Marco Sifuentes durante la firma de su último libro, "K.O. P.P.K: caída pública y vida secreta  de Pedro Pablo Kuczynski"
Martin Riepl durante la presentación de "Vizcarra: una historia de traición y lealtad"
Pedro Salinas y Paola Ugaz luego de la presentación de la re-edición de "Caso Sodalicio"
Victor Caballero durante la firma de su primer libro "Mototaxi, auge y caída de Fuerza Popular"

Entre las novedades que trajo la reciente Feria del Libro de Lima se distinguieron varios textos escritos por reconocidos periodistas locales que buscan esclarecer aspectos poco explorados de la historia política reciente del país. Estos trabajos captaron a un público que, en medio de incertidumbres y sobresaltos mediáticos, necesita  conocer “la verdad” y espera que esta sea presentada con claridad y sobre todo con profundidad. Pedro Salinas, Paola Ugaz, Marco Sifuentes, Víctor Caballero y Martin Riepl son algunos de los periodistas que han presentado sus investigaciones en formato de libro.

Por Alexandra Ampuero Alexis Revollé

Las cifras oficiales de la FIL 2019 reportan una asistencia récord: más de medio millón de personas, un número que no se había alcanzado en ninguna de las veintitrés ediciones anteriores. Y en medio de tanto éxito, el periodismo halló un lugar privilegiado en el entusiasmo de los lectores. Varios de los títulos más buscados de la Feria fueron el resultado de investigaciones periodísticas. Las editoriales Planeta y Penguin Random House, por ejemplo, publicaron K.O. P.P.K, de Marco Sifuentes, y Vizcarra de Rafaella León. Y ambos títulos figuran en sus listas de libros más vendidos. Como comentamos en la primera entrega de este reportaje, hoy existe un público que ya no se conforma con las noticias del día a día y, en cambio, apuesta por una mirada íntegra que le permita comprender lo que sucede en el país.

Es en esa demanda donde se inserta ese fenómeno de ventas en que se ha convertido el libro enfocado en la coyuntura. Y es que, desde el inicio, su promesa es seductora: tomar el periodismo como punto de partida para reconstruir y explicar con profundidad hechos recientes, una suerte de “historia del presente”. Eso podría explicar que en un mismo evento editorial se presenten libros que indagan en las vidas de  Pedro Pablo Kuczynski, Keiko Fujimori o Martin Vizcarra, tres nombres indispensables para entender nuestra agitada actualidad política. Cada vez son más los que se sienten insatisfechos con la sospecha. Hoy se demanda conocer la historia completa, hasta el final.

Por ello la presencia de los autores de estos títulos en la reciente edición de la FIL no podía pasar desapercibida. En esta ocasión, Somos Periodismo conversó con Marco Sifuentes, Víctor Caballero, Pedro Salinas, Paola Ugaz y Martin Riepl, todos autores de investigaciones de largo aliento, para preguntarles sobre periodismo, libros y sus motivaciones para involucrarse con una historia en particular.

Un trabajo de cartografía

En 2019 a nadie debería sorprender que ahora los libros se puedan convertir en un entramado de píxeles,  que sus páginas se distribuyan por la web en formato PDF y que puedan ser leídos en la pantallita de un celular. Lo saben los habitantes de las grandes ciudades, interconectados a través de aparatos digitales e internet. Y lo saben, por supuesto, los periodistas, obligados a no perder el tren de la tecnología. Parece existir algo, sin embargo, que convierte al libro en un soporte irremplazable.  “Más allá de los tweets, más allá de Youtube, más allá de Facebook, más allá de Instagram, tiene que haber una fuente física que le permita a la gente conocer detalles que probablemente no sean tan fáciles de encontrar”, afirma Víctor Caballero, periodista de “La República” y autor de Mototaxi, auge y caída de Fuerza Popular, libro que presentó en la FIL 2019 junto a Gustavo Gorriti.

La rutina del periodismo consiste en rastrear información, reunirla, resumirla, darle un orden. Así, las hojas de estos libros se perfilan más como mapas de información que como simples contenedores de hechos. Mapas que sirven para encontrar algo, un suceso impensado, un detalle oculto. Con ello, la búsqueda se hace sencilla. El periodista se sumerge en un desorden noticioso. El lector se ahorra la exploración, que con internet puede ser infinita. “Pese a la inmediatez de las redes, la verdad es que no hay como el libro para asentar una idea, un concepto o una historia. Todavía se siente el libro como un formato más personal y, hasta el momento, está permitiendo más profundidad que la red”, sostiene Martin Riepl, periodista de Latina y autor de Vizcarra, una historia de traición y lealtad, cuando le preguntamos por qué optar por el formato de libro en nuestros días.

“El periodismo es más una metodología que un género. Es líquido, es agua. Adopta la forma del contenedor. Si lo metes en un libro, tiene la forma de libro; si lo metes en un tweet, tiene forma de tweet”, dice el periodista Marco Sifuentes, quien lleva ya dos años consecutivos como uno de los autores más leídos de la FIL. Su última publicación, titulada K.O. P.P.K., se adhiere al extenso catálogo de los libros coyunturales que han suscitado el interés masivo del público. La dimensión del contenedor al que se refiere, sin embargo, condiciona inevitablemente la labor del periodista. ¿Compartir información mediante una publicación de Facebook puede implicar el mismo compromiso periodístico que la escritura de un libro? Al final, si bien ambos pueden ser canales de gran efectividad comunicacional, un componente determinante hace la diferencia entre uno y otro: la forma en que una historia exige ser contada. El olfato de buen periodista sabe reconocerlo.

Hurgar en el poder

A la vigencia del poder ejercido por los actores políticos y los grupos de interés económico, no debe soslayarse el enorme poder e influencia de la iglesia. Y como el abuso o exceso de este suele derivar en corrupción o arbitrariedad, allí está el periodismo para denunciarlo. Hace cuatro años los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz publicaron Mitad monjes, mitad soldados, una investigación que hizo temblar ciertos rincones de la iglesia católica local. Pedro y Paola también participaron en la FIL 2019 para presentar una reedición del libro.

“Ha sido un proceso complicado porque no tenemos al “Boston Globe” ni al “New York Times” ni a “CNN” detrás. Ha sido una investigación financiada por nosotros mismos, con nuestros propios recursos. En ese sentido, ha sido una cosa casi filantrópica, pero había que hacerla”, explica Salinas en referencia a la responsabilidad que asumieron ambos periodistas con la investigación del llamado “Caso Sodalicio”. Como todo desafío a algún poder, el proyecto ha provocado una reacción hostil desde un inicio. Aproximarse a testimonios y hallazgos no fue tarea sencilla. “Han sido nueve años de investigación, peleando. Hemos podido lidiar, pero ha sido durísimo seguir adelante. Lo bueno es que, a cada hostigamiento, respondemos con más y mejor periodismo”, añade Ugaz.

La pasión por sumergirse de lleno en una historia es un elemento sustancial para la investigación periodística. ¿Por qué hurgar en los claroscuros de Martín Vizcarra, en los contrastes más llamativos de su personalidad? “Me parecía de necesidad pública el libro, y por ello fue que decidí escribirlo. Durante la investigación me enamoré del tema. Me di cuenta que había una historia interesante por contar, que nadie conocía, que explicaba mucho de lo que ahora nosotros vemos en nuestro presidente”, responde Riepl, aludiendo al momento en que decidió entregarse por completo a su personaje.

Ya sea antes de la recolección de información o en pleno proceso de escritura, el periodismo de largo aliento suele encontrar sus motivaciones más certeras en momentos diversos, pero siempre bajo la premisa de mostrar aquello que algún poder preferiría ocultar. “En estos dos últimos años he estado muy obsesionado con atar cabos sueltos, con encontrarle una línea narrativa. A pesar de que parece una historia que todo el mundo conoce, hay muchas cosas que aparecieron en el momento”, señala Víctor Caballero, respecto a su indagación sobre Keiko Fujimori y el entorno más próximo de la lideresa de Fuerza Popular. Como una energía que se regenera a medida que se consume, el interés de un periodista se alimenta a sí mismo en el trabajo de investigación. Lo que dure este trabajo y sus resultados marcará la apuesta por un proyecto austero, que encuentra un espacio rápido en internet; o uno extenso, que parece haber encontrado un refugio en los libros.

 El esfuerzo por escapar de la brevedad

“La idea de estos libros surge cuando logré hacer reportajes extensos en los medios en los que trabajaba, pero esos reportajes duran apenas lo que contiene un capítulo de este libro. Cuando empecé a planear los libros imaginé que era como hacer quince o veinte de esos reportajes. Lo que quiero decir es que yo hago estos libros un poco porque alguna vez hubo un medio que me ofreció la oportunidad de encaminarme por allí”, confiesa Sifuentes en relación a sus investigaciones sobre Kuczynski y los Humala Heredia. Naturalmente, la extensión es un aspecto decisivo. ¿Qué hacer si un medio te ofrece apenas media página por semana mientras tú quieres contar una historia en su totalidad? ¿Cómo escapar a la brevedad impuesta por las redes?

Lo plantemos en la entrega anterior y lo confirmamos ahora: el libro es una vía de escape a lo breve, a lo fugaz. “La brevedad es porque los medios no tienen plata. Pero en este caso era lo que había que hacer, contar las historias así, y tuvimos la opción de hacerlo. Desde un inicio pensamos en el libro”, señala Ugaz, refiriéndose al soporte que eligieron para su investigación. Salinas confirma: “Esta historia debía contarse como algo extenso, con todo”. Una inclinación por la amplitud, por el plano abarcador de una panorámica es lo que, en apariencia, ha guiado estos trabajos. Hay cosas que nunca podrán explicarse en unos minutos.

Por supuesto, esta concepción ambiciosa del periodismo exige sacrificios. “Le he dedicado todas las madrugadas de los últimos meses a este libro. He dormido muy poco. Pero está bien porque me siento contento con el producto. Ha habido investigación, contrastación de fuentes”, revela Riepl, y deja en claro que para este ejercicio hace falta no solo voluntad y conocimiento, sino también una constancia motivada por el encuentro con un espacio que no le pone límites a la historia.

Está claro: se necesita algo de fortuna. No todo el mundo tiene la posibilidad de publicar un libro con esa historia fascinante que no ha dejado de dar vueltas en su cabeza. Los casos de estos periodistas, sin embargo, son importantes para reflexionar la actualidad de la prensa en nuestro país. Sus esfuerzos revitalizan el trabajo de nuestro periodismo, acusado, a veces con razón, de decadencia y frivolidad.

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