Con reportaje sobre cómo se procura reforestar una concesión minera, con la ayuda de drones y un inteligente sembrado de especies arbóreas varias.

Ramiro Escobar La Cruz, profesor de la Especialidad de Periodismo de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación, obtuvo el Primer Premio en la Categoría Prensa Digital del concurso periodístico ‘Generando innovación y Desarrollo Sostenible. Impacto y Oportunidades de las Políticas Públicas’. El certamen fue organizado por el Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES), el Ministerio del Ambiente (MINAM) y el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR), y contó con la colaboración del Colegio de Periodistas del Perú y el auspicio del International Development Research Centre (IDRC) del Canadá.

El reportaje, titulado ‘Perú: sembrando bosques donde hubo minería en Madre de Dios’ fue publicado en el portal internacional de noticias ambientales Mongabay Latam, y trata acerca de los heroicos intentos de reforestación en el fundo ‘Paolita II’, una concesión minera cuyo propietario, extrañamente, sí ha impulsado un proyecto de reforestación con apoyo la ONG Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA). El sembrado de diversas especies requiere una enorme, gigantesca, paciencia, porque en algunas zonas el bosque volverá a ser, más o menos como era, en unos 50 años.

No será exactamente igual al de antes, pero al menos recuperará verdor y volverá a ofrecer servicios ambientales y cobijo a diversas especies animales. “De todas manera hay que hacerlo”, cuenta France Cabanillas, un ingeniero que trabaja para CINCIA, quien además insiste en que, tras el otorgamiento de una concesión minera, no tiene por qué dejarse el bosque arrasado. Hay maneras de cerrar “sin que eso implique un desastre. En el campo, además, para mapear los sitios de reforestación, se usan drones.

La iniciativa resulta central en un momento en el cual, tras la recuperación de la zona denominada como La Pampa, en Madre de Dios, antes un emporio minero ilegal inmenso, se tiende a pensar que todo está perdido. Esta historia, contada desde el mismo campo con pasión y con un rigor periodístico notable, pone en evidencia que ese no es el único destino de las antiguas concesiones mineras. Hay esperanza para ellas, para la Amazonía, y eso es lo que se respira en las líneas escritas por el profesor Escobar, a quien le extendemos una enorme felicitación por este muy importante logro profesional.