MEDELLÍN.- Durante su participación en la mesa redonda “Del plomo fundido a los bytes”, con docentes de periodismo, la cronista argentina invitada al Festival de Periodismo Gabo 2016, advirtió que la industria de los medios se aleja de sus audiencias para representar a las élites políticas y económicas de sus países.

Es la autora  “Once: viajar y morir como animales”, un reportaje estremecedor sobre la tragedia ferroviaria registrada en Buenos Aires en febrero de 2012. Ha publicado otros cinco libros de periodismo narrativo y también fue editora de la recordada revista digital elpuercoespín. Hoy dirige el Programa de Periodismo en Español de Cuny, una iniciativa de la universidad pública de Nueva York para el entretenimiento profesional de periodistas bilingües en los Estados Unidos.

Invitada al Festival Gabo 2016 para participar en una mesa redonda que debía ensayar respuestas a la pregunta: “Si el periodismo está cambiando ¿cuánto debe cambiar su enseñanza en las universidades?”, Mochkofsky contó que ella le explica a los alumnos de la maestría que dirige en Nueva York que el periodista debe acostumbrarse a vivir siempre en la incertidumbre, reconocer que no sabe cómo evolucionará su carrera y reinventarse todo el tiempo.

“Si antes las escuelas de periodismo formaban profesionales que iban a ser empleados de los medios y estos gozaban de estabilidad laboral y todos los meses recibían un salario hasta el final de sus carreras, hoy deben asumir que eso se acabó”, advirtió la periodista y docente universitaria.

Mochkofsky recuerda a sus alumnos que la industria mediática se desprende cada año de más y más periodistas y que por eso, antes que aspirar a un empleo en este sector, asuman el desafío de fundar nuevos medios. Ella es una convencida de que las escuelas de periodismo deben ofrecer cursos de emprendimiento para que los estudiantes aprendan a descubrir audiencias de nicho con demandas de información propia.

Aclara que no milita en el club de los pesimistas del periodismo. Que este oficio tenga que reinventarse constantemente, precisa, es una invitación a la creatividad, un llamado a la innovación. “Amo mi profesión, me gusta el periodismo, siempre quise ser periodista y veo el futuro con mucho entusiasmo”, dijo Mochkofsky ante un auditorio conformado por medio centenar de docentes de la especialidad. Estas fueron las ideas centrales de su intervención:

No veo futuro en los periódicos. “Con los cambios que se registraron en la industria, me di cuenta rápidamente que si uno quería hacer periodismo no podía hacerlo en los medios tradicionales. Creo que los periódicos aprendieron a hacer sus negocios, pero en el camino se van olvidando de hacer periodismo y terminan representando a las élites políticas y económicas. Los periódicos se alejan cada vez más de los intereses de los lectores”.

Los ganadores de los premios Gabo 2016. “No trabajan para la industria de los medios, algunos fueron  expulsados de esta. Y ellos tuvieron que encontrar un modo de hacer periodismo por fuera de los medios, crear sus propios medios porque de lo contrario no podían ejercer su profesión. Estos premios son para mí un mensaje que me llena de emoción y me parece positivo, me da mucha esperanza sobre el futuro del periodismo”.

Nuevas habilidades y capacidades. “Además de las técnicas clásicas de reportería, verificación y redacción, los periodistas deben aprender un conjunto de nuevas habilidades y capacidades. Tienen que saber cómo contar una historia en distintos tiempos, en distintos formatos y para distintas audiencias. Creo que la exposición a la que estamos expuestos los periodistas hace necesario que en redes sociales tengamos una voz pública para la distribución de contenidos. Tienen que aprender a hacer videos, tienen que aprender a programar, tienen que aprender a hacer radio, así escojan una especialidad determinada, tienen que saber como funcionan otros formatos”.

Mochkofsky compartió la mesa con Bruno Patiño, de la Escuela de Periodismo Sciences Po de París y director general de programación y desarrollo digital de France TV; Rosental Alves, profesor de la Cátedra Knight de Periodismo y de la Cátedra UNESCO en Comunicación en la Universidad de Texas en Austin, donde dirige el Centro Knight de Periodismo de las Américas y Miguel Ángel Bastenier, experimentado periodista del diario El País y profesor de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

Los cuatro panelistas creen que la enseñanza del periodismo debe cambiar de una manera radical. Sin embargo, fue Bruño Patiño quien con más énfasis defendió la emergencia de una reforma curricular, que no sacrifique la enseñanza de las humanidades y las ciencias sociales. Aquí un resumen de sus ideas.

 

Bruno Patiño

Foto: Maxppp.

Bruno Patiño: “Las redes sociales organizan el debate público”

El cambio es permanente: “Tanto ha cambiado el periodismo en la última década que nosotros renovamos el plan de estudios todos los años. Y, hay que decirlo, cambiamos también de profesores. La enseñanza del periodismo debe tener un vínculo muy estrecho con la manera que la gente tiene de informarse. Hacemos estos cambios a partir de tres ejes: la enseñanza de nuevas prácticas, de nuevos contextos sociales y económicos y los nuevos retos de la comunicación mediática”.

Las nuevas prácticas: “Si uno observa como la gente se informa en 2016 reconoce estas palabras clave: teléfono móvil, video, redes sociales y plataformas digitales. Por eso tenemos cursos de edición de video, sobre desempeño en redes sociales, periodismo móvil, programación y manejo de herramientas online. Tengo la fuerte convicción de que se va a desarrollar como tendencia mundial el periodismo de proyecto o de emprendimiento. Y estos proyectos unen a periodistas con desarrolladores, con analistas, con diseñadores gráficos”.

Los nuevos contextos: “Los periodistas tienen que entender qué está cambiando en la economía de los medios. En Francia todavía no hay cursos que como docente me satisfagan sobre macroeconomía, microeconomía y gestión de los medios. Y este punto es importante porque la mayoría de los periodistas que estamos formando nunca trabajarán en un medio tradicional o industrial creado en el siglo veinte. Van a trabajar para plataformas digitales, van a ser freelancer o van a trabajar en sus propios medios. Todo esto es parte de una economía posindustrial y tenemos que dar las claves y los instrumentos para que nuestros periodistas se manejen en este nuevo ámbito.  Hay también un nuevo contexto político. Eso significa que la organización del debate público es dominada ahora por las redes sociales. El periodismo significa hoy la publicación de una información que resulte útil e influya en la opinión pública. Por eso convocamos a sociólogos, historiadores y filósofos para que expliquen a los alumnos que es lo que está pasando en el debate público, en la construcción de la opinión, en la organización del sentido común”.

Los nuevos retos: “Más que una convicción comparto aquí una pregunta que todos los docentes de periodismo debemos hacernos. Se trata de preguntarnos cuál es la frontera de nuestro oficio. Si debemos preparar periodistas para que no necesariamente trabajen en los medios. Como saben, cada vez hay más organizaciones públicas y privadas que demandan profesionales con habilidades y formación periodística. Y también jóvenes que quieren capacitarse en técnicas periodísticas, pero que no se van a dedicar al periodismo ¿Qué hacemos? ¿Creamos programas especiales para ellos? ¿O abrimos las fronteras de nuestras escuelas? Esa es una interrogante para la que todavía no tengo una respuesta”.