El entrenador del Unión Deportivo Ascensión (UDA) de Huancavelica, Jaime Carrión, explica el drama económico y psicológico por el que atraviesan sus dirigidos debido a la cuarentena. La noticia de que la FPF tiene toda la predisposición para el retorno de la Copa Perú reavivó los ánimos del plantel, que ya está entrenando de manera individual.

“Muchos de estos equipos son fuente de ingresos para miles de familias, cuyas ilusiones y esperanzas de cada inicio de año se han desvanecido por la pandemia”. Así explica Jaime Carrión, quien lleva ocho años dirigiendo en la Copa Perú, lo que implica paralizar el torneo de fútbol más largo del mundo. La informalidad que caracteriza al certamen, expresada en la falta de un contrato entre jugadores y dirigentes, impide que los primeros puedan sobrellevar la cuarentena. Esto ha obligado a los jugadores del UDA a optar por trabajos coyunturales, y ha tenido una repercusión negativa en la relación con su entorno más cercano y en su estado anímico.

“La mayoría está vendiendo productos de limpieza y protección frente al virus como alcohol, tapabocas, barbijos, etc. Hay un par de jugadores que se ha dedicado a preparar comida y entregar delivery. Hay otros que por ahí tienen la suerte de tener un auto y hacen servicios de movilidad para gente de la zona que los necesita”. Estos son algunos de los trabajos momentáneos que sus jugadores —incluso exdirigidos suyos del Alfonso Ugarte de Puno— se han ingeniado para adecuarse a lo que él llama una nueva vida.

El director técnico considera que el punto de partida para entender la difícil situación de sus jugadores reside en el hecho de que en la Copa Perú no hay contrato ni planillas. Es decir, al no recibir sueldo alguno, solo queda confiar en la palabra del dirigente. Y los grandes sponsors recién llegan en la etapa nacional, cuando ya se ha tenido una taquilla considerable. Faltando dos días para que se dispute la segunda fecha de la etapa distrital huancavelicana, etapa inicial del campeonato, la Comisión Nacional de Fútbol Aficionado (Conafa) de la FPF emite un comunicado procediendo a la suspensión del torneo debido a la emergencia sanitaria.                                                           

Jaime Carrión, entrenador del Unión Deportivo Ascensión (UDA). El 7 de marzo, el UDA venció al San Juan María Vianney por 1-0. Ese fue su único partido oficial del año como DT. FOTO: esferaradio.net, medio de su natal Chachapoyas.

Sin embargo, para Jaime Carrión está claro que esta inestabilidad laboral no es algo exclusivo del fútbol amateur. “A nivel de fútbol profesional, hay clubes que han declarado la suspensión perfecta, como Universitario y Binacional, lamentablemente. En segunda división, hay un club que es muy serio, Coopsol, pero lo que ha hecho es dejar sin efecto el contrato de sus jugadores al principio de la pandemia. Imagínate que en el fútbol peruano en general nada te garantiza tener una estabilidad”, comentó.

El no contar con un sustento económico devino en problemas incluso legales para los jugadores del UDA. “Muchos de los chicos, por su misma forma de vida, son padres de tres, cuatro retoños de diferentes hogares, por lo que están siendo demandados por pensión de alimentos. Y más allá de la legalidad, las personas que en su momento han sido favorecidas con el trabajo de un jugador, de un técnico, de un preparador físico, están sufriendo la falta de ingresos”, recalca el DT. 

Según cuenta el entrenador, sus dirigidos no estaban acostumbrados a tener una convivencia tan prolongada en sus casas. Eso ha provocado que algunos empiecen a tener problemas familiares. Hay otros que tienen una necesidad de pertenencia a un determinado grupo. “Psicológicamente, eso te puede pegar muy fuerte, porque de un día para otro te ves que no perteneces a ningún lado. Entonces, ese viraje te obliga a cambiar bruscamente el plan mental de todo un año”, señala Carrión. 

La paralización de la Copa Perú reveló un daño que es inherente al fútbol. Otro cambio brusco fue el hecho de no tener un ritmo de entrenamiento con miras a una competencia, como era habitual en los jugadores del UDA. Para el estratega, estos dos meses de inactividad pueden traer consigo severas consecuencias. “Cuando se retome las prácticas, los muchachos, por una mala preparación o por un mal período de adaptación, van a verse fuera de ritmo para volver al juego. Y seguramente muchos de ellos van a sufrir lesiones articulares y musculares”, explica.

Todo lo antes mencionado no hacía más que socavar a los jugadores. Estaban muy decaídos cuando se suspendió el torneo. El runrún de que la Copa Perú no volvía hasta el próximo año agotó las esperanzas. Tuvieron que esperar a que su entrenador les informara que había una gran probabilidad de que a mediados de julio se haga pública la reglamentación para el reinicio del torneo. Uno de los posibles escenarios que se está debatiendo en las últimas reuniones virtuales de los presidentes de las ligas departamentales, y que mayor resonancia está teniendo en los medios especializados en Copa Perú, es que se juegue a partir de los dieciseisavos de final de la etapa nacional. En dicha instancia participarían los 32 equipos que lograron clasificar el año pasado.

La celebración de los jugadores fue unánime al escuchar la noticia. Si bien sabían que era una posibilidad, de llegarse a concretar, el UDA, al formar parte de esa población de 32 equipos del 2019, estaría disputando el ascenso a primera división a fines de año. Acto seguido, el cuerpo técnico del club ordenó el inicio del período deacondicionamiento físico individual”, nombre que Jaime Carrión le puso a la modalidad de entrenamiento virtual que tendrán los jugadores de manera provisional. 

“Tenemos que prever que cuando ya no esté prohibido entrenar en grupo, los jugadores que nosotros tenemos actualmente en el plantel, más los que hemos visto como posibles refuerzos, con quienes estamos en conversaciones avanzadas, deben estar trabajando en ese acondicionamiento, porque el tiempo justo para el reinicio del torneo será dedicado de manera intensa a la idea de juego. Y en ese momento no podemos permitirnos el lujo de contar con lesionados”, apuntó.

El plantel del UDA, bajo la supervisión de Lucas Fiumano, en pleno “acondicionamiento físico individual” vía Zoom. FOTO: Facebook UDA.

En estos días difíciles, la comunicación entre el profe Carrión y sus jugadores es muy fluida. Lo que más le preocupa es el bienestar de cada uno de ellos. Además, quiere verlos unidos, quiere que el sentido de equipo prevalezca. Para eso cuenta con “Luquitas”, su preparador físico, el de su generación, el nexo entre el plantel y él. Detesta esa concepción del entrenador de fútbol como un general. Cree, más bien, en el feedback constante, en el estar abierto a que sus pupilos tengan la más amplia libertad de hablar con él de lo que ellos quieran. Conocidas las favorables posibilidades de retorno a la Copa Perú, el ánimo está a tope. El ‘profe’ busca mantenerlo.

Cabe resaltar que estamos hablando del club más representativo de una de las regiones con mayor índice de pobreza en el país. El pueblo huancavelicano, independientemente de la camiseta, le agradece al ‘profe’ Carrión la inolvidable campaña del 2018 con el UDA, en donde por primera vez un equipo de la región se metía en la “Finalísima”, cuadrangular final para definir al campeón de la Copa Perú y, por tanto, al pasante directo a la Liga 1. Este año el ‘profe’ decidió regresar por su revancha. “Más allá de buscar una meta económica, hay metas personales. Nosotros elegimos este trabajo por convicción, porque es lo que nos apasiona”, finalizó.