La industria de los medios sufrió un remezón semanas atrás, cuando Mark Zuckerberg anunció restricciones a  la visibilidad de las noticias en su red social. En otras palabras, el contenido periodístico queda relegado y el contenido compartido entre amigos o familiares tiene hoy la preferencia. La noticia también ha estremecido a los nuevos medios digitales que no terminan de nacer. Muchos temen que sus contenidos no tengan la exposición de antes y se preguntan qué decisiones tomar en adelante. El primero en reaccionar fue el ‘Folha de S. Paulo’, que decidió dejar de publicar en Facebook. ¿Se trata acaso de un suicidio o es una decisión que otros gigantes mediáticos podrían imitar?

Son casi seis millones de seguidores a los que el ‘Folha de S. Paulo’ les ha dicho adiós (o a lo mejor no es más que un hasta luego). Lo cierto es que el diario de mayor circulación en Brasil ha mostrado de manera rotunda su incomodidad con el cambio de las reglas de juego impuesto por la más grande red social del mundo. Otros medios aún están asimilando la idea-fuerza esgrimida por el diario brasileño para abandonar la red social:  buscan distribuir su contenido a través de distintas plataformas digitales y evitar de ese modo depender de una que intenta controlar la exposición de sus noticias.

La repercusión que tuvo en la prensa internacional el anuncio del ‘Folha’ muestra que “hay otras redacciones pensando de manera semejante”, aseguró Sergio Dávila, editor del diario, en una nota publicada por el servicio de noticias del Centro Knight.  La decisión de ‘El Espectador’, de Colombia, se inscribe en la misma línea.  Desde el 1 de marzo empezó a cobrar a los lectores que accedan a más de veinte informaciones al mes. En una nota reciente, los directivos del diario sostienen que “el periodismo de calidad debe ser remunerado”. Se trata en el fondo de no depender de las redes sociales, de buscar lectores únicos, un nicho de suscriptores dispuesto a pagar por contenido relevante. ‘El Espectador’, el diario del legendario Guillermo Cano, busca así seguir los pasos de ‘The New York Times’, que vive de sus lectores de pago o del ‘Clarín’, de Buenos Aires, que en los primeros seis meses de su modelo de cobro por contenido online llegó a captar sesenta mil suscripciones.

¿Qué pasará con los otros medios de comunicación que han buscado ‘viralizar’ su contenido a través de Facebook? ¿Seguirán el ejemplo del ‘Folha de S. Paulo’, ‘El Espectador’ y ‘Clarín’? Es difícil saberlo. Diego Salazar, periodista experto en medios digitales, advierte que las acciones que anunció Zuckerberg, solo han puesto en evidencia la interminable crisis del modelo de negocio que el periodismo arrastra desde principios de siglo. En medio de la incertidumbre, lo peor es el inmovilismo, nuevas estrategias (por más arriesgadas que parezcan) son imprescindibles para salvaguardar el periodismo y  apuntalar los medios que apuestan por  la información de interés público.

El siguiente listado busca explicar los alcances de la controversia entre el gigante Facebook y el variopinto conglomerado de medios que se abre camino en internet.

1.Hay gente que se empieza a cansar de Facebook. ¿Y tú?

Existe una tendencia en curso y esta levanta las cejas de los ejecutivos de Facebook. Un sector (por ahora) minoritario de sus usuarios pasa cada día menos tiempo en la red social.  Son aproximadamente diez millones en todo el mundo y, atentos al siguiente dato, jóvenes en su mayoría. La versión oficial dada por Zuckerberg es que ese es el costo que tiene que pagar por los cambios que ha implementado para que “los usuarios inviertan su tiempo de manera adecuada”. Uno de los objetivos de la red social, afirma el directivo, es que la gente esté más conectada con sus respectivas comunidades y no continúe como agente pasivo frente a un smartphone, mientras ven videos o lee un artículo periodístico.

Para Infobae, un diario digital argentino enfocado en economía y actualidad“esta falta de interés es particularmente notoria entre los más jóvenes”. En Estados Unidos un 34% de jóvenes entre 12 y 17 años piensa que Facebook es para gente mayor. La nueva generación de jóvenes prefiere Instagram o Snapchat.

Sea como fuere, es la primera vez desde su despegue y expansión que este medio social experimenta un declive, una insoslayable caída de usuarios y de actividad. Desde fines de 2013 había salido airoso de sus competencias con Twitter y Snapchat.  Pero no siempre se puede ganar.  Según  Wired, una revista norteamericana especializada en tecnología y sociedad, al no poder comprar a sus competidores, Zuckerberg los copió y luego trató de aplastarlos. De esa manera, agregó ‘historias’ en Instagram, WhatsApp y Facebook para hundir a Snapchat y decidió involucrarse en el mercado de las noticias para ser más influyente que Twitter. Los resultados definitivos de esta estrategia todavía no están a la vista.

Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, ha tenido que enfrentar el escándalo de las noticias falsas y la caída de actividad de sus usuarios por primera vez desde que inició la red social. Crédito: Foto de portada de la revista Wired.

 

2. Zuckerberg tiene el monopolio de la difusión de noticias

Desde 2015 Facebook supera a Twitter y a Google en la difusión de noticias. Se ha convertido en el gran distribuidor del contenido digital de los medios de comunicación. Para Diego Salazar, quien trabajó como editor multiplataforma en ‘Perú 21’ y es colaborador de la edición online en español de The New York Times’, esta dependencia es tan notoria que la mayoría de los medios no tendrían una audiencia regular si Facebook dejara de difundir sus noticias. Necesitan de esta red para llegar a su público potencial. Por ese motivo han aceptado utilizar las aplicaciones del gigante tecnológico, como Facebook  Live y los Instant Articles, cuyo propósito, en teoría, era mejorar el flujo del tráfico. A corto y  mediano plazo el uso de estos recursos podría acarrear problemas para los medios.

Cuando la red social introdujo Facebook live, negoció con muchos medios la producción de videos en vivo. Según The Wall Street Journal, la empresa acordó pagarle un total de 50 millones de dólares, aproximadamente, a 140 compañías registradas. No obstante, cuando los contratos terminaron a mediados del 2017, también se redujo la producción de este tipo de videos. “En el momento en que Facebook decidió que ya no era relevante para la compañía, dejó de pagarle a los medios”, explica Diego Salazar.

Lo cierto es que algunas empresas mediáticas han reorganizado sus planteles periodísticos y también han invertido en el montaje de redacciones multiplataforma diseñadas a partir del modelo de distribución en redes sociales. Unas tienen una programación televisiva en vivo que se difunde a través de Facebook Live, otras producen videos tipo PlayGround, video columnas o microprogramas para su viralización en redes. El reconocido diario ‘The New York Times’ había sido uno de los principales productores de este tipo de contenido durante el 2016. Tenía siete empleados de tiempo completo trabajando para producir un promedio de 135 videos al mes. Sin embargo, después de que terminara el contrato con Facebook, en marzo del 2017, la creación de este contenido se redujo a menos de 63 por mes,  informa el portal Columbia Journalism Review.

Andrew Morse, gerente general de CNN digital, ya venía anticipando desde el año pasado el riesgo que significaba invertir en la producción de videos para la red social:”Va a ser difícil para nosotros continuar haciendo Facebook Live a largo plazo si no podemos descubrir cómo monetizar nuestros videos”.

A la luz de los cambios en las reglas de juego que Zuckerberg ha ordenado, y que sin duda afectan la trasmisión del contenido noticioso, cabe preguntarse si no es un error reorganizar redacciones y modelos de negocio teniendo como dogma que Facebook es el único canal de distribución eficaz.

En 2015 Facebook invitó a los medios a participar en los Instant Articles. Este es un recurso que ofrece a los usuarios la oportunidad de leer las noticias completas sin tener que salir de sus respectivos muros. Los medios pensaron que uniéndose a este proyecto también ganarían por publicidad, dado que al entrar a leer las noticias el usuario también quedaría expuesto a los banners publicitarios. No obstante, paulatinamente se dieron cuenta que Instant Articles no los beneficiaba, perdían ingresos por publicidad y disminuía el tráfico en sus sitios web. “Quien en realidad estaba monetizando ese tráfico era Facebook, no los medios”, explica Diego Salazar.

3.¿Cuál es el verdadero propósito del nuevo cambio en Facebook?

Desde el escándalo de las intromisiones de Rusia en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, las fake news han sido piedras en los zapatos de Zuckerberg y compañía. Deshacerse de las noticias falsas era imprescindible para mejorar  su reputación, aun cuando esta medida perjudique la visibilidad de las noticias de calidad. “Es muy difícil que un algoritmo diferencie las noticias con credibilidad de los rumores y falsedades”, explica Karina Montoya, analista Senior de ‘Semana Económica’, quien realizó una investigación sobre periodismo digital y motores de búsqueda

Diego Salazar explica así las decisiones de Facebook: “Han anunciado que a través de encuestas van a crear una especie de listado de sitios de noticias fiables. Todavía tenemos que ver cómo va a ser esto. No parece una muy buena idea”. Otro de los proyectos de Zuckerberg es The Facebook Journalism Project,  un programa que busca establecer vínculos más fuertes entre esta red social y la industria de las noticias.  A través de un convenio con La Sociedad de Periodistas Profesionales de Estados Unidos,  Facebook capacita a los miembros de este colectivo en el uso eficaz de las herramientas de Facebook, informa el blog oficial del gigante de las redes sociales. Esta iniciativa es una manera de mostrarle a los medios que ellos están interesados en el periodismo. ¿Lograrán cambiar la percepción que la prensa tiene de ellos? Nadie lo sabe aún.

La pregunta principal , sin embargo, es otra: ¿Se van a eliminar las fake news de las redes con esta estrategia? Para el director de ‘Folha de S. Paulo’, lo único que va a provocar la reciente decisión de Zuckerberg es alejar a las noticias reales y repotenciar a las falsas porque son las que más se comparten. En la misma línea, Antonio Caño, director de diario ‘El País’, de España , cree que al cabo de dos años el 50% de las noticias que circulen por las redes sociales serán falsas.

Según los especialistas, uno de los propósitos ‘reales’ de Facebook es ganar más dinero a través de la publicidad que en adelante algunas compañías y medios estarían dispuestas a pagarle para que distribuya su contenido de manera preferente. Los medios que carezcan de recursos tendrán una exposición mínima. Algo que según advierten algunos anlistas, ya está pasando.

El diario brasileño ‘Folha de S. Paulo’ anunció el 8 de febrero que dejaría de publicar su contenido en Facebook en protesta de la invisibilización de las noticias en el muro de la red social.

4.Los medios pequeños siempre son los más afectados

Las nuevas reglas de juego impuestas por Facebook afectan también a los nuevos emprendimientos digitales, medios todavía pequeños que no cuentan con un número elevado de seguidores y tampoco tienen una periodicidad regular. El único canal para la distribución que utilizan estas revistas digitales son las redes sociales. Sin embargo, carecen de los recursos para invertir en publicidad.  Cada vez que suben contenido, la red les envía un mensaje advirtiéndoles que un pago por publicidad multiplicaría la exposición de esa noticia. “Todas las páginas de medios pequeños van a experimentar una caída de sus audiencias y tendrán que buscar presupuesto para pagar por la difusión de sus informaciones o hacer campañas para que sus lectores los vean primero en el inicio de sus muros”, explica Karina Montoya.

Para Diego Salazar, muchos medios socavan el prestigio y la identidad de sus marcas asumiendo de forma equivocada que la edición impresa y la versión digital pueden tener contenidos distintos. Lamentablemente, las empresas periodísticas peruanas han priorizado el contenido de escasa calidad en sus ediciones digitales. Esta clase de “noticias” que se enfoca en la evasión, el morbo, el entretenimiento y la especulación  producen miles de clicks rápidos, pero a mediano plazo van a afectar la relación de confianza con los lectores. Cómo se puede aspirar a que la audiencia pague algún día por contenido si lo que se le ofrece no son técnicamente noticias, sino titulares como el que Salazar encontró en el Facebook del diario La República: “Venezolanos al tomar chicha morada: ¡Sabe horrible!”.  En resumen, los medios que solo consideran noticia todo aquello  que se pueda viralizar están desvirtuando el periodismo y a la larga perderán la audiencia que sí estaría dispuesta a pagar por contenido exclusivo y relevante.

5.No depender de Facebook es la solución

Para Óscar Castilla, periodista de OjoPúblico, portal digital dedicado al periodismo de investigación, la mejor manera de afrontar la crisis en la que se están sumiendo los medios es no depender solo de Facebook para compartir el contenido. “Nosotros trabajamos pensando en que hay que tener varias vías de distribución, ya sea Facebook, Twitter, un newsletter que usualmente usamos o también distribuir el contenido en medios tradicionales, como La República, pues tenemos un convenio con ellos”, asegura Castilla.

Sergio Dávila, director del ‘Folha’ ha señalado que Facebook no es la única plataforma para difundir su contenido noticioso. Actualmente, el diario tiene cuentas en Instagram, Twitter, un Newsletter que permite acercarse a sus lectores más fieles y una aplicación móvil con 5 mil descargas. El pago por suscripción también es una opción clara para el diario de Brasil, pues “si se quiere contenido periodístico de calidad, este debe ser remunerado”. ‘El Espectador’ de Colombia también ha empezado a cobrar por su contenido.

Para los nuevos medios digitales el desafío es mayor dado que se trata de redacciones pequeñas, sin recursos para grandes coberturas y mucho menos para invertir en  publicidad. Facebook relega su contenido y ahora se apoyan en influencers con capacidad para rebotar sus noticias en redes sociales. “También van a tener que producir videos y contenidos que generen más interacciones, de esa manera podrán sostener e incluso ampliar sus audiencias”, sostiene Karina Montoya.

De ahora en adelante los periodistas deben asumir que las redes sociales son solo un canal para la exposición de su contenido. Buscar (e inventar) otras vías para llegar a las audiencias es un desafío que debe interesar tanto a quienes están en las redacciones como a los futuros reporteros que se forman en las aulas.