En el Perú, los certámenes de belleza orientados a mujeres trans tienen poca visibilidad. Antes eran organizados en discotecas y pasaban desapercibidos entre los tantos otros eventos que se realizaban cada semana. Hasta que llegó Kayra Flores y lo cambió todo. Ella es una mujer trans, tiene 26 años y es la actual directora del Miss Trans Star Perú, organización cuya finalidad no es solo elegir a reinas de belleza cada año, sino también apoyarlas económicamente con sus transiciones. 

Por Ítalo Vergara

Kayra mira constantemente su móvil. Lleva puesta una sobria blusa negra con estampados de guacamayos y escote pronunciado. Al principio está algo distraída, pero después, con paciente minuciosidad, se toma el tiempo de explicar la complejidad de la organización que dirige. Ella fue reina de belleza. Representó a Perú en el extranjero. En las fotos que publica siempre posa con el rostro en alto. Es vista como referente por muchas jóvenes mujeres trans que labran su camino en el rubro de la moda, como ella alguna vez lo hizo.

Transcurría el año 2016 cuando Kayra ganó el Miss Perú Universo Trans. Este concurso no era del todo ‘formal’: se realizaba en una discoteca como un evento de fin de semana más. No había un programa, ni una gala, ni aquello que cualquiera imaginaría en un certamen de belleza. «Si la ganadora tenía medios, podía cumplir su sueño de viajar al extranjero a representar al país», recuerda.

Con la ayuda de un cirujano, Kayra pudo reunir el dinero para el tan anhelado viaje. El destino era la ciudad de Pattaya, en la tropical Tailandia, a casi 20 mil kilómetros de Perú. Allí tenía un cupo para participar en el Miss International Queen 2016, el más importante concurso para mujeres trans en el mundo. Ella sola se inscribió y realizó los trámites necesarios. Todo parecía estar listo. Pero ocurrió un imprevisto y es que, en octubre de 2016, el rey tailandés, Bhumibol Adulyadej, murió. El luto que envolvió al país obligó a cancelar la mayoría de eventos. Kayra tendría que esperar hasta marzo del siguiente año para participar. 

Llegado el día del viaje partió al otro lado del mundo. Allí conoció a la modelo alemana Naomi Yamaji, una ‘morena regia’ que también competía por la corona. Ambas se hicieron muy íntimas en las dos semanas que duró el certamen. Los peinados, vestidos y tacos que usaban a diario las terminaron por agotar. Acordaron que gane la mejor como en una suerte de pacto y, terminado el concurso, fueron de paseo a Bangkok, capital de Tailandia. Su química fue tal que hasta ahora siguen comunicándose, aunque solo por redes, como indica Kayra.

Kayra Flores en la gala del Miss International Queen 2020 llevada a cabo en Pattaya, Tailandia. FOTO: Instagram Personal

La experiencia que ganó Kayra en Tailandia le resulta invaluable. Allí pudo madurar y centrarse en un nuevo proyecto que sería la reforma de los concursos de belleza para mujeres trans en su país natal. 

Kayra cuenta que antes de asumir la dirección del Miss Trans Star, los concursos se organizaban en discotecas como parte de un evento más. Eran una pasarela de un día y ya. No existía una organización como tal destinada a planear correctamente los certámenes, ni una persona que se encargara de los trámites para poder representar a Perú en el extranjero. La razón de ello era que no había patrocinadores ni visibilidad. Es decir, no había ingresos. Al contrario, Kayra cuenta que hasta ahora suele invertir su dinero, además del apoyo de patrocinadores o sponsors que ella misma busca. «Una lo hace porque le gusta», asegura.

El trabajo que Kayra desempeña no solo implica alquilar el local para el día de la pasarela: es mucho más que eso. Ella, en realidad, se encarga de organizar todo un programa que prioriza el apoyo a las participantes —muchas de ellas que llegan desde provincias y zonas rurales— en materias de educación y salud. Incluso, las aspirantes a reinas participan en actividades sociales, como el año pasado cuando visitaron un asilo de ancianos y un albergue de animales abandonados en Villa El Salvador. «Así ellas generan empatía. Al final las chicas están felices, me escriben y me dicen que todo estuvo hermoso», dice Kayra.

Aunque eso no es todo. En ocasiones, la organización también financia la ‘feminización’ de los cuerpos de las jóvenes. Kayra indica que ellas reciben una ayuda económica para que puedan pagar más fácilmente los tratamientos hormonales y las operaciones estéticas que deseen realizarse. Estas cirugías son muy caras, sobre todo los aumentos de senos y glúteos, pero, como sostiene Kayra, ayudan a generar ‘confianza’ en una misma. Eso y la identidad femenina en el DNI. Felizmente, con mucho dinero y un buen abogado, ella logró ganarle al estado peruano una demanda para tener un documento de identidad femenino.

Un año después, en noviembre de 2016, el Tribunal Constitucional falló a favor del cambio de identidad y ‘sexo’ (sentencia Nº6040-2015-PA/TC) en el DNI y la partida de nacimiento de las personas trans, esto sin la necesidad de exigir operaciones de reasignación durante el proceso. Sin embargo, la batalla legal aún continúa para muchas mujeres trans que siguen con procesos judiciales activos para hacer valer su derecho a la identidad. Procesos que son largos y costosos.

Kayra cuenta que por eso le hubiese gustado recibir apoyo con el cambio de nombre y sus cirugías por parte de alguna organización como la que ahora dirige, pero no existían. Ese deseo de dar lo que ella no tuvo es lo que la impulsa a seguir en la dirección del Miss Trans Star Perú. Las jóvenes que participan deben prepararse, tanto en su forma de caminar como en la de comportarse. Así, desde 2019, son coronadas de gala en el teatro del Centro Español de Perú —en Jesús María—, y tienen la opción de viajar a Barcelona —la elegida Miss Trans Star International— o a Tailandia —la Miss International Queen—. Kayra sostiene que la finalidad de estos concursos no es ‘cosificarlas’, sino más bien visibilizar a la comunidad trans.

Detrás de cámaras de las grabaciones para su canal de Youtube ‘Kayra Flores’. FOTO: Instagram Personal

Desde que estaba en el colegio Kayra se sentía femenina. Es más, ‘pensaba femeninamente’. «De lejos me veías y se me notaba mucho», cuenta. Sus padres nunca se opusieron. Incluso la apoyaron en su transición. Cuando se graduó, a los 16 años, empezó a tomar hormonas y se dejó crecer el cabello. Después inició su etapa universitaria. Estudió psicología en una universidad adventista, como su colegio. Kayra es una mujer de fe. 

Ella no recuerda haber sufrido episodios de discriminación durante la etapa escolar o universitaria. Sus compañeros siempre la trataron con respeto y hasta ahora tiene comunicación con ellos. Sus amigas, cuando la ven, le recalcan lo deslumbrante que se ve. En ese aspecto es un caso afortunado, sin duda, pero ella no es ajena a lo que muchas mujeres trans sufren a diario. Los golpes, las burlas, el acoso. La falta de oportunidades laborales es algo que también la perjudica. Razón tiene al decir que un padre lo pensaría mil veces antes de llevar a su hijo o hija a una psicóloga trans, fijándose solo en su identidad y no en sus capacidades, las cuales en muchos casos nunca llegan a ser descubiertas. 

Kayra precisa que lo que pide es simplemente respeto. Ese respeto que a menudo muchos hombres, aunque no solamente ellos, se niegan a guardar. Paradójicamente, el público al cual ella tiene mayor llegada es masculino, asegura. Los comentarios en sus publicaciones de Instagram y Facebook son la prueba. Allí, gran cantidad varones halagan la excepcional naturalidad y belleza con la que posa frente al lente. En muchas de las fotografías usa trajes de baño. En otras, vestidos de gala. Pero siempre con una postura erguida y elegante.

La fluidez de palabra y su histriónico desenvolvimiento frente a cámaras la ayudan en su nueva faceta de bloguera. Cuenta que por ahora se está dedicando al modelaje y acaba de estrenar su programa ‘A Calzón Quitado’ vía IGTV, cuyo estreno fue el sábado 13 de junio con Javiera Arnillas como primera invitada.   

Kayra concluye que, como mujer trans, ha disfrutado cada etapa de su transición, incluyendo cuando aún no lo hacía. Es sincera y su mirada penetrante lo refleja. ‘No dudes en escribirme si tienes alguna otra duda porque para mí es bueno explicarte todo esto de la organización”, dice antes de despedirse y empezar a distraerse mirando su móvil y escribir. Alguien la llamó a mitad de la entrevista. Parecía importante. Ahora toca devolver la llamada.