Héroes y promesas de los Barrios Altos

Ana Izquierdo se debate entre viajar a España o quedarse en Perú mientras ensaya para su concurso de festejo. FOTO: Facebook ‘Mi Barrios Altos querido’.

Barrios Altos tiene una cualidad especial que sigue atrapando a Jimmy Valdivieso, documentalista y guionista. Hace cinco años presentaba ‘Esa gente existe’, un mediometraje que denunciaba la situación de abandono de un vecindario con un patrimonio cultural tan rico y variado. Ahora, ha vuelto con ‘Mi Barrios Altos querido’, que se vale de cinco historias para retratar las costumbres, temores y dilemas de los habitantes de uno de los lugares más emblemáticos -pero también más estigmatizados- de Lima. 

Por Rodrigo Baquerizo

Una lideresa de barrio, un defensor del patrimonio, un ex-delincuente, una adolescente danzante y un muralista de Bellas Artes. Mi Barrios Altos querido sigue las historias de cinco personajes del vecindario, tan distintos pero, a la vez, inevitablemente unidos por el lugar que habitan.

Las calles, canciones y edificios barrioaltinos son íconos de historia, cultura y herencias. Pese a no haber nacido en el vecindario, Jimmy Valdivieso, director del documental, tiene un fuerte compromiso con el lugar. “Yo considero que Barrios Altos es de todos, es un espacio sobre el que se funda mucho de nuestra peruanidad”, explica Jimmy. “Nuestra identidad tiene evidencias materiales, visuales y sonoras en las quintas, los callejones y las plazas de Barrios Altos y del Centro Histórico de Lima”.

A pesar de ello, Barrios Altos enfrenta hoy un conjunto de problemas que lo alejan de ese estatus ideal: el olvido y deterioro del patrimonio arquitectónico, las condiciones de vida de los vecinos, la precariedad de sus viviendas y la carencia de servicios. A ello se suma que “los vecinos son personas que están significativamente estigmatizadas. Se les atribuyen características que no son gratas. Se dice que son delincuentes, que son ociosos, gente de mal vivir. Miramos con cierto temor a Barrios Altos, guiados por esos estereotipos”, añade el director.

Con Mi Barrios Altos querido, Jimmy busca explorar el cruce de estas dos miradas. Inevitablemente, su obra está marcada por su formación y trayectoria como antropólogo y comunicador: “Yo tuve la posibilidad de trabajar en producción audiovisual para instituciones del Estado que, justamente, atendían el problema de la tugurización y el hacinamiento del Centro Histórico”, cuenta Jimmy. Entre estos primeros trabajos, encontró una clave para aproximarse al vecindario. “Los problemas de Barrios Altos los puedes estudiar con estadísticas, encuestas y focus groups, pero creo que son importantísimas la interacción, la convivencia y el involucramiento íntimo con los vecinos”, comenta.

Jimmy quiso trabajar el documental como un medio para presentar sus hallazgos y reflexiones a través del lenguaje audiovisual, con una propuesta narrativa y arcos dramáticos. Quería encontrar casos que ofrezcan un relato sencillo. “Por ejemplo, está Anita, una chica con una historia bien clara: su papá se la quiere llevar a España y ella no desea, porque quiere acabar aquí el colegio y tiene un concurso de baile para el que ensaya. Al final, no gana el concurso, y las maletas y el pasaporte están allí, esperando. Esta historia, sencilla pero concreta, se suma a otras cuatro que pueden mostrarnos un poco de ese espíritu barrioaltino; esa cotidianidad de los vecinos, esos intercambios en el terreno íntimo de la casa o en la vía pública, sin dejar de plantear que hay problemas”, cuenta el director.

Jimmy Valdivieso, comunicador, antropólogo y profesor universitario, presenta
con orgullo su segundo documental en diversos festivales. FOTO: Diego Cabanillas.

La búsqueda de los personajes

Con cada uno de sus cinco protagonistas, Jimmy tuvo un proceso distinto. Algunos surgieron en el camino, como es el caso de Anita, precisamente. “Con ella, la búsqueda fue casi como un casting, sin que esto suene a una frivolidad. Sentía que faltaba la voz de una persona menor, y también tenía el deseo de que fuese una persona afroperuana. Yo sé que algunos dirán que esto es una división muy colonial de la diversidad peruana, pero en la práctica yo sentía que nos faltaba esa representación”. Recorrió escuelas de danza, conversando con algunas chicas y varios instructores, hasta que apareció Ana. “Me cayó muy bien y me reuní con su mamá, que es lo primero que se debe hacer. En una de nuestras reuniones en la plaza Italia, ella me contó todo sobre sus vidas, y me pareció muy adecuado para el documental”. El director las fue conociendo a medida que avanzaba el rodaje. “Todo lo que sucede en su casa, en su sala, tan íntimo y divertido, yo no lo había visto. Eso se fue revelando poco a poco. Para mí fue una maravilla ver cómo se llevaban ellas dos”

Jimmy conoció a quienes serían otros dos protagonistas a partir de su primer documental, Esa gente existe, el cual denunciaba la situación de abandono en la que se encuentra Barrios Altos. “A Cépeda [el muralista] lo conocí más o menos por esa época. Él fue a ver el documental en alguna de sus presentaciones y se me acercó al final de un conversatorio. Me dijo: ‘Si tú quieres combatir los prejuicios, tienes que comenzar por nosotros. Nosotros mismos somos reproductores de los prejuicios con los que nos margina la sociedad, nosotros mismos decimos que somos ladrones, que el barrio es peligroso, que somos así, que somos asá’”, recuerda Jimmy. Cuando Mi Barrios Altos querido empezó a producirse, el director se contactó nuevamente con él. “La interacción funcionó muy bien. Cépeda [como artista e hijo de migrantes] nos ofrece un montón de imágenes y situaciones particulares”.

A Elsa Collado, lideresa barrial, también la conoció en circunstancias similares, como espectadora del primer documental: “Ella me pedía que la visite; quería conversar conmigo, plantearme proyectos”. Jimmy reconoce que no puede involucrarse “en todas las cosas que los vecinos de Barrios Altos necesitan, por razones obvias, pero mientras yo concretaba este segundo documental, sabía que Elsa tenía una gran energía, carisma y muchas otras variables como un ser humano tan rico”.

El cuarto protagonista es David Pino, defensor del patrimonio histórico limeño. “Yo ya conocía a David desde la época en la que hice mi tesis de maestría. Mis primeros datos acerca de la interacción sobre Barrios Altos en redes sociales los noté en páginas como la que él administra, Lima la Única. Quería contar con él para este segundo trabajo. Me pareció bacán, aun cuando David fue uno de los personajes más complicados de explorar. Si te fijas bien, es uno de los personajes que menos intimidad nos ofrece. Lo suyo es bastante institucional”, dice Jimmy.

Como parte de su misión de revalorar el Centro Histórico de Lima, David Pino se dedica frecuentemente a organizar recorridos de limpieza y turismo por diversos espacios, como algunas zonas de Barrios Altos. Jimmy recuerda que algunos asesores le comentaron que no terminaban de conectar con David. “Con él nos quedamos en un plano más formal. Le da a Barrios Altos el valor turístico que podría tener, pero no nos permite conocerlo en profundidad a él mismo. Eso fue bastante problemático a la hora de definir qué va y qué no va en este documental”. Aunque Jimmy reconoce que otro director podría simplemente haber excluido a David de la historia, él no se hubiese sentido tranquilo tomando esa decisión.

David Pino es promotor de la cultura e historia limeña
en una ciudad donde nadie parece escuchar. FOTO: Facebook ‘Mi Barrios Altos querido’.

El último protagonista es el Loco Willy. Su presencia en el documental es muy singular. Ex-delincuente y entusiasta creyente evangélico, Willy tiene un conocimiento profundo de la calle y los vecinos, que contrasta con el saber histórico y formal de David. Jimmy conoció a Willy en una de las caminatas por Barrios Altos, “chalequeando a David, haciendo el rol de personal de seguridad”. “Para mí era muy importante que dialoguen estas diferentes formas de referirse a Barrios Altos, de entender los problemas, y que precisamente sean los espectadores quienes puedan sacar sus conclusiones. [En el documental] ves a Willy tratando de aprenderse ese saber formal. Cuando entra a la casa de Felipe Pinglo, te das cuenta de que se ha memorizado las líneas básicas de una lección de historia, pero luego le preguntas algo más y ya no lo sabe. No necesita saberlo, no todos necesitamos saber todo; sus saberes son otros”, comenta Jimmy.

“Me parecía interesante que conozcamos lo que a él le importa. Creo que todo lo que Willy nos dice sobre la delincuencia, los jóvenes y las drogas es un aporte muy significativo para una investigación, incluso una policial”, añade. Jimmy explica que la información que pueden dar personas como Willy son muy valiosas para comprender la problemática del distrito. Si él fuese un funcionario público y quisiera combatir la delincuencia con prevención y trabajo de campo, buscaría sin dudarlo a más gente como él.

El Loco Willy, ícono de barrio, puede hablarte de todo: amor, delincuencia o fe. FOTO: Facebook ‘Mi Barrios Altos querido’.

El lado humano de cada historia

En el documental, Elsa afirma que Barrios Altos es un espacio seguro. Sin embargo, mientras lo dice, se le nota atenta a su alrededor, nerviosa por la posibilidad de que uno de los chicos que andan en el parque les robe a Jimmy y a ella. Incluso confronta a uno de ellos, quien se acerca a preguntar por la presencia de la cámara. Jimmy reflexiona sobre esta anécdota: “Creo que la característica más importante del ser humano es su contradicción. Lo creo como profesor de guion de ficción. Lo que le pido a mis alumnos es: ‘Tu personaje tiene que tener contradicciones. Debe decir una cosa y hacer otra. Tu personaje debe creer firmemente en algo y, sin embargo, hacer lo contrario’. Me gusta identificar esas contradicciones. Algunas fluyen de manera milagrosa, como en el caso de la entrevista de Elsa. No podía dejar de incluir eso en el documental. Mi conflicto podría estar en pensar ‘Pobre Elsa, va a parecer que está fanfarroneando y los hechos la están contradiciendo’.

Otra contradicción también sucede cuando Willy está leyendo la Biblia y, luego, comenta que va a pasar una moneda falsa. “Podríamos pensar que Willy estaba haciendo un show ante la cámara como un chico que lee la Biblia. Yo no sé si sea eso. Yo sé que Willy lee la Biblia, yo sé que él cree en la fe que sigue”, dice Jimmy. “Probablemente haya puesto en escena esa lectura, delante de la cámara. Si solamente hubiera pasado eso, tal vez no lo hubiera incluido en el documental, pero al ocurrir esta contradicción con la moneda falsa, me parece que se produjo la realidad”.

“Frente a la cámara, los personajes van a desarrollarse a veces exagerando su cotidianidad, transformándola o actuando un poco. Uno tiene que ser consciente de que así va a ser. Va a llegar un momento en el que los protagonistas se van a cansar de los personajes que están creando y va a fluir la realidad”, añade. Aun así, Jimmy remarca el cuidado con el que ha tomado el material incluido en el documental, y la forma en que se ha editado.

Elsa Collado lleva años trabajando como lideresa vecinal.
Las enfermedades no la detienen. FOTO: Facebook ‘Mi Barrios Altos querido’.

La música, elemento clave

Desde el género urbano hasta famosos temas criollos, la música mantiene una importante presencia en el documental, y, por momentos, es protagonista. “El hip hop surge por Cépeda. Sabía que él estaba involucrado en diversos colectivos que se expresaban a través del hip hop, del muralismo y el rap. En las primeras versiones de trabajo, quería que el documental comenzara con hip hop para, de frente y con la pierna en alto, decir ‘Este no es un documental Marca Perú’”, explica Jimmy.

Mientras Cépeda recorre Barrios Altos mostrando los murales en los que ha trabajado, la música lo acompaña. “Me importaba mucho musicalizar con hip hop las primeras escenas de Cépeda. Más tarde, sin embargo, la escena que ocurre en el restaurante de su padre es intervenida con la canción Flor de Retama, pero es porque él me lo pide, porque a su papá le encantaba. Yo atendí a un requerimiento de mi personaje y, con todo gusto, la inserté en el documental. La atmósfera de esa escena ahora me parece muy especial”, rememora el director.

Por otro lado está la música criolla. “Es el género oficial, el característico de Barrios Altos”, señala Jimmy. “Si bien la música criolla ya no se pone de manifiesto con la contundencia que nos dice la tradición oral, de todas maneras está presente en los centros musicales, en las casas en las que los vecinos se reúnen a cantar, a bailar y a tocar, a rendirle culto. Pensé que la música podía ser una bonita forma de crear equilibrio al hablar de la diversidad, pensando en ella como un gran exponente de la cultura”.

El hip hop gana protagonismo en el documental gracias a Cépeda, un muralista involucrado en colectivos de música urbana. FOTO: Facebook ‘Mi Barrios Altos querido’.

De Barrios Altos al mundo

Mi Barrios Altos querido ha pasado por diferentes festivales en Lima. Tuvo una primera presentación en la Sala Armando Robles Godoy, del Ministerio de Cultura, y luego se estrenó en el Centro Cultural de la PUCP. Ha llegado a Huánuco, Cusco y ha ganado un premio en Trujillo. También está viajando por Argentina, Brasil e, incluso, se presentó en Tübingen y Bonn, Alemania. Jimmy guarda muy buenos recuerdos del día del estreno en el Centro Cultural. “Fue maravilloso, es una de las cosas más lindas que me ha tocado vivir a nivel profesional. Las entradas se habían agotado una semana antes y había gente haciendo cola, tratando de pelear”, dice.

“Tuve que entregar mi invitación para que alguien pudiera entrar y no pude ver la película. Entré recién en los últimos minutos. Terminó la película y, durante los tres o cuatro minutos de créditos, la gente seguía aplaudiendo al compás de la polka con la que termina el documental”, recuerda Jimmy. “No pararon de aplaudir hasta que terminaron los créditos. Salí al frente y volvió un aplauso tremendo. Cuando llamé a los personajes adelante, se volvió una locura. Ni siquiera pudo darse el conversatorio porque la gente no paraba de celebrar y de buscar fotos”. En ese momento, Jimmy pensó que iban a ganar el festival. No imaginaba que su documental pudiese provocar esa emoción.

Lamentablemente, no ha tenido oportunidad de ser testigo de la recepción en otras funciones. “Creo que sí se está dando una buena percepción del documental, pero todavía no logro apreciarla mucho”, comenta. “Tengo la sensación de que Esa gente existe tuvo mucho más rebote y presencia en medios y en redes que Mi Barrios Altos querido, teniendo los mismos recursos y menos experiencia”. Una oferta nacional más grande y variada significa, para Jimmy, que los estándares de calidad en el cine de no ficción son ahora mucho más altos si se quiere ser competitivo y circular en el circuito comercial.

Jimmy ya está preparando un tercer documental sobre Barrios Altos. Algo en el vecindario lo llama una y otra vez. “Primero entras por trabajo, luego propones un tema de investigación. Haces un documental, luego otro, y ya no te puedes ir, ¿no?”, bromea.

Puedes ver Mi Barrios Altos querido en Movistar Play.