MEDELLÍN.- El director del Washington Post y uno de los protagonistas de la investigación retratada en la película Spotlight, habla esta tarde en la ceremonia de apertura de la cuarta edición del Premio Festival Gabriel García Márquez de Periodismo.

En noviembre de 2015 la revista Esquire preguntó en un titular: ¿Es Martin Baron el mejor editor de noticias de todos los tiempos? La interrogante sonaba algo exagerada, pero en verdad era el fiel resumen de un momento que vinculó estrechamente las expectativas de los amantes del cine con los del buen periodismo: Spotlight, un film basado en la investigación que Baron había dirigido quince años atrás, cuando era director del Boston Globe, figuraba entre las favoritas a mejor película de los premios Oscar. Finalmente, para orgullo de ese equipo de obstinados reporteros de investigación, desperdigados en grandes y pequeños medios de todo el mundo, Spotlight fue la ganadora.

Baron y sus reporteros habían ganado en 2003 un Pulitzer por la investigación que reveló el crimen perpetrado por decenas de sacerdotes pedófilos de la Arquidiócesis de Boston. Su reputación de editor tenaz y  acucioso durante su paso por The Miami Herald, Los Angeles Times, Boston Globe y The New York Times, le había dado cierto reconocimiento entre sus colegas, pero antes de la película nadie lo detenía en la calle para pedirle un selfie y menos le preguntaba sobre el futuro del periodismo y los medios de comunicación o sobre la amenaza que significa para el mundo una victoria de Donald Trump en las próximas elecciones de su país. La fama con la que hoy debe cargar (y que seguro también disfruta) es obra de una película que ha situado a este periodista en el lugar que le corresponde.

Martin Baron es la combinación de dos objetivos caros (alguien diría antagónicos) en el periodismo contemporáneo. Se preocupa tanto por la calidad de las noticias como por la rentabilidad del medio que las publica. Un año atrás se reveló que The Washington Post había superado a The New York Times en lectoría digital en los Estados Unidos. Baron, sin duda, tenía que ver en este mérito que ha robustecido las finanzas del diario.

Pero más que destacar su papel como un exitoso gestor de medios, aquí valoramos la postura ética de este hombre de periódicos. Sus ideas, que reseñamos en las siguientes líneas, están cuestionando el sentido común instalado en la mayoría de redacciones:

  1. El periodismo consiste en exigirle cuentas al poder y arrojar luz sobre las instituciones.
  2. Lo que está cambiando dramáticamente, debido a las nuevas tecnologías, es la forma de contar historias.
  3. Hoy en día las redes sociales tienen más poder que los medios de comunicación.
  4. El clic no es lo único que importa…
  5. Esta lucha por sobrevivir ha desembocado en un periodismo muy superficial.
  6. El reto es buscar un modelo sostenible para nuestro negocio.
  7. Estamos aprendiendo a utilizar la nueva tecnología para ampliar nuestra audiencia, para controlar nuestro futuro y servir a nuestra misión.
  8. Todos nosotros tenemos que cambiar. No importan nuestras experiencias, nuestras edades o nuestra pericia.

Esta tarde, a partir de las 6 p.m., esta web trasmitirá por streaming el discurso con el que Martin Baron dará por inaugurado el Festival Gabo 2016, desde el Orquideorama del Jardín Botánico de Medellín. En la misma ceremonia se anunciarán a los ganadores del concurso anual del Premio Gabriel García Márquez en sus cuatro categorías (texto, imagen cobertura e innovación).

 

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El Festival Gabo 2016 busca mostrar las mejores experiencias de periodismo de calidad en todo el mundo. Para ello ha traído como invitados a Medellín a ochenta periodistas. Algunos son jóvenes cargados de entusiasmo; otros, veteranos colmados de experiencias. Y todos tienen mucho que contar y compartir sobre nuestro oficio. Se trata de reconocidos innovadores de la profesión, fundadores de nuevos medios, escritores de periodismo narrativo, reporteros de investigación y docentes universitarios.

Entre hoy jueves y el domingo estarán en esta ciudad Óscar Martínez, Carlos Dada y José Luis Sanz, del periódico digital El Faro, de El Salvador; Miguel Ángel Bastenier y Juan Cruz, de  El País, de España; también los franceses Bruno Patiño y Jean-Francois Fogel; los colombianos María Teresa Ronderos, Ginna Morelo, Juanita León, Alejandro Santos y Alberto Salcedo Ramos; los peruanos Milagros Salazar y Joseph Zárate; los argentinos Martín Caparrós, Graciela Mochkofsky y Marina Walker y los puertorriqueños Héctor Feliciano y Ana Teresa Toro. Completan esta selección dos invitados de lujo: Jon Lee Anderson (Estados Unidos) y Rosental Alves (Brasil).

Medellín, sede del Festival Gabo 2016, es la segunda ciudad más importante de Colombia. Durante décadas fue sacudida por el accionar criminal de bandas de narcotraficantes, sicarios, paramilitares y guerrilleros. Por estos días sus habitantes se alistan para pronunciarse en una consulta popular sobre el acuerdo de paz firmado por el gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC. Por estos días también una serie de televisión, Narcos, retrata los últimos años de Pablo Escobar, líder del temido Cartel de Medellín, a principios de los noventa.

Hoy la ciudad luce mucho menos perturbada. Sus alcaldes buscan dejar en el olvido la sombra de Escobar, y destacan, por ejemplo, que Medellín es la cuna del escultor Fernando Botero. Una plaza con su nombre, y adornada con 23 esculturas monumentales, y por cierto voluptuosas, es ofrecida como uno de los principales atractivos turísticos de la capital de Antioquia.

Aunque la violencia y la exclusión social persisten en las comunas de la periferia urbana, en los últimos años Medellín ha ganado premios por su sistema de transporte sostenible, su innovación arquitectónica y sus emprendimientos en el ámbito de los negocios.

Este es el escenario para una fiesta de tres días a la que cientos de periodistas y estudiantes han llegado solo para escuchar y contar historias.