El sueño de trabajar en una sala de redacción tradicional empezó a quebrarse a medida que se hacía más visible la crisis de los medios y la presión ejercida por ciertos anunciantes. Atreverse a crear el medio propio suena heroico e iluso a la vez. Muchos lo han intentado, algunos solo llegaron al número cero, otros han tenido mejor suerte. ¿Es realmente internet la salvación para los que no tienen acceso a la radio, la televisión y la prensa de papel? ¿Cuántos periodistas pueden afirmar con orgullo que viven de lo que les gusta? Con ustedes, Marco Sifuentes, y el Útero que le da de comer.

Marco no se hace paltas y me recibe en pantuflas. Empezó como un bloguero más en la época en que tener cuenta en Blogspot era el primer paso para hacerse escuchar en el ciberespacio. Lo suyo, sin embargo, no era solo opinión, sino reportería e información en profundidad. El Útero de Marita, su hijo, ha crecido y evolucionado. Hoy es un portal con secciones temáticas que no ha perdido la esencia de sus inicios: un espacio en el que Marco puede trabajar y divertirse al mismo tiempo, un lugar donde, literalmente, él hace lo que le da la gana.

“No digo que es un portal, para mí sigue siendo un blog”, comenta. “Tiene el mismo espíritu, el mismo lenguaje, y la misma idea, la diferencia es que ahora agrupa a muchos otros blogueros, pero sigue siendo un blog”.

-O sea, es un blog con más colaboradores.

-Sí, como un blog hecho con amigos, pero que finalmente se hace de una manera más profesional.

-¿Cómo ha ido cambiando tu blog?

-Ha tenido tantas etapas… La primera etapa era cuando estaba en Blogspot, y antes de eso en Perú Blogs. Trabajaba en un programa de televisión, La Ventana Indiscreta, y lo usaba de dos maneras: para contar un poco los detrás de cámaras de mis reportajes y para hablar de las noticias que me hubiera gustado cubrir pero no pude. Esta etapa duró un año. La gente se empezó a pasar la voz y en 2006, cuando aparece lo de Federico Danton, el blog se hace tan conocido que tengo que cerrarlo, porque los enemigos del programa empezaban a usarlo como pretexto para lanzar ataques.

Felizmente, unos amigos le regalaron el dominio uterodemarita.com y entre 2006 y 2007 Marco presentó sus contenidos en una plataforma visualmente más agradable (una de las ventajas de tener amigos programadores). En enero de 2008, cuando ya había dejado La Ventana Indiscreta, inició el proyecto de Útero TV.

En ese entonces yo buscaba auspicios, pero no los conseguía. Aun así, ese fue el año de mayor impacto, y quizás ese es el año que la gente más recuerde. Era la etapa en que siempre salía en prensa, con temas que van desde Laura Bozzo hasta los petroaudios, y era gracioso ver que los ministros nos citaban y decían: “Bueno, el Útero de Marita ha dicho eso”. Sacaban nuestros reportajes de Útero TV en el programa de Beto Ortiz, en el de Rosa María Palacios, iba bastante bien. Con una productora que me pagaba por hacer el Útero habíamos quedado en que si llegábamos a diciembre sin conseguir auspicios, hasta ahí quedaba la cosa. No los conseguí, y yo estaba un poco descorazonado, asustado incluso porque por primera vez en años me iba a quedar sin trabajo. De pronto, conocí a Rolando Toledo, de la Red Científica Peruana (RCP), y le propuse que me auspicie y me dijo: “No, no, hagamos algo juntos”. Y él tenía un proyecto que se llamaba La Mula.

La Mula tenía la intención de cambiar la blogósfera, que por ese entonces se había configurado como una especie de Hollywood; un pequeño grupo de blogueros gozaba de mayor popularidad y para el resto escalar era complicado. Con el inminente auge de las redes sociales, estos blogueros podrían perderse en el universo de los hipervínculos o consolidarse y tener fans. Por otra parte, los aspirantes podrían utilizar las redes para hacerse conocidos entre sus amigos (y, con fe, entre los amigos de sus amigos). La Mula surgió como una solución para darle igual cabida a veteranos consagrados y a neófitos debutantes. Hasta ese momento, el día más glorioso de mi blog había registrado 30 mil visitas, y ahora es el mínimo aceptable.

Marco Sifuentes

Foto: Archivo personal

El “desborde popular” en internet iba a traer como consecuencia que se pierda un debate civilizado, eso ya se veía en otros lados. Había que hacer alguna especie de resistencia porque las redes nos iban a arrasar, son mucho más interactivas que los blogs. Por eso La Mula hasta ahora se llama Resistencia Ciudadana, era resistencia ante lo que venía. Y eso explica porque tiene una estructura de red social. No sé si te has dado cuenta, puedes tener “amigos” incluso, y esa estructura de red social hace que un post cualquiera de un pata cualquiera pueda aparecer en la portada, convertirlo en un “mulero” destacado. Como parte de esa onda, el Útero se pasó a La Mula. Ahora el Útero está en su versión 5.2 (en mi cabeza lo tengo organizado en varias versiones) porque la 5.1 fue APDAYC. Esa fue “la prueba”, porque cuando INFOS (el proyecto periodístico de IPYS) cerró, me dije: “Bueno, hay que publicar esta investigación larga que hicimos por mucho tiempo, hay que sacarla en algún lugar”. Ahora, gracias a Buzzfeed, Upsocial y a varias otras iniciativas de gente que ha encontrado la forma de que los demás vuelvan a leer en internet poniendo titulares que no dan información, te obligan a hacer clic y a leer (cosa por la cual mucha gente se araña), me dije, “ya, vamos a intentarlo”. APDAYC fue dos cosas: rescatar El Útero de Marita para publicar algo grande, pero además el intento de ver si este tipo de cosas largas tenían acogida.

-Ahora sí tienen un auspiciador grande [el banco BBVA] ¿eso ha influido de alguna manera en la forma en la que han presentado la información?

-No, al contrario, lo que nosotros le ofrecemos a los auspiciadores es una sección aparte, como un blog más, que está “a salvo” de todas las otras noticias del Útero. Yo entiendo que a una marca, sea la que sea, le parezca un poco complicado aparecer al lado de debates súper candentes como los que hay ahora, con los apasionamientos políticos que existen; por eso lo que nosotros les damos a las marcas es un espacio en el que ellos promocionan las cosas que nosotros queremos hacer. Offline es la sección del BBVA, y es periodismo cultural. ¡Me encanta! Al fin una marca está apostando por el periodismo cultural. El único diario que tiene una sección cultural es El Comercio, todos los demás se han convertido en espectáculos…

-¿Cultural definido como qué?

-Como eventos culturales, el arte; también puede tener espacio la gastronomía, una exposición, y también tiene que ver con lo que yo quiero consumir, yo no quiero consumir una cosa muy… no sé, no quiero aburrirme, básicamente. Hay sitios en los que hay cosas interesantes. En Offline movemos exposiciones, desde obras de teatro o la Feria del Libro hasta la Feria del Hogar. Porque de pronto hay algo que puedes ver… la idea de Offline es encontrar qué hacer cuando te desconectas. Esto tiene que ver con lo utilitario: la gente entra a internet para hacer cosas, para saber qué hacer con su vida también. Spoilers, por ejemplo, se la quiero vender a una marca hace tiempo, no sabes todas las puertas que toco; también estoy tratando de vender la sección de ciencia y un espacio de historias felices, de peruanos emprendedores, que es una palabra que a mí no me gusta mucho pero que puede servir. Por ejemplo, yo hice un artículo sobre un arquitecto francés que, en Máncora, le ha arreglado la vida a cinco familias de personas con discapacidad. No sabes cómo se ha leído ese artículo, cómo se ha compartido; es uno de los más leídos. La gente quiere esas historias también, y yo estoy un poco aburrido de estar posteando todo el día sobre cosas malas.

-¿Cómo así surgió la idea de incluir áreas temáticas en el blog? Ahora escriben de comida, videojuegos, tecnología…

-El Útero no compite con los medios masivos, sería ridículo. No podemos competir ni en presupuesto ni en personal, tampoco en conocimiento de marca o en historia con El Comercio. Pero sí puedo colarme entre sus piernas. Son paquidermos todos estos medios grandes. Los blogs que hay en Útero ahora cubren aspectos de la vida que no necesariamente son abordados por los medios masivos, o que yo creo que los cubren muy mal. Por ejemplo, gastronomía y deportes, ahora todos tienen eso pero a mí me parece que están muy mal todas esas secciones. Yo como lector comparo lo que sucede en la prensa peruana con lo que puedes encontrar en internet y dices, “pucha, ¿qué es esto?”. Entonces, la prensa deportiva y la gastronómica están a cargo de gente que hace las cosas distintas, que son Juan Carlos Ortecho y Paola Miglio. Y están las otras áreas que nadie cubre, como el periodismo de datos o El Vicio, que es periodismo de videojuegos.

-¿Tú definirías esto como tratar de meterte más en la agenda?

-No, porque el Útero siempre ha estado en la agenda. Esto no es agenda, es todo lo contrario, son nichos. Es la Teoría de la Larga Cola. A todos estos que están en la larga cola yo les doy contenido que puede ser interesante y que no está necesariamente en la agenda.

 

“El Útero no compite con los medios masivos, sería ridículo. Pero sí puedo colarme entre sus piernas”.

 

-Presentas contenidos ligeros con otros no tan ligeros. Eso es algo a lo que mucha gente le teme, que no se tome bien esa mezcolanza…

-El Útero de Marita ha sido infotainment desde que empezó, siempre me he sentido mucho más cómodo haciendo este tipo de periodismo, creo que es lo que he hecho toda mi vida. De hecho, cuando estaba en Infos (proyecto periodístico de IPYS) empecé a hacer investigaciones y tener una rama distinta, y también me sentí bien porque era algo nuevo. Yo siento que a la gente le entran más las cosas haciéndolas entretenidas.

-Y tú, como periodista, ¿a qué te estás orientando?

-A sobrevivir. No sé, yo creo que los periodistas no podemos hacer mucho más que eso, estamos atados a la coyuntura.

-Pero estás sobreviviendo sin tener que subyugar tu opinión, o lo que tú quieras decir, o lo que tu medio te dice que hagas, y esa es la idea que muchos tienen de lo que es trabajar en prensa.

-Sí, ¿no? Yo he tenido la suerte de, y eso siempre se lo reconozco a Cecilia Valenzuela, haber trabajado incluso cuando no era nadie, nadie, en un espacio con mucha libertad, como fue el caso de La Ventana Indiscreta, o en Agencia Perú. Cuando me fui era porque su opinión editorial era totalmente distinta a la mía. Entonces, digamos, ya no tenía mucho sentido seguir trabajando juntos. Pero aun así hay peleas y discusiones habituales en el periodismo. Era un espacio en el que hacíamos lo que nos daba la gana, (por lo menos yo sí hacía lo que me daba la gana). Y de ahí estaban los blogs, y de ahí las otras personas con las que he trabajado, tanto en Infos como en La Mula. Nunca han tenido ningún tipo de… bueno, en el periodismo siempre hay opiniones, puntos de vista…

-Pero nunca tanto como para censurar.

-Yo nunca he estado en un sitio en el que me haya sentido incómodo, incluso cuando fui columnista en Perú21, en los tiempos de Fritz Du Bois. Era impresionante, en la campaña de 2011 mi columna salía debajo de la de Fritz. Y él decía A y yo decía Z, pero Z más mil, y nunca pasó algo. De pronto yo he tenido un poco de suerte. De hecho, yo trato de estimular eso en la gente con la que trabajo. Les pido que me cuestionen, porque si van a estar haciendo todo lo que yo les digo va a ser una idiotez. Yo necesito que me cuestionen, a veces me enojo cuando me cuestionan mucho, ¡pero está bien! Esa furia es parte del periodismo también. Por suerte están los lectores, y los comentaristas, que son recontra lacras. Hay unos que son irracionales, pero está bien, hay gente que presenta buenos argumentos, eso se necesita pues en periodismo si uno no se está cuestionando las cosas todo el rato es muy fácil creerse la última chupada del mango.