Ha pasado de ser un humilde reportero a estrella de la televisión peruana. Su trabajo como reportero en La Previa de Fútbol en América lo ha hecho famoso dentro y fuera de los estadios. Frases como: ¡Tu saludo no va a salir!, ¡Me siento extasiado! o los apanados a los hinchas, le han permitido acercarse cada vez más a la hinchada. Aquí una nueva previa del exburbujito de Yola Polastri.

El momento clímax de todo partido de fútbol es la ejecución del gol. Y si es un gol peruano en una competencia internacional pues qué felicidad. Tocamos el cielo. Soñamos que eso ocurrirá pronto; aunque por dentro tengamos la certeza de que se trata de una quimera más. La realidad del fútbol local es para llorar. A estas alturas son muy pocos los que creen que el Perú clasifique al mundial. Los hinchas se aburren a menudo contemplando partidos para el olvido. Dar cuenta de esos encuentros es para muchos periodistas deportivos una labor poco gratificante. Será quizás por eso que la atención de algunos se ha desplazado de lo que pasa en la cancha a lo que ocurre en las tribunas o en el acceso a los estadios. Allí el hincha conserva el entusiasmo y vive una fiesta aparte. Es la llamada “previa” cuyo registro ocupa cada vez más espacio en los segmentos deportivos de los noticieros y en los programas dominicales.

De todos los reporteros de televisión que cubren estos momentos, uno ha destacado en los últimos años por su desenfado y sentido del humor. Hay quienes incluso van a los estadios con la secreta esperanza de encontrarlo y ser “víctimas” de sus bromas. Es Juan Carlos Orderique. Pocos hombres de prensa pueden exhibir una sonrisa tan coqueta y maliciosa como la suya. Él hace un tipo de noticia que apunta al entretenimiento. Lo suyo no es el análisis táctico de los equipos que se la juegan en la cancha; su oficio se nutre de lo cotidiano, del pícaro doble sentido que encandila tanto a los hinchas.

Cuando camina por la calle la gente se detiene a saludarlo. Es muy difícil que este patita pase desapercibido. Le quieren dar la mano o lanzarle un par de palmadas en el hombro. Una que otra chica le roba un beso en la mejilla. Y los más chibolitos se acercan a él para pedirle autógrafos y tomarse una foto que luego mostrarán con orgullo a los amigos del barrio o del colegio.

En los estadios los hinchas lo rodean y andan pendientes de sus palabras. Es allí donde se escenifica el ritual de los saludos que nunca saldrán al aire, de los chistes malos que son castigados con un rotundo “apanado”, del piropo faltoso a la muchacha que feliz se presta al flirteo con vueltecita incluida, de las chapas hilarantes que Orderique clava al primero que aparece frente a su micrófono con pinta de lorna.

Estamos en Matute, un domingo de fútbol y Orderique busca escabullirse de la gente. Nos va a contar algunos pasajes de su vida. Aquí va. Trabajar en la tele fue una ilusión que surgió en su infancia; se imaginaba en la pantalla, aunque no necesariamente de periodista. Fue su experiencia como corresponsal escolar de El Comercio lo que definió su vocación por este oficio. Entonces tenía diez años.

Hoy tiene 36, luce una incipiente pancita bajo una camisa lila con la insignia del programa para el que trabaja, viste jeans ceñidos y sus zapatillas son de colores fosforescentes. Diarios como Líbero, El Bocón y Trome lo han entrevistado varias veces. En 2013 recibió el premio Personaje Revelación de América Televisión.

 

“Ahora estoy grabando unos pilotos por encargo de Samsung para la Copa América, ya que soy la imagen de sus televisores. Y la marca Adidas me ha elegido como embajador”.

 

Su aparición como burbujito en el inolvidable programa para niños ¡Hola Yola! y la versatilidad que demostró luego al convertirse en locutor y reportero del Americanito, han marcado su vida. Ese niño que aparecía en las pantallas, leía las noticias y entrevistaba, muy seriecito a personajes famosos como Rubén Aguirre, el Profesor Jirafales del recordado programa El Chavo del 8, es quien ahora alegra los domingos nocturnos de los fanáticos del fútbol.

Orderique recuerda que los directivos del canal 4 y la propia Yola Polastri enviaban cartas al director de su colegio para pedirle que le permita faltar los miércoles y poder grabar las ediciones tranquilamente. Así fue durante diez años, hasta que la magia, los colores y canciones que marcaron la infancia de miles de peruanos culminaron en 1994 con la salida del aire del programa de la Poslatri. La misma suerte corrió el Americanito.

-¿Dónde trabajaste después de esa etapa con Yola Polastri?

-Estuve en canal 33, pero allí sólo me veían mi papá y mi mamá. Trabajé en canal 32 de UHF, también en el canal 4 en un programa llamado Deporte de Primera y en CMD en el programa Deporte espectacular. Después de varios años, salí de la televisión y me dediqué a estudiar teatro en la PUCP y en la Universidad San Martín. Luego armé una empresa que da servicios de animación de eventos deportivos y corporativos hasta que el 2010 me convocaron para trabajar en América Televisión, donde estoy actualmente.

-¿Cómo surge esta idea de La Previa?

-Antes sólo eran imágenes, sonido de los hinchas y los partidos que se jugaban en los estadios. Pero en 2004 Erick Osores me convoca para hacer una previa diferente y aprovechar la Copa América de ese entonces. Así empieza la alegría que se respira actualmente en las tribunas. La primera vez que hice una previa tenía un poco de temor. Era algo nuevo no sólo para nosotros sino también para el público, pero poco a poco el mensaje fue calando, lo recibieron bien y se ha convertido en lo que ahora es.

-¿Eres en realidad el pionero de las previas?

-Quien empieza esta idea de hacer una previa al partido esperado es Alan Diez. Él inicia este tema del color, la algarabía y la alegría en las tribunas. Su segmento se llamaba La fiesta del fútbol en el programa deportivo Goles en acción.

-En las previas identificas con mucha rapidez a varios personajes, ¿eso está planificado?

-Todo es espontáneo y fluye. Son muy pocas las ocasiones en las que llegas a los estadios y dices que harás esto o tal cosa. Solo ocurrió con la venta de mis muñecos. Les decía a los niños, “mis ratoncitos”, que los compraran y muñeco de espuma Gorderique, con el que se busca armar una historia. Más allá de esto, las previas se dan de forma natural.

-¿Admites que las bromas que le hacen a las chicas en las previas son sexistas?

-No es lo que normalmente hago. La vueltita que hace Vladimir Vicentelo a las chicas es pura diversión. No pasa por un tema de agravio, ni de molestar a nadie. Si ella se te acerca y sabe que saldrá en la televisión, que hay un camarógrafo y un reportero, y le pides una vueltita es para mostrar su belleza.

-¿Y se han molestado contigo por alguna broma?

-En algún momento, no a todos les gustan los chistes. Por ejemplo, en la edición pasada, Erick Osores se molestó por uno de los chistes que salieron en el programa. En realidad se hace con muy buena onda.

-¿Y cómo es el trabajo con tus compañeros del programa?

-Para nosotros es un trabajo muy bonito. Cuando uno hace o desempeña una labor y te gusta, todo se hace más fácil. Los domingos, a pesar de que es un día de descanso, nosotros trabajamos más. En mi caso, continúo animando eventos corporativos, ahora estos han aumentado por mi exposición en la televisión. Los horarios no existen, los tiempos son cortos, pero cuando a uno le gusta lo que hace, se divierte haciéndolo.

-¿Cómo surge la frase “tu saludo no va salir”?

-Fue en abril del 2013, en el partido Perú-México, en San Francisco. Allá hay una gran colonia de peruanos. Recuerdo que cuando vieron la cámara, todos querían mandar saludos a su familia y a los amigos; pero el productor me decía que se gastaría mucha cinta en eso y que al final ni siquiera saldría al aire. En eso un joven me dice que quiere mandarle un saludo a su mamá y yo me sincero con él diciéndole que en realidad su saludo no va a salir, que es por las puras. La gente escuchó esto y no paró de reírse. Al ver que esto “pegaba” muy bien, lo apliqué en Lima y también funcionó. Así nace la frase, más por un momento de sinceridad.

-¿Y la risa del perro Patán?

-Yo no quería que los hinchas vieran que me estaba riendo de ellos cuando estaban hablando, pero el momento es demasiado gracioso. Poco a poco la gente comenzó a darse cuenta del gesto y lo asociaron. Es curioso ver cuánta fama ha adquirido este gesto de repente. Hasta los futbolistas, que antes no me hacían caso, ahora me ven y se acercan.

Orderique

Juan Carlos como reportero del Americanito con el profesor Jirafales.

Orderique

En desfile escolar. Fotos: Revista Velaverde

-¿No tienes miedo a que la gente te tilde de payaso por tu actuación en La Previa?

-Mientras la gente se divierta con mi trabajo no hay ningún problema. A algunos les gusta y a otros, no. No puedo gustarle a todo el mundo. Mientras sienta que mi trabajo sirve como aporte para que el fútbol tenga alegría, sea fiesta como en otras partes del planeta, yo feliz. La previa no es un invento nuestro, es cierto que tiene un toque criollo peruano, pero hay este tipo de secuencias en Chile, Argentina y en Europa. Nosotros no hemos descubierto nada. Que me digan payaso, en realidad, no me afecta.

-¿Cómo has sentido la transición de reportero que sólo pone el micrófono a reportero que se convierte en protagonista?

-Normal. Lo único que ha cambiado en mi vida, además de la parte económica, es el tema de los tiempos. La gente se comporta bien conmigo; yo trato de mantener siempre un perfil muy tranquilo fuera de cámara y los pies sobre la tierra. Lo que destaca del cambio es el factor tiempo. Por ejemplo, un fin de semana tenía el cumpleaños de un familiar y no estuve ahí, tenía trabajo. A parte de esto, todo ha seguido igual.

-¿Por qué sacaron del aire tu programa propio Puedes con 100?

-En primer lugar, no pensé tener un programa propio, es como un sueño hecho realidad. Me da mucho aplomo y seguridad. Sin embargo, en el canal los programas se hacen por temporadas de dos meses y medio. En mi caso, era imposible continuar pues se cruzaba con los partidos del mundial Brasil 2014. Por ejemplo, para el programa Edición limitada, en el que conduzco, se han programado solo 10 ediciones porque de ahí viajo a Chile para la Copa América 2015.

-Además de La Previa, el programa Edición limitada y los show corporativos, ¿Qué otros proyectos estás realizando?

-Ahora estoy grabando unos pilotos para Samsung con motivo de la Copa América, ya que soy la imagen de sus televisores. Además, debo responder a la marca Adidas porque me han elegido como embajador. En serio, me sorprende que una marca como Adidas me auspicie porque no soy deportista y tampoco soy físicamente muy atractivo. Es un logro. Por eso digo que en mi vida ha cambiado más el tema de los tiempos. Queda poco tiempo para el tema personal.

-¿Todo este exceso de trabajo no ha generado momentos de estrés?

-Hay una carga, hay menos tiempo para dormir y descansar, pero creo que las cosas hay que tenerlas claras. La televisión es muy efímera: en algunos momentos, estás y en otros desapareces. Lo que hago es aprovechar las oportunidades que se me presentan y trabajar duro. Las oportunidades no se vuelven a repetir y ahí es donde debemos estar atentos. Considero que esa es la clave para seguir progresando.

 

“Yo trabajo con hinchas. Imagínate que diga que soy hincha de Universitario; no podría ir a los partidos de los demás equipos a interactuar con su gente”.

 

-¿Cómo surge la idea de hacer el videoclip el baile del chicle?

-A la gente le gusta mucho que yo baile en las previas. Tenía solo dos o tres pasos, llegaba a los estadios y me pedían en coro que bailara. Entonces para cerrar el año, decidimos darle al público una música y su letra para que se divirtiera.

-¿Esto no es muy figuretti?

-Yo nunca quise incursionar en la música ni que el baile suene en las radios ni sea el hit del verano. Solo lo hice para que la gente tenga con que divertirse. Era más como un juego. Es similar a lo que ocurre con el muñeco de espuma Gorderique, es como un plus.

-Siempre estás alegre, ¿no hay algo que te moleste?

-Siempre hay algo que nos molesta, pero normalmente estoy de muy buen humor, esa es mi clave para poder asumir mi día. Mi soporte y medicina más grande son mi familia, mis padres, los que me siguen y una gran sonrisa. Así asumo mis problemas con mayor facilidad.

-¿Consideras que el periodismo deportivo sigue sectorizado más a los hombres que a las chicas?

-No. Ahora hay muchas chicas que han ingresado a estudiar periodismo deportivo. Incluso hay institutos que se dedican a eso. Creo que se ha abierto mucho más la posibilidad para que ingresen más mujeres al periodismo deportivo.

-La pregunta que no le respondes a nadie: ¿de qué equipo eres hincha?

-En realidad, de ninguno. Sería exponerme al decir que soy hincha de algún equipo. Yo trabajo con ellos, pero nada más. Si bien me gusta ver fútbol, lo disfruto, lo analizo, sé qué equipos están arriba y cuáles no, el nombre de los jugadores; no me inclino por algún equipo. No es un tema para conversar precisamente por lo que significa mi trabajo. Yo trabajo con hinchas. Imagínate que diga que soy hincha de la U; no podría ir a los demás equipos a interactuar con ellos. Yo tengo claro el tema de la hinchada. Me divierto y me la paso bien sin necesidad de decir de qué equipo soy.

-¿Cómo te ves en los siguientes diez años?

-Dios quiera, ojalá pueda tener una familia establecida y formal. Además, me gustaría seguir conduciendo un programa propio, pero del tipo concurso, donde las personas muestren sus talentos, incluyendo el estilo de la previa: interactuar con ellos y que las tribunas muestren su talento y habilidades. Quisiera un programa que me mantenga en la televisión de por vida.

La gente continúa intentando acercarse a este personaje que ya se ha ganado un lugar propio en la televisión peruana. El partido de fútbol entre Alianza Lima y León de Huánuco ya va a empezar. La noche se ilumina con las bombardas rojas que encienden los hinchas aliancistas para anunciar su llegada al estadio de Matute. Juan Carlos tiene que cumplir con su trabajo. Junto a su camarógrafo, corre hasta la entrada principal para animar a las tribunas que no cesan de alentar a sus equipos con banderolas, chicharras y cánticos. De esta manera, la previa de Juan Carlos Orderique se pierde entre la multitud, sin mandar un saludo y ningún chiste que desencadene el famoso apanado.