La PUCP y la Universidad Cayetano Heredia firmaron en 2013 un convenio para crear la Especialidad de Ingeniería Biomédica, la segunda del país. Este año se empezaron a dictar los cursos de la carrera en nuestra universidad. Pero ¿de qué hablamos?

Por Jorge Miranda

La ingeniería biomédica se instituyó como carrera universitaria en el mundo en la década de los sesenta, pero no hace mucho que llegó al Perú. En palabras de Benjamín Castañeda, coordinador de dicha especialidad en la PUCP, es la disciplina donde se aplican los conceptos de matemática, física, química, electrónica, informática, biología, fisiología y los principios de ingeniería para solucionar problemas en medicina. En esta carrera se desarrolla y aplica la tecnología con el fin de mejorar la salud de las personas.

– ¿Cuáles son los principales antecedentes históricos de la ingeniería biomédica?

Se considera que el primer instrumento de la ingeniería biomédica fue el galvanómetro, usado para medir la corriente eléctrica en el cuerpo humano en 1870. Asimismo, Wilhelm Röntgen, reconocido como un gran ingeniero biomédico, descubrió los Rayos X en 1895, tras lo cual se convirtió en uno de los primeros ganadores del Premio Nobel de Física en 1901. Hay muchos antecedentes. La confluencia natural de las tecnologías para solucionar los problemas de salud da nacimiento a la ingeniería biomédica.

– Respecto a los avances técnicos de esta disciplina en los últimos años, ¿cuál es el más relevante?

– La salud se está reorientando, ahora busca ser personalizada: se hacen diagnósticos en base al propio código genético de cada persona. Lo moderno no es un sistema de salud que me da un remedio, sino un remedio o tratamiento que ahora se desarrolla específicamente para quien soy yo con exactitud.

Benjamín Castañeda, coordinador de la Especialidad de Ingeniería Biomédica de la PUCP, es Ph.D. en Procesamiento de Imágenes Médicas por la University of Rochester.

– ¿Cuál es el aporte principal de la ingeniería biomédica para la salud en el Perú?

– Lamentablemente como país hemos tenido un desarrollo tecnológico muy tardío en todos los ámbitos. Y la salud no es una excepción: toda la tecnología que se trae es importada. En principio no tiene nada de malo. Pero como la tecnología extranjera no fue desarrollada para los problemas particulares de salud de nuestro país, nos hace menos flexibles a la hora de resolverlos. Creo que el gran aporte que podemos dar nosotros es generar soluciones peruanas para problemas peruanos. Y eso se puede realizar desde las cuatro áreas que tiene esta disciplina: Señales e Imágenes Biomédicas, Biomecánica y Rehabilitación, Ingeniería de Tejidos y Biomateriales, e Ingeniería Clínica.

– ¿Cómo contribuye la ingeniería biomédica desde estas cuatro áreas de desenvolvimiento profesional?

– En Señales e Imágenes Biomédicas está el aporte de la telemedicina, mediante la cual, por ejemplo, un ecógrafo con su operador en una zona rural se conecta a distancia con un centro de telemedicina, donde se encuentran especialistas en imágenes quienes le brindan el diagnóstico del paciente. Es más, podemos agregar al ecógrafo inteligencia artificial y hacer un diagnóstico automático de cualquier patología. Por otro lado, podemos desarrollar, desde el área de Biomecánica y Rehabilitación, exoesqueletos y prótesis particulares especialmente impresas en 3D según las características de una persona con discapacidad física. Podemos realizar Ingeniería de Tejidos y Biomateriales cuyo desarrollo muy personalizado ayuda a tu propia piel a regenerarse en caso de herida creando bajo otra de sus aplicaciones algunos biomateriales que sirvan como injertos si es que tienes una quemadura severa. Asimismo, tenemos la Ingeniería Clínica, la cual se necesita a voces, ya que los procedimientos que tenemos de esta tecnología no son los apropiados.

– ¿Cuál es el futuro de la ingeniería biomédica en el Perú y en el mundo?

– Hay demasiadas cosas por hacer. Como te dije, en el mundo la tendencia es tener una medicina personalizada. Y en el Perú creo que hay muchas barreras para llevar la salud a donde está el paciente –Point of Care-. Ahora ya no necesitas ir al hospital. La salud viene a ti. El especialista a través de las telecomunicaciones viene a ti. Y aquello puede hacerse inclusive en zonas difíciles con condiciones geográficas duras como la selva o los Andes. La salud va a llegar a la posta de salud o incluso a la casa donde está el paciente. Controlar las epidemias, saber rápidamente dónde aparecen, llevar un control más estricto integrando la información, esto también se puede hacer.

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Leslie Trujillo es licenciada de Gestión en la PUCP y gestora del proyecto Posibilitando el diagnóstico por imágenes en zonas rurales. Trujillo explica por correo electrónico que el propósito de su proyecto, vinculado a la tele-ecografía y a la telemedicina, es llevar el diagnóstico preventivo de forma permanente a las zonas más alejadas del país. Aquello incrementa el acceso a la salud de los pacientes de zonas rurales y también les permite ahorrar dinero.

“Hemos logrado atender a más de 120 pacientes bajo nuestro modelo de tele-diagnóstico y capacitar a más de 15 personas en adquisición de imágenes en Lima, Ica, Huancavelica y Loreto. Los puestos de salud de Leoncio Prado, Parinari y Loreto cuentan actualmente con el servicio de tele-ecografías, y nuestra propuesta de implementación del paquete tecnológico está en proceso. Asimismo, los resultados de los estudios realizados en el proceso de validación han sido aceptados en: The 39th Annual International Conference of the IEEE Engineerign in Medicine & Biology Society (EMBC’17); a realizarse en Korea”, escribe la gestora.

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Dante Elías Giordano es profesor de Ingeniería Biomédica e investigador PUCP especializado en biomecánica, robótica serial-paralela y análisis del movimiento músculo-esquelético.

Dante Ángel Elías Giordano es un docente e investigador de la PUCP y trabaja en el área de Biomecánica y Rehabilitación. Él conoció de cerca la historia de Carlos Felipe Córdova, capitán del Ejército peruano, quien perdió una de sus piernas durante una emboscada terrorista en el VRAEM el año 2010. Sin embargo, una prótesis pudo devolverle la posibilidad de volver a caminar e incluso correr hasta convertirse en un deportista paralímpico destacado.

“Ni siquiera la explosión que destruyó una de sus extremidades lo amilanó o llevó a arrepentirse de haber servido al Perú. Por eso el Ejército le obsequió una prótesis biónica para caminar y otra especial para correr. Su búsqueda de superación personal continuó. Participó en las Paraolimpiadas y llegó a obtener muy buenos resultados. La prótesis diseñada en Alemania ha permitido que Carlos Felipe Córdova se sienta mejor consigo mismo, se recupere y sea una persona más productiva…”, relata Giordano.

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