Desaparecidos: entre la búsqueda y la esperanza. El Lugar de la Memoria (LUM) presenta una exposición fotográfica sobre las exhumaciones y los velorios de las víctimas del conflicto armado interno. La muestra destaca también la experiencia de vida de los deudos,  peruanos humildes que, sobreponiéndose al dolor, buscan salir adelante con memoria y sed de justicia.

 

 

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Proyecto “Chalina de la Esperanza.” Foto: Marina García Burgos.

 

Ricardo, Amador y Fiorentina son peruanos y desaparecieron en medio de la guerra interna. Hoy sus nombres están bordados sobre rectángulos de lana. Se les llama “espacios de memoria”. Los tejieron mujeres sobrevivientes de una guerra que nunca buscaron. Ellas no se cansan de recordar a sus muertos. Grabaron frases, nombres o retratos sobre tela. Cada una ha plasmado sus recuerdos en este espacio. Estas mujeres son parte de “Chalina de la Esperanza”, un proyecto que surgió en Ayacucho en octubre del 2009. Al principio buscaba mostrar a las familiares de los desaparecidos durante el conflicto armado. Solo incluía a víctimas directas de la violencia. Ahora recibe a quien quiera aportar a este ejercicio de memoria, a quien busque mitigar ese desasosiego que nos aqueja como nación. Todos  tienen un lugar en la “Chalina de la Esperanza”.

Hay otros retratos y relatos que sin duda nos dejan más certidumbre que esperanza, más sosiego que verdad o justicia. Es el caso de los deudos del poblado de Ccano, en Huanta, Ayacucho. Después de veinticinco años de angustia y sufrimiento, ellos encontraron los restos de cuarenta familiares asesinados por Sendero Luminoso. Ccano no tiene agua potable, tampoco luz eléctrica, no circulan periódicos  y cuando cuentan con energía solo es posible sintonizar la señal de un canal de televisión. La mañana del 28 de marzo de 2016 los restos de esos cuarenta antiguos miembros de la comunidad, victimados en 1991, cuando participaban en el culto de una iglesia evangélica, fueron velados en el local de la escuela pública. Un día después, el 29 de marzo, sus osamentas fueron enterradas en el cementerio del pueblo. La tristeza y el dolor eran sentimientos profundos entre los deudos, pero también se sentía algo de satisfacción. Por fin los habían encontrado y era el momento de darles humana sepultura.

El Equipo Forense Especializado (EFE) es un grupo de élite del Ministerio Público de Perú, que desde el 2003 tiene planeado exhumar los cuerpos de las víctimas ejecutadas por militares y Sendero Luminoso entre los años 1980 y 2000, en el cual se registraron alrededor de 70 mil desaparecidos en el país. En noviembre de 2013 se desarrolló la expedición forense más ambiciosa en la historia de ese país. El EFE viajó al distrito de Chungui, en medio de las montañas de la región andina de Ayacucho. Dicho lugar es calificado por las autoridades como el escenario donde se desarrolló la violencia “más devastadora de todo el país”. En 1981 Chungui tenía 8.957 habitantes y en 1993 solo quedaban 4.338 según el censo oficial. FOTO: Miguel Mejía Castro.
Aquí el EFE que tiene la misión exhumar en los próximos tres años, alrededor de 300 fosas y revelar los secretos de las ejecuciones antes de entregar los cuerpos a los familiares de las víctimas. Ese mes, durante 20 días, el EFE desenterró 19 fosas, donde se hallaron 56 víctimas: 26 menores, 18 mujeres, 6 hombres y 6 adultos de sexo indeterminado. En su mayoría, se encontraron cuerpos de mujeres junto a sus niños ajusticiados por balas de fusil de guerra y degolladas con machetes. Entre el año 2005 y junio de 2013 fueron exhumados en la zona 166 cuerpos. FOTO: Miguel Mejía Castro.
Esta etapa corresponde al inicio del levantamiento de cuerpos de las víctimas ejecutadas en Chungui, en su mayoría campesinos civiles a quienes los militares del ejército peruano calificaban de miembros de grupo terrorista Sendero Luminoso. Este plan de exhumaciones es parte de la política de reparaciones del Estado, que favorece a los familiares de las víctimas de la violencia, a quienes se les entregarán los restos de sus parientes para que les den un entierro digno en sus comunidades. TEXTO Y FOTO: Miguel Mejía Castro.

 

Ambas historias, el proyecto “Chalina de la Esperanza”, fotografiado por Marina García Burgos, y el entierro de los antiguos habitantes del poblado de Ccano, registrado por Miguel Mejía, son expuestas en la muestra “Desaparecidos: entre la búsqueda y la esperanza”, que presenta  el Ministerio de Cultura en el Lugar de la Memoria.

La exhibición también incluye los rostros de algunos de los familiares de los miles de desaparecidos. Uno de ellos es Esteban Canchari,  padre de un joven ayacuchano que fue visto por última vez el 12 de marzo de 1983. Similar es el caso de Victoria Prado. Su hermano Graciano de la Cruz Rodríguez tenía 25 años y vivía en Cusibamba, Ayacucho. Fue detenido por las fuerzas del orden. Nunca más lo volvieron a ver.  Para Rodrigo Abd, quien ha retratado a estos deudos, sus miradas  dan un testimonio elocuente. A través de ellas se puede ver el dolor, el cansancio y la lucha por encontrar a sus seres queridos.

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Esteban Canchari y Victoria Prado: familiares de desaparecidos. Fotografías de Rodrigo Abd.

 

La muestra fotográfica también presenta imágenes sobre la búsqueda de las fosas, las exhumaciones y las restituciones de restos a sus familiares. Hay historias que resaltan la resiliencia de los deudos, la fortaleza surgida del dolor que los hace mirar al futuro y salir adelante.

El conflicto armado interno que se desató en el país durante las dos últimas décadas del siglo XX afectó a las poblaciones más vulnerables de las zonas andinas. Quince mil peruanos desaparecieron, según los cálculos más conservadores. Esta muestra tiene por propósito conservar viva la memoria de lo que pasó, sensibilizar a la población sobre el drama de los desaparecidos y mantener la búsqueda de verdad y reconciliación en la agenda del Estado peruano.

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José Carlos Aguero. Fotografía de Rodrigo Abd.

La exposición fue inaugurada cuatro meses después haberse aprobado la Ley N 30470, de búsqueda de personas desaparecidas durante el periodo de violencia 1980-2000. Además de Marina García Burgos y Miguel Mejía, la muestra colectiva cuenta con el aporte de los fotógrafos Rodrigo Abd, José Atauje, Max Cabello, Nadia Cohen y Giorgio Negro.

“Desaparecidos: entre la búsqueda y la esperanza” fue inaugurada el 13 de octubre de este año y va hasta el 15 de enero del 2017 en el LUM (Lugar de la Memoria, Tolerancia y la Inclusión Social), ubicada en la bajada San Martín 151, Miraflores. El horario es de martes a domingo de 10 a.m. a 6 p.m. Ingreso libre.