Emprendedor editorial, escritor de ficción y  periodista narrativo, Hernán Casciari (Argentina, 1971) es un creador polifacético que no se da vencido. Hace unos días volvió a Lima para presentar la segunda temporada de Orsai, la célebre revista de culto que lanzó en 2011 y que tres años después decidió cerrar de manera repentina, en medio del desconcierto de sus miles de seguidores en América Latina y España. Casciari, el blogero, guionista y actor, habla aquí de la resurrección de una de sus obras más queridas.

Por Sonia Condori Sánchez

Frente a él hay una fila de personas esperando por un autógrafo, un selfie o simplemente un saludo.  Adultos, adolescentes e incluso niños han invadido la Librería Sur, en San Isidro, para encontrarse  con el autor  que le dio la vuelta a ‘la crisis de los grandes medios’ y se convirtió en un ejemplo de emprendimiento periodístico. En 2010 Hernán Casciari  decidió despedirse de  la industria y trabajar sin intermediarios. Sus proyectos editoriales han contado desde entonces con el respaldo de miles de lectores. Así nació Orsai. Un blog de relatos breves que luego se convertiría en una revista de crónica narrativa distribuida en América Latina y España.

Casciari  se seca el sudor de la frente, se arregla el cabello y no deja de sonreír o hacer muecas para las fotos.  Muestra síntomas de un resfrío, sospecho que la humedad limeña le ha hecho efecto; sin embargo, él no se detiene. Con cada lector se toma su tiempo. La conversación con sus lectores parece  un reencuentro de amigos entrañables, aquellos que no se ven desde hace mucho  tiempo pero que se conocen desde la infancia. Por fin llega mi turno, me cuenta lo del resfrío y me advierte  que solo dispone de unos minutos. Asiento y entonces dice: dale…

Orsai vuelve después de tres años.  ¿Cuáles son las metas editoriales del proyecto?

-Estamos haciendo una segunda etapa sin preocuparnos demasiado. Sin preocuparnos por la periodicidad  ni la manera en que va a salir. Si antes era un hobby, ahora lo es mucho más. La revista no está redefinida, es solo como un quinto hijo, estamos más laxos.

-¿Qué cambios presenta esta nueva edición de Orsai?

-Cambia mucho. Para empezar es una edición mucho más argentina. Los relatos, cuentos, crónicas, historietas tienen una  temática exclusivamente argentina.  También hay una forma diferente de distribución. Antes exportábamos y  ahora imprimimos directamente en diferentes capitales del mundo. Hay cambios a nivel logístico y estético, pero los objetivos básicos siguen siendo los mismos. Es decir no tener subsidios ni publicidad.

-¿Y en el aspecto gráfico o visual también hay cambios?

-Tenemos un nuevo director de arte, es Horacio Altuna, pero continúa con nosotros María Monjardín, la anterior directora, los dos son argentinos. Además  se suman a lista dos jóvenes editores, Josefina Licitra y  Felipe Martín Castagnet. Es una nueva apuesta.

Orsai ha pasado por diferentes etapas. Ha sido un blog, revista, bar, universidad, ¿en qué más se podría convertir?

-Ojalá que se convierta nuevamente en un blog. Ese es mi último objetivo. Hace un año y medio que escribo de manera esporádica en el blog y tengo ganas de volver a escribir de manera regular. Me encantaría tener ese espacio de nuevo.

-¿Y por qué dejaste de escribir de manera regular en el blog?

-Porque empecé a dedicarme más a la programación, al diseño web, al hosting, entre otras tantas tareas, y  dejé de hacer lo que me fascina, lo que me divierte mucho.

-¿Cuál es la parte esencial de Orsai?

-Los lectores. Una de las razones por las que hacemos la revista es para demostrar que es ridículo hacer medios de comunicación subsidiados sin considerar la necesidad del lector fundamentalmente. Volvemos a editar la revista Orsai porque todavía hay gente que quiere leerla. Sin ellos, no tendría sentido.

– ¿Cómo se entabla la comunicación con los lectores?

-Es algo muy horizontal, relajado y tranquilo. A nosotros nos gusta escribir y a la gente le gusta leer.

 

-¿De qué forma te relacionas con  ellos?

-Cuando escribía exclusivamente en el blog siempre revisaba los comentarios de mis lectores para conocerlos más. Eso me servía para saber lo que ellos esperaban a futuro y yo iba en la dirección opuesta. Es decir en la dirección que no estaban esperando. No es un invento nuestro ni del blog. Los viejos folletines del siglo XIX también tenían esa característica. Cuando Dostoievski escribía ‘Crimen y Castigo’ en una revista de manera semanal, primero escuchaba los comentarios la gente. No todas las acciones del protagonista estaban pensadas de antemano. Es buenísimo.

-¿Algunos de esos comentarios se han convertido en relatos, cuentos o crónicas para la revista?

Algunas veces. En la primera temporada me encontré con un montón de historias. Siempre contaba una casi en directo.  Por ejemplo contaba sobre las peripecias de algunos lectores que estaban entre la frontera de Argentina y Paraguay. Ellos tenían que llevar las revistas debajo de frazadas y metidas en una camioneta para poder recibirlas. Todo eso era una especie de metaliteratura.

-¿Estás empoderando a tus lectores?

– Cuando un lector entra a una librería, elige un libro, compra y se va, el autor nunca conoce el correo electrónico de esa persona que compró su libro. En cambio nosotros le damos al autor la posibilidad de tener una base de datos para que pueda saber los próximos trabajos que vamos a realizar. Sí, estamos empoderando al autor.

Orsai sigue apostando por una versión impresa ¿has pensado en convertirla en una revista digital?

No sé a ciencia cierta que vaya a pasar con Orsai, pero si un día descubrimos una divertidísima aplicación en donde colocar los contenidos, lo haremos.