días en una redacción de una periodista hiperactiva y con ambiciones? ¿Qué objetivos se propuso ni bien la admitieron en La República? ¿Qué decisiones tomó para no estancarse? ¿Cuándo descubrió que lo suyo era el periodismo de investigación? Este es el apasionante testimonio que Romina Mella compartió con los alumnos de periodismo de la PUCP durante el ciclo de charlas “Lecciones de un reportero”.

Empecé a hacer periodismo en La República cuando estaba en el séptimo ciclo de la universidad. Tuve la oportunidad de trabajar en la edición digital. Entré el año 2006, justo en el momento en que el diario decidió publicar contenido propio en la web; hasta entonces solo se reproducía la edición impresa. Fui una de las tres primeras reporteras que emprendieron ese cambio digital.

Hacía notas de todo tipo. Las más interesantes, ciertamente, eran las de política e internacionales. También escribía sobre deportes y espectáculos. Recuerdo que cuando entré al diario de inmediato me puse a  trabajar en artículos sobre el Mundial Alemania 2006. Hice desde infografías hasta reportajes multimedia. Fue como un curso acelerado sobre fútbol. Aprendí mucho, pero definitivamente me di cuenta que la cobertura de deportes y espectáculos no era lo mío.

Cuando uno entra a practicar a un medio no necesariamente empieza a hacer lo que más le gusta, pero puedes aprovechar esa situación y aprender de reporteros, editores, fotógrafos, infografistas, ilustradores, diseñadores y correctores. Hay que tratar de absorber la mayor cantidad de conocimientos y experiencias posibles. Trabajar en la redacción de un diario grande, con una dinámica muy particular, es quizá una de las mejores formas de empezar. La edición diaria te da rapidez, aprendes a ser conciso, a darte cuenta inmediatamente qué es lo más importante de una historia y a jerarquizar información de manera eficiente y organizada.

Al poco tiempo, las tres reporteras de la web empezamos a colaborar en la edición impresa. Nos necesitaban; algunos periodistas de la sección política migraron a otros medios y estábamos en medio de una campaña electoral municipal. Había mucho por cubrir y en la sección ya no había suficientes redactores para ir a todas las actividades de los candidatos a la alcaldía de Lima. Ernesto Carrasco, entonces jefe de la web, nos preguntó si queríamos, además de escribir para la web, hacerlo también para la sección política. Era una gran oportunidad. Dijimos que sí de inmediato. Nos organizamos de tal forma que todas pudiéramos hacer la cobertura que nos asignaban.

Poco tiempo después dejé la web y pasé a la sección política. Buena parte del tiempo estuve asignada al Congreso, que es una mina de información. Además de la cobertura diaria, buscaba cultivar fuentes propias, hacer seguimiento a los casos que llevaban las comisiones investigadoras y conseguir la información que generaban otras comisiones parlamentarias. A simple vista estas no eran tan relevantes, pero escondían potenciales historias. Siempre traté de conseguir nuevas historias, hurgar en los casos en que el resto de reporteros destacados al Congreso probablemente no miraban.

Siempre me interesaron las historias sobre corrupción y poder (los conflictos de interés a partir de las relaciones, en ocasiones promiscuas, entre gobernantes y funcionarios públicos con compañías privadas). Trabajar en esta sección me dio la posibilidad de escribir sobre estos temas, y de tener en el proceso a distintos editores y compañeros con mucha experiencia y de los cuales aprendí enormemente.

Cuando tenía entre manos una historia que consideraba promisoria se la proponía al jefe de informaciones. A veces me decía: “sí, dale”, en otras ocasiones me pedía que busque más información hasta tener algo más sólido, y a veces descartaba el caso. Lo que quiero decirles es que no importa en qué redacción o en qué secciones les toque estar y en qué circunstancias, siempre hay posibilidades de encontrar algo más, de proponer algo revelador. Lo que a un editor le interesa, y mucho, es que los reporteros estén en constante búsqueda de historias, que no se conformen, que siempre tengan un as bajo la manga. La perseverancia es fundamental. Un editor valora cuando un periodista es proactivo y no espera que el editor le asigne la historia.

 

“Siempre me interesaron las historias sobre corrupción y poder (los conflictos de interés a partir de las relaciones entre gobernantes y funcionarios públicos con compañías privadas)”.

 

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Trabajé tres años en La República (uno en la web y dos en la sección política). La principal razón por la que dejé el diario es porque quería hacer periodismo de investigación, y en ese momento la Unidad de Investigación, dirigida hasta ahora por Ángel Páez, estaba completa. Había aprendido mucho, pero quería explorar cosas distintas. Uno de los periodistas de los que quería aprender era Gustavo Gorriti. Entonces era director del área de Seguridad Ciudadana del Instituto de Defensa Legal (IDL-SC), que tenía una dinámica original. Combinaba el trabajo de análisis y sistematización, propio de un equipo con este rótulo, con la publicación de investigaciones y reportajes sobre temas de seguridad.

Supe que la periodista que trabajaba en IDL-SC había renunciado por razones de estudios, así que le escribí a Gustavo. Le dije que estaba interesada en trabajar ahí y quería tener la oportunidad de contarle acerca de mi paso por La República. No lo conocía. Un consejo, no esperen a que las oportunidades lleguen, salgan a buscarlas.

En la entrevista de trabajo, Gustavo me indicó que estaría a prueba dos meses y que mi permanencia dependía de mi desempeño. Iba a ser la única periodista trabajando con él. Era una gran oportunidad para aprender, una suerte de clases personalizadas de periodismo. Fue un gran reto. Una de las primeras cosas que me dijo es: “En una semana quiero que me propongas una historia sobre la Policía. Me voy de viaje, pero cuando vuelva quiero tener una nota para publicarla”. Yo no tenía fuentes policiales. Había hecho algunas notas sobre el Ministerio del Interior en La República, pero nunca había hablado con un policía. Tenía que entregar un reportaje bueno, poderoso, porque sino la prueba de dos meses se acababa a la semana. Para mi fortuna, a través de un amigo conocí a un policía que trabajaba en un puesto clave. Tuve una nota lista en el tiempo previsto. Es más, salió publicada.

 

“No importa en qué redacción les toque estar, siempre hay posibilidades de proponer algo revelador. A un editor le interesa que los reporteros estén en constante búsqueda de historias”.

 

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Les quiero contar un caso puntual para que se den cuenta que cada sector en el gobierno tiene una forma completamente diferente de trabajar. Alguna vez habrán escuchado estas frases: “Tengo el documento, dice tal cosa y es la prueba de que hay un delito y un acusado”. En el caso de la Policía, por ejemplo, en lo relacionado a cuestiones operativas, lo que figura en los documentos, en el 70 % de los casos, no es el reflejo de la realidad por diversas razones. Por eso hay que hacer mucho trabajo de reportería, hablar con el mayor número de personas posible para contrastar la información y tener una historia que sea correcta.

En el periodismo en general, pero sobre todo en el periodismo de investigación, uno tiene que ser extremadamente riguroso, responsable y justo. En el momento en el que uno publica una investigación, la vida de las personas que aparecen en ella cambia completamente y no precisamente para bien.

Durante los dos años que estuve en el equipo de seguridad ciudadana me especialicé en crimen organizado, corrupción y Sendero Luminoso. Hace unos años tuve la oportunidad de entrevistar a Artemio, el entonces líder de SL en el Huallaga. Había escrito mucho sobre él en los últimos cuatro años. Entonces pude conocerlo y hacerle las preguntas que consideraba importantes.

Los periodistas tenemos la obligación de acceder a los personajes que toman decisiones en asuntos de interés público. Y, luego de un trabajo de reportería exhaustivo, mostrarle al lector esa realidad para que la entienda y pueda hacer su propio análisis. Esa es una de las cosas más interesantes y cautivadoras del periodismo. De todo el proceso de investigación, el paso que más disfruto es la reportería. Hablar con muchas personas te da la capacidad de entender y comprender el porqué de determinadas cosas y circunstancias.

 

“En el periodismo de investigación uno tiene que ser extremadamente riguroso, responsable y justo”.

 

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Soy una de las fundadoras de IDL-Reporteros, el primer equipo de periodismo de investigación independiente formado en el Perú y dirigido por Gustavo Gorriti. El medio nació en 2010, en un contexto de crisis del periodismo de investigación en los medios tradicionales. A lo largo de casi seis años de existencia, hemos publicado grandes investigaciones sobre corrupción en el sector público y corporativo, crimen organizado (narcotráfico), subversión, industrias extractivas y asuntos económicos.

Contamos historias relevantes, consideramos que los ciudadanos deben conocerlas. Por lo general estas no son abordadas en los medios tradicionales porque han cerrado sus unidades de investigación. Algunos no quieren invertir recursos en periodistas que investigan una historia durante meses. Como no publican en ese lapso, creen que no están trabajando. Y eso no es así: significa que las mejores historias que un medio puede publicar requieren tiempo.

Otro punto preocupante es que casi ningún medio tradicional hace investigaciones sobre asuntos corporativos, y es allí donde hay altísimos niveles de corrupción. Estas son el tipo de historias que no encuentran rebote en los medios tradicionales cuando un medio independiente las publica.

Les doy un ejemplo. Nosotros publicamos durante dos años una serie investigativa sobre las AFP. Informamos, por ejemplo, sobre la opacidad informativa que había sobre las inversiones de las AFP; y el hecho de que entre el 30 y el 50 % de los aportes de los jubilados no van a retornar a estos si optan por el retiro programado, que es una de las modalidades de jubilación. Al inicio estas publicaciones no tuvieron eco en ningún medio tradicional. Fue recién con la última publicación, que apareció al mismo tiempo que el Congreso aprobaba una ley del Ejecutivo para que los trabajadores independientes aporten obligatoriamente a un sistema de pensiones, que la serie investigativa empezó a ser mencionada en los medios tradicionales. Tuvo mucho impacto y fue un factor crucial en el debate que desencadenó en la derogatoria de la ley.

Este tipo de historias sobre el sector privado probablemente no sean las más leídas y no tengan un gran impacto en los grandes medios, pero es fundamental hacerlas. En un medio independiente es posible desarrollarlas y contarlas a través de nuevas narrativas, con todas las posibilidades que te da lo digital.

Para hacer buen periodismo no necesitan estar en un medio grande. Podrían empezar como freelancer, investigar, escribir y ofrecer la historia a un medio independiente. Lo que sí necesitan es ganas de aprender y estar dispuestos a trabajar muy duro. También hay que ser valientes porque este trabajo requiere de cojones.

En IDL-Reporteros somos pocos, trabajamos como un equipo de fuerzas especiales, trabajar muchas horas con esfuerzo, dedicación y persistencia. El único requisito para que una historia sea publicada es que sea relevante y esté investigada a profundidad. No pasa como en algunos medios tradicionales en los que un editor puede decir: “No podemos publicar esto porque, mira, esta compañía es accionista del medio o nos pone publicidad” o simplemente vetan la historia y sin decirte por qué. Cuando uno investiga un poco descubre que el político sobre el que estaba escribiendo era amigo de uno de los dueños o tenía negocios con el medio. En fin, hay una serie de intereses generados o creados alrededor de una historia y uno tiene que saber en qué terreno está.

Acaba de entrar Luisa García Téllez al auditorio. Ella es la autora de la serie investigativa sobre las AFP. Ella recién acaba de terminar sus estudios de periodismo en esta universidad, y pronto terminará de estudiar literatura en San Marcos. Luisa ha publicado todas estas historias siendo una estudiante, como ustedes. Entró como practicante a IDL Reporteros  y poco a poco fue publicando investigaciones. Es un claro ejemplo de que siendo estudiante puedes publicar si presentas un tema a un medio y trabajas con empeño.

 

“De todo el proceso de investigación, el paso que más disfruto es el de la reportería. Hablar con muchas personas te da la capacidad de comprender el porqué de determinadas cosas y circunstancias”.

 

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Quiero compartir con ustedes algunos métodos de trabajo que tal vez pueden ayudarlos tanto en el proceso para hacer una nota periodística como al momento de trazar una estrategia de estudio para sus trabajos universitarios. Les voy a hablar de una serie investigativa que se llamó Los clanes de la cocaína, una suerte de cartografía del narcotráfico en el Perú.

Vengo cubriendo temas de narcotráfico desde hace siete años. No había visto ningún trabajo periodístico que presentara, en forma ordenada, gráfica y rigurosa, la estructura del narcotráfico actual en las principales cuencas cocaleras y las organizaciones que lo integran, junto con su economía. Es por eso que decidí hacer una cartografía del narcotráfico que permitiera entender su dinámica y que estableciera la relación entre tráfico de drogas y Sendero Luminoso.

La investigación duró tres meses y al final logramos definir quiénes conforman los clanes familiares en el VRAE y el Huallaga, cómo se produce la cocaína y cuál es su costo, quiénes y cómo transportan la droga, qué rutas son las más usadas, quiénes controlan esos tramos y, finalmente, cuánto es lo que Sendero Luminoso recibe de ingresos por narcotráfico tanto en el Huallaga como en el VRAE.

Para esta investigación analicé cientos de documentos: atestados policiales, investigaciones fiscales e informes de inteligencia; también hice decenas de entrevistas a fuentes policiales, funcionarios públicos, agentes de inteligencia, agentes de otros países que trabajan en el Perú, y a personas vinculadas con el narcotráfico.

En IDL-Reporteros sistematizamos toda la información en hojas de cálculo para poder cruzar la información con otras fuentes. Fue un trabajo de hormiga. La ventaja de hacer un trabajo de esta naturaleza, que toma mucho tiempo y esfuerzo, es que luego te permite tener la información ordenada. Siempre vuelvo a ella cuando hago casos de narcotráfico para verificar información.

Construir mis propias bases de datos es parte de mi método de trabajo. Requiere de un tiempo adicional, pero a la larga es sumamente ventajoso. Es útil para investigaciones de mediano o largo aliento, en las que se maneja mucha información. Utilizo programas para hacer mapas conceptuales y esquemas, para organizar mejor la información y ver qué conexiones puede tener un elemento con otro, qué es lo que tengo y qué es lo que me falta conseguir. Eso te ayuda a tener un vistazo panorámico del caso.

Cuando llega el momento de escribir la historia o la serie de historias sobre un caso hago un esquema narrativo, defino las escenas, la información que incluiré en cada parte del desarrollo de la nota. A algunos periodistas les basta con la información consignada en sus libretas para escribir historias espectaculares. Yo prefiero hacer esquemas para evitar que una información importante quede fuera. No hay un solo método correcto, sirve el que más se acomode a ustedes y los ayude a contar mejor sus historias.

Pero lo que sí es fundamental es que tengan un orden. Eventualmente tendrán que volver a revisar esa información después de un tiempo porque está relacionada con otro caso.  Me ha pasado en varias ocasiones. Y si uno no tiene un sistema, entonces lo más probable es que los documentos se traspapelen, que las libretas de apuntes -que son fundamentales- se pierdan, que información importante pase desapercibida porque la memoria es frágil.

Además, toda la información que obtuviste para una investigación puede ser útil en otra que esté realizando un periodista de tu equipo. En IDL-Reporteros es fundamental el trabajo en equipo. Creo que es el mejor sistema de trabajo, porque uno puede aportar al trabajo del otro, potenciar sus historias.

 

“En IDL-Reporteros es fundamental el trabajo en equipo. Creo que es el mejor sistema de trabajo. Nos interesa publicar buenas investigaciones, y para hacerlo es fundamental trabajar en conjunto”.

 

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Creo que hay algunas cualidades esenciales para hacer periodismo y en especial periodismo de investigación. Lo fundamental es ser una buena persona; valiente, porque es probable que pasen por situaciones de riesgo, de peligro real; tener una necesidad incansable de conocimiento, una gran curiosidad; ser capaces de ponerse en el lugar del otro para poder entender -liberado de prejuicios-  las distintas realidades y circunstancias que pueden llevar a una persona o a un grupo de personas a actuar de determinada manera.

Todos los periodistas que trabajamos en IDL-Reporteros estamos obligados a llevar cursos de defensa personal. Creemos que es fundamental que un periodista de nuestro equipo sepa cómo defenderse ante una eventual amenaza física, eso puede hacer la diferencia entre vivir o morir, en determinadas circunstancias. Nos entrenamos constantemente en seguridad digital, porque es importante garantizar la protección a las fuentes y la seguridad de la información obtenida a lo largo de todo este tiempo. Afortunadamente ninguno de los periodistas que trabaja o ha trabajado en el equipo ha sufrido ninguna amenaza física y tampoco hemos sido víctimas de algún ataque digital.

 

Rueda de preguntas

“Uno debe buscar oportunidades todo el tiempo”

-¿Qué consejo de reportería nos puedes dar a quienes recién empezamos en el periodismo?

-Cuando uno aborda un tema que no conoce, lo primero que debe hacer es leer todo lo que se pueda. Volverse un experto en el caso. Uno no puede hacer entrevistas sin saber lo máximo que se pueda sobre su entrevistado. Es indispensable por varias razones: el entrevistado no puede percibir siquiera que no estás lo suficientemente preparado, si estás en una entrevista de confrontación y no sabes lo suficiente, el entrevistado puede tomarte el pelo, y nadie quiere eso. Hay que tener dominio del tema y desarrollar capacidad de análisis, leer entre líneas a los entrevistados. Eso es algo que se va a adquiriendo con la experiencia y requiere de mucha empatía y observación.

-¿Qué oportunidades para hacer periodismo de calidad hay al margen de los medios tradicionales?

– Afortunadamente han surgido otros espacios similares a IDL-Reporteros. Los han formado periodistas que provienen de medios tradicionales. Me refiero a Convoca y Ojo Público, dos nuevos equipos de periodismo sin fines de lucro. También tienen la posibilidad de postular sus historias en concursos internacionales. Por ejemplo, está el premio Las Nuevas Plumas. Concurso de Crónicas Inéditas en Español; tienen la posibilidad de postular una crónica y si resulta finalista pueden publicarla en revistas extranjeras importantes. Este es solo un ejemplo. Hay una gran diversidad de talleres y cursos (algunos gratuitos) de entrenamiento en cuanto a metodologías de investigación y herramientas de escritura. Participar en estos talleres les da la posibilidad de hacer contactos, de relacionarse con otros periodistas y aprender de ellos. Hay fundaciones, especialmente las estadounidenses, que entregan fondos para hacer investigaciones, reportajes y crónicas. Lo que quiero decir con esto es que hay muchas posibilidades para hacer buen periodismo. Basta de conformismo. Uno debe buscar oportunidades todo el tiempo. Hay mucha mediocridad en el periodismo nacional. Hagan ustedes la diferencia. Imagino que si están aquí es porque han decidido hacer buen periodismo y quieren publicar historias de las que se sientan satisfechos. Si a alguno de ustedes le interesa hacer alguna práctica o colaborar con IDL-Reporteros, comuníquense conmigo. Todo el tiempo buscamos personas interesadas en trabajar con nosotros, ya sea como parte del equipo, o como colaboradores. Mi correo es: rominamellapardo@gmail.com y la página web: idl-reporteros.pe.

Sobre El Autor

Romina Mella

Periodista de investigación en IDL-Reporteros. Antes trabajó en el área de Seguridad Ciudadana del Instituto de Defensa Legal (IDL-SC) como periodista encargada de desarrollar investigaciones sobre crimen organizado y corrupción en los organismos de seguridad. Fue redactora en la sección Política del diario La República y de la página web del periódico. Ha sido becaria de la Fundación Nuevo Periodismo (FNPI). Participó como ponente de la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación (Colpin) en las ediciones de 2010 y 2013. Licenciada en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Martín de Porres.

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