En el 2014 Milagros Leiva apareció en el cuarto lugar en el ranking de los periodistas de televisión más influyentes del país. Desde sus inicios en prensa escrita demostró talento y pasión por las entrevistas; género al que exprime de lunes a viernes en No culpes a la noche de Canal N, y los domingos en Sin peros en la lengua de América Televisión. Su carrera está marcada por la necesidad de escribir, de escuchar y de incomodar; pero hoy, después de 21 años dedicados al periodismo, confiesa que pronto dejará el oficio.

Huancayo, 1978. Ella tiene ocho años y está sentada sobre las rodillas de papá, la luz se apaga y la película comienza. Es el estreno de Tiburón, la sala probablemente está llena. A media película Milagros se asusta, se tapa la cara con las manos y deja escapar algunos alaridos. Cuando la cinta termina, pide a papá volver a verla. Doce años después, cuando aún no enrumbaba su vocación, Milagros Leiva le dijo que ella no estudiaría medicina en la Cayetano Heredia, tampoco neurocirugía en San Marcos, ni educación especial en la Unifé. Milagros quería estudiar cine en la Universidad de Lima. A las dos primeras carreras no ingresó y de la última se retiró al cuarto ciclo. Papá venía de una tradición de batas blancas, nunca había escuchado que las comunicaciones podían ser una carrera universitaria. Fue difícil, pero él aceptó su vocación. Solo le dejó un consejo parecido a un lamento: “No pierdas tu cerebro Mili…no lo pierdas”.

 

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“Buenas noches, son las 11 y un minuto y esto es No culpes a la noche”, repite Milagros Leiva todos los días de esta semana al mismo tiempo que acomoda los papeles de la mesa del set. La cámara deja de enfocarla y presenta al entrevistado: Marco Arana, líder de Tierra y Libertad. Lapicero en mano. Primera pregunta.

Milagros quiso hacer televisión desde sus primeras entrevistas en El Comercio para que la gente contraste en vivo los balbuceos, y los gestos que no lograban salir en la edición de papel. Ahora lo ha conseguido. Todo queda registrado, no hay marcha atrás, las palabras que salgan de sus bocas podrán ser sus mejores amigas o enemigas.

 

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-De alguna forma no has renunciado al sueño del cine y del guión.

-No, nunca. Siempre estoy escribiendo y viendo películas. Yo quiero ser guionista. Sé que ya pronto me voy del periodismo.

-¿Me estás diciendo que te vas a retirar del periodismo?

-Sí. Es una decisión clara. Son más de 21 años haciendo periodismo, pero debo escribir. Yo tengo que hacer mi película. Ya hice lo que yo quería en periodismo. Que quede claro, en 5 años yo debo tener listo mi guión de cine.

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¿Señor Arana, es verdad que ahora Tierra y Libertad, es Tierra con Lentejas? Arana ríe. Milagros se refiere al nombre del partido de Arana y las vinculaciones de sobornos a uno de sus militantes. Ya hemos tomado acciones políticas, no podemos negar la presunción de inocencia. La entrevistadora igual hinca, no coge carne pero los pinchazos al aire son divertidos. Insiste en lo mismo. Quiere que Arana sentencie a uno de sus militantes.

Quedan solo unos minutos más con Arana, y Milagros manda una pregunta directa al cuello: ¿De qué vive usted señor Arana? Da muchas vueltas pero admite que hace consultorías ambientales. Milagros aprovecha. ¿Solo vive de consultorías? Y… ¿A quién las hace, señor? ¿A Grufides? Arana no lo puede negar. Recibe dinero de la ONG Grufides, que es financiada con dinero español y opositora al proyecto Conga. Mientras más conflictos, más consultorías para Arana.

 

Amor y periodismo

Milagros entró al periodismo “porque no tenía plata”. Ella quería contar historias desde el cine pero los autores de periodismo narrativo convencieron a Leiva que las grandes historias no necesitan de producciones millonarias.

-Descubriste que no solo el cine puede tener buenas historias.

-Sí pues, es que yo no creo en la pirámide invertida, creo que hay que tener el lead, tener el quién, qué, cómo, cuándo y dónde, pero sobre todo hay que narrar. Creo que la noticia es una historia, y tiene que estar bien contada para que todos la lean.

-¿Cómo llegaste a El Comercio?

-Como en PC World y Ruedas y Tuercas no me querían contratar en planilla decidí irme. A los días mi profesor Mario Cortijo me dijo que en El Comercio se necesitaban redactores, yo quería probar. Me presentó a Roberto ‘Pato’ Almandoz, el editor de todo lo inactual.

-¿En qué sección empezaste?

-En la entrevista de trabajo, toda soberbia le dije que solo quería hacer culturales. El ‘Pato’ me miró un rato en silencio y me preguntó “¿A quién quieres entrevistar?” Le dije que quería entrevistar a Eco, Bryce, García Márquez, Saramago. Él me dijo “ah, mira, qué bien, que bien”. Y me dijo que no había sitio en culturales pero podía entrar a la sección Mascotas. Fue una cachetada a mi soberbia.

 

“García fue un patán igual que Urresti. Pero ¿qué quieren? ¿que se lo diga al aire? Lo que pasa es que no estoy preparada para el show, eso lo reconozco”.

 

-Un año de solo mascotas, ¿cómo sobreviviste?

-Le saqué la vuelta. Empecé a escribir historias pero desde los animales. Cuando un perro salvó la vida de una familia en una captura de un emerretista, salí a buscarlos. La familia no quería recibir a ningún periodista, pero les toqué la puerta y pedí que me hablen de su perro. Por primera vez en El Comercio mi nota salió en portada con toda mi narración en la sección Mascotas.

(Cuando Milagros llegó a ser editora de Contracorriente, dirigió un grupo de narradores de lujo -Toño Angulo, David Hidalgo, Miguel Ángel Cárdenas, Jimena Pinilla, Gonzalo Galarza- dedicados a crónicas políticas incisivas).

-Si Contracorriente era una de las páginas más leídas del diario. ¿Por qué cerró?

-Es una pregunta que algún día Alejo Miro Quesada y yo tenemos que resolverla en un café. Y me tendrá que contar por qué la cerró. En esa época Alejo se fue del periódico y entró Paco Miro Quesada. Creo que le comieron el coco a Alejo. Imagino que pisamos callos. Para mí, fue una de las mejores páginas que se han hecho en El Comercio. En Contracorriente se habían publicado piezas literarias.

-Es un contenido que ya casi no se ve. Hay crónicas para distraídos, pero muy pocas con abordaje político.

-Requiere mucha investigación, irreverencia, incomodar al poder y que el medio respalde eso. Pisas callos, te ganas enemigos. Pero es obvio no te haces periodista para ser amigo de los poderosos. Si quieres hacer crónicas políticas tienes que atenerte a las consecuencias.

-¿Cómo te enteraste de que cerrarían tu sección?

-Yo estaba en un velorio. Una persona se acercó y me dijo: ‘Ahora, ¿qué vas a hacer?’. Yo no entendía, ¿hacer qué? Y me explicó que cerrarían Contracorriente. Fue un golpe muy duro.

 

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Joaquín Hastamorir fue un hombre decisivo en la vida sentimental y en la carrera profesional de Milagros. Tres años después de su muerte, Milagros ya puede hablar de él sin llorar. Su historia comienza en un avión: Joaquín se acerca a la chica linda y desconocida. Es correspondido. Él pronto quedó impresionado por la conversación de Milagros. Cuando se entera que ella es periodista suelta una pregunta con sabor elogio: “¿Por qué no tienes un programa de televisión? ¡Me has sacado mi vida en 5 minutos!”.

-¿Cómo influyó Joaquín en tu carrera periodística?

-Joaquín me impulsó para hacer 5 Minutos. Yo hice los videos para mi blog, 27 capítulos sin auspicios, y se los mostré a Fabricio Torres del Águila (editor web de El Comercio y Canal N), para ver si me daba la autorización de colgarlo en mi blog de El Comercio. Cuando lo vio, quedó encantado. Él abrió los ojos y me dijo que esto era para la televisión, para Canal N. Yo me abalancé a abrazarlo. Estaba sorprendidísima, pero para Joaquín era obvio que eso iba a pasar.

-¿Cómo pasas de un programa de 5 minutos a uno de una hora?

-Joaquín me dijo que con el programa al aire bastaría un par de meses para que cualquier productor del Perú me diera un programa de entrevistas largas. A las dos semanas, Fabricio me propuso hacer No culpes a la noche, yo no lo podía creer. 5 Minutos salió en agosto, No culpes a la noche el 03 de octubre, y Joaquín fallece el 16 de ese mismo mes. Nos separamos solo dos horas, salí a comer con mi mamá y él se quedó en casa porque se sentía cansado. Cuando regresé, ya estaba muerto. Había sido un infarto.

-Pero no entiendo…a pesar de su muerte no dejaste de hacer el programa.

-Joaquín era 5 Minutos y No culpes a la noche. Parar, hubiera sido volver a matar a Joaquín. Pero sí fue duro, hay cosas que no recuerdo. El cerebro se pone en piloto automático y bloquea el dolor. A veces, antes del programa, sólo lloraba. No recuerdo casi ninguna de esas entrevistas.

 

El infierno de Milagros

Milagros es la misma entrevistando en papel, en televisión o conversando en una banca como ahora. ¿Muy suave? Las críticas a Milagros son duras. Tanto tiempo en el grupo Miro Quesada ha servido para que la señalen como su interlocutora. Además, un sector de sus televidentes la ve con desconfianza cada vez que entrevista a Alan García o a alguien del APRA. Algunos suspicaces creen que hay una especie de pacto entre la periodista y el expresidente. La televisión y el Twitter le han dado a Milagros una exposición que por momentos carga como una condena.

Milagros-Leiva

Risueña y distendida, lejos de los sets de TV. Foto: Ellos & Ellas.

-Cuando Paco Miro Quesada te llama para que te turnes con Mariela Balbi las entrevistas políticas. ¿Cómo manejaste el tema de las presiones de la dirección en las entrevistas políticas?

-Jamás he tenido presiones de la dirección. Nunca las he tenido ni en El Comercio, ni en Canal N, ni en América Televisión. Clara Elvira Ospina o Ronald Velarde jamás me han llamado a presionarme. Pero claro, los entrevistados los elegía el director. El periodista propone, pero la última palabra la tiene el director.

-¿Nunca te han llamado de parte del anunciante? ¿No hay una posición del canal que tú debas obedecer?

-¡Jamás! ¿Qué te pasa? Si hubiese pasado, yo me habría ido.

-Hildebrandt habla del garrote y de la zanahoria para las entrevistas. De golpear, y al mismo tiempo ser bueno con tu entrevistado ¿Cómo manejas tus armas?

-Yo no voy con “la pata en alto” porque sé que voy a cerrar a mi entrevistado. Yo sé que tengo mis garrotes, pero yo no te voy a abrir la puerta para darte un puñetazo, aunque sé que te mereces varios. Porque el entrevistado merece dar su versión.

-¿Y alguna vez has sentido que has sido demasiado amable?

-Yo no pienso eso, soy respetuosa, bromeo; pero soy una periodista y hago preguntas que algunos nunca se atreverían a hacerlas. Pero como no entro pegando mil patadas me descalifican ¿qué puedo hacer?

-Y tus críticos se vuelven más severos cuando se trata del Apra.

-Cuando se trata de Alan García me han dicho cosas bastante obscenas. Yo les diría que revisen las entrevistas que le he hecho, lo de su bipolaridad lo resolví en la entrevista de El Comercio. Lo de Pilar Nores en Canal N. Pero también entiendo de quién vienen las críticas, como Daniel Urresti, que dio luz verde para que me insulten de la peor manera. Urresti fue el primero en hacer referencias de mi trabajo periodístico con Alan García. Eso fue bastante canalla.

(Cuando Urresti era Ministro del Interior y vivía obsesionado por dejar improperios a través del Twitter, compartió una imagen en la que se entendía que Leiva estaba “en la banca” de amantes de Alan García).

-Imagino que García debe ser uno de tus entrevistados más difíciles.

-El entrevistado más difícil de todo el Perú. Por eso es divertido ver a esa gente criticando tanto, me gustaría verlos entrevistando a García, a ver qué tal les va. García es un hombre muy inteligente, es un personaje que estudia a los periodistas.

-¿Sientes que has podido ponerlo contra las cuerdas?

-Varias veces, se ha enojado conmigo también. La última entrevista que tuve con Alan García en América sentí que él no quería que lo entrevistaran. Sentía que todo era calculado. A veces los políticos no quieren ser entrevistados. Como el caso de Juan Jiménez, cuando dijo que la inseguridad era una percepción, y le echaba la culpa a los medios.

-Sin embargo son resultados muy distintos, ¿no? Con Jiménez logras que trastabille, mientras que con García, por momentos, pareciese que él era el conductor. Él mandando al corte, haciendo bromas, robando cámara.

-Yo estaba muy incómoda. Quería mandarlo al diablo, pero era el expresidente de la República. ¿Para qué haría eso? Para tener titulares al día siguiente de ¡Uy! Milagros cuadró al presidente… ¡Por favor! ¿Qué debía hacer? ¿El show de la televisión?

– ¿Quizá sí debiste?

-Es muy fácil ser general después de la guerra. A mí personalmente no me gustó esa entrevista. Encima se atrevió a bromear con esa estupidez de la banca. Yo estaba muy molesta y opté por ignorarlo. Ese programa fue muy malo.

-Hay momentos en que hay que sacar chispas, ¿no?

-Lo hice con él cuando le dije que deje de bromear, pero no es fácil que a una periodista le digan que es amante de un hombre que ha sido dos veces presidente del Perú. No es fácil. Después de lo que dijo Urresti, me han hecho las peores bromas sexuales de mi vida.

-Y al invitarlo, ¿No se te ocurrió que ese tema se iba a tocar?

-Yo lo iba a tocar. Pero él lo sacó primero, y mal ¿no? García fue un patán igual que Urresti. Pero ¿qué quieren? ¿Que se lo diga al aire? Lo que pasa es que no estoy preparada para el show, eso lo reconozco. No sé entrar a este juego pues. Es bien jodido.

 

“Nos separamos solo dos horas, salí a comer con mi mamá y Joaquín se quedó en casa, se sentía cansado. Cuando regresé, ya estaba muerto”.

 

(Milagros fue tendencia en Twitter cuando en el programa Sin peros en la lengua presentó un reportaje a astrólogos y cosmobiólogos para hablar sobre Nadine Heredia y dijo que iniciarían una lectura de las cartas astrales de los candidatos a la presidencia).

-Me dan risa las críticas. Por un reportaje quisieron barrer y destrozar mi carrera. Todos los periodistas en época de elecciones hacemos eso. Me parece bien, me encantaría leer cartas astrales.

-¿Crees que es un recurso periodístico válido y legítimo?

-Claro, por supuesto, se hace todo el tiempo… sólo que ¡oh! nos metimos con Nadine Heredia, la intocable. Yo voy a defender el reportaje toda mi vida.

-¿No tienes ninguna autocrítica respecto de este tema?

-Creo que no debió aparecer en el primer bloque. El cosmobiólogo no se equivocó al decir que a Nadine le gusta el dinero. Fue bien acertado en su carta astral.

-¿Y tú crees que necesitábamos de un cosmobiólogo para saber que a Nadine Heredia le gusta la plata?

-No

-¿Entonces?

-¿Entonces qué? ¡Es un recurso! De lo contrario no debería existir la cosmobiología, no debería existir la astrología, ni la lectura del tarot, no debería existir nada de eso. Yo a Rubén Jungbluth, el cosmobiólogo, lo he entrevistado en No culpes y nadie se rasgó las vestiduras.

-Bueno, hay gente que cree en eso, es cierto. Justamente tiene sentido porque este tema de lo oculto, de energías y el tarot es parte de tu cosmovisión ¿verdad?

-Cosmovisión… no sé si es burla o ironía. Pero sí es parte de mi personalidad, yo creo en todo eso, creo en la energía, en que todo regresa, creo en el karma, en la reencarnación, creo que lo que haces aquí, aquí se paga.

-¿Crees en un cielo y en un infierno?

-Nada más allá de la muerte. Aquí vives tu cielo, y aquí vives tu infierno.