La economía de Gamarra movía cerca de 30 millones de soles cada día. Cuando la pandemia llegó a Perú y la cuarentena fue declarada, el flujo de dinero se redujo a cero. Algunos comerciantes comenzaron a retirar su mercadería con la esperanza de venderla fuera, generar ciertos ingresos y que el virus no golpee tan bruscamente sus bolsillos. Pronto el capital ahorrado empezó a gastarse. Los comerciantes esperaban un bono de reactivación económica que no llegó, al menos para muchos de ellos. En esta desesperante situación, solo una solución parece ser efectiva: un incipiente comercio electrónico.

Hace catorce años, Miriam Romero y sus cuatro hermanos emprendieron un nuevo proyecto. Dejando de lado la informalidad, alquilaron un puesto en la histórica galería ‘El Rey’, ubicada en el corazón del Emporio Comercial de Gamarra, a media cuadra del parque Cánepa. Hoy, a sus 37 años, ella está considerando empezar de cero otra vez. Los cinco hermanos se dedican a vender zapatos, y cada uno maneja su propia mercadería: “Tenemos calzado de niño, tipo sport, de vestir”, dice. Calzados Gino Galdini, la empresa de Miriam, es conocida por sus zapatos hechos 100% de cuero nacional. 

Al día, ella lograba vender entre quince y veinte pares. Dependiendo de la talla y el modelo, el precio del par oscilaba entre los S/. 90 y S/. 110. “Mis productos tienen un precio accesible, pero son para gente que sabe de calidad”, cuenta orgullosamente. Hoy, sin embargo, a pesar de haber regresado al Emporio Comercial de Gamarra luego de más de tres meses de inactividad, el ritmo de ventas ha disminuido drásticamente. “No se vende absolutamente nada”, expresa con angustia.

Gamarra virtual pandemia

Miriam Romero en un video promocional de su marca ‘Gino Galdini’ para impulsar sus ventas. FOTO: Facebook de ‘Gino Galdini’.

Como muchos otros comerciantes, Miriam ha encontrado en Facebook un canal de ventas que la ayuda a mantenerse a flote. “Cuando el Presidente Vizcarra dio la disposición para vender en línea, decidí abrir mi página… Empecé por fin a vender, la gente me llamaba y hacía pedidos”, indica. El comercio online, un método eficaz para hacer negocios en un contexto como el que vivimos, puede ser la única opción que tienen los micro y pequeños comerciantes de Gamarra para sobrevivir en esta ‘nueva normalidad’. 

Drama en Gamarra: el gigante golpeado

Así como Miriam, un gran número de empresarios sufren la caída radical de sus ingresos y advierten de una quiebra inminente que los acecha. Según Antonella Romero, directora general del ‘Programa de Innovación, Tecnología, Digitalización y Formalización’ del Ministerio de la Producción, en el Emporio Comercial de Gamarra hay más de 50 mil MYPES. Valeria Mezarina, directora de la ‘Asociación Peruana de Industriales Confeccionistas’ (APIC), estima que alrededor de veinte mil empresas ya quebraron, casi la mitad de las microempresas en Gamarra. Ellas eran las que ‘movían’ la mayor cantidad de dinero diariamente antes de la pandemia. “Podemos ir hoy día a Gamarra y vamos a encontrar tiendas cerradas porque no tienen capital”, declara Mezarina. Según Diógenes Alva, presidente de la ‘Coordinadora de Empresarios de Gamarra’, las pérdidas podrían superar los tres mil millones de dólares. 

Al inicio de la cuarentena, solo unos pocos comerciantes estaban habilitados para retirar mercadería de sus tiendas y depósitos. A la mayoría se le impidió acceder a sus establecimientos. No podían iniciar la venta en canales digitales y marketplaces, como deseaba hacerlo Miriam, por ejemplo. Luego el municipio de La Victoria impuso mayores restricciones. El cierre de Gamarra fue hermético y total y la mercadería (generalmente prendas de la temporada de verano) quedó como un “stock” desvalorizado. “Eso no se va a vender porque ya es ropa desactualizada”, precisa Mezarina, de la Asociación Peruana de Industriales Confeccionistas (APIC). 

Ahora las tiendas no pueden abrir porque simplemente no tienen capital. Los protocolos están siendo aplicados: ya se ha aprobado la reapertura de casi el 80% de las galerías, pero, ¿con qué capital relanzarlas? La mayor parte de la producción está siendo solventada con dinero de créditos de las tarjetas y cuentas personales de los mismos comerciantes, afirma Mezarina. “No nos han dado bono, ni crédito de ‘Reactiva’. No nos han dado nada, nos han dejado solos porque no tenemos planilla y nos dicen informales”, se queja Mezarina con cierta impotencia, antes de reclamar que solo las grandes empresas han recibido un subsidio a pesar de los cuantiosos ingresos que generan.

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Así se veía el Emporio Comercial de Gamarra en mayo de 2020, durante la cuarentena. FOTO: Andina.

La vida del empresario ‘gamarrino’ podría ser resumida en una constante inversión: capitalizar, invertir, producir, ganar y capitalizar otra vez. Así ha sido siempre. Ahora, con la pandemia instalada en todo el país por un tiempo indefinido, este ciclo ha sido interrumpido abruptamente, lo que ha llevado a muchos empresarios, como Miriam, a replantearse si deberían seguir con el comercio en galerías. “Creo que voy a volver a ser ambulante”, indica. Esto lo están considerando seriamente muchos otros empresarios. 

“Hay que ser sinceros, en este momento ya todos estamos ‘en rojo’”, reconoce Mezarina. Ella, por ejemplo, está atrasada en el pago mensual de su hipoteca. La directora de la APIC explica también que, si los comerciantes de Gamarra no reciben el apoyo adecuado del Gobierno,  muchos volverán a la informalidad de sus inicios. Y a mayor informalidad, mayor será el número de contagios y de muertes. El alto precio lo deberá pagar la gente, con sus vidas. Y mientras se espera una vacuna que aún está en etapa de desarrollo, lo más sensato, lo más seguro, pero también lo más innovador es el comercio online

Gamarra pandemia

Valeria Mezarina. Manifestación de los comerciantes de Gamarra pidiendo la reapertura de los locales en junio de 2020. FOTO: Correo.

¿Es una solución el e-commerce?

El comercio online, o e-commerce, se presenta como una alternativa que podría servir para que el Emporio de Gamarra se recupere o, por lo menos, amortigüe las pérdidas millonarias que los microempresarios han sufrido. Y quizás también una oportunidad para revolucionar la venta retail de ropa y calzado en el Perú. En tan solo cinco años, desde 2013 hasta 2018, el valor del rubro retail por Internet en el sector de la moda ascendió de 18,3 a 260,8 millones de soles de acuerdo a un reporte de BlackSip, consultores digitales para la región Latinoamérica. Decenas de grandes tiendas por departamento y supermercados, como Falabella, Ripley y Plaza Vea ya trabajan de esta manera, pero ¿los micro y pequeños comerciantes de Gamarra están dispuestos a trasladarse al mundo digital? y, más importante aún, ¿es rentable para ellos?

La situación del e-commerce en el Perú

Franco Bravo, periodista de la Cámara Peruana de Comercio Electrónico (Capece) estima que las solicitudes de inscripción a su gremio aumentaron en casi un 200%. De estas solicitudes, 38% son de empresas retail (que incluye boutiques y zapaterías), y menos de 25% son MYPES. Las empresas deben pasar por diversos filtros antes de ser admitidas. El requisito más importante es que acrediten que son formales. “Hemos rechazado muchas solicitudes por ese motivo”, precisa Bravo. La Cámara Peruana de Comercio Electrónico apuesta por la digitalización como una medida a largo plazo porque falta mucho camino por recorrer. “En términos de competitividad digital el Perú ocupa el puesto 61 de 63”, señala Bravo. En América Latina solo supera a Venezuela. 

El vocero de Capece también precisa que el emporio de Gamarra inició recientemente el periodo de prueba de su plataforma online. Se debe resaltar también que el 92% del total de tiendas nacionales online operan en la capital peruana (es decir, almacenan y distribuyen sus productos únicamente en Lima Metropolitana), mientras que solo un 8% en provincia. “Se busca aumentar el número de tiendas online en provincia y mejorar la competitividad de las empresas que ya existen a través de programas como el Kit Digital 2.0 en alianza con el Ministerio de Producción”, señala Bravo. De acuerdo con Antonella Romero, de PRODUCE,  la herramienta Kit Digital 2.0 consta de una plataforma web donde se busca conectar a MYPES con proveedores digitales, quienes ayudarán a los comerciantes a iniciar o potenciar su tienda virtual.

Un camino largo y lleno de obstáculos

La digitalización de los negocios en Gamarra (que en su mayoría son formales) choca con un problema que no es poca cosa: ser víctima de ciberdelitos, estafas e incumplimientos. Estos son los peligros a los que se exponen tanto comerciantes como clientes al comprar en línea a través de plataformas automatizadas. Por esa razón, muchos comerciantes optan por manejar un trato directo en cada venta. 

Miriam no se ha afiliado a ninguna plataforma de venta por el momento. “Sí me comentaron la idea, pero me parece que piden muchas cosas”, dice. Facebook se adecúa mejor a sus necesidades porque puede establecer una conexión directa con sus clientes. 

Al inicio de la cuarentena ella tuvo inconvenientes para retirar la mercancía que tenía en su tienda: “La galería donde trabajamos nos dio todo el acceso. El primer día la municipalidad también nos dejó entrar. Pero al segundo día comenzaron a poner trabas: ‘No, el ministro de Defensa no quiere que salgan’ y no sé qué cosa más”, recuerda. 

Cuando Miriam intentaba retirar productos que ya había vendido a través de su canal en línea, la detenían y la acusaban de querer vender como ambulante. “¿Cómo voy a sacar yo cuatro pares o tres pares para vender como ambulante? Si yo quisiera vender como ambulante,  sacaría docenas. Así estuvimos todos y no pude cumplir con muchos pedidos. Eso afectó la confianza de la página que había creado en Facebook, porque la gente pensaba que tú no cumplías con el pedido”, lamenta.

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Página de Facebook de Gino Galdini Calzados. En ella también está disponible la compra online.

Pese a estas dificultades, Miriam ha empezado a adaptarse a esta nueva faceta de Gamarra. Incluso ha encontrado beneficios en el comercio en línea: “En las tiendas la gente viene y te regatea, te dice, ‘mira, si ya nadie viene aquí, todo está cerrado ¿qué más quieres?’ o ‘si te voy a comprar el zapato lo tienes que vender a menor precio”. En línea es diferente, dice ella, porque el producto es entregado a domicilio cumpliendo todos los protocolos y el cliente paga sin pedir rebajas. “Yo pienso dejar todas las tiendas y dedicarme a hacer todas las ventas por internet. En realidad, como se ve la situación ahora, yo creo que solo se va a poner peor”, pronostica.

Valeria Mezarina, directora de APIC, también apuesta por este nuevo canal de ventas, pero advierte que Gamarra aún no cuenta con una infraestructura digital tan eficiente como para dedicarse completamente al comercio online. “Hay varias plataformas en Gamarra, pero estas son de exhibición”, dice. Ella se refiere a plataformas como gammarraperu.pe, o gamarra.com.pe, que no permiten al cliente realizar pagos a través del sistema; sino que redirigen a un contacto de WhatsApp o Facebook, o los pagos se realizan contraentrega. “Todavía no hay un desarrollo muy seguro para hacer transacciones en línea. Si tú como dueño desarrollas una página para transacciones comerciales con tarjetas de crédito vas a asumir un gran riesgo porque en cualquier momento te la pueden hackear”, advierte. 

Muchas de los negocios que se manejan en el emporio de Gamarra son de compras al por mayor. Por eso, tanto el comerciante como el cliente requieren de una plataforma confiable donde puedan realizar el intercambio. Mezarina solicita el apoyo del Ministerio de Producción para crear una página que respalde toda transacción y asegure un buen final para ambas partes del trato: “Necesitamos hacerlo ya”, puntualiza. 

gamarraperu.pe

Página de ‘Gamarraperu.pe’, en donde los comerciantes ofrecen un canal de venta de prendas, calzado e incluso equipo médico.

Según Antonella Romero, la directora general del ‘Programa de Innovación, Tecnología, Digitalización y Formalización’ del Ministerio de la Producción,  han identificado dos tipos de MYPES: una que está en proceso de alfabetización digital y otra que está en el proceso de adopción digital. Las primeras están dando recién el primer paso para digitalizar sus procesos y conocer las herramientas que ofrece el mercado, mientras que las segundas ya contaban con canales digitales de venta como Facebook o WhatsApp, pero no les daban mayor uso. En Gamarra, por ejemplo, de las 50 mil MYPES, se espera digitalizar al 8% a través de Kit Digital 2.0 y asesorías personales o capacitaciones para los comerciantes. 

El problema radica en que la mayoría de estas empresas comercializan productos que aún los peruanos se muestran renuentes a comprar online. “Hay todavía una resistencia por parte del consumidor a comprar prendas porque aún desean probárselas”, indica Antonella Romero.

La mayor parte de los comercios en Gamarra distribuyen no solo a Lima, sino a provincias. El problema con la venta en provincias, como indica también la Capece, es que es un mercado que aún no está preparado para insertarse al comercio electrónico.

El futuro es muy incierto, según Mezarina. Ella cree que el comercio electrónico es propio de los sectores socioeconómicos mejor posicionados. “Gamarra provee de ropa a las clases bajas, a las provincias y a las regiones. El grado de conectividad que tienen esas regiones y su grado de confianza en la compra online es algo que todavía no está medido”, indica. “Si bien es cierto, muchos empresarios de Gamarra no son profesionales; han logrado, a través de su esfuerzo, del ensayo-error, llegar a ser clase media. ¡Cuán importante es que el país tenga una clase media!”, afirma. 

¿Qué les queda a los comerciantes si no es adoptar este nuevo canal de ventas? ¿Esperar a que la vacuna contra el enemigo invisible llegue a todos y podamos volver a nuestra ‘antigua normalidad’? Los ingresos han disminuido, pero los gastos no dan tregua y las deudas siguen acumulándose; así que las MYPES no pueden darse el lujo de parar. Aunque temerosos, clientes y comerciantes deberán adecuarse a aquello que otros países ya han desarrollado. Puede que en un futuro cercano, incluso uno sin pandemia, el comercio online sea la norma en una Gamarra 2.0.